ATENCIÓN:

El relato erótico "Diario de mi viaje a África, Parte 02 (Final)" es un texto de ficción, ni el autor ni la administración de BlogSDPA.com apoyan los comportamientos narrados en él.

No sigas leyendo si eres menor de 18 años y/o consideras que la temática tratada pudiera resultar ofensiva.

  1. Diario de mi viaje a África, Parte 01
  2. Diario de mi viaje a África, Parte 02 (Final)
Tiempo de lectura: 13 minutos

Día – Jueves, 29 de junio de 1865:

Querido diario, estoy que no me creo lo que me ha pasado.

Mi cuerpo me duele, estoy resentida hasta en el alma, y sin embargo, estoy más contenta que nunca: me han hecho mujer. O al menos, eso me dijeron Motobo  y Motubu después de lo ocurrido.

Cuando nos reunimos esta tarde, me contaron ese secreto que me moría de ganas de saber. Me quedé petrificada cuando me lo contaron: el troncho sirve para hacer mujeres a las niñas, metiéndoselo dentro.

¿y por donde se mete?. ¡¡por el culo!!. ¿De verdad podía algo tan grande entrar por algo tan chiquito?.

Pues sí, se puede. Desde que les conté lo de Kaluka ellos no han parado de acariciarme el culo, de tocármelo, y cuando les preguntaba me decían que ya lo sabría.

Pues bien, ahora lo sé, y me he llevado un alegría enorme. A mis 13 añitos, voy a ser una mujer hecha y derecha.

Al parecer, no paraban de tocarme para prepararlo para ser penetrado. Me dijeron que con toda la “leche” ingerida, ya era lo bastante fuerte para soportarlo (nota: menos mal).

Me colocaron como los animales, a cuatro patas y apoyada contra un árbol, y mientras Motubu se puso detrás de mí, Motobo  se puso delante para ayudarme a aguantar. Y después, ¡¡que dolooooooooooor!!.

Fue la cosa más intensa y horrible que viví nunca. Me dijeron que era normal la primera vez, pero que después ya no me dolerá más. Que suerte tuve de tomar tanta “leche” antes, si no, a saber cuánto más me habría dolido si hubiera ocurrido de otro modo.

Después de unos minutos en que se quedó dejando que mi cuerpo aceptara su troncho dentro mío, se puso a bombear adentro y afuera, así durante un tiempo eterno hasta que consiguió descargarse dentro de mí(nota: una sensación tan extraña como fantástica).

Mientras tanto Motobo  me hizo abrir la boca para enseñarme a hacerlo con ella, sin falta de manos, y que bien lo hice, que conseguí que él soltara su líquido sin usar mis manos. Me quedé maravillada y a la vez dolorida por lo bien que lo había hecho todo y el dolor de esa primera vez.

Luego cambiaron posiciones, y se pasaron largo rato hasta que seguramente se quedaron vacíos por varios días.

Que feliz me sentí por ellos. Después del trote que me dieron, sé que dormiré como un lirón.

Lo necesitaré para recuperar fuerzas y reponerme del ardor en mi pobre culito (por poco me dejaron coja). Lo más curioso es que, a pesar de todo lo sufrido, no pude dejar de sonreír. Me gustó tanto aquello…

Día – Miércoles, 5 de julio de 1865:

Querido diario, es pleno verano y el calor abrasa más que nunca.

Debido a ello, y ya totalmente recuperada de mi conversión a mujer por Motobo  y Motubu, me fui sola a refrescarme al río. Estaba empapada en sudor y una señorita no debe aparecer así.

Al volver del río, ya más refrescada, y no lejos de donde vi a papá y Kaluka hace mes y medio, vi a Motobo  y Motubu acercarse a mamá y hablar algo con ella (seguramente de lo de Kaluka). Iba a acercarme a saludar, pero entonces ellos hicieron lo mismo que papá con Kaluka y se abalanzaron sobre ella para tocarla por todas partes, incluso por debajo del vestido (nota: ¿tendrá esto algo que ver por la afición de mamá de estar cerca de chicos de color?).

No estoy segura, pero creo que ella intento resistirse a juzgar por sus movimientos, pero fue palpar los tronchos de ellos (que cogieron sus manos y las llevaron hasta “ahí” para que ella los tocara) y quedarse petrificada, creo que por no estar acostumbrada a tocar esas cosas(a diferencia de mí, que estoy más habituada).

Luego se la llevaron a nuestro rincón secreto, enfadándome mucho (ya hablaré con ellos de eso). Después, la desnudaron del todo, dejándola como dios la trajo al mundo, y debo decir que mamá es una mujer muy bella.

Espero algún día heredar su cuerpo tan voluptuoso, ya que por lo menos heredé sus ojos verde brillantes que tanto aman mis amigos (lástima que el rubio de mi pelo ondulado sea de papá. Siempre he preferido más el castaño claro de mamá).

Motobo  comenzó a acariciar los senos de mamá largo rato, besándolos como hizo conmigo(nota: creo que mamá debía estar disfrutando muchísimo. Ponía unas caras…), a la vez que Motubu la acariciaba por su culo y sus piernas. La pusieron de rodillas y la hicieron tragar sus tronchos a la vez, cambiando de uno a otro, y por la manera de tragar, creo que ella no había hecho algo así muchas veces.

La apretaban muy fuerte contra ellos, y por los gestos de mamá, juraría que era por su falta de experiencia de ayudarles a descargar que ellos la sujetaban para enseñarla (jajajaja que torpe, conmigo lo tuvieron muy fácil).

Cuando se cansaron, la pusieron a cuatro patas y la penetraron por detrás, tapando su boca para evitar los gritos (falta de costumbre, seguro).

Ella se retorcía por todas partes como si algo la estuviese haciendo mucho daño pero ellos una vez más la sujetaron y acorralaron entre ellos para que no se resbalara(nota: que atentos).

Después, se pusieron a moverse para poder descargarse, turnándose para quedar libres de malas acumulaciones. Lo raro fue que a pesar de hacer menos de una semana de hacerme mujer debían estar muy cargados, porqué estuvieron como 3 ó 4 veces cada uno. Luego, lo inesperado: ¡¡la pusieron boca arriba y la penetraron por delante, y de qué manera!!.

¡¡Me hicieron mujer a mí antes que a mamá!!(¿Cómo era posible?).

Se ensañaron largo rato en descargarse por delante hasta que se fueron dejándola allí (supongo que porqué estaba cerca de casa). Antes de vestirse, se fue hasta el río a bañarse (nota: normal, se habría ensuciado con algo) y luego se recompuso y volvió a casa.

Me he quedado muy rabiosa por lo que vi, y voy a hablar con ellos seriamente.

Tienen mucho que explicarme.

Día – Sábado, 8 de julio de 1865:

Querido diario, ni te imaginas lo patidifusa que me he quedado hoy.

Solo de ver a Motobo  y Motubu los abordé y los llevé allí mismo, yendo luego a un lugar aislado. Les pregunté que como pudieron penetrarla por delante y nunca hablarme de ello.

Tras reponerse de una especie de incredulidad (nota: ¿de qué?), me contaron que como ella ya era adulta podían hacerlo sin problemas, que conmigo no lo hicieron porqué era muy chiquita.

Y fue que me contaron que la primera parte de hacerse mujer era ser penetrada pro detrás, pero que la auténtica, la de verdad, era por delante (nota: ahora me explico lo de “hacer mujer a mamá antes que a mí”), por donde las chicas hacen sus necesidades.

Al saberlo que me quedé muy triste porque he visto (y así lo dije) que no me quieren tanto como yo pensaba, que sí me hubieran querido, al menos me lo habrían dicho.

Para disculparse me consolaron y abrazaron (me encanta que me rodeen los dos a la vez). Yo insistí para que me hicieran mujer, que quería ser para ellos la mejor mujer que jamás tuvieran.

Me dijeron que se lo pensarían. Después me contaron con pelos y señales todo su encuentro con mamá y lo que hablaron. En resumen y según ellos, que fue un arrebato y no pasará nada, que no habrá problemas. Luego, hicieron venir a un montón de amigos suyos (más o menos entre la mitad o una tercera parte de chicos del poblado) para que me hicieran mujer por detrás, para que mi cuerpo aprendiese a recibir sus tronchos.

Las vi de todas las formas y tamaños: pequeños, largos, curvados, anchos, estrechos…debí estar como media tarde pasando de uno a otro, aprendiendo y disfrutando (como papá no estaba y mamá estaba en la escuela, tuve carta blanca).

Me dejaron desnuda y no pararon de demostrarme su cariño con besos, caricias, mimos, y un montón de cosas más. Nunca me sentí tan feliz y tan querida como hasta ahora.

Mi cuerpo fue explorado y recorrido por infinitas manos y bocas, y recibí toda su “leche” por todas partes, diciéndome que así mi cuerpo irá creciendo mucho mejor (nota: hay que ver como se preocupan por mí).

Quedé exhausta, pero más contenta que cuando recibía mi regalo de navidad.

Antes de volver a casa, me abracé a mis dos amores y les pedí ser una mujer completa lo antes posible.

Me dijeron que pronto ocurrirá. Fue la mejor noticia del día. Estoy deseando que eso ocurra.

Día – Martes, 25 de julio de 1865:

Querido diario, este es un día que nunca olvidaré.

Hoy me he hecho mujer.

Mis dos amores vinieron a mí mientras trabajaba en el poblado, cuando ni me acordaba, y me dijeron que terminara lo antes posible ya que tenían una sorpresa para mí(lo que me pareció extraño, ya que llevábamos una semana sin ir, cuando lo normal es ir cada dos días…o cada día).

Al estar solos, no hablaron ni una palabra, solo me dieron unos tremendos besos que me hicieron perder el sentido y la noción del tiempo (nota: ¿qué tendrían pensado hacerme?).

Luego se pusieron a desnudarme con lenta parsimonia e infinito amor, arrinconándome entre ellos para no tener escapatoria (ni por la cabeza se me ocurriría escapar).

Sus manos me acariciaban, sus bocas se disputaban mis senos como buenos amigos que eran, y para cuando estaba tendida en el suelo con ellos sobre mí, me hicieron algo increíble, indescriptible: posaron sus bocas entre mis piernas y me lamieron. Me creí volver loca, me creí enloquecer de verdad.

No podía parar de gemir, de jadear incontrolablemente. Como si ya lo hubieran hecho, ellos me guiaban con notable facilidad, me enseñaban cosas que nunca creí que pudieran existir.

Más tarde, cuando ya creí que aquello no podía mejorar, Motobo , mi amor, se puso encima de mí, apuntó su poderoso troncho a mi entrepierna…y me hizo mujer.

Fue menos doloroso que en mi culito (evidentemente mis dosis casi diarias de leche han tenido su recompensa), y hubo algo de sangre(algo normal cuando es la primera vez, según dijeron ellos para calmarme).

Tras la entrada inicial y unos momentos de quietud, Motobo  se puso a moverse, y algo nuevo ocurrió: empecé a notar unas sensaciones increíbles, cada vez más intensas, como si algo creciera dentro de mí(nota: no hay palabras…). Nunca había sentido nada igual. Era como ser llevada por una titánica marea que fuera a partirme en dos, a desgarrarme como jamás nadie lo hizo. Motobo  empezó a darme más rápido, y más rápido, y más…me abracé a él, me apreté todo lo que pude, crucé mis piernas por su cintura para darle más facilidades, me dejé llevar, y entonces…

¡¡la gloriaaaaaaaaaaaaaaaa!!.

Fue como sentir el estallido de mil bombas, como el crujir de un enorme glaciar. Fue…el éxtasis. Tardé en recomponerme, y cuando lo hice, abrí mis brazos para recibir a Motubu y dejar que él me hiciera mujer.

En susurros me dijo “esto es el amor”, y yo lo respondí: “pues ámame”.

Y me amaron una y otra vez hasta que ya no pude más. Quedé empapada en sudor y anegada de amor. Sus besos y su forma de amarme fueron una bendición como jamás pensé en recibir. El resto del día, lo poco que quedaba de él, lo pasé sonriendo como una niña y jovial como hacía tiempo que no estaba. Hoy fue el mejor día de mi vida.

Día – Jueves, 10 de agosto de 1865:

Querido diario, si el amor es algo maravilloso (sobre todo vivirlo), verlo también es algo bello. Y lo mejor es que lo vi de quienes menos me esperaba: papá y mamá.

No, no los espié ex profeso, si no que fue algo casual, como muchas de las cosas que me han pasado aquí (las cuales, dicho sea de paso, no cambiaría por nada del mundo): me dirigía a uno de los bebederos que hay cerca de casa cuando vi a papá mirar de forma extraña a su alrededor y luego esconderse.

Movida por la curiosidad lo seguí, y en la parte posterior de la casa encontré a mamá, quien estaba tranquila trabajando con las criadas. Éstas se fueron enseguida por orden de él, y luego, al estar solos, se abalanzó sobre ella y la desnudó rápidamente, besándola con mucha pasión según se veía.

Viéndolos así, me parecía increíble que ellos fueran lord Edgard Hendricks-Winstone y lady Estelle, su abnegada esposa. ¿qué dirían mis hermanos mayores, Edmund, Jeremy y Camille (los cuales no vinieron al estar ya casados y con casa propia allá en Londres) si supieran todo lo que yo sé y lo que vi?.

Sería un escándalo que se recordaría durante meses, quizá años.

Ahora, sin embargo, toda la formalidad y el estirado refinamiento inglés habían desaparecido, y solo quedaba el salvajismo del continente negro. Papá era como un león de la selva que parecía querer comerse a mamá hasta los huesos.

Ella, sin embargo, era toda pasividad, todo apatía. Se dejaba hacer por él, aunque no creo que se resistiera a ello. Por segunda vez, vi el troncho de papá(el cual no pudo si no hacerme gracia al compararlo con las de mis amores) y como lo introdujo en mamá para amarla una y otra vez.

Fue rápido y sin piedad y se descargó con algunos alaridos que a pesar de la distancia conseguí oír (nota: ¿tan necesitado estaba de descargar?). Luego se volvieron a vestir y retomaron a sus tareas. Me quedé preguntándome: “¿ya está?, ¿no hay nada más?”.

Entonces me di cuenta de que los ingleses somos muy ignorantes en todo eso, y me alegré de que yo hubiera aprendido tanto gracias a Motobo  y Motubu. Y cuando creí que todo había acabado y me iba a ir, mis amores, al ver que papá volvía al poblado, pillaron por sorpresa a mamá y le enseñaron como se hace de verdad, con todas sus posibilidades.

Mientras lo veía, no podía dejar de sonreír al recordar como me habían hecho mujer y de ver que a mamá también la querían mucho. Entonces sí que quedó bien satisfecha, tanto que apenas se movió (nota: eso me hizo pensar. ¿Cuántas veces habría ocurrido esto mismo sin enterarme hasta ahora?).

Luego ellos se fueron, y ella, como pudo, volvió a lo suyo. Yo hice lo propio deseando cruzarme con ellos, y seguir ayudándolos a descargarse…

Día – Viernes, 25 de agosto de 1865:

Querido diario, una nueva lección sobre el amor me ha sido revelada hoy: el amor a tres bandas.

Desde que me hice mujer, todos los chicos del poblado, al saberlo, han estado más tiempo conmigo, enseñándome formas distintas para ayudarles a descargar y recibir su amoroso troncho en mis entrañas (nota: el placer que recibo a cambio no tiene parangón).

Al parecer, soy la mujer más amada de todo el poblado, porqué prácticamente todos los días alguno me pide ayuda para aliviarse (que encanto de chicos). Sin embargo, tanto ayudar a los demás y tanto trabajar me hizo descuidar a mis dos amores, a quienes no había vuelto a ver desde que estuve con ellos, justo después de verlos por segunda vez con mamá.

Así que, en cuanto los vi esta tarde, me froté un poco contra ellos como quien lo hace por accidente para decirles que era yo quien les necesitaba a ellos. Estuvimos jugando a las apariencias y a los frotamientos largo rato, en un cortejo que me calentó mucho (nota: me puso hambrienta de amor). Estar a la vista de todos provocándolos fue algo nuevo, y muy divertido. Los pobres quedaron hinchados a más no poder, me atravesaban con la mirada.

Finalmente me cogieron entre los dos y me llevaron a nuestro nidito de amor. En un abrir y cerrar de ojos ya estábamos desnudos, con nuestros cuerpos rozándonos. Motobo  se echó en el suelo y yo me puse encima de él, clavándome su troncho dentro de mí. En mitad de mis esfuerzos por liberarle, Motubu, pobrecito, no pudo contenerse, y me embatió por mi culito.

No sabía que una mujer pudiera tener dos tronchos a la vez, pero así fue, y me encantó. Me sentí hembra, una hembra llena, amada, completa, enloquecí por dentro al sentir su amor por partida doble.

No pararon de besarme y acariciarme como si yo fuera su diosa particular. Yo me encontraba perdida en un mar de amor, llevada por la marea de un lado a otro.

Mis amores no hablaban, ni yo tampoco, solo se limitaban a quererme. Casi al mismo tiempo ellos se descargaron en mí y me transportaron al cielo del placer. Me quedé que no me lo creía. Ellos me tomaron la delantera y se cambiaron la posición.

Nos pasamos el resto de la tarde sacando líquido. El cuerpo se me quedó agotado como si hubiera arado el campo durante horas seguidas(nota: me encanta sentirme así). Cuando acabamos, nos echamos los tres juntos, ellos a ambos lados de mí, acariciándome por los cuatro costados(nota: aunque sienten una soberana necesidad de ir a mis pechos).

No quiero que se acabe nunca. Esto es el paraíso…

Día – Jueves, 31 de agosto de 1865:

Querido diario, que susto me llevé esta mañana al despertar. Tenía la cama manchada de sangre. Pensé que tanto descargar líquido en mí me había provocado algo y acudí a mamá y papá. Ellos se quedaron tan tranquilos, y me explicaron que lo que me pasó es algo bueno: significa que ahora ya puedo tener niños.

Cuando me dijeron “ahora ya eres mujer” sonreí para que no se extrañasen de mi conducta, pero lo cierto es que yo ya soy mujer desde hace meses. ¿Por qué me dirían eso? La respuesta, claro está, la tuve de mano de mis amores, los cuales me contaron lo mismo, pero más completo: me dijeron que esa es la señal definitiva que convierte a una niña en mujer, y que normalmente esa es la primera y las otras que ya recibí van después, pero que como me querían tanto, conmigo lo hicieron a la inversa (nota: ¿no son un encanto?).

Parece que durante unos días no podrán descargarse dentro de mí porque hay riesgo de que conciba niños(algo que ahora no deseo), pero siempre tienen mi culito y mis manos a su disposición para satisfacerse…y satisfacerme.

Me abalancé sobre sus hermosos y gruesos tronchos y mientras metí uno en mi boca (nota: eso me apasiona) acogí el otro con mis manitas. Mientras cuidaba esos tesoros como si fueran lo más importante del mundo, Motobo , al cual se la acariciaba, llevó mi mano libre a mi entrepierna para que me acariciara yo misma(nota: es increíble cuanto saben), así que al tiempo que por un lado tenía la boca ocupada con uno y una mano con otro, yo aprendía el arte de amarse una misma.

Mis deditos entraron en mí y me laceraban como suaves látigos de seda. Mi mano derecha se alternaba con los huevos de mis amores, los cuales besaba y acariciaba de vez en cuando para animarlo más, para estimularlo y que su “leche” tan rica saliera(nota: ¿cómo puede algo tan malo ser tan apetitoso?). Después de que consiguiera descargarles la primera vez, me dijeron que me tumbara en el suelo y me tocase yo, que esa era otra forma de descargar líquido: tocarse ellos viéndome tocarme yo sola. Sin rechistar me tumbé y comencé a explorarme: empecé por mis pezones, por acariciarlos solo con la yema de los dedos, todo muy suave…luego mi vientre, mi ombligo…y después mi ano y mi rajita, usando mis dos manos para hacer que ellos se tocasen. Al abrir los ojos iban haciéndolo a toda prisa, mirándome como leones en celo. Yo proseguí mis caricias y me dejé llevar, mis manos sabían donde tenían que ir(nota: ¿cómo lo sabían?) Hasta que me hicieron explotar de placer.

Ellos se supieron a cada lado de mi cara y terminaron sus maniobras en mi boca, que recibió sus chorros de líquido a la vez. No me canso nunca de estar con ellos. Siempre aprendo algo nuevo…

Día – Miércoles, 6 de septiembre de 1865:

Querido diario, no puedo dejar de llorar. Papá ha recibido carta de su majestad: tiene orden de partir a Calcuta de inmediato. ¡¡Calcuta!!. Tenemos que irnos de África y partir a la india cuanto antes, al parecer papá es necesario para ayudar a las tropas asentadas allí.

No es justo, no quiero irme, no después de todo lo que he vivido aquí, de todo lo que he hecho y ayudado a esta gente.

Motobo  y Motubu se han quedado tristes al saber de mi partida, sobre todo porque ahora volverán a pasar largas temporadas sin poder descargarse y sé que volverán a sufrir mucho, al igual que los demás chicos del poblado.

Eso me puso más triste aún, y yo no pude hacer nada más que abrazarlos y llorar. Es curioso: viene aquí odiando este lugar y deseando marcharme, y ahora que me voy, no quiero hacerlo.

Amo África, y no solo por Motobo  y Motubu, si no por todas las cosas que he visto y experimentado. Papá me ha dicho que en menos de dos semanas ya tenemos que estar en el barco y cruzar el océano índico.

Al preguntar si podía ayudar, me dijo que no, que no los molestara en ningún momento mientras empacaban todas nuestras pertenencias para irse, y eso me hizo tomar una determinación: hasta el día que me marche, me pasaré todo el rato en manos de Motobo , Motubu, y quien se me ponga por delante.

No voy a parar de sacarles líquido, a ninguno de ellos. Así se llevarán un grato recuerdo de Mary Elizabeth Hendricks-Winstone , y lo apuntaré todo con pelos y señales en estas amadas páginas de mi diario, las cuales me llevaré conmigo como eterno recuerdo del tiempo más feliz de mi vida.

Lo mejor es que papá, viéndome tan afligida, me ha dicho que después de estar en la india (y volver una temporada a Londres), podríamos volver y quedarnos aquí.

Eso me haría la mujer más feliz de la tierra. Motobo  y Motubu me han sugerido que si allí donde voy hay alguien con el mismo problema podría ayudarles del mismo modo en que lo hice con ellos, una promesa que pienso mantener como buena señorita inglesa que soy.

Lo extraño es que aún faltan dos semanas para irme de áfrica, y ya estoy añorándola.

Espero volver a ella lo antes posible, y de volver con Motobo , Motubu y todos los demás chicos del poblado. Necesitan tanto de mis cuidados…

Fin

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