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El relato erótico "Carola, Parte 02" es un texto de ficción, ni el autor ni la administración de BlogSDPA.com apoyan los comportamientos narrados en él.

No sigas leyendo si eres menor de 18 años y/o consideras que la temática tratada pudiera resultar ofensiva.

  1. Carola, Parte 01
  2. Carola, Parte 02
  3. Carola, Parte 03 (Final)
Tiempo de lectura: 23 minutos

“Bien, Carola. Así es como se pone el pene de un hombre cuando una mujer lo calienta. Y diciendo esto, lo tomo con su mano y lo alzo casi hasta su barriga. Y estos son los testículos. Hay 2 de ellos aquí y aquí es donde se fabrica el semen.” Tomando sus manos las llevó hacia él. “Vamos, tómalos, uno en cada mano. Así… así se siente bien, cuando los tomas.” Le dijo, cuando él acercó sus manitos a sus testículos. Él sostuvo su mano contra sus testículos y los frotaba hacia un lado y otro. A Carola le parecían grandes, suaves y extraños. Ella estaba pareciendo a dónde su mano estaba tocando sus nueces cuando él tiró su gallo atrás abajo a su cara, casi tocando y movió su mano hacia él.

“Ahora tócame el pene, Carola. Intente colocar tu mano alrededor de él. Así… así me gusta. Ahora tú me estas tocando, como yo te toque antes. Se siente bien cuando me lo tocas. Y más aún cuando, es una pequeñita como tú, que quiere aprender todo lo relacionado con el sexo… sí… así está muy bien. Pon tu manito alrededor y sostenlo. Míralo como se pone. Al hacerlo hace que se ponga muy excitado… Así está muy bien… mi pequeñita…”

Felipe hablaba para que la pequeña muchachita, no dudara y tomara su pene tranquilamente. Él había puesto su mano alrededor de su pene y se la sostenía allí para que se lo acariciara, esta pequeñita. Él hablaba, pero sabía que la pequeña ni siquiera lo escuchaba. Ella estaba traspuesta mirando su erección casi cerca de su cara. Carola no podía creer en el tamaño del pene de don Felipe, duro como una roca, pero suave y liso por fuera. Él movía su manito, de arriba hacia abajo, y sacando la piel que recubría su pene a medida que sus movimientos se hacían más extensos.

Ella podía sentir los latidos que se producían cada vez que lo acariciaba. Además unas gotas de fluido estaban saliendo de su punta, y no eran de un olor desagradable. Ella estaba asombrada. Carola estaba empezando a sentirse caliente a al tocar ese pene y por el hecho de que él pensara que agradable era, que se lo tomara una pequeñita de 9 años. De repente, él se movió hacia delante y su pene rozo la cara de la pequeña. Carola empezó temblar. Su pene se acercó otro poco más a su cara y Carola, recordó a la pequeña Debbie en la cinta.

“Eeeee… ust… ¿Usted lo quiere poner en mi boca?” Ella preguntó temerosamente.

“¿Y tú quieres que yo ponga mi pene en tu boca? Me gustaría realmente ponerte mi pene en tu boca y acabar adentro. Yo me caliento mirando tu cuerpo desnudo y me gustaría acabar en tu boquita. ¿Quieres hacerlo, mi pequeñita?”

“Yo no sé. YO… Yo estoy asustada.”

“No, cariño… no debes asustarte. Tú viste que las pequeñas en la cinta lo hicieron. ¿Ellas parecían asustadas… ellas lo hicieron sin ningún problema? recuerda a esa niña de 7 años lamiendo los testículos a ese hombre. Ella estaba sonriendo después, ¿Recuerdas? Así que no te asustes… tú simplemente estas asustada por que es la primera vez. Yo no lo voy a poner ahora en tu boca… pero después quiero que si lo coloques adentro de tu boquita, ¿Está bien?”

“Sí… Ok… ¿Qué yo hago ahora?”

Felipe apenas podría creerlo. La pequeña Carola, no lo iba a poner en su boca, pero le preguntaba que quería hacer.

“¿Por qué no haces que llegue al orgasmo con tus manitos y me lo acaricias? Simplemente tómalo con tus manitos y acaríciamelo, mueve tus manitos asiiiii… de arriba hacia abajo… uuuuuhhhmmmm… Sigue… sigue… yo voy a eyacular en tu pecho, para que este crezca y tengas lindas tetitas. Mirándote desnudita… me tienes tan caliente… mmmmmhhhh… aaaaahhhh… que ricoooooo… Yo voy a acabar mi princesita…”

Carola tenía ambas manos ahora en su pene. Él le decía como acariciar su pene erecto. No era tan difícil, pero su pene era tan grande en sus manos. Mientras ella le acariciaba, él, pasaba su mano por su pelo y acariciaba su cabecita.

Carola seguía acariciándolo, mientras con sus ojos, veía, el fluido que salía de su punta, y pensaba silenciosamente, en que le gustaría ver cuando don Felipe, explotara y saliera su semen. Ella no tendría que esperar mucho tiempo. Felipe estaba sumamente caliente con esta preciosura de pequeña.

Ella estaba mirando su pene y acariciándolo, esperando a ver salir su semen. Él sujetaba su hombro para que no se retirara, pero ella tenía algo de temor aún. Sentir el cabello de esta pequeña, era un aliciente para tomarla y empujar su pene en su boca, pero se retenía. Su orgasmo estaba por salir… y sostenía con mayor fuerza a la pequeña para avanzar hacia adelante.

“Rica muchachita… Carola… Yo voy a acabar, Carola… Yo voy a acabar en tus tetitas… ya voy a acabar… Acaríciamelo, Carola… Más rápido… es tan riiiiiiicoooooo. Aaaaaaaahhhhhh… más rápido… aaaahhhhhgggggg ya… ya… ya viene. VOY A ACABAR EN TIIIIIIIII… MMMMMMHHHHH… TODO PARA TIIIIIIIIII… TÓMALOOOOOOOO”

¡Carola sentía que su PENE grande se pone aun más grande!! Ella sentía que una mano sujetaba hacia abajo su hombro mientras que con la otra agarraba su pelo. Ella no SE podía mover, pero entonces… ella realmente no quería. Su pene empezó a empujar en sus manos pequeñas. Una, Dos veces. Y de repente explota el pene disparando el semen hacia sus labios y su mejilla. Rociaba todo su cuerpo con semen. Otra explosión y tan fuerte como la anterior, y otra VEZ Carola sintió otra descarga de semen en su mejilla. Ella siguió acariciando su pene mientras era rociada con semen su cuerpo de 9 años. Su semen caliente caía hacia su cuello y su barbilla.

Estaba empapada de semen Finalmente, su orgasmo empezó a disminuir. El semen corría por su pecho cayendo hacia su pequeña conchita lampiña. La hizo acostarse de espaldas y tomando su pene aun goteando, lo paso a través de su cuerpo para mojarla toda. Él lo frotó en su conchita pequeña, untándola a la entrada, tal como lo hizo con el resto de su cuerpo. También untó el pequeño orificio de su trasero. Finalmente, frotó su pene con su semen por su mejilla y por sus labios.

“Eso fue fantástico, Carola… Dios, se sentía grande. Has quedado impregnada con mi semen “, él dijo, mientras aún salían un par de gotas de la punta de su pene, “Abre tu boquita y prueba el sabor de mi semen… cariño.”

Y Carola lo hizo. Ella abrió sus labios y él con un dedo llevo su semen a su boca. Ella chupó su dedo llegó a su lengua. No lo encontró malo, de hecho, la excitación que ella tenía la hizo experimentar un sabor especial. Sus dedos estaban de nuevo delante de su boca, y esta vez ella lo aceptó sin preguntar. La pequeñita brillaba con su semen.

Felipe estaba en el cielo, cuando él le pasaba sus dedos por la boca. Él no perdió su erección, incluso, él sabía que estaría listo en minutos de nuevo para otra carga. Esta vez él metería su pene en su boca, lo quisiera ella o no. Alcanzó una toalla, para limpiarla y así no estuviera tan pegajosa con su semen.

“¿Te gustó eso”?, Él le preguntó mientras le limpiaba su cuerpo. “¿Te gustó el sabor de lo que recibiste?

“Si… claro….” “Su pene es tan grande y había tanto semen… ¿Se siente bien ahora como yo lo estuve con mi orgasmo? ¡También estaba caliente!! ¡Llegó hasta mi boca! ¿Lo hice bien? ¿Fue correcto, como lo hice?”

Carola estaba llena de preguntas. Todas sus dudas quería despejarlas ahora. Ella lo había hecho y quería saber más. “¿En realidad esto ayudara a crecer mis pechos? Yo quiero tener los pechos grandes para ser una modelo.”

“Espera… espera…”, le dijo él cuando terminaba de limpiarla, y dejando caer la toalla al suelo. “Una pregunta a la vez”. él se reía entre dientes cuando se colocó al lado de la pequeña en la cama, con su pene erecto apretando su muslo.

“Se sintió realmente grande, Carola. Lo has hecho muy bien esta vez. Hay algunas cosas que podrías hacerlas mejor, pero que te las enseñare más tarde. Pero lo que hiciste ahora, fue muy rico. Y por supuesto, mi semen hará que tus tetitas crezcan y se vean mas lindas”, le dijo, mientras le ponía su mano en su conchita tierna, “y hará que tu figura se empiece a desarrollar. Pero para eso, no basta una sola vez, también deberás recibir mi semen en tu boca.”

“¿Hacer que su pene entre en mi boca y su semen entre en mi garganta? Yo quiero decir… su semen no tiene mal sabor, pero… ¿Su pene, no es muy grande para metérmelo en mi boca?”

“No, Carola. Tu boquita se estirará, y cabrá totalmente en tu boquita e incluso, llegará hasta tu garganta. Te vas a sorprender. Yo te quiero decir, sé que mi pene es más grande que el promedio, y que con tus 9 años, podremos probar de meterlo en todos tus agujeritos sin problemas. Pero primero, déjame hacerte una pregunta. ¿Cuánto te han gustado las lecciones de sexo?”

Carola pensó para un momento. “Al principio yo estaba asustada porque yo no sabía que usted iba a ser tan bueno. Yo quiero decir, mi padre me pegaría si él averiguara lo que yo y David hacíamos, pero usted ha sido realmente bueno. Y me ha gustado cuando me ha hecho llegar al orgasmo… y… aca… acabar. Me ha gustado realmente todo esto. Y también cuando se quitó la ropa, me asusté un poco, pero cuando usted llegó al orgasmo, estuve bien… ¿verdad?.”

“¿Y te gustaría que de nuevo te hiciera acabar, Carola?”

“Oh SÍIIIIIII!”!, Ella dijo, mientras abría sus piernas para que él tuviera más libertad de acariciarla con sus manos en su pequeña conchita, ansiosa. “Yo lo deseo.”

“Esta bien, cariño, pero ahora lo haremos de manera diferente. Yo te voy a mostrar cómo un hombre puede usar su boca en una pequeñita como tú. Ven…”, le dijo mientras se recostaba de espaldas en la cama.

“Súbete sobre mi pecho enfrente a mí. No, tienes que poner tu conchita cerca de mi cara. Así está bien.”

Carola quería otro orgasmo y su necesidad la urgía. Ella haría algo para él. Cuando don Felipe se acostó en la cama y la guiaba para que subiera sobre él, no entendía que era lo que él quería. Ella subió sobre su pecho, él colocó sus brazos por debajo de sus piernas, por lo que ella se acercó más a su barbilla. Su conchita lampiña estaba ahora al alcance de sus labios Ella estaba un poco avergonzada por eso, pero no había tiempo para protestar. De lo que se dio cuenta también Carola, fue que sus manos estaban sobre cada uno de sus glúteos, y la acercaban hacia él. Su lengua empezó acariciar la abertura de su conchita, y su lengua llegaba hasta su clítoris. Carola comenzó a sentir que su excitación estaba comenzando a subir.

‘¡Ooooohhh… que rico se sentía! ‘, Olvidando todos sus temores se entrego a disfrutar. Su lengua se sentía tan agradable en su pequeña conchita, y su respiración se aceleraba cada vez más al sentir ese toque en su pequeña conchita. Ella incluso empujaba su conchita hacia esa lengua que la devoraba, ya sin temores. Felipe no esperó a que la muchacha se pusiera cómoda y con sus manos empujaba su pequeño trasero hacia sus labios. Su abertura pequeña se abrió para él, y su nariz se apretó contra su conchita lampiña. Su cuerpo se sentía tan suave y caluroso. Su conchita empezó a mojarse e, y su sabor era una delicia de esta pequeñita virgen. Él miraba su cara y le vio mirar hacia abajo donde él estaba. Con sus ojos semi-cerrados, notó que la pequeña estaba empezando a sentir las delicias que esperaba… esta pequeñita realmente estaba caliente, pensó él. A cada minuto esta muchachita se calentaba más y más. Esto enardeció a Felipe más aun, y él tiró el cuerpo de las muchachas más fuerte hacia su cara. Él acariciaba su tierno trasero con ambas manos, mientras sus dedos sondeaban apenas la abertura de su hoyito trasero.

“Ohhhhhh. Qué bien se siente bien.. Don Felipe… oooooooohhhhhggggggggggg… uuuuhhhhmmmmm….” Ella estaba empezando a gemir rítmicamente, dejándole saber a don Felipe el estado de su excitación. Sus caderas empezaron a moverse y acercarse cada vez más a la boca de don Felipe, mientras don Felipe, seguía con su lengua haciendo estragos en las sensaciones de la pequeña Carola.

Felipe dejó que su mano vagara por su trasero, para luego llegar a la entrada de su vagina. Sus dedos encontraron la abertura de su conchita y junto con su lengua, hacían que su clítoris, éste ya estuviera hinchado con las caricias. Él metió su dedo en pequeña abertura hasta el primer nudillo.

Carola parecía no notarlo o ya no le importaban. Sus caderas estaban ahora jodiendo su cara. Ella había dejado caer su cuerpo hacia adelante para que su clítoris entrara en su boca en su boca y los labios de su conchita se abrieron más, para que la lengua entrara en ella. Ella gemía con cada movimiento de sus caderas y hacia que don Felipe se enardeciera más aún con esos gemidos.

¡’ Esta pequeña conchita está tan caliente que será una delicia, poseerla, pensaba él!!! ¡Tengo que poseerla!!! ‘Y mientras pensaba, su dedo se hundía cada vez más en su conchita. La pequeñita estaba tan húmeda que su dedo resbalaba fácilmente hasta el segundo nudillo de su dedo con el cual llegó a tocar la barrera de su himen. Felipe movió su dedo de tal manera que sintió que los labios de su vagina se lo chupaban, pero él lo sacó, para no sentir tan fuertes las sensaciones de su pene entre sus piernas que estaba como un mástil.

“Aaaaaaaaahhhhhhggggg… ooooohhhhhh… uuuuuuhhhhhhmmmmm. La pequeñita se movía cada vez de manera desenfrenada. Su conchita emitía pulsaciones de agrado en la boca de don Felipe, enviándole emisiones de su juguito, para deleite de él. Don Felipe agitaba aun más su lengua en su conchita, mientras sus dedos disfrutaban acariciando su hoyito trasero.

Estaban en el cielo. Carola tenía convulsiones que esperaba no acabaran nunca. Felipe quería disfrutar a esta pequeña, la sensación de perdía todo el control con su lengua en la conchita, era una sensación muy grande.

Carola movía sus caderas en la cara de Felipe hasta que su orgasmo finalizó. Estaba totalmente agotada. Ella estaba recostada sobre sus manos y rodillas, su conchita descansaba en la boca de Felipe, su barriguita lisa estaba sobre su cara. Felipe podía mirar hacia abajo y podía ver su conchita lampiña, y sus ojos se cerraron sobre su pecho casi liso. Él sacó los dedos de su conchita y empezó a darle masajes al pequeño hoyito de su trasero.

Carola dio un pequeño salto cuando sacó el dedo de su conchita, pero ella estaba agotada para reaccionar. Felipe sacó las manos de su trasero las llevó a su cintura. Dejó que la muchachita cayera hacia un lado quedando de rodillas en la cama, con su conchita sobre su pecho. Los ojos de Carola apenas se abrieron.

“Carola… Carola…. ¿Fue rico para ti esto?”

“Ooooooohhhhhh… “, Apenas susurró.

“¿Te gustó como te acariciaron mis dedos, Carola?”

De nuevo, un susurró, “Mmmmmhhhhh…”

“¿Ahora entiendes porque la boca de un hombre es tan buena como sus dedos? Y también puedes ver por qué el pene de un hombre en las manos de una pequeña como tú se siente tan rico… ¿Correcto?”

“Ooooooohhhhhh…… sssiii…”

“Carola, yo realmente me siento caliente. Y mirándote acabar, me siento más caliente aún, y quiero que hagas lo mismo, para mí. Siéntate”?, Le dijo con voz fuerte y tomando su mano la llevo a su pene erecto. La movía de arriba hacia abajo, suavemente.

“Mmmmhhhh… que rico Carola” “Yo quiero tu boquita. Quiero sentir mi pene en tu boquita. Quiero joderte en la boca cariño. ¿Está bien?”

Él no esperó que ella contestara, y empezó a levantarse.

“YO EEE… este….. Suponga que…”, dijo Carola. Y abriendo sus ojos ve que él, se monta sobre su pecho, mientras pasa un brazo bajo su cabeza. Sus testículos rozaban sus pequeñas tetitas y su apuntaba directamente a su cara. Él se apoyó hacia adelante, y su pene roza su mejilla, y agarrando una almohada de la cama, la coloca bajo su cabeza. Su pene se sentía caliente contra su mejilla, y empujó varias veces antes de que dejara caer su cuerpo hacia adelante. Él puso una mano detrás de su cabeza y la sostuvo con la almohada mientras dirigía su pene erecto a la boca de la pequeña. Él lo tomó por abajo y empezó a acariciar su pene delante de su cara inocente.

“Carola. Dime qué quieres hacerlo, por favor. Dime qué quieres hacerme sentir lo que yo te hice sentir. Dime que me quieres chupar el pene.”

La pequeña de 9 años miraba a Felipe inmóvil, “Yo quiero que usted se sienta bien… Yo quiero chupar su pene… pero… Yo no sé cómo.”

“No te preocupes cariño, esta vez solo quiero cogerte por la boca. Después aprenderás cositas nuevas… ¿Está bien?”

“Ya… de acuerdo…” Respondió la pequeñita.

“Tómalo en tu mano, cariño. Tómalo y demuéstrame que quieres realmente chúpamelo. Póntelo en la boca, para mí, preciosa.”

Carola estiró una mano y tomó su pene erecto El fluido pre-seminal cristalino que salía de la punta de su pene, goteó en su barbilla. Ella lo mira a los ojos, y entonces lleva la punta a su boca. Tocó con sus labios la punta de su pene.

‘Dios, es muy grande’, ella pensó. Se sentía caliente cuando le toco con sus labios abiertos.

“Sigue preciosa, demuéstrame que me quieres. Pásame tu lenguita por la punta, Carola. Lámeme el pene. Dale una chupadita, ya verás que tu puedes hacerlo, Carola.”

La respiración que sentía sobre su pene, hacía que quisiera retirar sus manos y llevar la punta hacia sus labios. Su líquido pre-seminal, goteaba ya, en los labios de la pequeñita.

La muchachita estaba, como hipnotizada al sentir la punta de ese pene en sus labios. Y sacando su lengua la lleva a la punta de su pene. ¡Bien!, Pensó ella, no es tan malo. Y lo hizo de nuevo. Ahora haciendo un esfuerzo, empezó a lamer los fluidos de la punta de su pene. No le gustó mucho pero el solo hecho de hacerlo la calentaba sexualmente a Carola. Ella sentía que su conchita empezaba a mojarse con esta nueva sensación. Y lamió, nuevamente su pene. Esta vez pasando la lengua más rápido, por debajo de la cabeza del pene. Acariciando el tronco del pene, ella lamía.

“Hazlo, Carola. Yo quiero que ahora te lo metas en la boquita. Ábrela, y mela dentro, cariño.

Dios, tu lengua se siente tan rica en mi pene. Yo quiero verte chupármelo, cariñito mío… Sigue… ponlo en esa boquita caliente y métetelo, Carola”

Ahora era el momento de la verdad… era ahora o nunca. Carola abrió ampliamente su boquita y metió, lo más que pudo ese pene erecto. La cabeza entró a medio camino antes de que ella pudiera abrir más ampliamente su boca. Cuando ese pene entró en su boca, sintió que le tocaba su paladar y sintió algo raro.

“Ooooohhh Dios, pequeñita mía… mmmmmmhhhhhh… Así… así… que rico… Chúpamelo ahora… Chúpalo…”

Carola trataba de detenerse, pero Felipe no dejaba de empujar para entrar más profundo. Sus caderas se movían hacia adelante después que notó que Carola dejó de resistirse. Su pene llenó la boquita de la pequeña de 9 años, la cabeza de su pene llagaba al fondo de su boquita. Pero una mano de Carola, aún sostenía su pene. Sus labios se estiraban alrededor de ese gran pene. Ella podía sentir las venas, a medida que entraba en su boca. Probó a chupar ese pene, y este respondió con gran estímulo. Ella oyó que él gemía y trataba de mirar su cara. Él estaba mirándola hacia abajo, con sus ojos muy abiertos.

“Así cariñito… así… que riiiiiico… sigue chupándolo… Ohhh, Dios tu boquita esta tan caliente… Sigue, sigue cariño… Estas usando muy bien tu boquita.” Colocó su mano en la parte de atrás de su cabeza. Felipe estaba en el cielo. Él miraba hacia abajo y veía como su pene desaparecía entre los labios de esta pequeñita, sus ojos que lo buscaban a él, esperando por las instrucciones. Su pene cada vez empujaba más y más en boca. De pronto el movió sus caderas y empujando de tal manera, su pene desapareció en la boca de la pequeñita. Ella intentó chupar, pero su boca estaba tan abierta, que le era imposible.

No importaba. La boquita de esta pequeña virgen, pronto recibiría la descarga y ésta correría por su garganta. Él empezó a joder su boca, mientras con sus manos agarraba su cabeza para que no corriera hacia atrás. Y Felipe llegó a lo más profundo de su boquita, con su pene erecto.

Carola no pensó que ya no entraría nada más, pero don Felipe siguió empujándolo más fuerte y duro en su boca. Ella estaba teniendo problemas respirar y pensaba que se ahogaría. Él estaba empujando muy fuerte cada vez, más y más. La cabeza de su pene ya tocaba su garganta y ella se estaba ahogando.

‘Dios, ya no puedo más… ¡Es demasiado grande!!!

‘Ese pene inmenso cubría todo el interior de la boca de esta pequeñita de 9 años Ella estaba empezando a sentir miedo, pero no había mucho que pudiera hacer. Todo el peso del cuerpo de don Felipe estaba sobre su pecho. Ella no podía mover su cabeza, por que don Felipe la tenía firmemente agarrada. Ella no podía hablar pues su boquita estaba llena con ese enorme pene. Ella intentó hacer algún ruido, pero el único ruido era el de los gemidos de placer de don Felipe.

“Que muchachita más riiiiicaaaa… Oh, Dios, que calentita esta tu boquita Ooooohhhhh cariño mío… Relájate… Tú puedes más… Ooooohhh… Ooooohhh… mi dulce cariñito…” Él estaba empujaba más fuerte en su boquita, y más de la mitad de su pene erecto estaba enterrado en la boca de esta pequeña adolescente. Se detuvo un momento. Felipe quería sentir su garganta alrededor de su pene, entonces él le daría una carga de semen ella nunca se olvidaría. “Aaaaahhh cariñito… Lo estoy sintiendo tan rico en este momento… Solo relaja tu garganta… mmmmmmhhhhhh… sólo déjalo entrar más… cariñito mío… ya viene… aaaaahhhhhggggg… ya viene… Aaaaaahhhhgggg” Y él empujó sus caderas hacia adelante.

La pequeña Carola lo escuchó, y sintió demasiado temor. Su pequeña boquita estaba siendo violada y ella nada podía hacer. Ella sentía su mano agarrar su pelo y sentía sus muslos a los costados de su pecho. La cabeza de su pene estaba pegada a su garganta, y don Felipe empujó más fuerte con su mano en la parte de atrás de su cabeza. Carola trataba de sacarlo fuera.

‘Esto me matará… ¡Por favor DIOS!!! ‘Sentía como su pene entraba en su garganta virgen. Ella sentía como su pene pasaba por sus labios, encima de su lengua y llegaba hasta su garganta. ¡’ OH DIOS!!! YO LO HICE. ¡ENTRÓ!! ¡NO LO CREO!! ‘pensó a ella.

En su temor ella había abierto su garganta y de alguna manera ese pene erecto había entrado en ella. Entonces fue que Carola, notó que los testículos de don Felipe, tocaban su barbilla, y los vellos púbicos, llegaban a su nariz.

Él se quedó allí por un segundo, y entonces lentamente se echo hacia atrás hasta que la cabeza de su pene llegó hasta los labios de la pequeña.

OOHHHHHH CARIÑITO MÍO… AAAAAAAAHHHHHHGGGGGGGG! OOOOOOOOH DIOS… QUE COSITA MÁS RICAAAAAAAA Cariñito mío… lo hiciste. ¡Lo hiciste!! Lo hiciste cariño. Tragaste mi PENE ENTERO… ¡Oh, eres un ángel mi amor!!! ¿Lo sientes también? Oh… que riiiiiiiico se sentía. ¡Oh, he sentido tu boquita, mejor que cualquiera que lo haya hecho antes!!!”

Felipe estaba alabándola mientras él la miraba, y él sabía cuan asustada estaba la pequeña con su gran pene erecto en su boquita Él sentía su temor. Sentía sus pequeños forcejeos. Pero él lo la tenía muy bien agarrada y la deseaba. ¡Ahora él estaba listo para explotar con su semen en la boquita pequeña, y él quería que esta pequeñita, tuviera que pedírselo!!!

“¡Carola, eres fantástica!! Echó sus caderas atrás ligeramente para que ella pudiera contestar. Su pene salió de su boca, y dejó su pene a la entrada de su boca.

Carola tomó un poco de aire antes de contestar, se sentía como un sediento en el desierto. Ella escuchaba sus adulaciones y se miraron a los ojos.

‘Nunca nadie me había dicho algo así’, ella pensó. ‘Él realmente la quería. ¡Yo hice que se excitara!! ¡Es como si yo fuera adulta y él es mi amante, era romántico!!

“¿Estas bien, cariño?”

“Eeeee… este… Sí, yo supongo que sí.”

“¡Realmente lo hiciste muy bien, y tu boquita se sintió fantástica! Ya sé, que es duro, cariño. ¿Pero, puedes intentarlo nuevamente? Yo realmente estoy caliente y quiero tener otro orgasmo. ¿Me quieres hacer llegar al orgasmo, con tu boquita, mi cariñito? Dime qué quieres una descarga de mi semen en tu boca, mi amorcito. Vamos… dime qué quieres sentir la tibieza de mis jugos en tu boca, cariñito…”

Carola veía la lujuria en sus ojos. Lo que ella no sabía, era que de todas maneras iba a sentir esa crema, quisiera o no. Pero fuera de ello, el escuchar la lisonjeras palabras de don Felipe que ría agradarlo.

Y empezó diciendo: “Oh, sí… Yo quiero su pene en mi boca. Yo quiero hacerle acabar como usted me hizo acabar. Yo realmente quiero su orgasmo en mi boca.” Y así lo hizo.

El pene había estado descansando en su barbilla al lado de su boca. Él extendiendo la cabeza de su pene a sus labios antes de que ella los cerrara después de hablar. Felipe empezó jodiendo la boca de esta pequeñita de 9 años, ahora, debía llegar hasta el final. Sólo iba a tomarle unos segundos, él se echó hacia delante totalmente, metiendo su pene en la boca de la pequeña.

Sólo un poco…. ‘Un poco’ pensaba Carola.

Don Felipe la había cogido de tal manera que ella no podía mover su cabeza. Y metiendo su pene en el interior de su boca, empezó a moverse, hacia delante y hacia atrás. Su boca pequeña estaba realmente caliente. Lo sacaba y lo volvía a meter de manera fuerte en su boca. Ella se sentía que la cabeza de su pene entraba y salía de su boca.

“OOOOOOHHHHH CARIÑO… AAAAAAAHHHHHGGGGGGGG… UUUUUUUHHHHHHMMMMM…” Cada vez sentía que su pene crecía más y más dentro de su boca. Y de pronto la explosión. Una vez. Dos veces. ‘AAAAAAAAAHHHHGGGGGG… OOOOOHHHHHHMMMM… que cosita más riiiiiiiicaaaaaa…

Y de repente Carola sentía que se ahogaba en su semen. Ese pene disparaba y disparaba su semen. Simplemente sentía que se ahogaba, y su pene latiendo a cada explosión de semen. Su boquita se sentía llena de esperma caliente. Ella intentó tragar el semen que estaba en su garganta antes de que sintiera que se ahogaba, pero cada vez eran más intensas las descargas, y más espesas. Como ya no podía tragar más rápido y su boca estaba llena, el semen empezó a salir de sus labios y a correr por sus mejillas. Su pene volvió a entrar y nuevamente otra descarga más esperma inundó su boca.

‘Dios, yo tengo que tragarme todo esto, tan rápido como pueda’, ella pensó. Y ella tragó.

Pero tan pronto como ella tragaba, otra descarga ya estaba entrando a su boquita. Era caliente y espesa. Era más caliente que el que ella había saboreado cuando había caído en su pecho. El sabor era extraño, pero no era malo… Carola una pequeñita de 9 años, que nunca había visto “la cosa” de un hombre, ahora tenía que tragar todo el semen que pudiera de este hombre de 42 años, si no quería ahogarse. Y seguía tragando.

Finalmente, el pene de don Felipe detuvo las descargas en su cara, aunque no dejó de seguir empujando. Ella movía su lengua por sobre la cabeza de su pene, y eso enloquecía a don Felipe. La mano que le sostenía la cabeza finalmente cayó hacia atrás y su cuerpo se derrumbo sobre su cara. El pene empezó a sentirse más pequeño, pero don Felipe no lo sacaba. Todavía latía entre sus labios, pero no parecía tan duro y grande como estaba antes. Carola no podía entenderlo, y ella no sabía qué hacer.

Don Felipe simplemente estaba recostado en su pecho, no movía su pene en su boca, pero cada vez se hacía más pequeño en su boca. Carola estaba desconcertada. ¿’ Habré hecho algo malo? Me habré equivocado en algo con su pene? ‘Se preguntaba. Ella estaba empezando a pensar que ella había hecho algo malo para que don Felipe se quedara tan callado, sobre ella, y con su pene recogiéndose. Finalmente, ella se relajó y de sus labios salió el pene fláccido, cayendo sobre su pecho.

“¿Está usted bien don Felipe? Hice algo mal”?, ella preguntó con voz suave.

Él hizo una pausa tratando de recomponer su respiración antes de contestar.

“No, Carola. Eso fue fantástico. Lo hiciste muy bien… demasiado bien.”

“¿Y que está mal con su Pajarito… ¿Eee… este quiero decir… con su pene?”

Ella intentó mirar hacia abajo y el semen aún cubría sus mejillas para ver el pene fláccido que descansa en su pecho. “Ya no está duro.” “Si lo sé…. Espera…” Él pasó su pierna por encima de la pequeñita y se colocó al lado de ella. Él puso un brazo su cabeza y la abrazó. “Aaaaaahhhh… esto sí que era bueno”, le dijo mientras cerraba sus ojos. Primero… es cierto. Mi pene estaba duro cuando yo estaba empujando bastante fuerte y tú te tragaste toda mi descarga de semen… Cómo está tu boca”?, Le preguntó mientras le daba un masaje en sus mandíbulas. “¿Esta tu boquita adolorida? ¿Te quedó adolorida cuando acabe en tu boca?”

“Siiii… me dolieron bastante mis mandíbulas… su pene es tan grande. Usted realmente me asustó cuando lo empujó dentro de mi boca.”

“Lo siento cariño, pero es que tu boquita es tan rica. ¡Pudiste mantener entero mi pene dentro de tu boquita!!

“Usted lo tiene grande.”

“¿En verdad? ¿Realmente lo sentiste así?” “No te puedes imaginar, cariño.

¿Cómo sentiste tu primera mamada?”

“¿Mamada? ¿Qué es eso?”

“Ésa es una palabra que se usa cuando una pequeñita como tú hace acabar un pene en su boca. ¿Qué pensaste cuando acabe en tu boca?”

“Dios era tanto semen. Al principio, yo no sabía qué hacer, pero finalmente me lo tragué. Y como era tanto lo que me llenaba la boca, tuve que seguir tragando. ¿estuvo bien eso? ¿Quiero decir, con ello no tendré un bebé?”

“No, Carola. Eso no es así como los bebes se hacen. Yo te explicaré eso más tarde. Sin embargo tú, solo debes confiar en mí. Yo no te haré quedar embarazada. Lo bueno es que tú tragaste todo mi semen y eso te hará crecer muy linda. ¿Te gustó el sabor de mi semen? ¿Era bueno?”

“Era un poco agrio, pero no tanto. Solo que era tanto que apenas podía tragarlo todo, mientras con una mano toca su mejilla aún estaba mojada con su semen. “Yo pienso que puedo hacerlo de nuevo, si usted realmente lo quiere. ¿En realidad lo sintió tan rico como cuándo yo tenía un orgasmo?”

“Seguro que lo hiciste, cariño.”

“Pero lo que pasó a su Pa… este… a su pene. Estaba tan grande, pero ahora…”, ella no terminó la frase y miró hacia abajo donde estaba el pene fláccido, apoyado en su muslo.

“El pene de un hombre no se pone duro todo el tiempo, Carola. Esa es una cosa que habrás aprendido con tus amigos en la escuela. Sólo se pone duro cuando el hombre está caliente o sexualmente es atraído por una muchachita como tú. Puede ser también mirando fotos de mujeres desnudas y por último, con niñitas tan lindas como tú. En realidad tú me calentaste mi amor. Cielos, tu cuerpo pequeñito es tan grande. ¿Quieres mirar ahora que mi pene esta fláccido?”

“Claro.”

“Bien, tómalo y échale una mirada, cariño”, le dijo, mientras se colocaba de lado, para que la pequeñita le mirara. La pequeñita desnuda se arrodilló frente al hombre. Ella extendió su mano y lo tomó con la punta de sus dedos. “Puedes tomarlo todo si tu quieres. No te morderá.” Ella lo hizo. Ella puso su mano pequeña alrededor y lo sobre sus testículos. Aún quedaba allí algún resto de semen y ella lo tocó con su otra mano. La pequeñita movió el pene en varias direcciones, mientras veía las venas que corrían por los costados; la cabeza se parecía a una bombilla larga en la punta; cómo es que están unidos los testículos; cómo es que sus testículos parecen moverse solos dentro del saco cuando muevo su pene de aquí para allá.

“¿Yo puedo tocar sus testículos también?”

“Seguro cariño. Y también los puedes llamar pelotas, así los llaman vulgarmente. Anda, sigue y tócalos suavemente.” Ella extendió la mano con su los cogió. Había 2 de ellos, y ellos parecían moverse alrededor en su mano. Ellos se sentían como pelotas, y eran muy calurosos.

Para Felipe no podía haber una mejor sesión con Carola. La pequeñita estaba sobre su cuerpo arrodillada, acariciando y sobando su pene y sus testículos con cariño. Su mano descansaba sobre sus nalgas redondas lisas y dirigía sus dedos suavemente tocando suavemente su sexo. Su miedo inicial de estar desnuda con un hombre mayor había desaparecido completamente. Él le había dado un sabor especial a esto y ella quería aprender más. Ahora para sellar el trato.

“¿Carola, qué piensas tú hasta ahora de tus lecciones de sexo? ¿Te gustó aprender sobre los orgasmos?”

“Sí, me han gustado mucho.”

“Tú sabes que hay un montón de cosas más que te puedo enseñar. ¿Tienes que irte muy luego para tu casa? ¿Quieres seguir aprendiendo más lecciones de sexo?”

“Yo supongo que sí… me gustaría. ¿Qué otras cosas puedo aprender?”

“Oh querida, Carola, hay muchas cosas que debes aprender. Nosotros solo hemos tocado un poco de lo que hay que saber. Yo te enseñaré todo sobre el sexo, si tú realmente quieres aprender. Yo te enseñaré las cosas que NUNCA te enseñarán en la escuela. Yo te diré como hacer los bebes, y como se desarrollara tu cuerpo, y porque partes es más rico joder. Yo te enseñaré todo sobre el sexo anal, sobre sexo lésbico, esclavitud, y el sexo en grupo, y todas esas cosas. Pero me tienes que prometer que quieres regresar a que te dé las lecciones. Y por supuesto tendrás muchos orgasmos si tú regresas. Yo puedo mostrarte incluso cómo masturbarse que para que puedas tener tus propios orgasmos cuando tú lo quieras. ¿Te gustaría aprender todo eso, cariño?”

“Oh Siiiiiiii”, respondió. Aunque Carola no entendió la mayor parte de lo que don Felipe le había dicho. Eso de ‘el sexo anal’, y ‘el sexo lésbico’ no tenían ningún significado para ella. Ella no conocía eso de ‘ esclavitud’, y no podía imaginarse eso de ‘el sexo en grupo’ eran palabras que tenían poco significado para ella. Tener más orgasmos, y aprender a hacerlos sola, esa si era una gran idea, sin embargo.

“Yo deseo regresar y aprender todas esas cosas. Yo quiero aprender a dominar…” “Masturbarme.” “Sí… Masturbarme, para que yo pueda tener mis orgasmos. ¿Usted me mostrará todo eso, por favor?”

“Seguro, cariño. Te enseñaré todo eso y mucho más, pero ahora mismo, nosotros lo que haremos será bañarnos, para limpiarnos. Es tarde y ya debes irte a casa.” Él se levantó fuera de la cama, y salió del cuarto, regresando con una toalla diminuta y un plato con agua. A Carola le gustó mirarlo caminar sin la ropa. Su pene colgaba entre sus piernas y se movía hacia atrás y hacia adelante cuando él caminaba. Él se sentó con ella en la cama y suavemente limpió el semen seco de su cara. Algo le había caído en su pelo y él lo limpió como mejor pudo. Él limpió su cuerpo pequeñito con la toalla húmeda a, mientras prestaba cuidadosa atención a su pequeña conchita lampiña que tenía también algo de semen seco por sobre los labios de su conchita.

Él hizo que se echara hacia atrás y abriera sus piernas mientras él se aseguraba que ella quedara limpia por todos lados, incluyendo su diminuto ano. Para Carola era un deleite. Nadie le había puesto alguna vez este tipo de atención amorosa en su vida. Don Felipe limpió todo su cuerpo suavemente y su conchita pequeñita respondía a sus caricias. Carola estaba lista para que él le diera otro orgasmo. Ella quería que él le diera masaje a una y otra vez más a su conchita pequeñita. Ella quedó defraudada cuando él la secó y se levantó para guardar la toalla y el plato con agua. Felipe estaba encantado limpiando su pequeño cuerpo. Ella abría sus piernas para permitirle el acceso a su conchita. Él le dio masajes allí durante un minuto darle un sabor a los posibles deleites del futuro, pero se aseguró que ella quedara con ganas, para que volviera. Después de tirar las toallas en el suelo, él ayudó a la muchacha pequeña a colocarse sus bragas blancas, pantalones y su blusa. Mientras ella estaba poniéndose sus calcetas y zapatos, él subió sus pantalones y su camisa.

“Bien, Carola. Mañana es un día de clases. Usted puede venir después de la escuela y nosotros podemos divertirnos un poco más, y te puedo dar más lecciones. Pero una cosa, Carola. Usted no puede decirle nadie sobre lo que nosotros estamos haciendo aquí, ¿Entiendes cariño? Si tú lo comentas, estaremos en problemas. Y no te olvides de David. Él también estará en problemas con nosotros. Y tus padres no se pondrían muy felices”

“Yo no le diré a nadie. Se lo prometo. Yo tendría muchos problemas si mi papá averigua algo sobre lo que sucedió con David. Seguramente me pegaría.”

“Yo no quiero pasar por eso, cariño. Así que yo no diré a nadie sobre lo nuestro. Te lo prometo.”

“Yo prometo también no decir nada a nadie.”

“Y vendrás mañana aquí, desde la escuela. Yo sé que tú tienes tiempo después de la escuela porque yo te he visto jugar después de la escuela en el parque, y tus padres no trabajan”

“Sí. Ellos no hacen nada. Hay una persona que cuida de nosotros, pero la mayor parte del tiempo ella no cuida lo que nosotros hacemos.”

“¡Bueno! Entonces tú y yo podemos divertirnos un poco más mañana. ¿Yo te veré mañana entonces, de acuerdo?”

“De acuerdo. Adiós”

“Adiós, Carola”, le dijo don Felipe, haciendo que saliera por la puerta trasera. Cualquiera que estuviera mirando, le parecería que Carola estaba acortando camino por la puerta de don Felipe.

Nadie supondría que aquella pequeñita venía de una sesión salvaje de sexo con un hombre mayor. Felipe tuvo cuidado de que Carola no fuera vista saliendo de su casa. Medio una hora después, él hizo una llamada telefónica, y 10 minutos después de ello, llegó David, el muchacho que quería “coger” a Carola jugando al doctor, que estaba golpeando en su puerta.

“Bien, David. Aquí tienes 50 dólares, como te prometí. El trabajo fue muy bueno.”

“Fue muy fácil, tal como me dijo usted,” contestó el muchacho de 14 años.

“Yo solo quiero que guardes el secreto y seremos muy amigos.

¿Cómo sabía usted que ella lo haría?”

“Yo he estado mirando a esa familia durante algún tiempo. Su papá es bocón, un borracho abusivo, y su madre simplemente se ha rendido. Les dices algunas palabras amables a esos niños y harán lo que tú les pidas. Créeme. Yo lo he visto muchas veces antes.”

“De acuerdo… eee… cuando usted quiera otra cosa… usted sabe…”

“Seguro, David. Tú también lograras joderla. Yo me aseguraré de eso. Quizá a ambas hermanas también. Tú sólo debes ser paciente y permítame dejarte listo todo. Ya tendrás noticias mías.”

“De acuerdo, don Felipe. Ya nos estaremos viendo.”

“De acuerdo, David. Y recuerda compañero. Ni una palabra de esto a nadie.

¿Después de todo, yo tomé esas fotos que no te gustaría que vieran tus amigos, ¿Cierto?, ”

“Eeeeeehhh… por supuesto que no”, Le contestó David. La zanahoria y el palo.

Hacía unos meses, don Felipe que lo buscaba. Hasta que entraron en esta situación, sin que él se diera cuenta. Pero todavía… él tenía 50 dólares en su bolsillo y la promesa de algún sexo con una virgen David pensaba que valía la pena.

“Bueno. Yo seré su contacto cuando usted quiera. Adiós”, y él cerró la puerta.

‘No está mal pensó, Felipe. Esto va a funcionar bastante bien. ‘Volvió al cuarto y tomó la cinta y la retrocedió. Quería volver a ver a la pequeña Carola. ‘Y con ese pensamiento, él cerró con llave la puerta “No está mal”, él se dijo.

Continuará

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