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El relato erótico "Una niña en mi bar" es un texto de ficción, ni el autor ni la administración de BlogSDPA.com apoyan los comportamientos narrados en él.

No sigas leyendo si eres menor de 18 años y/o consideras que la temática tratada pudiera resultar ofensiva.

Tiempo de lectura: 10 minutos

La curiosidad de una niña de 10 años la lleva a descubrir y hacer cosas con su nuevo amigo.

Hola puedo decir bien alto que me encantan los niños, tanto como tales como sexualmente. Esto que les voy a contar no ocurrió hace mucho. Dirijo un pequeño bar en Sevilla capital que está apenas 30 metros de un colegio. Me encanta salir para ver desfilar a las niñas y niños cuando salen del colegio.

Bueno un buen día yo estaba en la puerta del bar y entró una chica de aproximadamente 10 años, no creo que tuviese más. Era una chica con el pelo oscuro muy liso que le podía llegar a mitad de la espalda, ojos verdes azulados, de tez blanca, con unas cuantas pequitas que le rodeaban la nariz respingona que tiene.

Al ver que no había nadie en la barra me preguntó con una dulce voz si yo le podía dar un vaso de agua. A lo que le contesté que le daba todos los que ella me pidiese. Ella con una preciosa sonrisa tomó el vaso y se lo bebió.

No pude dejar de pensar en esa chiquilla. Deseaba tenerla entre mis brazos, pellizcarle tiernamente el culito tan respingon que dejaba imaginar el chándal con el que había venido. Desde aquel día me obsesioné tanto por aquella niña que estaba más atento del colegio que de mi propio bar (que por cierto lo dejé porque no entraba ni Dios).

Creo recordar que a la semana y media volvió a aparecer por el bar y me volvió a pedir un vaso de agua. Me metí detrás de la barra y le propuse que en lugar de un vaso de agua se tomase un refresco, ella me replico que no tenía dinero para poder pagar. A lo que le contesté que la invitaba por ser la primera persona que entraba en el día.

Así que accedió a tomarse el refresco y estuvimos hablando de cosas tan cotidianas como el tiempo.Me dijo que se llamaba Lucia. Al día siguiente la vi corriendo dirigiéndose a mi bar y tal como entró, me preguntó algo sofocada si era la primera persona que entraba y aunque era mentira pues un señor se había tomado una cerveza, le dije que sí , pues así tendría la oportunidad de conocerla y disfrutar de ella.

Pues así pasaron los días y los meses. Rara la vez que no pasaba por el bar reclamando el premio de ser la primera persona que entraba en el bar. Cuando llevaba cerca de tres meses pasando por el bar prácticamente a diario, y la confianza era bastante grande, las conversaciones se fueron elevando de tono y terminamos hablando de sexo.

Al principio estaba que no sabía que hacer así que decidí cambiar de tema pero ella lo retomó, preguntándome si veía películas guarras y seguidamente que porque las veía, que era lo que sentía y que hacía. Me quedé atónito pues nunca pensé que una niña de 10 años podía hacerme una ristra de preguntas como aquellas.

Pero se las fui contestando de tal forma que ella lo entendiese todo. Mientras las iba contestando su cara iba mostrando rasgos de asco, sorpresa, curiosidad, e incluso mostraba mucha atención a lo que le iba contestando. Le pregunte si había visto alguna película guarra, a lo que me contestó que sí, en casa de una amiga habían visto un video del hermano. Aquello me sorprendió a la vez que me éxito muchísimo.

Le pregunté que como era la película que había visto y que había sentido viéndola. Me dijo que habían salido 3 tíos uno de ellos negro y dos tías y que se empezaron a tocar, a chupar y a meterse el pito de los hombres por todos lados. Y que sintió asco y mucha curiosidad. Le pregunté si había visto algún pito alguna vez y si era que sí si lo había tocado…

Ella respondió que sí había visto el pito a su padre y al hermano de su amiga. Pero que nunca lo había tocado. Le volví a preguntar si quería ver uno que si ella quisiera tocarlo podía. Ella quedó pensativa durante un rato, frunció el ceño y se marchó.

Pensé que jamás volvería y lo peor que me denunciaría y que se los diría a sus padres. Tuve esa preocupación cerca de mes hasta que volvió a aparecer por el bar reclamando el refresco con la mala suerte que apareció un buen cliente del bar, así que no pudimos charlar.

Pero a la tarde apareció por el bar y me pidió un refresco, yo se lo puse y le pregunte si se había enfadado por la proposición que le había hecho, y ella con una sonrisita me dijo que no pero que se lo tenía pensar, pues nunca antes se lo habían propuesto, mientras decía esto sacaba 2 euros para pagar su refresco. Le dije que no hacía falta que era un privilegio tenerla en el bar.

Ella cojiendome de la mano me dijo que sí. Yo me quedé igual.

Así que le pregunté ¿sí a qué?

Me dijo que quería ver un pito y si podía tocarlo. Con esa respuesta me quedé blanco no sabía que hacer. Era la primera vez que podía estar con una niña preciosa de 10 añitos. Así que le pedí que pasase al fondo mientras yo bajaba las persianas del local. Poniendo un cartelito de cerrado por enfermedad (Cosa que era cierta me estaba poniendo malo).

Una vez que cerré las persianas por dentro le pedí a Lucia que saliese que ya no pasaba nada. Una vez que salió encendí los focos interiores para poder verla mejor, puse un poco de música lenta nos sentamos y le pregunté que si realmente quería ver un pito y si realmente quería tocarlo. Y con mucha impaciencia me respondió que sí.

Yo me levanté y con un poco de pudor me desabroché los pantalones y los deje caer junto a los calzones. Saliendo a relucir mi verga medio flácida. Y con ojos como platos alzó el brazo tocando con miedo mi verga. Mi excitación era tremenda por lo que la erección comenzaba a notarse. Mi verga estando flácida mide aproximadamente unos 10 cm. de larga por 2 cm. de ancho. Estando en erección es de unos 20 cm. Por unos 4 cm. de ancho.

Ella estaba alucinada por como crecía ese gran desconocido para ella. Por momentos sentía más curiosidad, magreaba más mi verga, se acercaba, la olía, la cogía, la soltaba… No sabía que hacer… Le pedí que le diese un beso a aquella barra de carne que tenía entre las manos. Ella no supo que hacer, Así que me dijo que prefería dármelo a mí. Así que con todo bajado me senté de nuevo en la silla y la senté sobre mí. Sin esperarlo la comencé a besar… al principio se intentó resistir, la miré a los ojos y le dije que solo quería besarla. Ella se dejó hacer y como inexperta que era intentaba responderme a los besos.

Mi calentura era tremenda quería poseerla, quería que esa niña tan bonita solo fuese mía. Mis manos temblorosas comenzaron a acariciarla empezando por su culito respingon. Se incorporó y me preguntó que era lo que estaba haciendo. Le dije que solo la estaba acariciando. Que se dejase hacer pues le iba a gustar mucho. Volvimos a besarnos y seguí con mis caricias, levantando poco a poco su faldita y desabrochando todos los botones que mis manos se iban encontrando a su paso.

Le cogí una manita y se la puse en mi verga para que la fuese masajeando. Le fui quitando un chaleco oscuro seguido de su camisita blanca. Ella me imagino que muy incomoda con lo que estaba sucediendo, intentaba colocarse la ropa de alguna forma. Le rogué que me dejase verla desnuda que era eso lo que pretendía. Que no pasaría nada que ella no quisiese.

Así que no mucho más tranquila accedió, y sin pensármelo dos veces, la fui desnudando poco a poco…mientras la desnudaba mis labios y mi lengua iban recorriendo cada rincón de su espectacular cuerpo. Una vez que la tenía completamente desnuda ante mí, la cogí y la senté encima de la barra del bar. La seguí besando y poco a poco logré que abriese las piernecitas dejándome ver su tesoro más oculto. Mientras la besaba mi mano le acariciaba la pierna pasando por su muslo y terminando en su mágica conchita. Lo que más me maravilló era que no tenía un solo bello.

Al sentir mi mano recorriendo su conchita, metió un respingo replicándome que ella no sabía si quería que yo la tocase en su conchita. A lo que le respondí que solo eran caricias y como la quería tanto, también quería que ella disfrutase tanto como yo de lo que esta sucediendo, y que le iba a hacer una cosa que le gustaría muchísimo.

Así que dirigí mi cabeza a su entrepierna. La hice recostarse sobre una columna, y comencé a saborear aquel virginal conejito. Al principio solo eran quejas que si no debemos que si estaba mal… etc. Pero al parecer le comenzó a gustar y pronto cesaron las quejas.

Recuerdo que sus manos hacían prisionera mi cabeza, no quería que parase. Su respiración comenzaba a agitarse. Su cintura se movía sin parar y sus pequeños gemidos no se hicieron esperar. Saqué la cabeza de entre sus piernas y le pedí que me chupara la verga. Ella con cara de asco me dijo que prefería que le siguiese haciendo lo de antes que le había gustado mucho. Le dije que yo seguiría pero que ella me la tenía que chupar.

Me subí en la barra con ella, cogió mi pene se lo acercó a la boca y poco a poco se la fue introduciendo en la boca. Y torpemente la fue chupando dejando rozar los dientes con mi verga.

Le cogí un dedo y le expliqué como debía hacerlo. Me tumbe en la barra y comenzamos con el 69. Cada vez aquella lección que le había dado, la estaba mejorando segundo por segundo. Aun recuerdo aquellos lenguetazos que me daba sobre el prepucio.

No tardé mucho en llenarle aquella boquita de leche. Cuando notó como aquel chorro de leche penetraba por su garganta quiso retirar la cabeza, pero mis manos se lo impidieron hasta no terminar de correrme del todo. Me gritó que era eso tan asqueroso que se había tragado. Le dije que eso era mi leche, que eso era muy bueno para ella. Sinceramente no sé si lo creyó pero siguió chupando aquel trozo de carne flácida. Mientras tanto yo seguía chupando aquel hermoso y sabroso conejito.

La niña se retiró gritando que se estaba haciendo pipi… Le cogí del brazo y le dije que no se estaba haciendo pipi que lo que sentía era su primer orgasmo, Asi que le seguí chupando con más intensidad pues quería aquel delicioso manjar que estaba por salir.

Estuve chupando unos 3 minutos hasta que un grito y una contracción de cadera y de piernas me hicieron ver que estaba corriendose. Quería aquel dulce néctar. Me tragué, lamí y relamí aquellas gotitas que había soltado aquella preciosa niña. Lucia se incorporó y me dijo que le había encantado lo que le había hecho y que le había gustado el sabor de mi pito.

Le pregunté que si quería disfrutar mas de lo que había disfrutado, tendría que hacer lo que ella había visto en la película guarra. Pero nosotros dos solos. Ella me respondió que no sabía que hacer porque le parecía que estuviese haciendo algo malo. Mientras ella me decía esto yo le estaba acariciando su conchita y de vez en cuando la empezaba a penetrar con un dedo.

Sus movimientos de caderas no se hicieron esperar. Le dije que malo sería no terminar lo empezado, que si ya había empezado a disfrutar porque no terminar disfrutando más aun. Ella no sabía que hacer así que la tumbe en la barra y dirigí mi pene hasta la entrada de su virginal conchita. Dejé que el prepucio fuese entrando poco a poco sin empujar todo poco a poco.

Noté como una fina barrera. La miré a los ojos. Que vista…una niña de 10 años, desnuda con una carita preciosa, angelical, dedicándome posiblemente la mejor sonrisa de su vida. Aquel cuerpecito blanco, suave como la piel de un melocotón. Allí estaba ella lista para que la tomase.

Le advertí que al principio le podía doler, pero que al final disfrutaría muchísimo más que antes. Ella no dijo nada solo se quedo inmóvil esperando algo. Empecé a empujar algo más fuerte, veía en su cara muecas de dolor. Seguí empujando hasta notar como algo se rompía para dejar paso al gran trozo de de carne que estaba por entrar. En ese instante ella grito, y comenzó a llorar llevándose sus manos a su conchita.

Le pedí perdón si le había dolido. Ella aun llorando me pidió que se la sacara que se quería ir a casa. Le dije que ya no le dolería más que me dejase curarle su conchita que vería como le iba a gustar. Ella me dijo que me quería que por eso ella se había dejado hacer pero que a ella le parecía que yo no la quería y que por eso se quería ir. Mirándola a los ojos le dije que la quería, y que lo que estábamos haciendo el amor y que se lo hacia porque ella era una persona muy especial para mi.

Ella algo conforme con lo que le había dicho apartó sus manitas de su conchita dejándolas alrededor de mi cuello. Mientras ella sollozaba seguí con la penetración. Cada vez los lamentos iban disminuyendo, me decía que le escocia su conchita que era como un ardor muy fuerte. Mientras tanto mis embestidas se iban haciendo más fuertes y rápidas. Llegue a introducir toda mi polla en su conejito.

Aquellos sollozos dejaron de sonar y comenzaron a sonar pequeños gemidos. Con la voz entrecortada decía que lo hiciese mas lento, que le estaba gustando pero aun le dolía. Yo disminuí la marcha haciendo que mi eyaculacion que era eminente se retrasara un poco más. La miraba y aunque quedaban restos de las lágrimas derramadas a causa de la penetración se dejaba entrever que aquella niña de tan solo 10 años gozaba mas que ninguna otra mujer en el mundo de aquellos 20 cm de polla que la estaban penetrando sin parar.

Era una autentico deleite ver como aquel conejito acogía ese enorme trozo de carne. Aquella niña que mordía su labio inferior cada vez que le iba embistiendo, con esos ojazos semicerrados. Es una imagen que no puedo olvidar. Quería deleitarme viendo como aquella verga le iba entrando y saliendo.

Así que cambiamos de postura, poniéndose ella encima. Recuerdo que de una sola sentada se introdujo de golpe los 20 cm. de polla, saliéndole de su boca un gemido de autentica mujer. No dejaba de botar intentando clavarse más de esos 20cm. De ser una niña tierna y dulce, la había convertido en una autentica viciosa del sexo. Algo en su conchita empezó a lubricar mucho más de lo que ya estaba.

Cuando sin quererlo nos corrimos los dos a la vez. Cuando se la empezó a sacar una mezcla de sangre, semen y me imagino que flujo caían en mi cadera y resbalaban por sus muslos. Ella se asusto pero le explique porque había sangrado. Le pregunte si le había gustado lo que habíamos hecho y me contesto que si que le había gustado mucho.

Se bajo de la barra para ir a buscar sus braguitas y comenzar a vestirse pero cuando la vi agacharse para coger sus braguitas y aquel culito tan bonito quedo completamente a la vista me baje de la barra y me dirigí hacia ella y besándola en le cuello le comencé a penetrar con un dedo en su culito…

Ella comenzó a reírse y se dejo hacer. Fui corriendo a la cocina para coger un poco de aceite de oliva para echarle un poco en su culito. Le comencé a meter un dedito y después fueron dos…. Ella no hacia otra cosa que gemir…. Cuando ya estaba otra vez listo para penetrarla no lo dude le metí la polla por el culo…. Costo un poco pero entro casi toda así que la fui embistiendo hasta que se me apeteció hacer una cosa.

La deje apoyada en una mesa y volví corriendo a la cocina busque un amasador de madera que tiene forma de pene (bueno según quien lo mire) y volví junto a ella. Mientras yo la penetraba con mi verga por el culo utilicé el amasador para metérselo por el chochete…. Aquello me éxito muchísimo… notar otra cosa dura dentro de ella me puso a mil.

Ella se quejaba porque le dolía tener uno por el culo y el juguete por el chochete pero yo seguía. Y seguía no podía parar era algo increíble que morbo me estaba dando esa situación. No tarde mucho en correrme cuando se la saque tenia una mezcla de caca y semen. Nos limpiamos nos dimos un par de besos y nos despedimos.

Fin

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