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El relato erótico "Agustina, la hija de mi prima, Parte 01" es un texto de ficción, ni el autor ni la administración de BlogSDPA.com apoyan los comportamientos narrados en él.

No sigas leyendo si eres menor de 18 años y/o consideras que la temática tratada pudiera resultar ofensiva.

  1. Agustina, la hija de mi prima, Parte 01
  2. Agustina, la hija de mi prima, Parte 02 (Final)
Tiempo de lectura: 5 minutos

Hola, me llamo Eddy, soy un chico, bueno, quizá ya un hombre, de 30 años. Hace ya 14 años que conocí a la hija de mi prima, una bebita a la que tuve en brazos. Pasó el tiempo, y si bien no nos veíamos casi nunca, nuestra relación era buena, hasta que ella cumplió los 8 años y sus padres se separaron.

Agustina siempre fue una nena caprichosa, pero con la separación de sus padres todos comenzaron a consentirla. Era muy común que pidiera algo y se lo dieran al instante. Lo que la volvió muy engreída. Su abuela materna y yo, éramos los únicos que le poníamos los puntos. Pero conmigo era más natural que se peleara y rara vez tenia el apoyo de otro adulto de la familia los cuales siempre me decían que la deje de molestar que era solo una nena.

Con el tiempo comencé a ver a Agustina de otra forma. Comenzó a excitarme el pelearme con ella. Me la imaginaba agarrándola de los pelos y obligándola a besarme para que cerrara su sucia boca, para luego meterle mi pija dentro hasta estallar y que sienta mi leche escurriéndose por su garganta. Era el odio que le tenia que se expresaba de forma sexual. Por que era eso, odio.

Un dia vino de visita a mi casa junto con su abuela, cuando ella tenia 10 años. Yo estaba en mi cuarto cuando de repente Agustina se mete adentro y se sienta en la computadora que hace unos instantes estaba usando. Tuve un pleito con ella, diciéndole que la estaba usando para un trabajo de la facultad.

-Si la dejaste jodete, no es mi problema.- me dijo agresiva…

Fui al living donde mi madre hablaba con su hermana (la abuela de agustina). Me dijeron que tenia que cuidarla ya que ellas se iban a trabajar a la feria y que no volverían hasta muy tarde. Maldecí a los 4 vientos por tener que pasar tanto tiempo junto con ella y para colmo solo. Me senté en el sofá enojado mientras mi tía se disculpaba conmigo, ya que ella me entendía, diciéndome que no podían llevarla con ellas.

Cuando cerraron la puerta tire una panera al piso maldiciendo mi mala suerte. Pero… me puse a pensar, que… la tenía para mi y solo para mi. Era la primera vez que estaba totalmente solo con ella y lo iba a estar por mucho tiempo… Mi corazón comenzó a latir fuerte, por las ideas que estaba teniendo. No recuerdo cuanto tiempo habré estado sentado en el sillón, pensando, maquinando, desechando. A veces me levantaba y me volvía a sentar.

No se como, pero de repente aparecí en la puerta de mi cuarto. Viendo a la putita sentada frente a la computadora, y estaba bien puta… Usaba una faldita short, de esas que parecen falditas por delante pero shorts desde atrás, de color rosa muy corta y de tela tipo calsa por lo que era fácil que se le metiera entre las nalgas. Lo que dejaba ver sus piernas totalmente desnudas. Arriba una remerita de manga muy corta que también dejaba mostrar algo de su pancita, tenia pulseras en las muñecas. En nuestra familia en mayoría somos morenos, Agustina es una morenita de carita linda con rasgos tradicionales de nuestra raza, de cuerpo es apenas un poco robusta y en esos días tenia algo de pancita. El pelo largo y lacio le llegaba pasándola mitad de la espalda.

Me saque la remera y de súbito me senté a tras ella, en la misma silla lo que la obligo a correrse al borde de la silla, luego intento levantarse pero la volví a centrar, bien cerquita de mi.

-¿Que pasa nena?- dije con autoridad

– ¿Acaso no querías jugar? Seguí jugando!- descaradamente meti mi mano dentro de su remerita sujetándola de la panza.

Agustina se puso muy nerviosa, no sabia que hacer, así que siguió jugando aunque por poco tiempo porque apenas volvió usar la computadora mi otra mano acaricio uno de sus muslos de forma muy lasciva, mordiéndome los labios. De nuevo intento irse dando un sonoro “No”, pero volví a obligarla a sentarse.

Inmediatamente comencé a besar su cuello mi mano que estaba en su panza subió hasta sus tetas (la putita no usa corpiño) y la otra mano paso de sus muslos a acercarse a su entrepierna, ella de inmediato las cerro. Por lo que use mis propias piernas para enredar las de ella y volvérselas a abrir, metiendo mi mano dentro de su falda, y por debajo de su bombachita, para acariciarle la conchita directamente.

Agustina gritaba pidiendo ayuda, diciéndome que la dejara, que no la tocara ahí, tratando de escapar y golpeándome con la única mano con la que podía hacerlo. Yo, resistí, sin dejarla ir, soportando los golpes que me daba. Mis dedos frotaban su linda conchita, era la primera vez que tocaba una concha de una nena, estaba cálida y lampiña totalmente.

-Bien pendeja, que linda conchita- decía sin dejar de tocársela

-No tarado, déjame, me porto bien, me porto bien…-decía mientras hacia fuerza para cerrar las piernas.

-Seee… te vas a portar bien como la putita que sos!!

Liberé sus piernas y ella desde ya que las cerro, pero con mi mano entre medio de ellas. La carque y la tire en mi cama volviendo a agarrarle las piernas y trayendola hacia mi, me baje los pantalones, mi pene esta totalmente erecto deseoso de la concha de la nena.

-Estas muy putita agus! Vamos a correrte esto- hice a un lado la falda-short y la bombachita mostrándome la conchita manoseada de Agustina, mi pene apunto a su entradita y comenzó a entrar…

La agarre de las manos sujetándolas solo con una de las miás y se las lleve arriba de la cabeza manteniendolas ahi. Mi otro brazo agarraba una de sus piernas.

Mientras mi pene entraba en la conchita de la nena, ella me imploraba gritando que la deje, su cuerpo se estremecía.

-En serio que me porto bien, hago lo que quieras pero déjame!! Tío!!- lagrimiaba. Esa zorrita nunca que había llamado tío, me dio a entender de que estaba realmente desesperada. En ves de sentir lastima solo me éxito mas.

La obligue a subirle la cabeza para que me viera la cara de pervertido que tenia y se la clave hasta el fondo. Haciendo que se vuelva a arquear pegando un grito de dolor apoyando la cien de su cabeza en el colchón.

Sin ninguna consideración ni piedad, comencé a cogerme a Agus moviéndome con ritmo. Los gritos de negación y lloros de la nena inundaban el cuarto con cada penetración, que hacían que la chiquita respingara cada vez que chocaban nuestras caderas. No me preocupe por calmarla, quería hacerla sufrir, hacerla sentir sucia.

Al rato de estar violando a Agustina mi pene estallaba de placer dentro de ella, se la metí hasta el fondo llenándola de semen en lo mas profundo…

Asi fue como hice debutar sexualmente a la hija de mi prima, sin sacarle la ropa.

La nena se sentía humillada y muy cansada. Apenas saque mi pene y la libere, trato de moverse pero no podía. La acomode, sacándole las zapatillas y me acosté a su lado, abrazándola,. Ella lanzaba quejidos cada vez que movía sus piernas por que le dolía la conchita ensangrentada.

Descansamos un rato, pero para nada pensaba conformarme solo con eso.

Continuará

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