ATENCIÓN:

El relato erótico "Violada por cuatro" es un texto de ficción, ni el autor ni la administración de BlogSDPA.com apoyan los comportamientos narrados en él.

No sigas leyendo si eres menor de 18 años y/o consideras que la temática tratada pudiera resultar ofensiva.

Tiempo de lectura: 4 minutos

Era un día cualquiera, cuatro obreros ordinarios realizan un trabajo en una casa. Era ya pasado el mediodía y cuando estaban a punto de almorzar llega una niña de once años a la casa, ella era delgada de pequeños ojos cafés, cabellos oscuros y piel clara. A simple vista una niña inocente. Los padres de la niña habían salido momentos antes por lo que ella estaba completamente sola.

Los obreros siguieron en sus afanes y ella aún con su uniforme escolar los observaba desde su ventana en el primer piso de la casa. Un pensamiento invadió la mente de la niña, ¿y si lo vuelvo a hacer?, sonrió para sí y sin dejar de mirar a los obreros se quita sus braguitas rosadas que llevaba puestas y empieza a realizar pequeños saltos por todo el cuarto. Uno de los obreros se fijó en ella y dejó de hacer su trabajo, mientras ella puso un poco de música y empezó a dar giros y giros que levantaban la falda y mostraban su encanto infantil.

Minutos después los cuatro obreros no paraban de observar a la niña y esta se sentía la reina del mundo. Y cuando la niña cumple su fantasía voyerista uno de los hombres toca la puerta de su casa y le ofrece caramelos. La niña que todavía no se había subido sus braguitas rosadas abre la puerta.

De un tirón los cuatro obreros entran por la puerta derribándola a ella al suelo boca abajo y con la falda levantada. Uno de los sujetos la agarra por la cintura y la lleva a la cama, tenía las manos envueltas en estuco porque mientras la desvestía dejaba rastros blancos en su uniforme infantil y su cuerpo. Le abrió las piernas y comenzó a lamer ferozmente su conchita rosada. La niña estaba excitada la sensación era indescriptible.

Otro de los obreros con una sonrisa macabra en el rostro se bajó los pantalones y le enseño su gruesa verga erecta y se la puso en la comisura de sus labios, ella no tuvo otra opción más que abrir la boca y aceptar la intrusión.

Cansado de ensalivar la conchita infantil le cedió su lugar a su compañero para que continuara. Este no lo pensó dos veces y le introdujo la punta de la verga en la vagina.

Ella trato de gritar pero el grueso palo en su boca se lo impedía. El obrero siguió inyectándole verga y esta se introducía poco a poco, centímetro a centímetro. La niña derramaba lágrimas por los ojos, su exhibicionismo había despertado la lujuria en aquellos monstruos.

Pocos minutos después los dos hombres casi simultáneamente eyaculaban en la boca y la cocha de la niña con tremendos gemidos. Ella escupía la leche de su boca aunque también se la había tragado un poco dejándole un sabor amargo en la lengua. Los otros dos hombres tomaron sus posiciones pero a ella la pusieron de perrito con la cola levantada bien en alto. Uno de ellos estuvo varios minutos restregándole la verga en el ano para que este se dilatara, el otro le hacía lo mismo en toda la cara y ella impotente porque sabía que nada podía hacer.

Su madre ya una vez le había regañado por pescarla desnuda en su cuarto mostrando sus genitales por una webcam a un desconocido.

¡Hija, no seas estúpida!, le gritaba… tú no sabes qué tipo de personas te puedes encontrar en el mundo. Si sigues siendo una depravada como ahora no sabes las cosas que te pueden hacer esos degenerados.

Ahora ella sabía a lo que se refería su madre, pero ya era tarde; estaba pagando por sus pecados.

De pronto en medio de sus pensamientos de culpa sintió un tremendo dolor en el culo, el obrero se la había metido casi de lleno. No le dio tiempo a gritar pues el otro le tapó la boca con su verga. Los hombres se deleitaban con tan hermoso y suculento placer prohibido. El de atrás sentía un placer extremo al invadir su culito estrecho y el otro reventaba por la suavidad de la boca de la niña. Ambos eran precoces por lo que sus eyaculaciones no tardaron en llegar y llenaron de espesa leche los agujeros de la niña, este último se la saco de la boca y con los últimos chorros esparció el semen en toda la cara. Ella quedo tumbada en su cama casi al borde de la inconsciencia por el dolor, sentía el espeso liquido desbordarse y chorrear por su conchita y su ano, sentía lo caliente que era aquel líquido, el sabor amargo que tenía y el olor fuerte que emanaba, sintió como si le hubieran arrebatado algo importante; tal vez su alma.

Escuchó sus voces por varios minutos, después uno de ellos la levanto y la llevo a la ducha y lavaron todo su cuerpo, limpiando con gran faena sus agujeros perforados. La secaron y la vistieron con su uniforme escolar, incluso tuvieron la decencia de colocarle la bragas rosadas que provocaron la lujuria.

La amenazaron de muerte diciéndole que si decía algo a sus padres los matarían y la secuestrarían a ella para que sea su esclava sexual de por vida. Ella no podía llorar, se le secaron las lágrimas y su corazón lo sintió tan frío como el hielo, pero algo curioso paso, pues en medio de su inconsciencia bajo su mano a la falda, la metió dentro de su braguita rosada y comenzó a masajear el clítoris. Esbozó una sonrisa y pensó… ¿qué voy a hacer mamá ahora que me gusta esto?

Fin

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