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El relato erótico "Una vida, Parte 02 (de Falko6699)" es un texto de ficción, ni el autor ni la administración de BlogSDPA.com apoyan los comportamientos narrados en él.

No sigas leyendo si eres menor de 18 años y/o consideras que la temática tratada pudiera resultar ofensiva.

  1. Una vida, Parte 01 (de Falko6699)
  2. Una vida, Parte 02 (de Falko6699)
  3. Una vida, Parte 03 (de Falko6699)
  4. Una vida, Parte 04 (de Falko6699)
  5. Una vida, Parte 05 (Final) (de Falko6699)
Tiempo de lectura: 7 minutos

Mi cumpleaños 13, Parte 01

A partir de aquel día; mi concurrencia a las clases particulares de Carmen representaban maratónicas sesiones de sexo entre los dos y como resultado de ello mis calificaciones escolares comenzaron a mejorar como así también mi conducta en la escuela.

De esta forma; mi padre se convenció de lo bien que me hacía ir allí y le pidió a la maestra que me diera clases extras. Sí que en vez de ir tres veces por semana lo haría los cinco día, lo cual me daba más oportunidades para tener sexo con mi maestra.

Al finalizar el año escolar; mi pubis ya se encontraba lleno de vellos los cuales me hacían sentir todo un hombre.

Después de las fiestas de año nuevo, vino mi cumpleaños número 13 el cual lo festeje con familiares al mediodía. Al atardecer de ese día; le dije a mi padre que iría de unos amigos pero que en realidad iría a la casa de Carmen y su hija Victoria que ya tenía 1 año y 3 meses.

Desde aquella primera vez que relate en el capítulo anterior; Carmen siempre que podía hacia participe a la bebe de nuestras sesiones sexuales y de las duchas que tomábamos después.

Es por eso que el día de mi cumpleaños al llegar a la casa de la maestra no me sorprendió verlas a ambas desnudas, ni que la pequeña que hacía poco había comenzado a caminar se dirigiera hacia mí y me rodeara con sus brazos una de mis piernas.

Como siempre; Carmen y yo nos fusionamos en un ardiente y desenfrenado beso. Mientras lo hacíamos; la maestra me fue desnudando para después arrodillarse ante mí y comenzar a mamarme la verga suavemente.

La bebe de quince meses se colgaba del cuello de su madre y observaba como esta me succionaba la verga. Carmen tomo a su hija y la coloco entre ambos y la boca de la niña quedo a milímetro de mi verga.

La pequeña Victoria instintivamente sujeto mi verga con sus pequeñas manos y se introdujo mi glande en su boca para comenzar a succionarlo como si se tratara de la teta de su madre. Carmen; que se había colocado a un costado, lamia el resto de mi verga mientras que con una de sus manos acariciaba las nalgas de su pequeña hija y con la otra mis nalgas.

  • Aaaaggg… aaaggg… así… así – balbuceaba yo cada vez que los dedos de Carmen pasaban por sobre mi canal trasero.
  • Feliz cumpleaños Pablito… te gusta tu regalo – interrogo Carmen
  • Siiii… aaaggg… es distinto… aaaggg… es raro – respondí
  • Mmm… raro – dijo Carmen mientras pasaba sus dedos de arriba abajo por entre mis nalgas.

Al hacer esto tuve una descarga como nunca había tenido. Dicha descarga la recibió en su totalidad la pequeña Victoria en su boca y rostro; lo cual la asusto y comenzó a llorar. Rápidamente; Carmen tomo a su hija en brazos y arropo por unos minutos logrando tranquilizarla. Mientras que yo aun permanecía de pie e inmóvil sin entender que era lo que había pasado.

La maestra me hizo sujetar a la niña para que ella pudiera prepararle un biberón y mientras la cargaba observaba su rostro cubierto por mi flema blanquecina. Unos minutos después; Carmen me entrego el biberón para que se lo diera a su niña. Mientras alimentaba a Victoria, su madre junto algo de mi esperma del rostro de la pequeña y se lo llevo a la boca para así degustarlo como a ella le gustaba.

La segunda vez que recolecto mi esperma con sus dedos me los ofreció a mí y por alguna extraña razón los lamí con ganas. El sabor era algo amargo y su contextura se asimilaba a una flema pulmonar. En ese momento, no puedo decir que me haya gustado pero aun así la trague.

La pequeña Victoria se durmió en mis brazos antes de que se acabara su biberón. Carmen me tomo de una mano y me dirigió hacia el dormitorio al darse cuenta de eso. Allí me hizo colocar a la bebe en su cuna y me indico que me recostara boca abajo en la cama y que no la espiara mientras buscaba unas cosas; para ello cubrí mi cabeza con las almohadas.

Primero escuche que Carmen se dirigió al baño y volvió al dormitorio, donde por unos segundos que me parecieron horas buscaba algo en el armario. Coloco las cosas que había buscado a un lado de la cama y se recostó junto a mi lado.

  • Te gusto que acariciara la cola Pablito – me dijo Carmen mientras quitaba las almohadas sobre mi cabeza.
  • Siiiiii… – respondí con una gran sonrisa en mi rostro.
  • Y te gusto el sabor de tu leche – interrogo la maestra.
  • Eee… siii… no sé. Fue raro – respondí desdibujando mi sonrisa anterior
  • Mmmm… bueno… por ser tu cumpleaños hoy voy a hacerte algo que le gusta a muy pocos hombres – dijo Carmen mientras descendía con una de sus manos por mi espalda hasta llegar a la raya de mi cola
  • Hoy te voy a romper la cola – dijo con una sonrisa que me pareció algo maliciosa
  • Queeee… aaaggg – dije yo algo asustado mientras sentía como sus dedos exploraban mis nalgas
  • No te asustes… te va a gustar mucho – dijo para después de eso besarme fogosamente

Mientras lo hacía; su mano no dejaba de acariciar mis nalgas y en ocasiones se acercaba a mis testículos los cuales masajeaba también.

Carmen me dio unos pequeños besos en el lóbulo de la oreja para después besarme el cuello. Continúo dándome besos en la espalda hasta que llego al inicio de mi canal trasero.

Intercalaba pequeños besos de un lado y del otro de mis nalgas. Esto me estaba haciendo excitar como nunca lo había estado y mi verga había vuelto a erguirse.

Con sus manos separo mis nalgas y comenzó a lamerme entre ambas hasta llegar a mi periné. Repitió la operación varias veces y cada vez que lo hacía me producía una extraña sensación de gozo que me hacía gemir.

Cuando por primera vez la punta de su lengua toco el anillo rosado de mi ano me estremecí violentamente e instintivamente erguí mis nalgas.

Carmen inmediatamente me ordeno que flexionara mis piernas para así erguir más mis nalgas y también me ordeno que las separara con mis manos.

No sé porque lo hice, pero hice exactamente lo que la maestra me había ordenado y al hacer esto mi trasero quedo a total disposición de mi amante.

Carmen intentaba penetrarme con su lengua con desesperación y eso me hacía gemir enloquecidamente.

Después de unos minutos; la lengua de la maestra fue reemplazada por uno de sus dedos que con suavidad iba introduciéndose en mi virginal ano masculino. Cuando este llego a su límite; Carmen comenzó un lento movimiento hacia afuera y antes de que saliera totalmente volvió a introducirse hasta el fondo.

  • Te duele Pablito – pregunto Carmen
  • Aaaa… nooo… aaaggg – respondi yo
  • Te gusta? – pregunto nuevamente Carmen
  • Aaaggg… siiii… me… aaaggg…. Gusta – respondíbalbuceante

Un segundo dedo comenzó a ejercer fuerza para introducirse en mi ano prepuberaly esto me producía algo de dolor aunque mi excitación se hacía cada vez mayor.

Cuando finalmente Carmen introdujo su segundo dedo en mi ano no pude evitar dar un agónico quejido; esto hizo que ella se recostara al lado mío y me besara tiernamente para después decirme al oído:

  • “lo que estas sintiendo es lo que siento yo cuando me das por el culo”
  • “los dedos son necesarios para prepárate para lo que sigue… vas a ver que te va a gusta mucho”
  • “ahora sos mi putita”

Los dedos de la maestra estuvieron entrando y saliendo de mi ano por varios minutos haciéndome gemir todo el tiempo como si en realidad yo fuera una mujer a la que estaban sodomizando analmente olvidándome de que era un varón.

En un determinado momento; sentí que Carmen retiraba sus dedos  completamente para después aplicar una gran cantidad de crema en mi maltratado agujero.

La fría crema y la forma en que la aplico hizo que toda mi piel me erizara y que mi cuerpo temblara.

A continuación sentí que un extraño objeto guiado por la maestra se apoyaba en mi encremado ano y pugnaba por introducirse en mi esfínter. Supuse que era un objeto ya que no se parecía a un dedo por la presión que ejercía.

  • Aaayyy… aaayyy… me duele… Carmen – dije casi sollosando.
  • Shhh… ya casi… shhh – respondió la maestra
  • Aaayyy… que me… aaayyy…estás haciendo – dije yo
  • Te estoy rompiendo el culito putita – respondió Carmen
  • AAAAAAAAYYYYYYYY – grite fuertemente al sentir como esa extraña cosa vencía mis esfínteres
  • Ya entro… ya entro… – dijo Carmen

Carmen se recostó a un lado mío nuevamente y comenzó a besarme mientras que con una de sus manos evitaba que el objeto que me había introducido se saliera de mi cuerpo. Extrañamente yo suponía que debía de ser algo muy largo ya que sentía que algo colgaba de mi ano.

Después de unos minutos así y con mi ano ya acostumbrado al objeto que tenía dentro de mí; la maestra me indico que tratara de hacer fuerza como evitando defecar para que no se saliera el objeto.

Acto seguido me hizo levantarme de la cama y colocarme frente a un gran espejo detrás de la puerta del dormitorio.

Al hacer los breves pasos desde la cama hacia el espejo; la sensación de que algo colgaba de mi ano volvió a mi mente por unos segundos, pero Carmen me ordeno que no me observara ni me tocara aun. Cosa que hice.

Ya frente al espejo; la maestra se colocó detrás de mí y comenzó a besar mi cuello hasta que me susurro que mirase mis genitales masculinos en el reflejo.

Al hacerlo observe que mi verga estaba totalmente flácida y de mi prepucio colgaba un pequeño hilo de líquido preseminal.

Inmediatamente después de eso; observe como de entre mis piernas y por debajo de mis testículos emergía un cilindro rosado con forma de verga.

  • Que mierda… dije yo asustado
  • Jejeje…no te asustes Pablito
  • Que es eso??? – interrogue
  • Es un consolador doble cabeza de 55 cm – dijo Carmen
  • 20 cm de el están en tu cola ahora – agrego Carmen
  • Queeee – dije sorprendido
  • Mira… pareciera que tienes 2 vergas… jajajaja
  • Si… jejeje… pero – dije yo
  • Hay Pablito… desde que te depilo que me he dado cuenta que te gustan mis caricias en tu cola – dijo Carmen
  • Este es mi regalo de cumpleaños y si no te gusta cuando terminemos no lo hacemos mas- continuo
  • Vamos a la cama que te voy a coger como a toda una putita – finalizo tomándome de la mano y guiándome

Continuará

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