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El relato erótico "Una vida, Parte 01 (de Falko6699)" es un texto de ficción, ni el autor ni la administración de BlogSDPA.com apoyan los comportamientos narrados en él.

No sigas leyendo si eres menor de 18 años y/o consideras que la temática tratada pudiera resultar ofensiva.

  1. Una vida, Parte 01 (de Falko6699)
  2. Una vida, Parte 02 (de Falko6699)
  3. Una vida, Parte 03 (de Falko6699)
  4. Una vida, Parte 04 (de Falko6699)
  5. Una vida, Parte 05 (Final) (de Falko6699)
Tiempo de lectura: 6 minutos

La maestra.

Todo comienza poco después de la separación de mis padres y el posterior fallecimiento de mi madre a causa del cáncer. Yo tenía tan solo 10 y 12 años cuando ocurrieron esos eventos en mi vida. Mi relación con mi padre hasta ese momento no había sido muy buena y con el tiempo se fue haciendo peor ya que siempre había sido sobreprotegido por mi madre.

Mi rebeldía hacia mi padre se manifestaba de muchas maneras y principalmente en las calificaciones escolares, como así también en mi conducta bastante antisocial. Lo cual me marco como la oveja negra de la familia.

Había iniciado mis estudios secundarios y a mitad de ese año de 1984 mis calificaciones no eran muy buenas, por lo cual mi padre me obligo a asistir a una maestra particular para que me ayudara. Su nombre era Carmen. Tenía 20 años y a pesar de que hacía poco había tenido a su hija; era realmente atractiva y poseedora de un cuerpo espectacular.

Tres veces por semana; yo asistía a las clases particulares en la casa de Carmen. Era común, que mientras la maestra se esforzaba en enseñarme algo estuviera dándole la teta a la bebe y eso solía distraerme bastante ya que casi podía ver sus grandes pechos al descubierto. A mis 12 años; ese espectáculo me excitaba y nublaba mi mente.

  • La solución al ejercicio está en la hoja y no en mis tetas –me dijo Carmen un día con una pícara sonrisa en su rostro.
  • Es que… es que – balbucee yo tímidamente.
  • Si… si… ya se… a tu edad; todas las tetas son lindas y llamativas – dijo ella.
  • Es que… – y después de unos segundos de silencio – nunca había visto como comen los bebes y eso… – dije tímidamente y enrojecido de vergüenza.
  • Y eso Te gusta o te molesta? – dijo la maestra
  • Eee… me… me gusta – ya con el rostro afiebrado de vergüenza y baje la cabeza.
  • Veni… siéntate al lado mío que vamos a charlar un poquito – dijo mientras recostaba a la bebe en el cochecito que estaba cerca.

Yo obedecí e inmediatamente la maestra comenzó a hablarme sobre los cambios que la pubertad me traería y sobre el sexo en general. Carmen que sabía todo sobre mi relación familiar realizo sus explicaciones de una forma algo muy técnica; como si de un médico se tratara, pero con la ternura de una madre.

El tiempo paso sin que nos diéramos cuenta y solo cuando Carmen observo el reloj de pared dio por finalizada la conversación con la condición de que fuera nuestro secreto y que en la próxima clase podríamos continuarla. Eso había ocurrido un día viernes y durante todo el fin de semana siguiente en mi cabeza solo rondaban pensamientos sobre lo que la maestra particular me había dicho y esperaba con ansias a la próxima clase.

Entre esos pensamientos; mi infantil miembro se irguió por primera vez la mañana del sábado al momento de despertarme y durante un largo rato; instintivamente me masturbe aunque no logre eyacular pero si pude soltar un poco de líquido preseminal que pesen que era mi esperma.

El día lunes; con extremada puntualidad (cosa que no hacía antes) llegue al domicilio de la maestra y esta me recibió con una grata sonrisa. Poco después; estaba resolviendo con extraña rapidez las ecuaciones que Carmen me presentaba y se sorprendía por ello.

  • O se te despertó el genio o antes te hacías el vago – dijo Carmen.
  • Jejeje… vago – respondí yo.
  • Ya veo… jejeje…y como fue tú fin de semana – pregunto ella.
  • Bien… bien… en el club – respondí yo algo sonrojado
  • Mmmm… ya te hiciste tu primer paja – dijo la maestra presumiendo la verdad.
  • Eeee… Si… jejeje – respondí yo con el rosto totalmente enrojecido de vergüenza.
  • Jajajaja… ya me parecía dijo Carmen.

El llanto de la bebe interrumpió nuestra conversación y la maestra se dirigió hacia su dormitorio y unos minutos después me llamo para que fuera con ella.

Al ingresar al dormitorio; me encontré con Carmen recostada en la cama y que solo llevaba puesta su bombacha. Además sobre unos de sus pechos se encontraba la pequeña niña succionándolo. La maestra me indico que me recostara junto a ellas y al hacerlo no necesito decir nada más ya que con mi boca me prendí al otro pecho y comencé a succionarlo como se volviera a ser un infante. Mi boca se llenaba de la leche materna; la cual tragaba con gusto.

Mientras sucedía esto; Carmen introdujo una de sus manos dentro de mi pantalón y comenzó a acariciar mi verga que ya es encontraba totalmente erguida. Después de eso; instintivamente lleve una de mis manos hacia la entrepierna de la maestra y como lo hacia ella comencé a frotar mi mano por sobre la bombacha. Pronto la habitación se llenó de gemidos.

No se cuánto tiempo habrá pasado; pero poco después de que Carmen aprisionara mi mano con sus piernas producto de un gran orgasmos el silencio volvió a la habitación.

Minutos más tarde; Carmen se levantó y coloco a su beba en la cuna  que había a un lado de la cama para después volver a la cama junto a mí y me beso por primera vez en la boca.Su lengua horadaba mi cavidad bucal a la vez que lentamente me iba quitando la ropa hasta que quede totalmente desnudo.

  • Te salió lechita el fin de semana – pregunto la maestra mientras volvía a acariciar mi aun erguida verga
  • Aaaaggg… no – respondí yo temblorosamente
  • Bueno Pablito no importa – dijo ella

Carmen volvió a besarme; aunque de una forma más suave que antes pero apasionadamente. Mientras lo hacía, se colocó sobre mí y dirigió con su mano mi verga hacia su vagina y frotando mi glande en sus labios vaginales, lentamente fue introduciéndola.

Con movimientos suaves y pausados fue cabalgándome pudiendo así sentir como su depilado monte de venus rosaba mis escasos bellos púbicos.

Nuestros cuerpos rodaron por la cama sin deshacer la unión que habíamos formados hasta quedar yo sobre la maestra y de esta forma comencé a moverme cada vez más rápidamente hasta que Carmen llego a un segundo y ruidoso orgasmo.

La maestra con la voz entrecortada se desacoplo y giro su cuerpo colocándose boca abajo me indico que continuara bombeándola.

Yo estaba como poseído y aunque me costó un poco volver a introducir mi verga en su vagina por la posición en que estaba; cuando lo hice note que mis envistes no eran tan profundo como los anteriores y eso me desesperaba. Carmen al darse cuenta de esto levanto ligeramente sus caderas.

Totalmente enajenado y absorto en mi tarea; en un instante note como de repente el agujero por el cual circulaba mi verga se convirtió en un conducto muy estrecho y un ahogado quejido de Carmen me paralizo por unos segundo.

  • Aaayyy… seguí…seguí Pablito
  • Eee…te hago mal – pregunte yo temeroso de haberla lastimado o de haber hecho algo errado.
  • Estoy bien… seguí cogiéndome – respondió Carmen.
  • Aaaaggg… esta algo apretado ahora – le dije al oído mientras lentamente volvía al clásico movimiento de meter y saca.
  • Es que me la diste en el culo y no lo tenía preparado aun – dijo la maestra.
  • Guau… – respondí yo a la vez que aceleraba mis movimientos.
  • Siiii… me estás dando por el culo – balbuceo la maestra
  • Aaaagggg… sí… rómpeme el culo Pablito… rómpemelo – exclamo

Los gemidos de ambos retumbaban en la habitación y aunque la bebe había comenzado a llorar nuevamente ninguno de los dos hizo algo al respecto.

Una extraña sensación comenzó a invadir mi cuerpo. Era un hormigueo recorría por todo mi miembro masculino y que abarcaba mis testículos también como si de alguna forma alguien o algo me los estuviera apretando generándome un fuerte dolor.

Esta sensación se fue apaniguando cuando por primera vez eyacule mi semen; el cual parecía salir a borbotones por mi verga depositándose en el ano de la mujer de 20 años.

Al finalizar  mi descarga me desplome pesadamente sobre el cuerpo de Carmen. Fruto de toda esta actividad me entre dormí y no me di cuenta cuando la maestra se libró de cuerpo inmóvil sobre el suyo para apaciguar el llanto de su pequeña hija de 7 meses que lloraba en la cuna.

Después de calmar a la bebe; Carmen la había desnudado y juntas jugaban con mi flácida y pequeña verga. Esto hizo que me despertara y que mi verga comenzara a erguirse nuevamente al escuchar hablar a la maestra.

  • Mira Vicky; la verga de Pablito se está volviendo a parar – escuche decir a Carmen
  • Así como me hizo feliz a mí también te va hacer feliz a vos hija mía – volví a escuchar
  • Es una bebe todavía – dije yo despertándome
  • En el sexo no hay edades Pablito –me respondió sonrientemente.

La maestra me explico que es preferible explicarles a los niños desde temprana edad sobre el sexo para que no adquirieran tabúes o prejuicios.

Continuará

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