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El relato erótico "Salvando un matrimonio, Parte 02 (de Falko6699)" es un texto de ficción, ni el autor ni la administración de BlogSDPA.com apoyan los comportamientos narrados en él.

No sigas leyendo si eres menor de 18 años y/o consideras que la temática tratada pudiera resultar ofensiva.

  1. Salvando un matrimonio, Parte 01 (de Falko6699)
  2. Salvando un matrimonio, Parte 02 (de Falko6699)
  3. Salvando un matrimonio, Parte 03 (Final) (de Falko6699)
Tiempo de lectura: 8 minutos

Carmen se llama mi esposa y nos conocimos cuando teníamos 15 años los dos. Tuvimos una romántica relación amorosa juvenil en la que mutuamente nos iniciamos en el sexo. A los 17 años; ella quedo embarazada y nos casamos a pesar de que éramos unos chiquilines aun. Pero cuando ella estaba en el sexto mes de gestación sufrió una descompostura que le hizo perderlo; lo que también la imposibilito el intentar tener otro hijo. Esto, la crisis económica y nuestros trabajos; fueron haciendo mella en nuestra relación amorosa, la cual se fue deteriorando lentamente y cada día estaba más cercana a una separación.

Mi esposa trabajaba en una compañía multinacional de semillas y en ocasiones su trabajo la obligaba a tener que viajar por varios días. Fue mientras ella estaba en uno de estos viajes que ocurrió mi encuentro con Sabrina y Lorena y que relate anteriormente. Me gustaría decir que volví a encontrarme con las dos ninfas adolescentes pero esto no ocurrió y al fin de semana siguiente supe por la propia Sabrina que había vuelto con su novio y Lorena me dijo que se había enamorado de un muchacho mayor.

Carmen no era de salir a las confiterías y en muy raras ocasiones me acompañaba mientras yo trabajaba. Pasaron tres meses desde que había estado con Sabrina y Lorena; esa noche de sábado, mi esposa decidió acompañarme a mi trabajo nocturno. Mi esposa; a pesar de que tenía 30 años en aquel entonces, aun tenía un bello cuerpo con unas medidas 130-62-89 y era la envidia de la mayoría de las mujeres de su edad ya que casi nunca hacia ejercicio físico para mantenerlo en forma.

Poco después de llegar a mi trabajo nocturno de fin de semana; arribaron Sabrina y Lorena con sus respectivos novios. La rubia de 16 años iba acompañada de su novio adolescente y era quien le había abofeteado unos meses atrás. Lorena venia de la mano de un hombre de más de 20 años. Las dos ninfas adolescentes me saludaron cariñosamente dándome un suave beso en la mejilla y sus compañeros solo dirigieron un “hola” muy seco y cortante hacia mí; pero ninguno de los cuatro perdió la ocasión de observar detalladamente a mi esposa. Carmen solo me comento al oído que las chicas habían sido muy cariñosas conmigo, pero sin demostrar celos por ello y me hizo reír haciéndome recordar cuando éramos nosotros los adolescentes.

Ya casi al finalizar mi jornada; Carmen que iría la sanitario antes de marcharnos y unos minutos después volvió y me dijo que el uno de los baños había una adolescente llorando y que parecía esta borracha. Fui a investigar y me encontré que la muchacha en cuestión era Sabrina y que además tenía un corte en su labio inferior. Trate de interrogar a la joven rubia pero su intoxicación alcohólica solo le hacía decir incoherencias.

Cargue a Sabrina hasta mi automóvil y puse rumbo hasta donde pensé que vivía. Mi esposa pregunto a donde íbamos y si había algo entre la muchacha y yo. Solo le conté lo que había sucedido la noche antes de tener relaciones con ella y con su amiga. Pero esto no convenció a Carmen; la que casi llorando me dijo que me perdonaba cualquier cosa que hubiera hecho ya que ella en su último viaje había cometido un error y se sentía culpable por ello.

Detuve la marcha del automóvil y a continuación mi esposa y yo tuvimos una charla por demás de reveladora para los dos. En esta saltaron nuestras diferencias y a lo que la rutina de nuestras vidas nos había llevado. Carmen me confeso que había tenido un amorío con uno de sus compañeros de trabajo y yo le conté lo que realmente había sucedido con Sabrina.

  • Quiero sexooo – balbuceo recostada en el asiento trasero la rubia adolescente.
  • Jejeje… o nosotros éramos muy tontos o los chico de ahora son muy listo – dijo Carmen.
  • Si… creo que en nuestra época éramos más tontos – respondí yo.
  • Ooohhh…. Hip… Jefeeee… hip… quiero que me encules – dijo Sabrina incorporándose y reconociéndome.
  • Mi novio es un puto cagon – agrego la muchacha alcoholizada.
  • Ya te lo dije la otra vez – le respondí yo.
  • Uppsss… vosh sos la mujer del jefe hip – dijo Sabrina observando a mi esposa.
  • Hip… Tiene la verga más grande que he visto – agrego la rubia adolescente.
  • Jejeje… si…. Así es – respondió Carmen.
  • Hip… creo… hip… que voy… – dijo Sabrina abriendo la puerta de automóvil.

La joven adolescente regurgito todo lo que había en su estómago y además de ensuciar parte del auto, también lo hizo con sus ropas.

Volví a poner en marcha el vehículo y cuando llegue a la casa de Sabrina supuse que sus padres se sorprenderían por el estado de su hija; pero después de haber golpeado la puerta y esperado un rato largo, nadie salió a atenderme. Fui a preguntarle a la muchacha si era la dirección correcta y esta apenas si pudo responderme que sus padres estaban de viaje.

Decidimos con Carmen llevar a la muchacha a nuestra casa y que se quedara allí hasta que se le fuera el efecto de lo que había bebido. Allí recostamos a Sabrina en un sillón largo, mientras que nosotros nos dirigimos a nuestro dormitorio y tuvimos una sesión de sexo tan ardiente y agotador que nos hizo recordar a nuestra primera vez.

Unas horas después; mi esposa y yo nos despertamos. Mientras transcurrió lo que quedaba de aquella mañana de domingo volvimos a conversar principalmente sobre nuestro matrimonio.

Carmen había comenzado a preparar el almuerzo y yo estaba detrás de ella abrazándola como hacía tiempo que no lo hacía.

  • Aaaahhhggg… donde estoy… – dijo Sabrina con una voz sepulcral y sujetándose la cabeza.
  • Buenos días borrachina… jejeje – dije yo graciosamente.
  • Buenos días… toma… esto te va a hacerte sentir mejor – dijo Carmen extendiéndole un vaso de agua fría.
  • Ooohhh… jefe… como llegue acá – pregunto la adolescente.
  • Estabas borracha en el baño y en tu casa no habia nadie – dije yo.
  • Si no hubiera sido por mi esposa… ahora estarías encerrada en el boliche – agregue yo.
  • Perdón… jefe… no quiero darle problemas – dijo Sabrina bajando su rostro avergonzado.
  • Jejeje… no te preocupes… no hay problema – le respondí yo.
  • Si… hay un problema – dijo Carmen sonriendo.
  • Tus ropas están sucias y apestas a vomito… jejeje – continuo diciendo Carmen.
  • Ven… vamos para que te des un baño – finalizo mi esposa tomando de la mano a la incrédula adolescente.

Carmen condujo a Sabrina hasta el cuarto de baño y además le facilito algunas de sus ropas para que utilizara mientras las de la joven muchacha fueran al lavarropas.

Sé que mi esposa y la adolescente hablaron mientras esta última se duchaba; pero nunca supe sobre que charlaron. Al cabo de unos minutos; Sabrina salió del baño usando unas calzas y una remera que Carmen le había entregado en reemplazo de sus ropas.

Durante el almuerzo; Sabrina nos contó sobre su vida. Era hija de padres separados y ambos solían viajar mucho por sus trabajos. Se inició sexualmente a los 8 años con su amiga Lorena y con un hombre; pero no quiso decirnos quien. También dijo que se consideraba bisexual y que para ella no existían edades en el momento de tener sexo. Además; nos dijo que estaba ansiosa por finalizar la escuela secundaria para así irse a la universidad y alejarse de esta ciudad.

Carmen y yo; también le contamos sobre nuestras vidas y sobre lo que estaba ocurriendo en nuestro matrimonio hasta el día anterior. Carmen se mostró muy interesada en la experiencia lésbica de la adolescente; lo que llevo a Sabrina a decirle de forma graciosa que ya que ella me había engañado con otro hombre y que yo lo había echo con dos adolescente; lo justo seria es que mi esposa  tuviera otro encuentro para igualar el tablero de engaño y que yo no me enojaría por ello. Esta propuesta nos hizo reír un poco; pero en cierta forma me di cuenta que la adolescente lo decía muy en serio.

Continuamos charlando como si fuéramos amigos de casi toda la vida y mientras Carmen lavaba la vajilla; Sabrina la ayudaba. En un determinado momento, deje de escuchar las risueñas voces de las dos féminas y con sigilo me dirigí hacia la cocina. Allí me encontré con una escena que no me esperaba ya que Sabrina y Carmen estaban unidas por sus labios en un apasionado y fogoso beso.

Las hábiles manos de la rubia adolescente comenzaron a recorrer la espalda de mi esposa por debajo de la remera de esta; mientras que Carmen solo rodeaba con sus brazos la cintura de Sabrina.

Carmen se dio cuenta de que las estaba observando e interrumpió el beso y se separó de la muchacha con su rostro enrojecido de vergüenza. Sabrina volteo a verme con una mirada seria y hasta inquisidora. Yo solo me disculpe diciendo que pensaba en prepararme el mate y le dije a mi esposa que podía hacer lo que antes había propuesto la joven de 16 años y que yo no interferiría. Esto la sorprendió y después de unos segundos me dio un beso en el que demostraba nerviosismo y agradecimiento por lo que le había dicho.

Sabrina abrazo por detrás a mi esposa y comenzó a besarle el cuello suavemente a la vez que pude ver como sus hábiles manos empezaron a subir por el abdomen de esta hasta llegar a los grandes pechos de Carmen.

Con una voz casi susurrante; la adolescente de 16 años dijo que podía participar junto a ellas. Carmen sonrió y se mordió su labio inferior sin dejar de mirarme fijamente a los ojos. Acorte los pocos centímetros que me separaban de aquella pareja de féminas y bese tiernamente a mi esposa en los labios para después hacer lo mismo con Sabrina.

Sabrina y yo comenzamos a quitarle lentamente la ropa a mi esposa hasta dejarla desnuda y cuando esto ocurrió; Carmen se volteo completamente para quedar frente a nuestra juvenil invitada.

La adolescente sonrió con picardía para después dirigir sus labios a unos de los pechos de mi esposa y comenzar a succionarlo. Una de mis manos se dirigió hacia la entrepierna de mi esposa y me encontré que esta ya estaba siendo acariciada por una de las manos de Sabrina y juntos continuamos masajeando los labios vaginales y el clítoris de Carmen. Esto hizo que mi pareja suspirara profundamente y comenzara a gemir suavemente.

En recompensa por el tratamiento que estaba recibiendo; Carmen empezó a quitarle la ropa a la rubia adolescente. Pero solo logro quitarle la remera, descubriendo así los pequeños pechos juveniles de Sabrina; los que comenzó a masajear con sus manos.

Aunque no lo vi; pude sentir como una de las manos de Sabrina guio a una de las manos de mi esposa hacia la entrepierna de la jovencita. Carmen comenzó a acariciar aquella zona de la misma forma en que lo estábamos haciendo en ella.

En cuestión de segundos; los gemidos de Sabrina se entremezclaban con los de Carmen y unos minutos más tarde; casi al unísono, ambas féminas anunciaron la llegada de sus respectivos orgasmos. Esto casi las hace perder el equilibro y gracias a que las abrase con fuerza a ambas esto no ocurrió. Inmediatamente; Carmen beso con pasión a la jovencita de 16 años agradeciéndole de esta forma lo ocurrido.

Siguiendo mi consejo; los tres nos dirigimos a nuestro dormitorio principal. Sabrina se quitó lo poco de ropa que le quedaba para después acostarse junto a mi esposa desnuda en la cama matrimonial.

  • Perdón si te mordí con fuerza las tetas – le dijo Sabrina a mi esposa.
  • Jejeje… no hay problema… me gusto – le respondió sonrientemente Carmen.
  • Desde que te vi anoche… tenía ganas de hacerlo – le dijo la adolescente de 16 años a mi esposa.
  • Jejeje… en serio – pregunto Carmen.
  • Si… me vuelven loca las tetas grandes como las tuyas – respondió Sabrina sonriendo para después besar a Carmen en los labios.
  • Aayyy… la otra vez me dolió el culo dos días seguido – dijo la adolescente interrumpiendo su beso al sentir mi verga apoyarse en sus nalgas.
  • Jajajaja… – reí yo.
  • Si… a mí también me pasaba lo mismo… pero me acostumbre – comento sonrientemente Carmen.
  • Es la verga más grande que jamás vi o probé – dijo Sabrina.
  • A marcos no le llegaba ni a la mitad… fue una decepción total – comento mi esposa refiriéndose al hombre con el que había tenido su aventura extramarital.
  • Bueno chicas… prometo que será siempre para ustedes dos – les dije yo para después sellar este pacto dándoles un tierno y suave beso a las dos.
  • Mmmm… vamos a ordeñarlo – dijo Carmen para a continuación colocarse a mi otro lado y a la altura de mi entrepierna.

Sabrina imito la acción de mi esposa y juntas comenzaron a lamerme y succionarme la verga lentamente.

Después de unos minutos; Carmen se sentó sobre mi verga introduciéndosela en su vagina y así comenzó a cabalgarme suavemente. La joven de 16 años hizo casi lo mismo; pero coloca su vagina sobre mi rostro y comencé a lamerlo.

Sabrina y Carmen se fundieron en un beso, mientras las manos de una acariciaban los pecho y la vulva de la otra. Al cabo de unos minutos; ambas féminas tuvieron varios orgasmos mientras que yo trataba de contenerme un poco más.

Carmen y Sabrina cayeron abrazadas y agotadas en la cama; lo que me obligo a comenzar a masturbarme furiosamente. En cuestión de segundos; los chorros caliente de mi leche cremosa impactaron en los rostros de las dos mujeres y que mutuamente lo recolectaron con sus lenguas para después compartirlo con un beso muy ardiente.

Continuará

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