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El relato erótico "Papito, Parte 01" es un texto de ficción, ni el autor ni la administración de BlogSDPA.com apoyan los comportamientos narrados en él.

No sigas leyendo si eres menor de 18 años y/o consideras que la temática tratada pudiera resultar ofensiva.

Tiempo de lectura: 15 minutos

Mis hermanitos eran menores que yo, tenían 8, 7 y años, todos varones, en el momento en el que empiezo mi relato, por lo que eran más pegados a mi madre, que por ese entonces solo tenía 24 años. Yo siendo mujercita con 10 años cumplidos, era más pegada a mi padre que tenía 27 años recién cumplidos. Jugaba con él, lo acompañaba al fútbol, y me encantaba acostarme a su lado, en su cama cuando dormía la siesta, para mirar televisión, ó por las noches antes de irme a dormir.

Cuando estabamos solos, él me tocaba mis pechitos y las nalguitas y cuando jugábamos a la lucha, siempre acababa con mi papito entre mis piernas y yo podía sentir en mi chuchita, la dureza de su pene, aunque por esa época no lo interpretaba de esa forma. Para mí siempre fue natural que mi papito me acaricie por todas partes, mis partes intimas, mi barriguita, mis nalguitas y más cuando me bañaba. A mi me encantaban sus caricias, y siempre lo estaba buscando cuando se encontraba en la casa, para estar con él y que me acaricié. Mi madre siempre fue una mujer fría y callada, aunque nos quería mucho, no era afecta a demostraciones de ternura con ninguno de nosotros.

Cuando tenía 6 años, me di cuenta que las caricias de papito solo eran para mi, y que nadie más tenía que enterarse, porque me las hacía cuando estabamos solos, y me soltaba si alguna persona se acercaba . Aparte de saber que eran caricias prohibidas, descubrí que me gustaban mucho y si mi papito por algún motivo dejaba de acariciarme yo me creía morir. Aunque el me bañó y me ayudó á cambiarme hasta casi mis 10 años, dejó de hacerlo, cuando mi madre dijo que ya estaba grande para que mi padre me siga bañando.

Desde que tengo memoria, mi padre fue cariñoso conmigo y al bañarme ó al cambiarme la ropa, siempre me acarició y yo me acostumbré a sus caricias, á los regalos que me traía a escondidas, de mis hermanos y mi madre, a sus palabras cariñosas, a sus exquisitas caricias, tanto así, que cuando se enojaba conmigo por alguna travesura, no me acariciaba ni me decía palabras cariñosas, al rato ya estaba yo, pidiéndole perdón y extrañando sus caricias. Lo amaba, lo quería desde siempre. Me encantaba mostrarme desnuda en su delante, y él siempre trataba de estar presente cuando salía de la ducha ó cuando me tenía que cambiar para irme a dormir. Desde siempre tuve la costumbre de irme a media noche a su cama, y acostarme al medio ó al lado de mi padre, y me volvía a dormir mientras sentía la caricia de mi padre en mi barriguita, mi cabeza ó mis pechitos. Me encantaba cuando él me llevaba alzada en sus fuertes brazos hasta mi cama, porque yo me hacía la dormida, para que me tenga que alzar. Yo lo había visto algunas veces desnudo, cuando se cambiaba de ropa ó cuando estaba en el baño, y observé que su pene tenía mucho pelo alrededor, como la chucha de mi mamá y que su pene parecía un dedo grandote y gordo apuntando para abajo, ya que siempre que se lo lograba ver, estaba flácido y en reposo.

Hasta que un día, cuando ya tenía 10 años cumplidos, y pocos meces desde que mamá prohibió a papito á que me bañe, que entró al baño desnudo, cuando yo me estaba bañando, cerró la puerta y se quedó quieto á medio camino, observándome, cuando yo lo vi porque tenía la cortina de la ducha sin cerrar, me dijo que no me preocupara, pero que tenía que afeitarse y que se le había hecho tarde, que ya no tenía tiempo, que llegaría tarde a una reunión en su trabajo, yo lo veía que a ratos él me miraba bañarme, y cuando miré hacia abajo, vi que su pene estaba creciendo y que se le estaba parando. Todavía extrañaba que mi papito ya no me bañara, y esta era una ocasión extraordinaria, ya que desde que no me bañaba, no había logrado verlo desnudo. Cuando me terminé de bañar me quedé quietita en la ducha mirándolo, viendo como su pene se le hacía cada vez más grande y grueso. El rápidamente terminó de afeitarse, luego dándose la vuelta, quedó frente a mí, me miró y vio mi carita de asombro, me sonrió y se colocó una toalla al rededor de la cintura, tapando ese instrumento que me tenía turulata, se acercó a mi y tapándome con otra toalla me dijo:

– Te quiero mi chiquitita hermosa, cada día que pasa estás más divina! Me dio un beso en los labios levemente, y se fue dejándome muda de asombro ya que era la primera vez que veía que la cosa de mi papito podía crecer y pararse, hasta ponerse enorme. Ese rato sentí como un cosquilleo en mi chuchita, y cuando me estaba secando me la apreté, y el cosquilleo pasó, pero sentí que mi chuchita por dentro estaba húmeda.

Desde ese día comencé a prestar más atención y á buscar estar á solas con mi papito, para tratar de volver á ver su pene en erección, porque me di cuenta que lo que le había pasado a él, fue porque me estaba mirando desnuda, lo que quería decir que mi papito se había excitado al verme bañar. Por esa época ya en el colegio, escuchaba algunas cosas sobre los penes de los hombres y mi curiosidad se estaba despertando, por todo lo que sea sexual. Desde ese día esperaba que llegara mi padre para bañarme, y dejaba la puerta entreabierta para que él me pudiera ver y así era, cuando estaba por terminar de bañarme, aparecía mi papito, y me miraba un rato desde la puerta entreabierta, y luego se iba. Yo me acostumbré á entrar á su cuarto cuando sabía que él estaba por cambiarse de ropa, para poder verlo desnudo, y aunque ninguna vez lo pude ver como en el baño, si se la veía en reposo, él me sonreía sin decirme nada mientras se cambiaba en mi delante. La oportunidad llegó al mes siguiente.

Mi madre desde su último parto de mi hermano más chico, quedó muy enferma, y siempre le estaban realizando tratamientos médicos, hasta que esta vez fue más grave, y después de que la vieron varios médicos, la internaron en el Hospital y quedaron de operarla a los dos días. Ese día que la llevamos al hospital, mi madre me pidió que ayudara con mis hermanos, que no hiciera renegar a mi padre, que me comportara como una niña madura y me ocupara de la casa en su ausencia. Dejamos el Hospital a las 7 de la noche, y regresamos a la casa con mis hermanos. Mi padre se sonreía, al verme actuar como una grande, ya que yo creía que estaba reemplazando a mi madre, y me sentía muy importante a los ojos de mi papito. Cuando llegamos a la casa mandé a mis hermanos a la ducha, y me puse a preparar la cena, mientras mi padre me ayudaba a ratos en la cocina y en la atención de mis hermanos. Después de la cena miramos un rato televisión con mis hermanos, luego hicimos tareas y más tarde mi padre los mandó a la cama, mientras yo limpiaba la cocina. Cuando terminé con la cocina, busqué a mi padre y lo encontré en el cuarto donde dormían mis tres hermanos, lo miré sentado en una silla, mientras terminaba de leerles un cuento, me miró y me sonrió, por señas le dije que me estaba yendo a la ducha, me hizo una seña afirmativa con su cabeza.

Me encontraba desnuda en la ducha, terminando de lavarme el pelo, cuando siento que se abre la puerta del baño, y escucho la voz de mi papito que me pregunta que como está el agua.

– Esta riquísima papito! Le dije limpiando mis ojos para poder verlo.

– Quieres entrar conmigo?, le pregunté emocionada al escuchar su voz y pensando que lo que quería en ese momento era verlo desnudo.

– No!, mi amor esperaré que tu termines, me dijo.

– Entra conmigo papito, hay lugar para los dos! Le dije mientras abría la cortina de la ducha y lo miraba, solo estaba tapado con una toalla en la cintura.

– Y si se enoja tu mamá? Me dijo

– Yo no se lo contaré! Y si tu no dices nada papito, jamas se enterará! Le dije, abriendo más la cortina para que me vea desnuda. El siempre me había visto desnuda, pero esta vez era especial, ya que por primera vez, él me miraba como mujer y yo lo miraba como hombre, y no solo como mi papito. Me miró un rato sin decir palabra, luego se sacó la toalla y por segunda vez lo vi totalmente desnudo, y con una semi erección, avanzó hacia mí y entró en la ducha, me abrazó y me besó en la cabeza, ya que yo con mis 10 años le llegaba a la altura de su pecho, él tenía que agacharse para poder besarme, yo también lo abrasé mientras un poco más abajo de mis pechitos sentía la dureza y el calor de su pene, clavándose en mi piel, emocionada y excitada le decía:

– Te quiero, papito! Mientras lo abrasaba más fuerte y sentía su pene aprisionado contra mi cuerpito.

– Yo también te quiero mi amorcito, te amo mucho! Me dijo, mientras me acariciaba la nuca y la espalda. Luego se separó un poco de mí y me dijo:

– Pero como a crecido mi chiquitita no parece de 10 años!!!

– Pero papito si ya casi tengo 11 años!!!! Le dije yo medio ofendida y medio en broma. Luego él me ayudó a bañarme como lo hacía cuando era más chica, solo que esta vez se demoró más tiempo en jabonarme los pechitos y la entrepierna, y a mi me encantaba que me abra los labios vaginales y juegue con ese botoncito que me hacia pasar como electricidad, yo jadeaba y me reía, muerta de nervios, mientras él me tocaba dándome mucho placer y estremecimientos, mis pechitos apenas se notaban, ya que las aureolas de los pesoncitos eran de un color idéntico a mi piel, pero sentía cosas ricas cuando papito me los tocaba y se me ponían duritos.

– Te gusta que te jabone los pechitos? Me preguntó papito.

– Si papito! Le respondí, mientras la piel de mi cuerpito se me estremecía con sus caricias.

– Y si te toco aquí, te gusta? Me dijo cuando tocó mi pequeño clítoris, abriendo mi rajita con sus dedos.

– Si papito, me gusta mucho!, le respondí, abriendo un poco mis muslitos y agarrando su cabeza con mis dos manitas. Luego me dio la vuelta y después de enjabonarme la espalda, me abrió las nalgas, y me enjabonó y acarició mi culito, yo me agaché un poquito, y brotaba hacía afuera mi culito, y con mis dos manos abría mis nalguitas, para que él lo pueda ver bien.

– Que culito lindo tiene mi nenita, te gusta que te lo lave? Me dijo, mientras me sobaba toda la raya de mi culito, y hacía presión sobre mi esfínter.

– Si papito! Me gusta mucho!!! AHH!!! Le dije, luego me hizo dar vuelta y me dejó frente a él, se agachó y enjabonó mis piernas y mis pies, y luego me enjuagó. Mi pelo ya lo había lavado yo, así que miró entre mis piernas, yo me abrí la rajita de mi chuchita ( como le decía mi madre á mi sexo) para que él pueda ver que ya estaba limpia, hincándose frente a mi, me tomó con sus manos por mi caderita y me dio un beso bien en medio de mi chuchita que me hizo estremecer de pies á cabeza.

– Hay papito! AAAHHH!!! UUMMM!!!!! Le dije, al sentir sus labios en mi chuchita por primera vez, Luego me dio vuelta y yo me abrí las nalguitas, inclinando un poco mi cuerpito, para que él pueda ver de nuevo, que mi culito quedó bien limpio.

– Mira papito también mi culito está bien limpio! Le volví á decir, se agachó y me dio otro besito en mi culito y me hizo cosquillas muy ricas, que me hicieron fruncir mi culito y apretar los músculos de mi barriguita, no solo me besó mi culito sino que con su lengua me lo lamió y me gustó lo que sentí. Cuando estuve lista, me dijo que me salga, yo estaba tan excitada, que le dije que no, que no me quería ir, que lo que quería era lavarlo yo a él, me sonrió y me dijo que bien.

Le enjaboné el pecho, y luego bajé a su barriga, mientras contemplaba los pelos negros y ondulados de su pubis y su pene, que estaba mucho más grande que cuando entró a la ducha conmigo, enjaboné los pelos de su pubis y con mis dos manitas tomé su pene por el tronco, y también lo enjaboné, estaba casi hincada en el piso de la ducha y su pene estaba a centímetros de mi cara, me encantaba tocarlo, perecía una barra de carne, firme y dura, estaba fascinada con su tamaño, el calor que se transmitía á mis manitos, y sentir como se contraía entre mis deditos, y con el jabón se lo sobaba una y otra vez, a todo lo largo, me encantaba como palpitaba y crecía en mis manos, era la realización de mis sueños de los últimos días, estaba fascinada con el pene de mi papito, lo apretaba y se lo seguía sobando, me gustaba ver como al descubrir la piel que cubría la cabeza de su pene, aparecía la hendidura de su canal seminal, como si fuese la boca de un animal, mi papito tomó mi cabeza con sus manos y me dijo:

– Que rico lo que me haces tesorito! Sigue mi vida!!!! AHHH!!!!! Yo dejé de mirar su pene, y lo miré a los ojos, vi que tenía una cara de gozo como la vez que me vio en la ducha, hacia un mes, y eso me excitó aun más, seguí sobando su pene y veía como su piel se retraía y asomaba la abertura de la cabeza de su pene, para después quedar tapada por la piel nuevamente, lo comencé a hacer más rápido, ya que veía que a él le encantaba lo que le estaba haciendo. Me encantaba su pene, ya que desde pequeñita que me acostumbré a vérselo, y lavárselo y más ahora, que me llamó la atención al ver que podía crecer y ponerse duro en mis manos.

– Que grande esta papito, puedo seguir acariciando tu pene? Parece un pepino de carne! Le dije, sin soltar y sin dejar de mirar su erecto pene.

– Tómalo con las dos manitas mi amorcito y muévelo así! Me dijo, y me enseñó como lo tenía que pajear, colocando una mano sobre mis manitas, y así se lo hice por un largo rato, con mis dedos y las palmas de mis manos, tomé su pene por el tronco y lo apreté suavemente, lo comencé a mover, cubriendo y descubriendo la cabeza de su pene, lo hice cada vez más rápido, hasta que sentí que comenzaba a terminar con mis caricias, porque se le doblaron un poco las rodillas y luego su pene se hinchó más en mis manitas y comenzó a palpitar.

– Ya termino, mi amorcito!!! AAH!!!! UUMMMHH!!!!! Me dijo, cuando de repente me largó un chorro, de un liquido que era como leche en la cara, mientras me decía:

– HHHAAAAA!!!!!!! MMMMM!!!!! Gracias mi amor, que rico lo que me hiciste, mi hijita! Yo no soltaba su pene, que seguía duro y caliente, entre mis manitas, soltó otros dos chorros más entre las contracciones de su pene, que cayeron en mis pechitos, en mi brazo y entre mis deditos, sentía como palpitaba en mis dedos y en la palma de mi mano, él me tomó por los hombros y me hizo parar, me esparció su semen por la cara, mientras yo no soltaba con mis manitas el tronco de su pene, le pregunté que era eso que le salió de su pene y me dijo que era la leche que votaban los hombres, cuando sentían el placer más grande del mundo.

Sentí que su pene se le comenzó a desinflar y papito hizo que lo suelte. Nos volvimos a lavar un poco y luego de secarse, me envolvió en una toalla grande y me alzó en sus brazos para llevarme a mi cama, pero yo le dije que quería dormir con él, en vez de mi madre, así que me llevó a su cama. Me dejó parada sobre el colchón y fue y trajo, una polera sin mangas de uno de los cajones de su cómoda, después de sacarme la toalla, me secó todo mi cuerpito, y luego de mirar un rato mi cuerpito totalmente desnudo, mientras yo lo miraba y le sonreía, me puso su polera que me quedó como un camisoncito. El se puso un boxer, me dijo que me acueste en la cama, mientras iba a ver a mis hermanos, prendió el televisor, y salió del cuarto.

Aparté las sabanas, y me acosté en el lugar que dormía mi mamá, como estaba sin calzón, me bajé un poco la polera para tapar mi sexo, y se me destaparon los pechitos, los sentía duritos y en mi chuchita sentía como una calentura, me sonreí y la dejé como estaba, ya que lo que quería era que mi papito me siga mirando, para que por mi parte yo pueda seguir viéndolo desnudo, me puse a mirar televisión, sin importarme como me quedó la polera. Al rato volvió mi papá, me miró y me sonrió, mientras me decía que mis hermanos ya dormían.

Apagó las luces y dejó prendida solo la luz de su mesa de noche, se acostó a mi lado, me sonrió, y agachándose me dio un beso en la boca, yo le tiré mis brazos y lo abrasé por el cuello, mientras él me besaba en la boca, yo apretaba los labios y los pegaba con fuerza contra los de él, papito dejó de besarme y me explicó como era un beso con lengua, yo moví mi cabeza afirmativamente y dejé que me vuelva a besar, esta vez abrí mis labios y dejé que me meta su lengua dentro de mi boca y juegue con mi lengua, después me chupó los labios y yo los de él.

Sentía su cuerpo medio apoyado arriba mío, y pegué más mi cuerpito contra el de él. Después de besarnos apasionadamente y recibir mi primera lección de besos de enamorados, me hizo que lo suelte, y me dijo:

– Hasta mañana mi amor! Yo lo miré y le respondí que no tenía sueño, que quería seguir jugando con él, que quería que me enseñara más cosas.

Mi padre medio se incorporó y de costado sobre un codo, me miró y á la luz débil de su lampara de noche, con su mano libre me levantó la polerita hasta dejar descubiertos mis pechitos, comenzó a acariciar mi barriguita, y me decía que ya era tarde y que al día siguiente yo tenía que ir al colegio, como yo estaba de espaldas, recibía sus caricias en mi barriguita y mis pechitos desnudo, lo que causaba una ansiedad y un gusto muy grande, después me coloqué medio de costado hacia él, para poder mirarlo, y le puse un brazo por arriba de su hombro, mi papito llevó su mano hacia atrás y comenzó a sobarme las nalguitas desnudas, luego la puso sobre la rajita de mi culito y me lo comenzó a tocar, yo apreté mi culito al sentirlo y lo miré a los ojos diciéndole con la mirada que no me mande a dormir, me sonrió y me dijo:

– Te enseñaré una cosa deliciosa si me prometes que luego te duermes tranquilita.

– Si papito te lo prometo! dije yo, mientras acariciaba su pecho desnudo y rogaba con mi mirada para que me siga acariciando. El me sacó la camiseta y me dejó desnuda, anhelante, ansiosa por saber que era lo que haríamos después, comenzó a besar todo mi cuerpo, besaba mis pechitos que apenas se notaban.

– Son como dos medios limones grandecitos!

Decía mi papito, me los besaba y chupaba, lo que me producía como corrientes eléctricas, sentí como mis minúsculos pezones se me ponían duros, mientras él me los chupaba, me los mordía levemente, les pasaba la lengua y me los volvía a chupar, succionando mis pequeños pezones, mientras con su boca me daba un placer desconocido en uno de mis pechito, con su mano me acariciaba y me lo apretaba el otro.

Me encantaba lo que me hacía, y sentía como contracciones dentro de mi chuchita y mi barriguita, luego fue bajando y besando mi barriguita, y jugó con mi ombliguito, lo chupaba y me metía la lengua, las contracciones en mi vaginita y en mi culito seguían, y sentía que mi chuchita se estaba mojando, como si me estuvieran saliendo gotas de pís, cuando llegó a mi entrepierna me abrió las piernitas, acomodándose de rodillas entre ellas, se agachó y me comenzó a besar desde mis rodillas, fue besando al interior de mis muslos, hasta que llegó á besar mi chuchita, luego con sus manos abrió mis casi invisibles labios vaginales y comenzó a besar mi pequeño clítoris y mi virginal vaginita, luego me la comenzó a chupar, y a pasar su lengua.

Yo abría y flexionaba mis piernitas al máximo, porque me encantaba lo que estaba sintiendo, me producía un placer indescriptible, sentía que iba a explotar de gozo, comencé a gemir y a jadear sin poderme controlar, llevé mis manitas a la cabeza de mi papito y lo agarré por los cabellos, empujando su cabeza para abajo, para que entierre más su boca dentro de mi chuchita, me mordía los labios para no gritar, no quería que pare, no sabia en ese momento lo que me pasaba, estaba muy emocionada y jadeaba sin parar, solo sabia que era bueno y rico lo que mi papito me estaba haciendo, lo mismo que le hacia a mi mamá, estoy segura, y á mi me gustaba.

Lo apreté contra mi chuchita y sentí como mi papito metía su lengua en mi vaginita, y como esta se abría para dejarlo entrar, me sentía con fiebre, me sentía en las nubes, eran oleadas de placer, que en ese momento no entendía bien, pero que me gustaban mucho, mi papito metía y sacaba su lengua de mi vagina cada vez más rápido, lo que me producía una ansiedad muy grande y que crecía cada vez más y más, dentro de mí, de pronto sentí como si algo estallara dentro de mi cabeza y en mi chuchita, y grité sin poderme controlar, sentí como que me orinaba en la boca de mi papito, y grité, y apreté fuerte, la cabeza de mi papito con mis manitas contra mi chuchita, y sentí más adentro de mi vagina su lengua, grité con los ojos cerrados.

– HHHHAAAA!!!!!!!!!!! PAPITO!!!!!!!!!! HHAAAAAAA!!!!!!!!!

Y mi corazón se quería salir de mi pecho, sentía que estaba á punto de desmayarme, y solté la cabeza de mi papito y dejé descansar mis brazos a los costados, quedé toda despatarrada y con mi cuerpo laxo, como si hubiera corrido mucho, mi corazón se quería salir de mi pecho y respiraba con dificultad. Mi papito sacó su cara de mi chuchita y se recostó a mi lado, me acariciaba el rostro y mis pechitos suavemente, cuando me calmé un poco y mi corazón se tranquilizó, mi papito me preguntó si me había gustado. Abrí mis ojos, lo miré y le dije:

– Papito nunca había sentido algo así, que fue lo que me pasó?

– Tuviste tu primer orgasmo, mi amorcito. Me dijo. Es igual a lo que yo sentí en la ducha, cuando tu agarraste con tus manitas mi pene y lo moviste hasta que me salió mi leche que se llama semen. Tu mi hijita solo soltaste por tu chuchita un poco de liquido, que yo me lo tragué, junto con tu orgasmo.

– Porque é quedado tan cansada, como si hubiera corrido mucho. papito? Le pregunté.

– Porque así es cuando uno termina de hacer el amor, pero al rato se te pasa y quieres hacerlo de nuevo!, pero mi niñita ahora le da un beso a su padre, y se me duerme, que si no mañana me cuesta mucho despertarte.

– No! papito yo quiero seguir haciendo cosas contigo, me gusta mucho lo que me haces! Y bajando mi manita toqué su pene por sobre su boxer, y sentí que estaba en una media erección y se lo apreté suavemente, mientras metía mis deditos por la bragueta de sus boxer y tocaba la piel caliente de su pene le decía:

– Yo también puedo besar tu pene?

– Si mi amor, pero eso te lo enseñaré mañana, ahora a dormir, mas tarde te pondré tu camisoncito y tu calzón, duerme así como estas, para que pueda abrasarte y sentir tu piel contra la mía, hasta mañana mi hijita querida, hasta mañana mi amor! Me decía mientras me besaba en los labios.

– Hasta mañana papito, te quiero mucho! Le dije y me acomodé de costado frente a él y mirándolo en la penumbra lo abrasé y me dormí en sus brazos.

Continuará

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