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El relato erótico "Las mellizas, Parte 18 (de Peli)" es un texto de ficción, ni el autor ni la administración de BlogSDPA.com apoyan los comportamientos narrados en él.

No sigas leyendo si eres menor de 18 años y/o consideras que la temática tratada pudiera resultar ofensiva.

  1. Las mellizas, Parte 01 (de Peli)
  2. Las mellizas, Parte 02 (de Peli)
  3. Las mellizas, Parte 03 (de Peli)
  4. Las mellizas, Parte 04 (de Peli)
  5. Las mellizas, Parte 05 (de Peli)
  6. Las mellizas, Parte 06 (de Peli)
  7. Las mellizas, Parte 07 (de Peli)
  8. Las mellizas, Parte 08 (de Peli)
  9. Las mellizas, Parte 09 (de Peli)
  10. Las mellizas, Parte 10 (de Peli)
  11. Las mellizas, Parte 11 (de Peli)
  12. Las mellizas, Parte 12 (de Peli)
  13. Las mellizas, Parte 13 (de Peli)
  14. Las mellizas, Parte 14 (de Peli)
  15. Las mellizas, Parte 15 (de Peli)
  16. Las mellizas, Parte 16 (de Peli)
  17. Las mellizas, Parte 17 (de Peli)
  18. Las mellizas, Parte 18 (de Peli)
  19. Las mellizas, Parte 19 (de Peli)
Tiempo de lectura: 2 minutos

Miriam, entusiasmada con la enorme cantidad de dinero que habíamos ganado de una forma tan fácil, me aseguro que no tenia que preocuparme lo mas mínimo por los detalles, que ya se encargaría ella de pensar en la forma de hacer mas interesante la próxima entrega.

Dedique los siguientes días a saldar las numerosas deudas que había contraído durante mi bajón profesional, y a comprar aquellas cosas que hacia tiempo que no podíamos permitirnos, mientras la inquieta jovencita se devanaba los sesos ideando las escenografías adecuadas.

Empezamos por una fácil, la de Miriam bañándose.

En un principio eran como las anteriores, mostrando como se desnudaba poco a poco, salvo por el detalle de que había una serie de tomas bastante ambiguas en las que daba la impresión de que la muchachita se estaba masturbando a conciencia con la alargada pastilla de jabón, restregándosela por la intimidad una y otra vez, hasta formar una capa de espuma tan abundante que no dejaba ver lo que pasaba al final, dejando entrever que la susodicha pastilla terminaría alojándose en el interior de su conejito en cualquier momento.

Hicimos otras series por el estilo, ambientándolas en la cocina, en su cuarto, o en el comedor; en las que, de una forma o de otra, Miriam siempre acababa despojándose de sus lindas y ajustadas ropitas infantiles hasta quedar completamente desnuda, y dando la impresión de que acabaría con algo incrustado dentro de alguno de sus orificios.

Cuando no era una larga hortaliza, era un juguete, o una vela, o cualquier otro raro instrumento que diera a entender que la jovencita acabaría con el agujerito bien relleno.

Por descontado que nunca llegaba hasta el final, pero tambien es cierto que las caras de placer que fotografiaba no eran fingidas, pues rara era la vez que la pequeña viciosa no acababa corriéndose ante la cámara, jadeando de puro placer mientras se masturbaba.

Aunque al distribuidor le gustaron todas, la escena que mas le entusiasmo fue aquella en la que Miriam se vistió de colegiala, con uno de sus viejos uniformes del colegio, haciéndose un par de coletas para aparentar menos edad. Nadie que no la conociera aseguraría que tenia mas de doce años la chica que allí aparecía retratada.

Causando por ello mayor impresión el ver con que afán terminaba masturbándose la pequeña con los útiles de la escuela, completamente desnuda, pues la ultima foto permitía suponer que acabaría con alguno de sus bolis, lápices o rotuladores incrustado en su intimidad.

La paga esta vez fue aun mas generosa que la anterior.

Y, aunque no me lo dijo claramente, me dio a entender que el precio podía ser muy aumentado si las secuencias terminaban de completarse. Como vio en mi expresión el rechazo que me producía esta idea cambio rápidamente de tema, y me dijo que la rubita sola estaba ya muy vista, y que había que ir pensando en buscarle algo de compañía.

Continuará

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