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El relato erótico "Las mellizas, Parte 16 (de Peli)" es un texto de ficción, ni el autor ni la administración de BlogSDPA.com apoyan los comportamientos narrados en él.

No sigas leyendo si eres menor de 18 años y/o consideras que la temática tratada pudiera resultar ofensiva.

  1. Las mellizas, Parte 01 (de Peli)
  2. Las mellizas, Parte 02 (de Peli)
  3. Las mellizas, Parte 03 (de Peli)
  4. Las mellizas, Parte 04 (de Peli)
  5. Las mellizas, Parte 05 (de Peli)
  6. Las mellizas, Parte 06 (de Peli)
  7. Las mellizas, Parte 07 (de Peli)
  8. Las mellizas, Parte 08 (de Peli)
  9. Las mellizas, Parte 09 (de Peli)
  10. Las mellizas, Parte 10 (de Peli)
  11. Las mellizas, Parte 11 (de Peli)
  12. Las mellizas, Parte 12 (de Peli)
  13. Las mellizas, Parte 13 (de Peli)
  14. Las mellizas, Parte 14 (de Peli)
  15. Las mellizas, Parte 15 (de Peli)
  16. Las mellizas, Parte 16 (de Peli)
  17. Las mellizas, Parte 17 (de Peli)
  18. Las mellizas, Parte 18 (de Peli)
  19. Las mellizas, Parte 19 (de Peli)
Tiempo de lectura: 3 minutos

El fotógrafo, Parte 2

La verdad es que aquella tarde no pare de dar vueltas y mas vueltas por el apartamento, la mar de nervioso, esperando impaciente noticias de las mellizas.

Pues, aunque ya me había apresurado a ponerme en contacto con ellas, mandándoles un telegrama urgente al lugar donde estaban de vacaciones, no sabia si las viciosas mellizas me podrían volver a proporcionar mas material del mismo estilo en los pocos días que tenia de plazo antes de la primera entrega, y no conocía a ninguna modelo con rasgos tan infantiles como los que me hacían falta para mi descocado reportaje.

Fue en una de esas vueltas, al pasar frente la puerta abierta del dormitorio de Miriam y verla allí, sentada de cualquier manera, estudiando alguna cosa, y vestida solamente con una de mis holgadas camisas, cuando caí en la cuenta de que tenia en mi propia casa la modelo ideal para hacer el tipo de reportaje que tenia en mente.

Pues su espontanea postura, unida a la escasez de ropa, permitían ver con claridad las graciosas bragas que llevaba puestas. Y, desde mi posición, también podía ver uno de sus níveos pechitos asomando a través del escote, señalándome con su rosado botón.
Lo cierto es que Miriam había posado para mi desde que era pequeña, pero siempre en fotografías artísticas, y no sabia como iba a tomarse mi turbadora proposición.

Por eso me sorprendió ver con que entusiasmo aceptaba, riéndose de mi pudor; asegurándome que, por ese dinero, y siendo yo el fotógrafo, no le importaba lo mas mínimo salir medio desnuda en las fotografías. Estaba tan entusiasmada que empezamos al momento.

Aun así trate de hacer las fotografías con cierta categoría, y le dije que durante los próximos días trataría de captarla en poses atrevidas, pero naturales, rogándole para ello que vistiera con la ropa que considerara mas adecuada para facilitar mi trabajo.

Cuando regrese con la cámara ella ya se había cambiado la holgada camisa de botones por otra de tirantes mucho mas finita, que ya le venia pequeña, y a través de cuyo fino tejido se le marcaban claramente los puntiagudos pezones.

Lo cual era una suerte, dado que sus gruesos botoncitos eran lo único atrayente de su delgada anatomía, con un oscuro tono rosado que los hacia mucho mas llamativos.

Al cabo de un par de tomas ella misma se dejo caer una de las tirantas para que su bello fresón quedara totalmente expuesto ante mi cámara.

Pase toda la tarde y buena parte del día siguiente persiguiéndola por toda la casa, cámara en mano, obteniendo así multiples planos de sus pálidos senos desnudos en poses cuidadosamente inocentes; y de sus castas braguitas infantiles, aireadas una y otra vez bajo sus amplias camisas o sus faldas reducidas.

Esa noche, cediendo ante su inusitado interés, le enseñe la dichosa fotografía que lo había originado todo. Fue Miriam la que destaco que esa foto era mucho mas indecente que las que yo le había hecho hasta el momento; y que debería incluir algo mas de desnudo si no quería decepcionar al representante.

Lo cierto es que yo también lo había pensado, pero me resistía ante la idea.

Hasta que ella me aseguro que no le daba ninguna importancia.

Así que nos trasladamos de nuevo hasta su dormitorio para que pudiera plasmar, por primera vez, su culito respingón completamente al aire, mientras ella se ponía y quitaba diferentes prendas de vestir de un modo aparentemente casual delante del objetivo, pero dejando siempre a la vista su atractivo cuerpecito infantil.

Mas tarde gaste un par de carretes mientras ella fingía dormir, con su casto camisoncito enroscado en la cintura y su pechuguita asomando indecorosa entre los botones abiertos.

La postura de sus piernas, cruzadas del modo mas natural, hacia que su prieto pandero quedara expuesto de un modo realmente encantador.

A la mañana siguiente, y ya sin braguitas, repetimos algunas de las fotografías del día anterior, mucho mas sugestivas ahora que se veía su lindo trasero respingón junto con sus atractivos pitones.

Aprovechando su sugestiva flexibilidad conseguimos parodiar una clase de gimnasia, luciendo su cuerpecito parcialmente desnudo al mismo tiempo.

Pase toda la tarde en mi reducido laboratorio revelando todo el trabajo realizado hasta el momento, para poder entregarlo cuanto antes y cobrar el resto del dinero prometido.

Miriam insistió en ver el resultado y se enfado un poco cuando vio que yo apartaba algunas de las mejores fotografías que habíamos tomado solo porque se le veía parte de su inmaculada virginidad.

Ella, que se vanagloriaba de ser la única rubia natural de su clase, estaba muy orgullosa de los llamativos ricitos dorados que a duras penas poblaban su intimidad y no quería apartar las fotos en las que asomaba, por mucho que yo le dijera que no veía correcto su proceder.

Pero al día siguiente no me quedo mas remedio que darle la razón, puesto que el distribuidor solo se había quedado con algunas de aquellas en las que mas desnuda salía Miriam.

Me dijo que el resto las consideraba poco provocativas para lo que el deseaba, insinuándome que esperaba que la próxima tanda fuera mejor.

Continuará

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