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El relato erótico "La secta, Parte 24 (de Cazzique)" es un texto de ficción, ni el autor ni la administración de BlogSDPA.com apoyan los comportamientos narrados en él.

No sigas leyendo si eres menor de 18 años y/o consideras que la temática tratada pudiera resultar ofensiva.

  1. La secta, Parte 01 (de Cazzique)
  2. La secta, Parte 02 (de Cazzique)
  3. La secta, Parte 03 (de Cazzique)
  4. La secta, Parte 04 (de Cazzique)
  5. La secta, Parte 05 (de Cazzique)
  6. La secta, Parte 06 (de Cazzique)
  7. La secta, Parte 07 (de Cazzique)
  8. La secta, Parte 08 (de Cazzique)
  9. La secta, Parte 09 (de Cazzique)
  10. La secta, Parte 10 (de Cazzique)
  11. La secta, Parte 11 (de Cazzique)
  12. La secta, Parte 12 (de Cazzique)
  13. La secta, Parte 13 (de Cazzique)
  14. La secta, Parte 14 (de Cazzique)
  15. La secta, Parte 15 (de Cazzique)
  16. La secta, Parte 16 (de Cazzique)
  17. La secta, Parte 17 (de Cazzique)
  18. La secta, Parte 18 (de Cazzique)
  19. La secta, Parte 19 (de Cazzique)
  20. La secta, Parte 20 (de Cazzique)
  21. La secta, Parte 21 (de Cazzique)
  22. La secta, Parte 22 (de Cazzique)
  23. La secta, Parte 23 (de Cazzique)
  24. La secta, Parte 24 (de Cazzique)
  25. La secta, Parte 25 (de Cazzique)
  26. La secta, Parte 26 (de Cazzique)
  27. La secta, Parte 27 (de Cazzique)
  28. La secta, Parte 28 (de Cazzique)
  29. La secta, Parte 29 (de Cazzique)
  30. La secta, Parte 30 (de Cazzique)
  31. La secta, Parte 31 (de Cazzique)
  32. La secta, Parte 32 (de Cazzique)
  33. La secta, Parte 33 (de Cazzique)
  34. La secta, Parte 34 (de Cazzique)
  35. La secta, Parte 35 (de Cazzique)
  36. La secta, Parte 37 (de Cazzique)
  37. La secta, Parte 38 (Final) (de Cazzique)
Tiempo de lectura: 13 minutos

Nicole llegó a mi oficina como a eso de las diez de la mañana, la había mandado a llamar después de la interrupción del día anterior, la pequeñita venía vestida muy sexy e inmediatamente después de que la vi entrar en mi oficina tuve una enorme y potente erección, ella traía una minifalda roja, con calentadores hasta los tobillos de color negro y dejando la parte alta de sus muslos al desnudo, una blusa de color negro ceñida a su delgado cuerpecito y su cabello suelto sobre la espalda, como esté es onduladito la chica se veía sumamente sexy, sus ojos verdes resaltan al instante en su carita gracias al color apiñonado de su piel.

– Siéntate preciosa ¿Cómo estas?

– Bien…

– Que linda te vez el día de hoy, por que no te sientas en ese sillón en lo que platicamos… ¿te parece?

– Si, esta bien… ¿de que vamos a platicar?

– De algunas cositas… ya veras

La niña se sentó en el lugar que yo le había indicado, un sillón que esta justo frente a mi escritorio y que queda un poco separado, por supuesto que mi intención era poder apreciar bien sus hermosas piernitas delgaditas mientras que platicábamos, cuando la chiquilla se sentó pude apreciar las dos delgadas piernitas juntas cubiertas por los calentadores y la parte alta desnuda, bajo la minifalda pude observar el pequeño triangulito negro que no me dejaba ver más adentro por el momento. Estuvimos platicando por unos instantes de cualquier cosa y poco a poco la fui guiando hasta el tema de los novios, mis preguntas se fueron haciendo entonces cada vez más atrevidas, le pregunte si sus novios la tocaban y le decía que me dijera en donde, ella había tenido unos dos noviecitos pero ninguno de los dos habían sido muy buenos para eso del toqueteo.

– Mira preciosa, yo te voy a enseñar como te deben de tocar tus novios para que sientas muy rico… – le dije poniéndome de pie y caminando hasta su asiento.

– ¿Cómo me deben de tocar?

– Mira – dije poniéndome a las espaldas de su sillón – te deben de tocar despacito, primero tus hombritos… así, ves… ¿sientes rico? – comencé a masajear delicadamente sus hombros.

– No… no siento nada…

– Espera… mira, poco a poco sus manitas tienen que ir bajando… así… despacito – mis manos se comenzaron a deslizar por su piel y buscaron el borde de su blusa – van a meter sus deditos por aquí… van a ir bajando… sientes…

– Pero… pero mi mami me ha dicho que no me deje tocar…

– Ha no te preocupes… tu mami hace lo mismo con papi… pero no temas, veras que te va a gustar… mira que linda es tu piel y ya te estas poniendo chinitas… ¿qué sientes?

– Siento como cosquillitas… ja, ja, ja… – dijo la niña y sus hombros se retorcieron.

– Ya te están creciendo tus pechitos… mira que paraditos tienes tus pezoncitos… veo que te esta gustando como te toco, ¿verdad? – le dije mientras mis dedos recorrían ya sus pequeños senos y jugaban con los erizados pezones.

– Se siente… raro… pero, no sé… no debería de tocarme así profesor…

– No te preocupes… mira, va a ser un secreto entre tu y yo… ¿quieres que te enseñe? – le dije sin dejar de sobar sus pequeñas masas de carne.

– Pues no sé… este… bueno… si…

– Que bueno que te decidas… veras cuantas cosas aprendes.

Este si fue como la señal para que las barreras entre la pequeña Nicole y yo se rompieran, mis manos entonces amasaron más intensamente las pequeñas tetas de la niña quien se retorcía por las sensaciones que estaba experimentando. Saqué mis manos de su blusa y entonces poniéndome delante de ella le comencé a subir el borde de la prenda hasta que está salió por su cabecita dejando complemente desnuda a la niña de la parte de arriba, sus pequeños senos eran como unas medias naranjitas pequeñas, sus pezoncitos paraditos como dos puntitas y unas aureolas grandecitas que cubrían las dos hermosas puntitas, puse mi lengua en uno de estos y lo comencé a mimar delicadamente con amplios chupetones y lamidas que fueron haciéndose más intensas en cada momento.

Mis manos se pusieron en las rodillas de la niña sobre lo calentado y lentamente fueron reptando hacia sus muslitos, ella ya no se quejó de nada y solamente se dedicó a experimentar las nuevas sensaciones que le estaba proporcionando yo. Separé mis labios de los pezones de la pequeña y fui hasta su carita poniendo la mía muy cerca de la de ella, posé mis labios sobre los de la pequeña quien no supo que hacer.

– Abre tu boquita y dame tu lengua…

La niña abrió su boca y su lengua salió para encontrarse con la mía dentro de mi boca, comencé a jugar con ella y al instante la niña me respondió, su lengua se comenzó a enredar dentro de mi boca con la suya y nuestros labios se comenzaron a restregar los unos contra los otros, mis manos continuaron avanzando sobre sus muslitos y por fin llegaron a la parte alta de los calentadores en donde su piel quedaba desnuda, continué subiendo por sus suave y tersa piel hasta que me tope con la tela de sus bragas, ella no se pudo separar de mi gracias al beso en que la tenía prisionera, nuestras bocas no se pudieron separar por largos minutos. Mis manos comenzaron a bajar ahora los calentadores de Nicole, sus bellas y tersas piernas comenzaron a quedar desnudas y las acariciaba mientras que iba retirando los calentadores, cuando llegué hasta sus piecitos le quité los zapatos y luego retire delicadamente los gruesos calentadores, sus piecitos quedaron ante mis ojos y tomé uno de ellos entre mis manos y lo acerqué a mi cara, mi boca se apoderó de sus deditos y mi lengua salió para darle un erótico masaje en la planta, la niña se reía y se retorcía sobre su asiento, lentamente mis labios iban recorriendo todo su pie y poco a poco subieron por su tobillo y su piernita hasta que alcance sus muslos, retire las manos de las piernitas de Nicole y las pasé a la parte trasera de la cintura de su minifalda para desabotonarla, el botón cedió y fui jalando la prenda hasta que por fin quedaron al descubierto sus bragas y su minifalda le quedo en los tobillos, con un leve movimiento de sus piernitas la prenda salió volando.

Yo me puse de pie y me comencé a desnudar, la niña no perdía detalle y veía como mis prendas iban saliendo una a una hasta que quede solo en calzoncillos y con una potente erección dibujada debajo de estos.

– ¿Qué es lo que tienes ahí? – preguntó con inocencia Nicole.

– Es mi pito… mira dame tu manita… ponla aquí.

– Esta caliente… y que duro es…

– Quítame los calzones para que lo puedas ver bien…

– ¡Woaooo! ¡que grande…! – exclamó la niña al ver a mi pene directamente.

– ¡Tócalo!… pon tu manita sobre él y acarícialo despacito…

– Se siente muy raro… es duro y caliente… ¿Qué es esto? Pregunto señalando la cabeza del palo.

– Es el glande preciosa… digamos que es su cabecita…

– ¿Por qué esta caliente?

– Se pone así cuando una niña le gusta y quiere que le den un besito… – le dije e hice una pausa, luego continué – pon tu boquita en la puntita y le das un besito…

– No…

– Anda… veras que te va a gustar…

– No sé… se ve raro…

– Eso es porque es la primera vez que vez uno, pero ya veras que si nos seguimos viendo pronto te acostumbraras a verlo y te va a gustar…

– Bueno, pero solo un beso ¡He!

La pequeña puso su boquita en la punta de mi palo y frunció los labios como para darle su besito, sentí como sus cálidos labios se posaban en el rojo glande de mi palo y lo besaba, entonces la tomé por la nuca.

– Abre bien la boquita… vamos sin miedo.

– ¡Bueno, pero solo uno! – dijo abriendo después su boquita.

– Así… vez que rico…

La punta de mi verga se clavó en su boquita y lentamente se la fui empujando dentro hasta que se tragó por completo el glande, trató de zafarse pero la tenía bien sujeta, entonces le dije que la comenzara a chupar con su lengüita y sus labios, con un poco de resistencia la niña fue haciendo lo que le pedía, sus labios se deslizaron sobre mi palo proporcionándome deliciosas sensaciones, Nicole abría ampliamente la boquita para abarcar mi grueso instrumento, pronto la niña ya se encontraba chupando casi la mitad de mi verga y su resistencia se fue venciendo poco a poco, le saque la macana de su boca y le pedí que pasara su lengua por todo lo largo del tronco y ella así lo fue haciendo mientras que yo la iba guiando en como lo debería de hacer. La boca de la niña fue haciendo las cosas cada vez mejor, en casi veinte minutos que me estuvo chupando, mamando y lamiendo el garrote aprendió rápidamente y ahora ya lo hacia solita y muy bien. Nuevamente le volví a clavar mi verga en su boquita y le sujeté la cabeza mientras que movía mis caderas hacia delante y hacia atrás cogiéndomela por la boquita, las sensaciones en mis bola fueron en aumento y en breves instantes una abundante carga de leche salió disparada dentro de la garganta de la pequeña quien no pudo con la cantidad de esperma y casi se ahoga, estuvo tosiendo como cinco minutos y escupiendo la leche que le deposite.

Luego de que la pequeña se hubo recuperado y yo ya estaba de nuevo listo para la acción la hice que se pusiera de pie y la puse de frente a la silla, la hice empinarse y sus bragas se hincharon junto con sus nalgas al momento de que fue inclinando su cuerpecito, tomé las bragas por el resorte y se las baje de un solo tirón, su hermoso culito quedo entonces a mi vista, un ano arrugadito y apretado y debajo de este un par de apretados y lampiños labios vaginales se me ofrecían, inmediatamente acerque mi cara para aspirar la rica fragancia del sexo de Nicole, saqué mi lengua y la comencé a pasar en medio de sus dos regordetes labios vaginales, ella soltó un leve suspiro al sentir como le mojaba con mi saliva su panochita; le incrusté la lengua y comencé a jugar con ella dentro de su agujerito, me pasee por todas las paredes interiores de su vagina y ella comenzó a experimentar la dulce y deliciosa sensación de tener algo dentro de su conchita, mis manos jugaban con sus parados pezoncitos y su espalda, paseándose de un lado al otro.

Le mamé muy largamente la panochita hasta que sus labios vaginales quedaron abiertos de tanda lamida, los rosado de su interior se apreciaba ahora y su agujerito se notaba un poco dilatado, puse uno de mis dedos en la entrada y lo comencé a empujar lentamente dentro del caliente ducto vaginal de la pequeñita, ella sintió la intromisión y jaló sus caderas hacia el frente tratando de evitar mi dedo pero este no dejaba su lugar dentro del agujerito, solo fue el primer impulso de ella y luego regresó a su posición original, la estuve dedeando por largo rato y por fin logré que ella se acostumbrara a mi dedo, luego le metí otro más y comencé a girar mi mano para así ensanchar más su conchita. Tardé como unos diez minutos en dejar bien dilatada su panochita, ahora se podía apreciar a la perfección su agujerito abierto de par en par; me puse de pie y entonces coloque la punta de mi verga en la pequeña entrada de la niña, la sujeté de las caderas y comencé a empujar mi instrumento en contra de los apretados labios vaginales, la punta se fue abriendo camino lentamente y las protestas de la chiquilla iniciaron cuando ya la punta de mi verga se había perdido por completo dentro de su interior. Seguí empujando mi nabo y se logró meter un poco más, como una cuarta parte de mi pito ya estaba clavado dentro de la virginal conchita, la niña trataba de hacerse hacia delante pero ahora se lo impedía el asiento del sillón y mis manos que la tenían fuertemente sujeta de las caderitas.

Por fin después de unos cuantos minutos de estar empujando lo más adentro posible mi verga pude sentir como me topaba con su himen, fue entonces que me detuve por algunos instantes para dejar que ella reposara, solo unos minutos, luego de un fuerte empujón logré rasgar la fina membrana de su virginidad, Nicole soltó un fuerte grito y se removió con fuerza por el dolor que estaba experimentando, la verga se clavó en su panochita un poco más de la mitad, sus labios estaban abiertos de par en par alrededor de mi nabo y lo apretaban con fuerza a la vez que las contracciones de su panochita apretaban por dentro el resto de mi tronco. Le dejé la verga clavada por espacio cinco minutos hasta que ella cesó de llorar, poco a poco fui meneando mis caderas de adelante para atrás en un bombeo lento y profundo, tratando de meter más y más verga en esa rica y joven panochita, la niña aun se quejaba por el dolor pero ya no era tanta su resistencia y tardo cerca de veinte minutos en comenzar a acostumbrarse a mi verga clavada en su conchita. Cuando ella comenzó a experimentar su primer orgasmo fuertes gemidos y gritillos salían de su garganta, sus caderas se comenzaron a menear en forma circular pero aun con un poco de duda.

– Eres muy malo… me dolió mucho.- me dijo en tono de reproche.

– Pero ahora que tal… ¿no sentiste rico?

– Si, pero al principio me dolió mucho y tu no paraste…

– Si me hubiera parado no habríamos podido continuar… ¿no crees?

– Mmm… no sé…

Mientras platicábamos dejé que ella descansara y luego de que su orgasmo pasó por completo saqué mi verga de su interior, estaba llena de sus jugos y solo un poco de sangre de su desvirgada, tomé a la niña y la dirigí hasta el sofá, la hice que se acostara boca arriba a lo largo y luego yo me coloque entre sus piernitas abiertas, con mi mano dirigí mi pene a su vaginita y lo coloqué entre sus labios vaginales, ella enderezó la cabecita para ver que era lo que le hacia; empuje un poco y la punta del pene se clavó de nuevo en su recientemente estrenada panocha, ella no perdió detalle de lo que le hacia, mi verga se fue incrustando más y más dentro de su conchita hasta que por fin las bolas chocaron contra sus nalguitas, ahora la tenía clavada toda hasta dentro, pude sentir como chocaba contra el fondo de su cavidad, ella se quejó un poco pero no quiso retirarse en esta ocasión, comencé a mover mis caderas para iniciar la cogida, ella veía como la verga le entraba y salía de la concha, sus ojos estaban abiertos de par en par, leves jadeos salían de sus labios , yo estaba agarrado del respaldo del sofá con un pie en el suelo y el otro arrodillado en el asiento, mi verga entraba y salía rítmicamente de su panocha, sus labios vaginales me apretaban con fuerza y también podía sentir las contracciones internas de su vagina sobre mi palo. Me la continué cogiendo cerca de tres o cuatro minutos y sus jadeos se comenzaron a hacer más intensos, cerró los ojitos y recargó su cabecita en la cabecera del sillón, un nuevo orgasmo la invadió y sus caderas se movieron para encontrarse con las mías y permitir si era posible la entrada de más verga, ella sujetó con su manita el brazo con el que yo estaba apoyado en la cabecera del sillón y me lo apretó con fuerza mientras se venía a raudales y comenzaba a mojar mi verga y los líquidos escurrían de su concha bajando por su ano y luego mojando la tela del sillón.

Su orgasmo la dejó exhausta, yo me zafé de ella y la aprecie, su esbelto cuerpecito completamente agotado, recostada en el sillón con las piernitas abiertas y su panochita abierta de par en par mostrando impúdicamente su agujero que estaba escurriendo aun su néctar, me agache entre sus piernas y le lamí la panochita hasta dejársela como nueva. Después de que la niña se recuperó un poco la hice que se hincara sobre el sofá con su cara hacia el respaldo, su culito me quedó entonces en pompa, la incline un poco hacia el frente para que sus nalguitas quedaran bien paraditas, luego me hinque detrás de ella y comencé a besarle su culito, sus nalguitas una a una mientras que mis manos no paraban de acariciar sus cachetes, luego mi lengua recorrió toda su longitud y se fue acercando inexorablemente a su ano, probé el rico sabor de su agujerito y poco a poco le fui clavando la lengua en él, ella en esta ocasión se dejó hacer de todo en su culito sin inmutarse. Pasé una de mis manos bajo su conchita y se la comencé a acariciar delicadamente, sentí en mis dedos como sus labios vaginales se iban humedeciendo. Con la otra mano comencé a clavarle un dedo dentro de su culito y ella lo recibió muy bien, le estuve metiendo y sacando mi dedo hasta que ella pudo recibir dos dedos, su culito estaba ahora a mi disposición, dos de mis dedos entraban y salían de su ano con facilidad, ella se quejó un poco pero no intentó escapar. Esta vez cuando coloqué la punta de mi verga en la entrada de su ano ella solo paró más su colita para dejarme una mejor visión, la cabeza se fue incrustando, constantemente ensalivaba mi pito para hacer más fácil la penetración en su ano, ella se quejaba un poco pero aguanto muy bien mi verga, ya había avanzado bastante en su ano, ahora ella tenía la mitad de mi verga en su interior. Que rico me apretaba la verga, comencé a bombear lentamente, aun mi verga no entraba por completo apenas iban como tres cuartas partes y ya no le iba a poder clavar más ya que sentía como la punta de mi verga chocaba con su caca, continué entonces bombeándola solo hasta ese punto, cada vez más rápido, ella se quejó muy poco y esta vez se acostumbró muy rápido a tener mi verga en su ano, sus caderas se comenzaban a mover circularmente y sus gemidos se hacían más frecuentes.

Sentí como las sensaciones se comenzaban a agolpar en mi entrepierna, mis movimientos se aceleraron, sujete de las caderas a Nicole para guiar su culito junto con mis envestidas y ella comenzó a decirme que ya estaba sintiendo rico, a los pocos segundos ella comenzó a experimentar su orgasmo entre gemidos y gritos de satisfacción, con las contracciones de su panochita también vinieron las de su esfínter anal sobre mi pene cosa que acelero mis sentidos, mis movimientos fueron creciendo en su culito y comencé a sentir que una gran cantidad de esperma se estaba formando en mis bolas, la cabeza sentía el gran calor del interior del culito de Nicole y ya no pude más; Un fuerte espasmo de mis bolas hizo que con gran fuerza el primer chisquete de leche saliera disparado en lo más profundo del ano de mi pequeña nena, a este siguieron otro y otro y pronto la gran cantidad de leche rebaso su capacidad de retención y comenzó a escurrir de su anito, gruesas gotas iban cayendo en el sillón que estaba debajo de nosotros, yo seguía lanzando más y más leche en un torrente incontenible.

– Que calientito siento… más… deme más profesor… – dijo ella al sentir la leche en el interior de su culito.

– Que rico aprieta tu culito nena… ¡haaaa…! ¡que delicia…! – decía yo a la vez que me derramaba en su interior.

Mi verga fue perdiendo su dureza dentro del anito de Nicole pero yo todavía continuaba meneándome aunque ya sin fuerzas pues fue una venida en realidad potente, cuando ya no pude más me zafé de la niña y me dejé caer pesadamente a un lado de ella en el sofá, de pronto ella soltó un fuerte pedo y comenzó a cagarse así como estaba, al parecer la destapé por completo de su culito, después de que terminó de cagar muy apenada me miró, yo le dije que no se preocupara, que eran cosas que pasaban, la bese y después de que descansamos un rato, me puse de pie y limpie el embarradero de su mierda mezclada con la leche que le deje en su interior.

Después nos vestimos y ya muy tarde como a eso de las cinco de la tarde la fui a dejar a su casa poniendo como pretexto que ella había tenido que terminar un trabajo que le llevó mucho tiempo, ya que el curso termina a las tres de la tarde; por supuesto que quedamos en que lo que había pasado sería un secreto entre los dos.

Continuará

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