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El relato erótico "La secta, Parte 23 (de Cazzique)" es un texto de ficción, ni el autor ni la administración de BlogSDPA.com apoyan los comportamientos narrados en él.

No sigas leyendo si eres menor de 18 años y/o consideras que la temática tratada pudiera resultar ofensiva.

  1. La secta, Parte 01 (de Cazzique)
  2. La secta, Parte 02 (de Cazzique)
  3. La secta, Parte 03 (de Cazzique)
  4. La secta, Parte 04 (de Cazzique)
  5. La secta, Parte 05 (de Cazzique)
  6. La secta, Parte 06 (de Cazzique)
  7. La secta, Parte 07 (de Cazzique)
  8. La secta, Parte 08 (de Cazzique)
  9. La secta, Parte 09 (de Cazzique)
  10. La secta, Parte 10 (de Cazzique)
  11. La secta, Parte 11 (de Cazzique)
  12. La secta, Parte 12 (de Cazzique)
  13. La secta, Parte 13 (de Cazzique)
  14. La secta, Parte 14 (de Cazzique)
  15. La secta, Parte 15 (de Cazzique)
  16. La secta, Parte 16 (de Cazzique)
  17. La secta, Parte 17 (de Cazzique)
  18. La secta, Parte 18 (de Cazzique)
  19. La secta, Parte 19 (de Cazzique)
  20. La secta, Parte 20 (de Cazzique)
  21. La secta, Parte 21 (de Cazzique)
  22. La secta, Parte 22 (de Cazzique)
  23. La secta, Parte 23 (de Cazzique)
  24. La secta, Parte 24 (de Cazzique)
  25. La secta, Parte 25 (de Cazzique)
  26. La secta, Parte 26 (de Cazzique)
  27. La secta, Parte 27 (de Cazzique)
  28. La secta, Parte 28 (de Cazzique)
  29. La secta, Parte 29 (de Cazzique)
  30. La secta, Parte 30 (de Cazzique)
  31. La secta, Parte 31 (de Cazzique)
  32. La secta, Parte 32 (de Cazzique)
  33. La secta, Parte 33 (de Cazzique)
  34. La secta, Parte 34 (de Cazzique)
  35. La secta, Parte 35 (de Cazzique)
  36. La secta, Parte 37 (de Cazzique)
  37. La secta, Parte 38 (Final) (de Cazzique)
Tiempo de lectura: 8 minutos

Un nuevo día llegó a la vida de todos y nuevas aventuras esperaban en mi curso de verano con nuevas pequeñitas o pequeñitos a los cuales poder enseñar las artes del sexo, ya había planeado en esta ocasión quien era la próxima nenita a la cual le iba a enseñar estas nuevas clases, se llama Nicole y es una pequeñita de 11 añitos, morena clara, cabello ondulado y largo hasta la mitad de la espalda, su cuerpecito es delgadito con unas piernas largas, cara delgada y una piel que se aprecia sumamente suave y fresca, al parecer aun no se le empiezan a formar sus pechitos y sus nalguitas son apenas unos pequeños montecitos.

Estaba afuera del salón en donde Nicole se encontraba en una de las clases de decorado, entré y enseguida le dije a la pequeñita que deseaba fuera a mi oficina para platicar con ella, ahí también se encontraban las bellas gemelitas Martha y Maria; la pequeña se puso de pie y enseguida salió detrás de mí, llegamos a la oficina y la hice pasar.

– Siéntate hermosa, tú y yo vamos a platicar de algo que te quiero ense…

Justo en ese momento unos toquidos en la puerta me interrumpieron, me levante y dirigiéndome a la puerta pude ver como venía vestida la pequeña Nicole, una blusa de color blanco con falda corta sobre las rodilla de color verde oscuro, se veía muy bien y ya me la imaginaba sin nada de estorbosa ropa, pero por el momento tenía que esperar; abrí la puerta y me encontré con una agradable sorpresa, estaba ahí parada en la entrada Manuela, la madre de Paolita, (ver capitulo IV) y de la mano de ella su hermosa hijita.

– ¡Hola hermano!… ¿podemos pasar?

– ¡Por supuesto que si, adelante!

– Estaba paseando por estos rumbos cuando se me ocurrió que podríamos practicar las enseñanzas de amor que nos ha enseñado… pero veo que esta ocupado – dijo mirando que Nicole estaba en mi oficina – ¿si gusta podemos pasar más tarde?

– No… no se preocupe, es un asunto que puedo ver luego… siéntese… pasa pequeña…

Mis planes habían cambiado radicalmente, le dije a Manuela que esperara en lo que yo regresaba con Nicole para su salón, por lo pronto tendría que esperar hasta una nueva oportunidad ya que a Nicole la quería enseñar a solas. Rumbo al salón le explique a la niña que mañana hablaríamos, que no se preocupara de nada, entramos en el aula y entonces la niña se fue hasta su lugar y se sentó, esto pasaba justo en el momento que Maria una de las gemelitas se ponía de pie para ir al baño, entonces la niña salió del salón y le dije al profesor que iba a platicar con ella en cuanto regresara del baño, que no la esperara. Esperé unos momentos fuera del baño de las niñas y cuando salió Maria la hice que me acompañara hasta mi oficina.

Por fin llegamos a la oficina y sin más preámbulos les llamé a Paolita y a Maria para que se acercaran hasta donde yo me había sentado. Las hice ponerse una frente a la otra y luego les pedí que se dieran un beso, tímidamente las dos chiquillas se comenzaron a besar los labios y poco a poco sus bocas se fueron uniendo más hasta que por fin sus lenguas se juntaron en un candente beso, le pedí también a Manuela que se acercara, ella se sentó al lado mío y ambos estuvimos mirando como las dos pequeñas se besaban.

– ¡Desnúdalas Manuela…!

– ¡Con gusto!

La mujer se puso de pie y entonces comenzó a quitarle la blusa a la pequeña Maria, que debajo traía un corpiño, esté también salió a los pocos segundos dejando desnudo el bello torso de la pequeña, luego aplicó el mismo tratamiento a su pequeña hijita y esta vez continuó con la falda de su pequeña, la dejó solo con unas bragas de color rosa en las cuales se dibujaban perfectamente los cachetes de sus nalguitas a los cuales no pude dejar de acariciar, luego comenzó a de desnudar a Maria dejándola también con las bragas estás de color blanco.

Manuela se colocó detrás de Maria y comenzó a acariciar su cálido cuerpecito, sus manos se apoderaron de los pequeños seno de la niña y comenzó a amasarlos delicadamente mientras que sus labios se apoderaron del delicado cuello de la bella gemela de nueve añitos, yo por mi lado estaba ahora retirando las bragas de Paolita dejándola completamente desnuda, luego me agache y comencé a chuparle las nalgas y las piernas, con mis manos separaba los cachetes para dejar completamente expuesto su ano y pasar mi lengua por la apretada cavidad de la niña. Cuando Manuela vio como le besaba el culo a su pequeña hijita de ocho añitos entonces decidió imitarme y se acomodo detrás de Maria para brindarle el mismo tratamiento.

– Espere Manuela, venga. – le dije a la bella mujer.

– Si… que pasa. – dijo ella poniéndose de pie.

– Quiero que primero ellas vean como te lo hago ¿Te parece?

– Si… me encantaría…

No terminaba de decirme eso y yo ya la estaba desnudando, les pedí a las niñas que no se perdieran detalle de lo que hacíamos ya que luego ellas iban a seguir, saqué la blusa de Manuela dejándola solo con su sujetador que inmediatamente después retiré y pude amasar sus senos a mi completo, me agache y mamé cada uno de los senos que al instante se erizaron y sus pezones se pusieron duros como piedras, mientras hacía esto mis manos se dedicaron a desabotonar la falda larga que pronto cayó al suelo y dejé a la mujer solo con las bragas de color negro puestas, ella se encargó de quitarse las zapatillas y luego yo hincándome delante de ella le retiré las bragas, ella quedo completamente desnuda, entonces le pedí que se acostara sobre la alfombra de la oficina mientras que yo me desnudaba; Manuela se acostó con las piernas sumamente abiertas y flexionadas mostrando su vagina en todo su esplendor.

Me acosté en la alfombra también pero boca abajo y comencé a comerme su vagina primero pasé la lengua por todo lo largo de su rajada mojando totalmente los labios exteriores y luego comencé a abrir con mis dedos los pliegues para dejar expuestas en su totalidad las rosadas carnes de la bella mujer, mi lengua se recreó en cada una de las paredes de su panocha y mamé, chupé y le introduje mi lengua hasta que logre hacerla estallar en un potente orgasmo que me bebí sin chistar.

Las dos pequeñas nos observaban pero como esto ya no era algo completamente nuevo para ellas ambas se entretenían mutuamente tocándose sus panochitas una a la otra, entonces me levante y me hinque frente a las abiertas piernas de la viuda, acomodé mi pene en la abierta intimidad y empuje despacio, fue entonces que las chiquillas se acercaron para observar más detenidamente como me cogía a la mamá de Paola, lentamente la verga se fue perdiendo dentro de la humedad cavidad de la mujer quien meneaba sus caderas circularmente para conseguir el máximo de satisfacción, por fin mis bolas chocaron con las nalgas de Manuela y la comencé a bombear sin pausas, las chiquillas miraban sin apartar su vista y de vez en cuando yo las besaba en los labios y ellas respondían mi beso entregándome su lengüita.

Estuve bombeando a Manuela durante un buen rato hasta que ella logró su segundo orgasmo, luego de esto me zafé de su coño y le pedía a Paola que me mamara la verga para dejarla bien limpia de los jugos de su madre, por el otro lado Manuela se levantó y se comenzó a besar apasionadamente con Maria mientras que la niña le agarraba los senos y se los sobaba con emoción. Las manos de Manuela no dejaban de acariciar las nalgas de la bella gemelita de nueve añitos, sus lenguas se enroscaban por largos minutos. Yo tomé a Paola y la senté sobre mi escritorio justo en la orilla, la incliné un poco para atrás y le pedí que abriera mucho sus piernitas de tal modo que su conchita quedara completamente expuesta ante mi vista, en efecto la apretada y lampiña panochita de la niña quedo a mi alcance y entonces me agaché para mamarla delicadamente al principio y luego más profundamente, metiéndole mi lengua hasta donde está podía llegar. Dejé completamente lubricada la panochita de Paolita y luego me puse de pie, con mi mano dirigí mi nabo hasta la pequeña entrada y empuje despacito, la panocha de la niña se comenzó a tragar la punta sin mucha dificultad y lentamente le continué clavando el resto de la vergas hasta la mitad, de ahí en adelante ya fue un poco más difícil continuar pero la niña lo aguantó muy bien hasta que se comió cerca de tres cuartas partes de pito.

Lentamente la comencé a bombear, ella no perdía detalle de cómo mi pito se extraviaba en los interiores de su delicado cuerpecito, su respiración estaba agitada y sus ojos abiertos de par en par hacia su entre pierna; al otro lado en el sofá pude apreciar como Manuela le estaba comiendo el coño a Maria, su lengua se paseaba por toda la rajada de la niña quien se encontraba recostada en el asiento del sofá y Manuela sobre de ella como en un sesenta y nueve pero su cuerpo desviado a un lado del de la niña. La pequeña Maria se comenzaba a retorcer por el placer que estaba experimentando y sus manos se apoderaron de las nalgas de su bella acompañante y las estuvo acariciando por roda su extensión.

En mi verga comencé a sentir los estertores de una venida y me tuve que detener ya que también quería continuar cogiéndome a la pequeña Maria, bajé un poco el ritmo de mis envestidas contra la conchita de Paola, la niña comenzó a experimentar un orgasmo que la hizo gemir con fuerza mientras sus manitas se aferraron a los papeles que estaban sobre la superficie del escritorio. Su conchita se apretó con fuerza contra mi verga y esto estuvo a punto de hacerme eyacular pero afortunadamente logré contenerme.

La bella Maria también comenzó a venirse gracias a las mamadas que le estaba dando Manuela, su lengua experta reptaba por entre los pliegues de la chiquilla y de vez en cuando se la introducía meneando toda su cabeza como si la lengua fuera un pene, pude apreciar como los espesos jugos de la chiquilla se pegaban a la lengua de Manuela y se estiraba un hilillo transparente cada que ella sacaba su lengua de la pequeña pepita de Maria.

Manuela dejó descansar a la niña por un par de segundos y luego me pidió que me acercara a ella, me puse justo frente a la cara de Manuela quien sin pensarlo dos veces tomó en su boca mi pene y me lo chupó hasta tragárselo completamente disfrutando además del delicado sabor que la panochita de su hijita me había impregnado. Luego lo sacó de su boca y con su mano guió mi pito hasta la entrada vaginal de la bella gemelita Maria quien estaba ya con las piernitas abiertas esperando mi garrote. La punta de mi nabo se anido entre los labios vaginales de la pequeñita y entonces lentamente la fui penetrando, sus pliegues se ensancharon a lo máximo para recibir la gruesa barra que la penetraba, Manuela lengüeteaba mi verga y a la vez el clítoris de la niña, ella se había sentado y su cuerpo estaba reclinado sobre nuestros sexos, Paolita se había sentado sobre la alfombra entre las piernas de su madre y ahora le estaba dando delicadas lamiditas sobre el clítoris. Estuve bombeando a la pequeña Maria cerca de diez minutos y ella había logrado alcanzar como unos tres orgasmos, de vez en cuando la boca de Manuela se separaba de nuestros sexos y besaba en la boca a la pequeña quien seguía acostada en la misma posición acostada boca arriba sobre el sofá y con las piernitas abiertas.

Mis bolas se comenzaron a contraer fuertemente y de la punta de mi pito salieron fuertes disparos de caliente leche que golpearon lo más profundo del interior de la niña, ella al sentir mi venida también se comenzó a venir en un explosivo orgasmo que esta vez la hizo gritar con fuerza, sus manitas se aferraron a sus propias piernitas tratando de abrirlas lo más posible, yo gemí también con fuerza y esto acarreó que Manuel iniciara igual que nosotros a depositar en la boca de su hijita los jugos producto de su venida.

Desde que entramos a mi oficina y hasta que salimos transcurrieron tres horas de intenso goce que entre los cuatro logramos conseguir, todavía me alcancé a coger por el culo a Manuela y a su hijita Paola, también hicimos que las niñas hicieran un rico sesenta y nueve mientras los grandes las veíamos sin perder detalle de cómo las juguetonas lenguas de ambas se metían en la concha de la otra y con sus deditos picaban la panochita o el ano de su compañera, terminamos agotados pero sumamente satisfechos por ese día.

Continuará

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