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El relato erótico "La secta, Parte 22 (de Cazzique)" es un texto de ficción, ni el autor ni la administración de BlogSDPA.com apoyan los comportamientos narrados en él.

No sigas leyendo si eres menor de 18 años y/o consideras que la temática tratada pudiera resultar ofensiva.

  1. La secta, Parte 01 (de Cazzique)
  2. La secta, Parte 02 (de Cazzique)
  3. La secta, Parte 03 (de Cazzique)
  4. La secta, Parte 04 (de Cazzique)
  5. La secta, Parte 05 (de Cazzique)
  6. La secta, Parte 06 (de Cazzique)
  7. La secta, Parte 07 (de Cazzique)
  8. La secta, Parte 08 (de Cazzique)
  9. La secta, Parte 09 (de Cazzique)
  10. La secta, Parte 10 (de Cazzique)
  11. La secta, Parte 11 (de Cazzique)
  12. La secta, Parte 12 (de Cazzique)
  13. La secta, Parte 13 (de Cazzique)
  14. La secta, Parte 14 (de Cazzique)
  15. La secta, Parte 15 (de Cazzique)
  16. La secta, Parte 16 (de Cazzique)
  17. La secta, Parte 17 (de Cazzique)
  18. La secta, Parte 18 (de Cazzique)
  19. La secta, Parte 19 (de Cazzique)
  20. La secta, Parte 20 (de Cazzique)
  21. La secta, Parte 21 (de Cazzique)
  22. La secta, Parte 22 (de Cazzique)
  23. La secta, Parte 23 (de Cazzique)
  24. La secta, Parte 24 (de Cazzique)
  25. La secta, Parte 25 (de Cazzique)
  26. La secta, Parte 26 (de Cazzique)
  27. La secta, Parte 27 (de Cazzique)
  28. La secta, Parte 28 (de Cazzique)
  29. La secta, Parte 29 (de Cazzique)
  30. La secta, Parte 30 (de Cazzique)
  31. La secta, Parte 31 (de Cazzique)
  32. La secta, Parte 32 (de Cazzique)
  33. La secta, Parte 33 (de Cazzique)
  34. La secta, Parte 34 (de Cazzique)
  35. La secta, Parte 35 (de Cazzique)
  36. La secta, Parte 37 (de Cazzique)
  37. La secta, Parte 38 (Final) (de Cazzique)
Tiempo de lectura: 7 minutos

La mañana transcurría como todos los días, me encontraba dando la vuelta por los diferentes grupos, Abel al verme me saludo y se acercó a mí.

– ¡Hola! ¿Hoy me toca nueva lección? – dijo con alegría.

– Si lo deseas podemos hacerlo…

– ¡Claro… me gustaría!

– Bien entonces ve a mi oficina, ahora te alcanzó allá.

El chico salió con rumbo para la oficina y yo continué dando mi vuelta, termine de mi inspección ya con una idea en la mente y salí con rumbo para la oficina, Abel ya estaba ahí esperándome. Solo abrí la puerta y le pedí que me acompañara a mi dormitorio, el chico inmediatamente se fue de tras de mi. Llegando a mi cuarto cerré la puerta después de que los dos entramos e inmediatamente lo bese en los labios, luego lo comencé a desnudar de prisa, el bello cuerpo del niño quedó desnudo ante mí.

– Acompáñame… veras que bien lo pasaras.

El chico me siguió entonces a mi baño, yo tome unas prendas y lo comencé a vestir con ellas, el resultado iba siendo muy convincente, por fin puse la última de las prendas y acerque a Abel al espejo. EL se miró por algunos segundos sin atreverse a decir nada, luego se dio la vuelta para apreciarse por completo.

– ¡Que bien!… pero falta algo ¿No?…

– Si claro espera…

Salí para la habitación y regresé a los pocos segundos. Termine de ponerle los últimos toques y nuevamente lo puse frente al espejo, esta vez una gran sonrisa se dibujó en el rostro del bello chiquillo. Una peluca de cabellera negra y larga que le llegaba hasta la cintura enmarcaba su fina carita, una blusa de color rosa cubría su pecho y dejaba un poco descubierto su estomago, abajo una minifalda de color negro y sus piernas cubiertas con unas medias de color negro y de encaje con un liguero del mismo juego, también una tanga. Realmente parecía una pequeña mujercita, los últimos toques fueron un poco de maquillaje en la carita y una leve peinada a la peluca, quedó realmente bella.

– ¿Cómo te gustaría llamarte?

– Mmm… no sé… a ver… Mara… ¿te gusta?

– Si… Mara esta bien… ahora espérame…

Salí de la habitación dejando a la pequeña Mara sola y fui a mi oficina para hacer un par de llamadas, la primera fue para Omar, un chico de 17 años que es uno de los feligreses y que ya había sido iniciado, afortunadamente estaba en casa y le pedí que se presentara cuanto antes en el templo. Luego llamé a Sandro otro chico, esté de 15 años.

Los chicos tardaron como quince minutos y por fin llegaron casi al mismo tiempo los dos, les dije que tenía una sorpresa para ellos y los encamine hasta la habitación. Entramos los tres y Mara se nos quedó mirando un poco asustada.

– No te preocupes hermosa, ellos son tu regalo.

Los chicos miraron detenidamente a Mara y fue Sandro el primero que se acercó hasta donde ella se encontraba, le acaricio la larga cabellera y luego acercó su cara a la suya depositando un cálido y tierno beso en sus labios. Inmediatamente después Omar se colocó al lado de ellos y se unió a Mara en otro beso después de que terminó Sandro, las manos de los dos adolescentes comenzaron a recorrer con lujuria el bello cuerpecito de Mara, la acariciaban por las nalgas, la cara, y el sexo, que ya se notaba sumamente abultado bajo la tanga negra, yo comencé a desnudarme y luego me senté en la orilla de la cama.

Los chicos continuaban con su tarea de hacer gozar a Mara, Omar se puso frente a ella y sacó de su tanga la larga verga del niño y se la comenzó a chupar, por su parte Sandro se desnudo y se colocó detrás de Mara y le comenzó a restregar la verga entre los cachetes de las nalgas mientras le besaba el cuello y sus manos acariciaban su estomago y tetillas.

Los chicos comenzaron a desnudar a Mara después de unos minutos, el delgado cuerpecito quedo mostrando su ricura, su verga completamente parada y su culito redondito y respingón, Mara quedo nuevamente de pie y esta vez Omar se colocó detrás de ella y comenzó a besarle las nalgas y a lamerle el ano. Sandro se paró frente a ella y se comenzaron a besar ardientemente en la boca mientras que sus manos se recorrían mutuamente; yo me puse de pie pues ya estaba muy caliente observando como los chicos se cachondeaban, me hinque detrás de Sandro y le comencé a dar el mismo tratamiento en sus nalgas que Mara recibía por parte de Omar.

Pasados unos minutos Les pedí a Mara y Omar que hicieran un sesenta y nueve, quedando Mara sobre Omar, sus bocas se dedicaron al instante a recrearse con la dura tranca del otro. Sandro entonces se colocó sobre Mara y apuntó sin miramientos su gran verga contra el ano apretadito, ensalivó muy bien con su mano la verga y luego el ano, sus caderas se menearon y la tranca se fue abriendo paso en el apretado interior de Mara, a los pocos minutos la comenzó a bombear rítmicamente dentro del apretado culito. Desde mi punto podía apreciar muy bien como el culo de Sandro subía y bajaba y cuando estaba en lo más alto su ano cafecito quedaba completamente expuesto, fue en una de esas que me acerque y lo detuve para que permaneciera en esa posición, le mamé el ano por unos minutos y luego apunté mi verga a este, lentamente se la clave hasta que las bolas chocaron con sus nalgas. Los dos nos comenzamos a mover despacio para ir tomando ritmo lentamente, yo me sostenía con los brazos extendidos para no aplastar a los de abajo, mi verga se perdía profundamente dentro del apretado ano de Sandro mientras que la verga de él hacía lo mismo con el anito de Abel. Le dije a Omar que se separara de Mara y me la metiera, inmediatamente el joven se separó del sesenta y nueve y se puso detrás de mi parada a la orilla de la cama, sentí como apuntó su garrote a mi entrada y lentamente me lo fue metiendo, ahora estábamos todos meneándonos rítmicamente en un mete-saca de vergas dentro de anos apretados y calientes.

El primero en venirse fue Sandro dentro del culo de Mara, sus gemidos me indicaron que fue un orgasmo fuerte que llenó el culo de Mara con grandes cantidades de caliente leche, sus movimientos se hicieron lentos mientras que terminaba, pero trataba de sepultar su tronco lo más hondo posible dentro de ese rico ano. Cuando terminó de venirse Abel se zafó del ya desfallecido miembro de Sandro y se colocó detrás de Omar para dejarle ir su dura macana al joven. Entre tanto yo continuaba meneándome dentro del culo de Sandro que ahora se encontraba en cuatro patas sobre la cama, yo hincado en la orilla del colchón y un poco empinado sobre el cuerpo de Sandro, mientras que Omar estaba de pie y me la dejaba ir también hasta el fondo, se incorporó Abel detrás de Omar y sin mucho esfuerzo se la clavó hasta las mismas pelotas.

Los movimientos de todos eran ya rápidos y profundos, pronto sentí como mis entrañas comenzaron a recibir la fuerte descarga de semen que Omar me estaba depositando, sus manos se aferraron de mis caderas apretándome fuertemente contra su cuerpo y clavándome el nabo lo más adentro posible.

Su venida fue muy potente, toda su leche no alcanzó a quedarme dentro y comenzó a escurrir de mi culo cayendo en pesadas gotas sobre el suelo de la habitación; pronto el chico se separó de mí y ahora quedamos dos parejas.

Abel cogiéndose a Omar quien se recargó en un mueble y se empinó para permitir que el garrote le llegara lo más adentro posible mientras que sus caderas se meneaban circularmente para hacer gozar más a su compañero. Abel estaba moviendo rápidamente sus caderas, chocando con fuerza contra el culo que lo recibía.

Yo me salí del ano de Sandro y lo hice que se acostara boca arriba y yo me acomode frente a el, puse sus piernas sobre mis hombros y nuevamente se la volvía a meter hasta que mis bolas chocaron en sus nalgas, mis movimientos fueron profundos y pausados, tocando lo más profundo de sus entrañas con l cabeza de mi pito.

Las caderas de Mara se comenzaron a mover con más velocidad, los chasquidos se escuchaban por toda la habitación al igual que sus gemidos, las verga se hinchó a lo máximo que daba pero entonces Omar le dijo que aguantara un poquito, se zafó rápidamente del empalamiento y se hincó a mamar la tranca a la vez que la movía con una de sus manos rápidamente, el pito de Mara comenzó a escupir con fuerza dentro de la boca de Omar, esté se tragaba todo el semen que salía disparado con gran fuerza, su lengua se enredaba en el glande haciendo que Mara se retorciera por la satisfacción recibida de esos calientes labios, boca y lengua que lo mamaban. La hermosa Mara quedó completamente seca, su verga perdió la dureza y los dos chicos quedaron besándose apasionadamente sobre el suelo de la habitación.

Yo por mi parte continuaba con las piernas de Sandro en mis hombros y me agachaba para que nuestras bocas se hubieran, nuestras lenguas se entrelazaban con ansias y con una calentura creciente, su ano recibía gustosamente mi largo y grueso nabo, su esfínter se contraía con gran fuerza proporcionándome exquisitas sensaciones que me ponían cada vez más caliente cada vez. Mi verga palpitaba en su interior y cuando salía podía sentir como los pliegues de su ano se iban contrayendo y relajando a cada una de mis arremetidas, sentía como su culito se aplastaba o se alargaba dependiendo de si mi verga entraba o salía, el chiquillo meneaba sus caderas en forma circular y me sujetaba con fuerza de las nalgas tratando de que no me saliera, su verga ya estaba dura y se balanceaba de arriba para abajo a cada una de mis embestidas. La tomé con una de mis manos y comencé a menearla con cierta rapidez, fueron como unos cinco minutos cuando comencé a sentir que mi verga se hinchaba a su máximo y de pronto estallé en un violento orgasmo que rápidamente inundó el culo de Sandro, mis mocos se comenzaron a salir de su apretado ano y se escurrieron por sus nalgas hasta mojar las sabanas de la cama casi en ese mismo instante la verga de el chiquillo comenzó a escupir su carga de nueva cuenta esta vez cayendo sobre su propio estomago, nuestros gemidos fueron fuertes y pusieron a la expectativa a Mara y Omar quiénes fueron testigos de nuestro fantástico goce.

Terminamos completamente agotados pero ampliamente satisfechos de la rico orgía homosexual que acabábamos de practicar.

Continuará

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