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El relato erótico "La secta, Parte 20 (de Cazzique)" es un texto de ficción, ni el autor ni la administración de BlogSDPA.com apoyan los comportamientos narrados en él.

No sigas leyendo si eres menor de 18 años y/o consideras que la temática tratada pudiera resultar ofensiva.

  1. La secta, Parte 01 (de Cazzique)
  2. La secta, Parte 02 (de Cazzique)
  3. La secta, Parte 03 (de Cazzique)
  4. La secta, Parte 04 (de Cazzique)
  5. La secta, Parte 05 (de Cazzique)
  6. La secta, Parte 06 (de Cazzique)
  7. La secta, Parte 07 (de Cazzique)
  8. La secta, Parte 08 (de Cazzique)
  9. La secta, Parte 09 (de Cazzique)
  10. La secta, Parte 10 (de Cazzique)
  11. La secta, Parte 11 (de Cazzique)
  12. La secta, Parte 12 (de Cazzique)
  13. La secta, Parte 13 (de Cazzique)
  14. La secta, Parte 14 (de Cazzique)
  15. La secta, Parte 15 (de Cazzique)
  16. La secta, Parte 16 (de Cazzique)
  17. La secta, Parte 17 (de Cazzique)
  18. La secta, Parte 18 (de Cazzique)
  19. La secta, Parte 19 (de Cazzique)
  20. La secta, Parte 20 (de Cazzique)
  21. La secta, Parte 21 (de Cazzique)
  22. La secta, Parte 22 (de Cazzique)
  23. La secta, Parte 23 (de Cazzique)
  24. La secta, Parte 24 (de Cazzique)
  25. La secta, Parte 25 (de Cazzique)
  26. La secta, Parte 26 (de Cazzique)
  27. La secta, Parte 27 (de Cazzique)
  28. La secta, Parte 28 (de Cazzique)
  29. La secta, Parte 29 (de Cazzique)
  30. La secta, Parte 30 (de Cazzique)
  31. La secta, Parte 31 (de Cazzique)
  32. La secta, Parte 32 (de Cazzique)
  33. La secta, Parte 33 (de Cazzique)
  34. La secta, Parte 34 (de Cazzique)
  35. La secta, Parte 35 (de Cazzique)
  36. La secta, Parte 37 (de Cazzique)
  37. La secta, Parte 38 (Final) (de Cazzique)
Tiempo de lectura: 8 minutos

Las cosas con las bellas gemelitas habían salido a pedir de boca y de ahora en adelante podría hacerlo con ellas siempre que hubiera oportunidad, así que las iba a dejar descansar unos cuantos días o si ellas querían lo podrían hacer con alguno de los profesores del curso, me di una vuelta por los salones en que se impartían los diferentes temas para ver que nuevas pequeñitas me podría encontrar, había muchas muy hermosas y me iba a ser difícil decidirme por una, cuando entre al curso de reciclaje pude ver entre los chiquillos de esa sala a una hermosa niña, más alta que todos los demás tendría unos 13 o 14 añitos, se veía muy linda, su cara demostraba una belleza extraordinaria, cabello castaño piel blanca y una sonrisa cautivadora. Inmediatamente la llame hasta donde me encontraba y le pedí que me acompañara a dar un paseo por las instalaciones.

– ¿Cómo te llamas hermosa?

– Natalia… pero mis amiguitos me dicen Naty…

– Que bien Naty… ¿Sabes? Eres muy hermosa… ¿imagino que has de tener muchos amigos…?

– Pues a decir verdad no muchos…

– ¿Por qué, si eres muy agradable?

– Pues es que se burlan de mi porque dicen que estoy gordita…

– ¡Gordita!… no eso no… yo te veo muy linda… mi ven vamos a mi cuarto… te voy a enseñar algo… ven…

La chiquilla me siguió entonces hasta mi habitación, entramos y ella se quedó algo tímida en la puerta de la habitación. Le insistí para que entrara por completo y cerrara la puerta, luego saque unas revistas de modas y entre los dos las comenzamos a ver, le empecé a decir que ella se vería muy bien con unos vestidos así y cosas como esas, ella me decía que posiblemente no le quedarían ya que estaba muy gordita. Entonces la hice ponerse de pie frente a mí y puse mis manos sobre los costados de su cuerpo, recorrí con mis manos sus tibias carnes de arriba para abajo…

– Yo no siento que estés gorda… tal vez un poco llenita… mi vamos a hacer algo.

Me puse de pie y me dirigí hasta el closet y abrí una de las puerta, comencé a sacar varios vestidos que había allí, eran vestidos de niñas, por supuesto todos muy sexys, minifaldas, ombligueras, medias, bragas en forma de tanga, brasieres, corpiños, zapatos, ligueros y varias cosas más. Tome unos y le dije que se los probara, ella dudosa se metió al baño y entonces se cambio, salió después de varios minutos, el cambio era sorprendente, traía puesta una minifalda de color negro con una ombliguera de color rojo, sus pequeños pechitos se marcaban a la perfección bajo la delgada tela de esté y dejaba apreciar sus pezoncitos, la minifalda se pegaba espléndida a su cuerpo, y por la parte de atrás sus nalgas se marcaban perfectas. Se acerco hasta donde yo estaba preguntándome como se veía, por supuesto que le dije que fenomenal, luego la tome de una de las manos y la hice dar una vuelta para poder apreciarla mejor, y para que no le quedará duda la hice que se acercara a un espejo de cuerpo completo que esta en el baño. La pequeña se estuvo apreciando por unos minutos, luego yo comencé de nuevo a recorre su cuerpo con mis manos.

– ¡Que bien te queda esta ropa!… ¡Mira!… se te marcan muy rico tus pezoncitos… y mira que bien se te ve aquí – dije tocándole las nalgas
– ya vez… tu no eres nada fea, además tu carita es preciosa… espera… te voy a probar otra que te va a quedar mejor.

La niña se quedo ahí parada mientras yo salía por unas de prendas y regresaba casi al instante, sin darle tiempo a nada le comencé a quitar la ombliguera que traía puesta, sus hermosos senos quedaron al descubierto, ella ya no se pudo cubrir por la sorpresa, inmediatamente después le baje la minifalda; Natalia quedó completamente desnuda, su cuerpo era llenito pero no gordo, su monte de Venus apenas mostraba una leve pelusilla de color dorado y de bajo de está su rajadita rosita, sus senos blancos y ya de buen tamaño mostraban orgullosos unos pezones puntiagudos y de un color rosa muy tenue, por el frío los pezones de la niña se erectaron, su cara estaba rojiza por la vergüenza que sentía en esos momentos, me coloque frente a la pequeñita y le pedí que levantara una pierna para poder colocarle unas medias de color negro, se las puse ambas y luego le coloque un liguero, una tanga de color negro y tela transparente con encajes y por último un brasier a su medida que hacía juego con la tanga, cuando termine de vestirla así le pedí que se diera la vuelta y se apreciara en el espejo. Natalia no podía creer lo bien que se veía con esa vestimenta tan sensual, se veía y se reveía una y otra vez, yo estaba parado detrás de ella.

– Ya vez que eres muy bella… ¿verdad que nunca te habías visto tan hermosa?

– Si… pero… pero… no es algo… mmm…

– No te preocupes, no le diremos a nadie de esto… ¿Está bien?

– Si… bueno… si… que rico se siente esta tela…

– Te lo dije… vez… se ve que te gusta ¿verdad?

– Si…

– Bien ponte un vestido de esos y luego te espero allá afuera… ¿Está bien?

La niña se quedó en el baño y a los pocos minutos salió vestida con una pequeña minifalda que dejaba casi ver sus bragas y una blusa pegadita en la cual se marcaban sus curvas a la perfección, le dije que se acercara, que íbamos a ver una película de la cual yo quería que aprendiera algunas cosas y que luego quería ver si ella podía hacer lo mismo. Puse la película y la chiquilla puso atención, en la pantalla apareció una bella chiquilla más o menos de su misma edad, la chiquilla comenzó a bailar sensualmente al ritmo de una melodía y poco después comenzó a quitarse las prendas como en cualquier table dance, hasta que quedó completamente desnuda.

– ¿Viste que bien bailaba la niña?… ¿crees que podrías hacerlo igual?

– No sé… tal vez…

– Bien… vamos a intentarlo, no tengas pena.

– Bueno… ¿y la música?

– Por eso no te preocupes.

Me levante y encendí el estéreo, una música suave comenzó a sonar, la chiquilla un poco avergonzada comenzó a moverse torpemente, yo la iba incitando con mis comentarios para que sus movimientos se comenzaran a hacer más sensuales.

– Mueve más tus caderas, así… ondula bien el cuerpo… ¿vez?… despacito, las manos más lento, como que te tocas el cuerpo, bien así… rózalo despacito, ahora el cabello, revuélvelo con tu mano.

Nos pasamos varios minutos en este aprendizaje de baile erótico y cuando ya note que la niña estaba lista para hacerlo sola entonces le dije que era ahora si el bueno, pause la música y la reinicie desde el principio, Natalia comenzó a bailar de la manera en que había ido aprendiendo, sus movimientos eran muy buenos, mi verga ya se comenzaba a poner dura. Sus nalguitas se meneaban rítmicamente y sus manos recorrían su cuerpo con excitante movimiento, cuando la melodía iba aproximadamente como a la mitad le pedí que comenzara a sacar las prendas.

Primero fue levantando su blusa, lentamente, pude apreciar como se comenzaba a asomar el sostén negro, por fin la prenda salió disparada por los aires y cayó detrás de una silla, sus hermosos senos escondidos bajo la tela del sostén se tambaleaban al ritmo de la música. Luego fue levantando muy lentamente su minifalda y pude apreciar en su totalidad su tanga que dejaba sus hermosos y firmes cachetes al descubierto, su ano solo cubierto por una leve cantidad de tela, su pepita se dibujaba debajo de la tanga transparente, sus piernas cubiertas por las medias negras y el liguero. La minifalda ahora paso a su cintura y ella dándole la vuelta la desabotonó para que está pronto saliera disparada por los aire al igual que la blusa.

– Ahora el brasier nenita… el brasier. – le indique sentado en la cama.

La pequeña se llevó sus manitas al frente del sostén y lo desabrocho sin descubrirse y bailando excitantemente, poco a poco fue descubriendo una de sus tetas, luego la otra y por fin la prenda cayó al suelo, con su pie la pateó hasta que esta me golpeo en el estomago, la tome y aspire el aroma que ella había impregnado en la tela, después sin necesidad de decirle nada ella solita comenzó a quitarse las medias, una a una, lentamente, descubriendo su blanca piel, al poco rato su tanga fue lo último con lo que quedó. Le aplaudí con mucho entusiasmo y por supuesto con la verga bien parada.

La chiquilla iba a comenzar a vestirse pero la detuve, me acerque a ella y entonces comencé a acariciarle con leves movimientos uno de los senos, la chiquilla entonces se puso más nerviosa, yo le puse play al DVD y continuó la película de la chiquilla que estaba terminando de bailar, completamente desnuda, un hombre se acercó entonces a ella y comenzó a acariciarla al igual que yo hacía con Naty.

La pequeña no dijo nada y entonces yo continué manoseándola a mi gusto, sus pezones erectos fueron presa de mis dedos juguetones, con la otra mano comencé a acariciarle las nalgas y fui buscando bajo la tela de la tanga su ano al cual acaricie con la yema de mi dedo medio, la chiquilla estaba asustada y trataba de resistirse muy levemente.

Mi boca se apoderó del senos que antes mi mano tocaba, mi lengua se recreó en el pezón de la chiquilla, luego pase al otro senos y le di el mismo tratamiento, mi mano ya se dedicaba a manosear su pequeña vaginita por encima de la tela negra de su tanga, a la cual acariciaba de arriba para abajo y le metía uno de los dedos levemente haciendo que la humedad de su coño se traspasara a la tela, luego de esto la fui llevando hasta la cama, la hice que se acostará de espaldas con la cara hacia arriba y sus piernas colgando al borde, yo me hinque delante de ella y le comencé a bajar la tanga, su panochita fue quedando libre de toda prenda, en la posición en la que estaba podía apreciar lo rosado de sus labios vaginales, levemente abiertos y regordetes. Cuando por fin salió la tanga de sus piernitas inmediatamente me agache entre estás y comencé a mamarle la panochita, la niña se incorporó para ver que era lo que le hacía, mi lengua comenzaba a hurgar dentro de su conchita, le lamí cada uno de los labios y luego la introduje lo más profundo posible disfrutando de ese salado sabor que me regalaba, al poco rato ella comenzó a sentir rico y ya su resistencia fue vencida totalmente; le mamé toda su concha hasta que ella experimentó su primer orgasmo y luego me dedique a chuparle, lamerle y mamarle su ano en la misma posición, solo levantando un poco más su piernitas para dejarlo completamente a mi disposición.

Termine de mamarle sus cositas y ella permaneció recostada en la misma posición, me levante y me desnude por completo, luego le volví a chupar las tetas y por primera vez le di un beso de lengua al que ella respondió sin mucho preámbulo, la hice que se montara bien en la cama y luego me coloque entre sus piernas, sujete sus tobillos y la hice que levantara las caderas, así ella estaba con las piernas completamente abiertas y sus manos sujetaban su cintura para que las caderas quedaran plenamente levantada, acerque con mi cadera mi pene hasta la entrada de su concha y lentamente se lo comencé a sepulta, la verga se incrusto en la humedad hendidura y se fue perdiendo lentamente, entró casi una cuarta parte y fue entonces que pude sentir su himen, empuje con fuerza y de una sola estocada la mitad de mi miembro se le clavó a la bella Naty; la niña comenzó a llorar pero no gritó, un leve hilillo de sangre se escurrió por sus nalguitas, sus piernitas estaban tesas. Empuje más las caderas y la verga se metió otro poco y entonces comencé a bombearla despacio, ella sollozaba pero no ponía ninguna resistencia, la verga entraba y salía de su apretada conchita y poco a poco se le iba metiendo más y más, ella de vez en cuando brincaba cuando sentía dolor pero poco a poco se fue relajando y como a eso de diez o quince minutos ya la estaba penetrando por completo.

Ya la verga le llegaba hasta el fondo y la niña cambió sus sollozos por leves gemidos que se le escapaban, su respiración era acelerada y sus caderas se comenzaban a mover levemente en contra de mis embestidas y así la penetración estaba ahora llegando más allá. Un fuerte orgasmo que la hizo gritar de placer inundó su conchita con calientes jugos que pronto comenzaron a escurrir por su culito y mojaron la sabana de la cama, sus ojos cerrados y sus manos puestas en mis brazos, apretándome con fuerza. Al sentir que ella se venía acelere mis movimientos y casi al mismo tiempo, solo unos segundos después de su venida yo comencé a llenarla con mis mocos calientes, gemí y enterré mi verga lo más profundamente que pude dentro de la conchita de Naty para así depositar mi semen lo más hondo posible, la niña volvió a gemir cuando sintió la invasión en su interior de la lava caliente que yo le deposite.

Fue intenso y prolongado el orgasmo y después que termine de venirme zafe mi verga del apretado y húmedo interior de Naty y me deje caer a su lado, la volvía a besar en la boca y le pedí que otro día lo volviéramos a repetir, ella meneando su cabeza de adelante para atrás me dijo que si pero sin hablar, solo respirando profundamente.

Continuará

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