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El relato erótico "La secta, Parte 16 (de Cazzique)" es un texto de ficción, ni el autor ni la administración de BlogSDPA.com apoyan los comportamientos narrados en él.

No sigas leyendo si eres menor de 18 años y/o consideras que la temática tratada pudiera resultar ofensiva.

  1. La secta, Parte 01 (de Cazzique)
  2. La secta, Parte 02 (de Cazzique)
  3. La secta, Parte 03 (de Cazzique)
  4. La secta, Parte 04 (de Cazzique)
  5. La secta, Parte 05 (de Cazzique)
  6. La secta, Parte 06 (de Cazzique)
  7. La secta, Parte 07 (de Cazzique)
  8. La secta, Parte 08 (de Cazzique)
  9. La secta, Parte 09 (de Cazzique)
  10. La secta, Parte 10 (de Cazzique)
  11. La secta, Parte 11 (de Cazzique)
  12. La secta, Parte 12 (de Cazzique)
  13. La secta, Parte 13 (de Cazzique)
  14. La secta, Parte 14 (de Cazzique)
  15. La secta, Parte 15 (de Cazzique)
  16. La secta, Parte 16 (de Cazzique)
  17. La secta, Parte 17 (de Cazzique)
  18. La secta, Parte 18 (de Cazzique)
  19. La secta, Parte 19 (de Cazzique)
  20. La secta, Parte 20 (de Cazzique)
  21. La secta, Parte 21 (de Cazzique)
  22. La secta, Parte 22 (de Cazzique)
  23. La secta, Parte 23 (de Cazzique)
  24. La secta, Parte 24 (de Cazzique)
  25. La secta, Parte 25 (de Cazzique)
  26. La secta, Parte 26 (de Cazzique)
  27. La secta, Parte 27 (de Cazzique)
  28. La secta, Parte 28 (de Cazzique)
  29. La secta, Parte 29 (de Cazzique)
  30. La secta, Parte 30 (de Cazzique)
  31. La secta, Parte 31 (de Cazzique)
  32. La secta, Parte 32 (de Cazzique)
  33. La secta, Parte 33 (de Cazzique)
  34. La secta, Parte 34 (de Cazzique)
  35. La secta, Parte 35 (de Cazzique)
  36. La secta, Parte 37 (de Cazzique)
  37. La secta, Parte 38 (Final) (de Cazzique)
Tiempo de lectura: 6 minutos

Me levante sin moverme mucho pues ahora tenía pensado algo nuevo, eran cerca de las dos de la tarde así que aun había un poco de tiempo antes de emprender la retirada. Le di la vuelta a la cama y me hinque en la orilla al lado en donde se encontraba Ismael profundamente dormido. Me hinque en la orilla de la cama y tome con mi boca la flácida verga del muchacho, lentamente y con delicadeza comencé a comerme esa rica macana que aun tenía el sabor de su hermanita impregnado, a los pocos minutos el garrote comenzó a revivir y en mi boca fue adquiriendo su dureza total, cuando ya la tenía bien dura la mamada se hizo más candente y con un poco más de velocidad; Ismael se comenzó a despertar y cuando sintió que le mamaban el nabo levantó la cara para ver de quién se trataba, al verme se volvió a recostar y siguió disfrutando de la rica mamada que le estaban proporcionando mis labios, lengua y boca en general.

– ¡Ho, si que rico, sigue! Así, así, que bien la mamas – dijo Ismael con voz de placer.

– Tu verga también esta muy rica ¿Te gustaría probar la mía? – le dije separándome de su nabo.

– No sé…

Viendo que Ismael dudaba en aceptar entonces me puse de pie y me recosté de lado a él, mi verga entonces quedo a su altura y yo continué mamándosela, el chico entonces comenzó a explorar mi duro garrote con sus manos, lo acarició por todos lados y lo vio detenidamente en cada una de sus partes, luego con timidez abrió su boca y puso sus labios sobre la gruesa cabeza rojiza, corrió sus labios de atrás para adelante hasta la mera puntita y luego volvió a hacer lo mismo pero solo en la cabeza. Probando que la verga no sabía tan mal se fue animando y poco a poco se tragaba más y más de mi verga hasta que ya con la excitación encima y la agradable sensación de mis mamadas él se animo y se la tragó por completo; Ismael seguía los mismos movimientos que yo hacia con su garrote y fue aprendiendo como se mamaba una gran verga, el sesenta y nueve era delicioso, los movimientos de mi cabeza aceleraron y también los de la cabeza de Ismael, llevábamos el mismo ritmo y ya nuestras venidas se comenzaban a formar en nuestras bolas, me separé por unos instantes del chico y le dije:

– Pronto nos vamos a venir… trágate toda mi leche y yo me trago la tuya…

De nuevo me metí toda su verga dentro de mi boca y continué con la felación que le estaba haciendo, con mi lengua le acariciaba todo lo que me entraba de su tronco y sacaba mi boca hasta su glande y luego apretaba mis labios alrededor del tronco y me lo volvía a encajar hasta las bolas, él estaba haciendo lo mismos y comencé a sentir el cosquilleó que se produce unos segundos antes de venirse, mi verga se comenzó a inflamar en la boquita de Ismael y sin más le comencé a soltar chorros y más chorros de semen caliente que el con ansia se fue tragando sin dejar siquiera que una sola gota se le escapara, por su parte después de unos segundos de mi venida Ismael también comenzó a eyacular, sus chorros calientes de esperma golpearon con fuerza la profundidad de mi garganta y entonces me moví con más velocidad, los dos no podíamos gemir ya que estábamos tratando de lograr que la satisfacción del otro fuera tan plena como la propia.

Al lado de nosotros la pequeña Nancy se había despertado por las fuertes sacudidas que le daba nuestro movimiento y nos observaba con gran excitación, su bello cuerpecito desnudo ya estaba de nueva cuenta caliente y pedía más de lo que hace un par de horas había recibido. Cuando vio que nos deteníamos ya exhaustos de la potente venida que acabábamos de tener se acerco a cada unos de nosotros y nos beso con intensidad y placer tratando de disfrutar también un poco del sabor que nuestros mocos nos habían dejado en la boca del otro. Nancy observo que su hermano aun tenía la verga a medio parar y entonces su boquita de niña se apoderó de ella y se la comenzó a mamar, lo hacia con pasión y a los pocos segundos logró que el nabo se pusiera tan duro o más que antes.

Ismael se incorporo en la cama e hizo que su hermanita se acostara boca arriba, la niña entonces se colocó las almohadas en el respaldo de la cama y recostó su espalda sobre de ellas, abrió sus piernitas mostrando su rica rajada sin vellos abierta de par en par, su hermano se colocó entre sus piernas y apuntó el glande de su pene a la entrada vaginal de la pequeñita, lentamente se la dejó ir hasta que las bolas chocaron contra sus nalguitas, antes de que comenzara a moverse yo me incorpore también ya con la verga completamente dura de nuevo por el excitante espectáculo, me ensalive la cabeza del pene completamente y me acomode detrás de Ismael, llevé mi mano a la boca y deposite gran cantidad de saliva en mis dedos, luego los llevé hasta el ano del chico y me acomode para que la gruesa verga quedara entre sus nalgas, recorrí el canal del su culo hasta que mi glande se topó con la entrada anal del jovencito, con un movimiento de mis caderas empuje la estaca dentro del apretado agujerito y logré que toda la cabeza y un pedazo del tronco se metieran en la caliente cavidad.

– ¡¡¡Hayyy!!! Duele… duele… – gritó Ismael e hizo mueca de dolor.

– Pronto se te va a pasar y vas a ver que rico. – le dije.

– Si, al principio duele pero luego… mmm… – dijo la niña dándole ánimos a su hermano.

– Aguanta un poco, luego te dejó que me la metas a mí… – continué

Entonces Ismael paró un poco su culito y con sus manos se abrió los cachetes de las nalgas, mi verga avanzó lenta pero decididamente abriendo los pliegues intestinales del muchacho y a los cinco minutos por fin mis bolas chocaban contra las suyas, los tres permanecimos quietos por unos instantes para sentir la grata satisfacción de estar completamente clavados. Lentamente comencé a retroceder y ya casi cuando la cabeza iba a salir la presión que hacia el culo de Ismael me la aventó a hacia fuera, tome con la mano mi verga y de nuevo la volví a colocar en la entrada y se la empuje con fuerza, esta vez no se quejó el muchacho y se dejo meter todo el garrote, así inicie ahora de nuevo el retroceso pero solo hasta la mitad y nuevamente volví a meterla. Continué bombeando de esa forma hasta que note como el ano de Ismael se relajaba un poco y ahora sí, comencé a sacarla hasta la cabeza.

Los movimientos míos hacían también que la verga de Ismael entrara y saliera de la apretada panocha de su hermanita, estuvimos cogiendo así hasta que Nancy llegó a su primer orgasmo entre gemidos y gritos de satisfacción, Ismael la dejó terminar y luego le saco su verga y sujetándola con su mano la coloco entre los cachetes de sus nalgas y empujó lentamente hasta que la cabezota de su pene se incrustó en el culito de su hermana, sus caderas se menearon más para adelante y lentamente el ano de la niña fue recibiendo sin reclamos la dura verga de su hermano, todo esto sin que yo le sacara tampoco la verga a él. Iniciamos un vaivén lento y profundo, yo pase mis manos hacia la panochita de la niña y la comencé a masturbar, Ismael volteó su cara hacia atrás y yo me agache para besarlo, nuestros labios se unieron restregándose con placer, luego salieron nuestras lenguas para enredarse la una en la otra y hacer más cachondo el beso, a los pocos minutos la niña se comenzó a venir de nueva cuenta y después de su venida decidimos cambiar de posición.

En esta ocasión colocamos a Nancy hincada en la cama y de cara hacia la cabecera de la cama, yo me coloque detrás de ella y la penetre por la vagina mientras que mis manos se apoderaban de sus bellos y duros pezones y

besaba su cuello y su boca cuando ella volteaba, Ismael se acomodo detrás de mi y me penetro, también yo volteaba para que nos besáramos los dos, sus manos se posaron en mis pechos y jugó el chico con mis pezones, el vaivén inició rápidamente y nuestras caderas chocaban unas contra otras en una rítmica armonía de placer. Los movimientos aumentaron en velocidad a cada minutos y las sensaciones en los tres se hicieron más intensas y calientes, no pasaron más de cinco minutos de esto y entonces nos comenzamos todos a venir al mismo tiempo, la verga de Ismael se me incrusto hasta el fondo y me empezó a llenar los intestinos de su caliente leche a la vez que yo le llenaba a Nancy su rica y lampiña panochita con mis jugos ardientes y estos escurrieron de entre sus labios vaginales para correr por sus tersas piernitas morenas. Su néctar ya iba mezclado con mi leche y estos cayeron a las sabanas de la cama, por mi ano también estaba escurriendo la leche y sentí el calor de esta mientras se escurría por mis piernas, permanecimos así sin movernos hasta que por fin perdimos la dureza de nuestros palos, fue una venida completamente satisfactoria para los tres.

Nos metimos a bañar y después nos vestimos, como no llegaba nadie a su casa entonces decidí que era momento de partir, la despedida fue sumamente dolorosa pero yo ya no podía aplazar más mi ausencia en el templo así que monte mi caballo y me alejé de los hermosos chicos que me observaban partir parados bajo la puerta de su hogar, desde lejos vi como se besaban intensamente en los labios y luego se metían a la casa. Mi viaje continuó sin más contratiempos pero llegue ya pasadas las diez de la noche al pueblo, en el templo ya me esperaban y llegando a mi cama me quedé profundamente dormido hasta el día siguiente.

Continuará

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