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El relato erótico "La secta, Parte 12 (de Cazzique)" es un texto de ficción, ni el autor ni la administración de BlogSDPA.com apoyan los comportamientos narrados en él.

No sigas leyendo si eres menor de 18 años y/o consideras que la temática tratada pudiera resultar ofensiva.

  1. La secta, Parte 01 (de Cazzique)
  2. La secta, Parte 02 (de Cazzique)
  3. La secta, Parte 03 (de Cazzique)
  4. La secta, Parte 04 (de Cazzique)
  5. La secta, Parte 05 (de Cazzique)
  6. La secta, Parte 06 (de Cazzique)
  7. La secta, Parte 07 (de Cazzique)
  8. La secta, Parte 08 (de Cazzique)
  9. La secta, Parte 09 (de Cazzique)
  10. La secta, Parte 10 (de Cazzique)
  11. La secta, Parte 11 (de Cazzique)
  12. La secta, Parte 12 (de Cazzique)
  13. La secta, Parte 13 (de Cazzique)
  14. La secta, Parte 14 (de Cazzique)
  15. La secta, Parte 15 (de Cazzique)
  16. La secta, Parte 16 (de Cazzique)
  17. La secta, Parte 17 (de Cazzique)
  18. La secta, Parte 18 (de Cazzique)
  19. La secta, Parte 19 (de Cazzique)
  20. La secta, Parte 20 (de Cazzique)
  21. La secta, Parte 21 (de Cazzique)
  22. La secta, Parte 22 (de Cazzique)
  23. La secta, Parte 23 (de Cazzique)
  24. La secta, Parte 24 (de Cazzique)
  25. La secta, Parte 25 (de Cazzique)
  26. La secta, Parte 26 (de Cazzique)
  27. La secta, Parte 27 (de Cazzique)
  28. La secta, Parte 28 (de Cazzique)
  29. La secta, Parte 29 (de Cazzique)
  30. La secta, Parte 30 (de Cazzique)
  31. La secta, Parte 31 (de Cazzique)
  32. La secta, Parte 32 (de Cazzique)
  33. La secta, Parte 33 (de Cazzique)
  34. La secta, Parte 34 (de Cazzique)
  35. La secta, Parte 35 (de Cazzique)
  36. La secta, Parte 37 (de Cazzique)
  37. La secta, Parte 38 (Final) (de Cazzique)
Tiempo de lectura: 5 minutos

Continuamos con el recorrido por las instalaciones del monasterio, esta vez nos dirigimos hacia el taller de confección en donde los chicos aprenden el ofició de tapicería y a su vez fabrican algunos muebles que luego se venden en los pueblos cercanos y a veces hasta viene por ellos de alguna tienda de la ciudad en donde son muy bien cotizados.

Entramos al taller y ya desde la entrada pudimos escuchar varios gemidos, continuamos silenciosamente para no interrumpir por fin vimos una pareja de chicos como de unos 16 años ambos haciendo el amor en uno de los rincones del taller, pero de ellos no provenían los gemidos así que seguimos avanzando y pronto vimos a los que producían los gemidos que escuchamos. Eran cuatro muchachos como de entre 18 y 22 años que se encontraban formando un trenecito, el primero recargado en una de las mesas de trabajo y los otros detrás de él moviéndose unos contra las nalgas de los otros, todos casi a un mismo ritmo de vaivén, acompasados y sudando por el esfuerzo, al parecer ya tenían algún tiempo así. Nos sentamos en uno de los sillones que allí se fabrican y nos pusimos a observar a los chicos en su labor.

A los pocos minutos se desacoplaron de la cadenita en que estaban y entonces formaron dos parejas, dos de los chicos se sentaron poniéndose en la orilla de la mesa y luego se echaron hacia atrás quedando sus piernas colgando al borde de la mesa de trabajo, los otros dos chicos se acomodaron cada uno frente a su compañero y llevaron las piernas de estos a sus hombros, luego apuntaron sus trancas al ano que tenían al frente y se los comenzaron a coger de esa manera. Los dos que estaban acostados se comenzaron a besar y el brazo de uno cruzo hasta alcanzar la verga del otro y lo comenzó a masturbar, el otro chico hizo lo mismo y ahora ambos se masturbaban mutuamente, las manos se enredaron el cálido tronco de su compañero y comenzaron a mover sus manos de arriba para abajo a lo largo del tronco, cuando llegaban hasta la base de la macana la rojiza cabeza del nabo quedaba completamente expuesta y luego volvían a subir cubriéndola con la piel del propio tronco, primero lentamente y poco a poco aumentaban la velocidad al mismo tiempo que los garrotes de sus compañeros les masajeaban los intestinos con las gruesas cabezas de sus pitos que entraban y salían de sus agujeros con una velocidad más o menos igual, de vez en cuando los que estaban parados se agachaban para besar en los labios a sus compañeros que estaban recostados y luego de que se separaban los dos acostados volvían a besarse entre ellos. En esa posición estuvieron cogiendo por unos diez minutos y luego se separaron para cambiar de postura, los que estaban acostados se levantaron y se pusieron de frente a la mesa, luego se empinaron par quedar en ángulo recto de noventa grados con sus pechos recostados sobre la mesa, los que se los habían estado cogiendo cambiaron entonces de pareja y se acomodaron nuevamente detrás de sus compañeros y apuntando sus vergas se las dejaron ir hasta el fondo, ahora los que estaban de pie comenzaron primero a besarse, se escuchaban los chasquidos de sus bocas y de sus sexos chocando contra el culo de sus compañeros, las manos de los dos que estaban parados se apoderaron de las caderas de los otros para así poder tomar más fuerza a la hora de embestir, sus caderas de movían al mismo tiempo metiendo y sacando sus parados miembros del apretado agujerito trasero de sus amigos; los movimientos comenzaron a acelerarse a los pocos minutos en señal de que ya pronto vendría el desenlace, a los pocos segundos el primero de los chicos se comenzó a venir anunciándolo con un gemido intenso de plena satisfacción y se continuó moviendo dentro del culo de su compañero hasta que por fin la verga comenzó a perder su dureza y las gruesas gotas de su leche le comenzaron a escurrir por el ano abierto a su compañero; el otro tardó cerca de dos o tres minutos después y también se vino con fuertes gemidos, sus movimientos eran mucho más rápidos que los de su compañero, su verga explotó con gran intensidad y se salió del culo de su amigo todavía con la verga un poco parada, inmediatamente el chico que se acababa de venir antes que el se hinco y se la mamó hasta dejársela reluciente de saliva pero ya sin vida. Descansaron unos segundos y luego ellos fueron los que se acomodaron en la misma posición de sus compañeros, luego los cogidos tomaron la posición de los otros y sin miramientos les metieron la verga a sus compañeros, sus nalgas se movían rítmicamente y de entre los cachetes se podía ver como les escurría aún la lefa caliente de sus amantes a los que ahora ellos se estaban fornicando.

Las gruesas lanzas de carne entraban y salían sin piedad del agujerito que los apretaba con fuerza, los trataba de exprimir para recibir esa ración de leche caliente que les encantaba pero ellos luchaban para prolongar lo más posible el gocé que experimentaban, así por varios minutos continuaron y luego les pidieron a sus amigos que cambiaran de posición, esta vez los hicieron recostarse en la mesa de lado, uno frente a otro para que así se pudieran besar a su gusto, los otros de pie tomaron una de las piernas de sus compañeros y la levantaron para así ver claramente como le clavaban el nabo en el ano a sus amigos, se acercaron y pusieron sus candentes barra a la entrada y se las empujaron lentamente hasta que entró en su totalidad el largo y grueso instrumento, al instante se comenzaron a menearse sujetando la pierna de sus compañeros en el aire.

Ya la calentura en los que estábamos de espectadores había aumentado y mi verga pugnaba por salir de mis pantalones, entonces voltee para ver a Calixto y el me dijo que si con una señal de la cabeza, entonces me saque la verga de su encierro y comencé a masturbarme, de pronto sentí que la mano de Calixto me detenía y ponía su mano en mi verga a la vez que se llevaba mi mano a la suya, de este modo los dos nos comenzamos a masturbar mientras veíamos como cogían los chicos frente a nosotros.

Los chicos que se comenzaron a venir, esta vez los dos lo hicieron al mismo tiempo, sus movimientos contra las caderas de sus compañeros eran lentos y profundos, su leche corrió por las piernas y cayó pesadamente al suelo, a cada embestida les sacaban más y más leche que segundos antes estaba dentro de sus anos, por fin las vergas de ambos perdieron su dureza y todos los chicos se quedaron recostados en la mesa de trabajo, besándose por parejas y luego se pusieron de pie y se vistieron.

Casi al mismo tiempo que los muchachos se vinieron lo comenzamos a hacer Calixto y yo, de las cabezas de nuestros palos saltaron los calientes chorros de esperma que luego fueron a caer pesadamente sobre nuestras sotanas y pantalones, así chisguete tras chisguete, fue mucha la leche que nos sacamos ya que estábamos muy calientes de tanto haber visto a los chicos estar cogiendo, después de que nos venimos al igual que los chicos nos vestimos y salimos con rumbo a nuestras respectivas habitaciones para cambiarnos la ropa manchada.

Continuará

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