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El relato erótico "La casa del terror, Parte 04 (Final) (de Falko6699)" es un texto de ficción, ni el autor ni la administración de BlogSDPA.com apoyan los comportamientos narrados en él.

No sigas leyendo si eres menor de 18 años y/o consideras que la temática tratada pudiera resultar ofensiva.

  1. La casa del terror, Parte 01 (de Falko6699)
  2. La casa del terror, Parte 02 (de Falko6699)
  3. La casa del terror, Parte 03 (de Falko6699)
  4. La casa del terror, Parte 04 (Final) (de Falko6699)
Tiempo de lectura: 4 minutos

María; estaba recostada en el catre y parecía estar en una especie de transe gracias al sedante que le había administrado. Ana; en cambio ya no estaba bajo los efectos de mi mescla de drogas y parecía estar preocupada por lo que le ocurrió a su hermana mayor.

· Doctor… está enferma mi hermana –me dijo Ana.

· Si… pero ya se le va a pasar – le respondí yo sonrientemente.

· Que le paso – pregunto la niña mirando una pequeña pero muy visible mancha de lo que parecía ser sangre en el catre de María.

· Porque le sale sangre de la chucha – pregunto inocentemente la niña.

· Pues… veras… es que tu hermana se ha hecho mujer – dije mintiéndole y observando que María poseía un desgarro perineal de segundo grado y de su clítoris; además de otros internos y que los que había suturado la noche anterior sin la aprobación de la anciana mujer.

· Y yo también me vio a hacer mujer – pregunto la niña de 6 años.

· Claro… quieres intentarlo??? – le respondí yo interrogativamente.

Las dosis de hormonas de crecimiento que le suministraba a las niñas desde el inicio ya había comenzado a modificar el pequeño cuerpo infantil de aquella niña de 6 años y dos pequeños botones mamarios pugnaban por salir en su pecho.

Le ofrecí a la niña una copa de vino tinto y que además poseía una dosis de una droga llamada GHB y que suele utilizarse en las violaciones. Ana bebió inocentemente sin saber que tendría un destino mucho peor que su hermana.

Comencé a acariciarlos y después de unos minutos no solo obtuve como respuesta los gemidos de Ana; sino que de aquellos pezones comenzó a brotar un líquido blanco y que sabía que era leche materna.

Succione los dos pezones con fervor; extrayendo cada gota hasta que la niña comenzó a quejarse de dolor ya que en ocasiones los mordía levemente.

Mientras hacía esto; una de mis manos se dirigió a la lampiña entrepierna de Ana, descubriendo que esta estaba humedecida por sus flujos vaginales.

Lleve a Ana hasta lo que parecía ser una hamaca de tela negra y coloque su ligero cuerpo en esta para después sujetar con cinta adhesiva sus brazos y piernas a las cadenas que mantenían suspendido en el aire al pedazo de lona en que reposaba su cuerpo infantil.

Me desnude rápidamente y a continuación comencé a devorar la abierta entrepierna de Ana que rápidamente comenzó a gemir. Al cabo de unos minutos; todo el cuerpo infantil tembló en señal inequívoca de un orgasmo infantil.

Fue entonces que introduje en el ano de la niña una cánula para realizarle un enema. Ana gimoteo levemente por ello y a medida que el líquido ingresaba en sus infantiles intestinos; su abdomen comenzó a inflamarse haciéndola parecer que estaba embarazada y volvió a la normalidad cuando hice que evacuara el contenido.

Después de eso; tome una esfera de 4 cm de diámetro, que en realidad era una bola vibradora y de un solo golpe la inserte en el ano de la niña; haciendo que la niña diera un corto grito que fue interrumpido por una mordaza que coloque en su boca infantil.

A continuación; tome otra bola vibradora y la introduje esta vez en la virginal vagina de Ana. Tome unas pinzas de ropa y las coloque estratégicamente en los pezones y el clítoris de la niña. Por ultimo; accione los interruptores de los vibradores haciendo que todo el cuerpo infantil comenzara a contorsionarse al estar suspendido en el aire.

Mientras se llevaba a cabo aquella danza aérea; fui en busca de María y después de cargarla en brazos por unos metros, coloque el cuerpo de aquella niña de 11 años en lo que parecía un andamio de caño y que hizo que la postura de María se asemejara a que estaba en cuclillas. De esta forma tendría un total acceso a su aun virgen trasero y de sus pechos juveniles.

Después de realizarle una enema de limpieza a María; introduje en su ano una ristra de pequeñas esferas y estaban conectadas a una fina manguera y a un cilindro metálico de aire comprimido.

En los pechos juveniles de María coloque lo que parecía ser un sacaleches como los que se utiliza para ordeñas a las vacas y que inmediatamente comenzaron a extraerle la leche materna que poseían gracias a las hormonas de crecimientos que le había suministrado. Esto hizo que la niña gimoteara casi sin parar; como si realmente disfrutara de aquel tormento.

Me dirigí hasta donde se encontraba Ana; quien ya había tenido dos intensos orgasmos y que parecía estar casi inconsciente.

Mi verga estaba en su máximo esplendor y después de retirar la bola vibradora del ano de la niña de 6 años apunte con mi garrote hacia aquel orificio.

Dando un fuerte empujón, toda mi verga desapareció dentro de aquel cuerpo infantil y comencé a fornicarla con una vehemencia que nunca había experimentado. Al cabo de unos minutos descargue mi semen y al extraer mi verga observe que el ano infantil no solo estaba en carne viva, sino que también sangraba por los desgarros que le produje.

Extraje la bola vibradora de la vagina de Ana y ya que mi verga aún estaba erguida; la introduje de la misma forma y con la misma violencia que lo había echo con su ano.

Los ojos en blanco de Ana y la casi ausencia cualquier signo de respiración por su parte me demostró que la niña agonizaba. Pero aun así continúe fornicándola violentamente hasta volver a descargar mi semen.

Después de una pausa en la que trate de recuperar mis fuerzas; volví a dirigirme hasta donde estaba María. Abrí lentamente la válvula del tubo de aire comprimido y casi de inmediato escuche un quejido agónico de la niña a la que se le empezaban a inflar las ristras de esferas dentro de sus intestinos.

Unos minutos después; comencé la extracción de aquella sucesión de esferas que anteriormente no llegaban a los 2 cm de diámetros y que a medida que salían del ano de María median más de 6 cm.

Cada esfera hacia quejarse agónicamente al salir a María y cuando ya no quedo ninguna dentro de su cuerpo; la dilatación que presentaba su orificio tranquilamente podía albergar dos vergas.

Esto me excito y mi verga no tardo en erguirse. Fue así como dirigí mi verga hacia aquel maltratado orificio trasero y lo penetre sin piedad y sin resistencia por su esfínter. Al cabo de unos minutos volví a descargar mi leche.

Al día siguiente; ambas niñas agonizaban por las heridas sufridas en mi violación. La anciana mujer considero que había cumplido ya con mi trabajo y después de recolectar mis instrumentos para marcharme de aquella estancia, me entrego un maletín el cual estaba lleno de dinero.

Mientras terminaba de cargar mi automóvil; dos disparos me sorprendieron e inmovilizaron por unos segundos. Supe de esta forma que el tormento y la vida de aquellas dos hermanas de 6 y 11 años había llegado a su fin por suerte para ella.

Fin

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