ATENCIÓN:

El relato erótico "Julieta" es un texto de ficción, ni el autor ni la administración de BlogSDPA.com apoyan los comportamientos narrados en él.

No sigas leyendo si eres menor de 18 años y/o consideras que la temática tratada pudiera resultar ofensiva.

Tiempo de lectura: 17 minutos

Un profesor descubre la vida secreta de su alumna de 8 años.


Mi nombre es Roberto Valles, soy Profesor en un Colegio Privado muy prestigioso de la Capital, tengo 35 años, estoy casado y tengo una hija de 8 años de nombre Ana María. Mi vida docente es bastante normal, me agrada mi trabajo porque la mayoría de mis alumnos son brillantes, poseen excelentes calificaciones y unos modales impecables para ser alumnos de 2° Grado.

Aunque mi matrimonio es bastante bueno en cuanto al sexo, el verme rodeado de hermosas maestras es difícil no tener amoríos con ellas. Es muy común que existan relaciones clandestinas entre el personal docente, muchos de mis camaradas andan con 1 o 2 profesoras. Las reuniones son bastante amenas, hablamos de todo, tomamos y nos divertimos bastante.

Con mis Congéneres acostumbro visitar Prostíbulos, Table Dance y las zonas rojas de la ciudad para tener encuentros con las putas de ahí. En uno de esos peculiares viajes, visitamos el centro de la ciudad, famoso por los negocios clandestinos de sexo donde uno puede encontrar lo que sea, siempre que se esté dispuesto a pagar.

Estábamos embobados con unas putas que tenían unas nalgas impresionantes, cuando un tipo de aspecto desaliñado se nos acercó y nos preguntó que si queríamos “carne tierna”, no comprendimos, pero las putas rieron burlonamente y nos recomendaron seguir al tipo.

Caminamos por un estrecho y oscuro pasillo de una vecindad muy descuidada, a lo largo del camino, nos topamos con putas de todos colores, algunas con tetas impresionantes que desbordaban de sus ropas de tan grandes que eran. Otras con traseros increíbles, en fin, todo era agradable a la vista.

Por fin llegamos a una casucha con una cortina roja en al puerta, el tipo nos dijo que pasáramos y que nos sentáramos en los sillones de peluche rosado. Estábamos algo inquietos por saber qué era lo que nos traerían, imaginamos que debía ser algo mejor de los que ya habíamos visto en el pasillo. De repente apareció el tipo y nos trajo lo que nos había prometido.

Quedamos atónitos ante lo que veían nuestros ojos: detrás del tipejo aparecieron 5 hermosas niñas vestidas con ligueros, medias y lencería. Tenían las caritas llenas de maquillaje y un color rojizo en los labios. No debían tener más allá de 8 años, era una escena bastante impresionante.

El individuo nos dijo:

-Son $500 por una hora, saben mamar verga como expertas, les pueden meter el palo por la rajada o por el culo… se pueden correr en su boca…hahaha, son unas verdaderas putitas!!!…-

Nosotros estábamos helados, pero queríamos probar. Me animé a preguntar si podía elegir a la que más me gustara, el tipo me dijo “adelante, escoge la que más te caliente”… me levanté y tome por el hombro a una nenita morena, me gustó la combinación de lencería que le pusieron y el tipo me llevó a un cuartucho con una cama enorme y un foco amarillento en el techo.

El sujeto se retiró y cerró una cortina, me quedé parado sin saber cómo comenzar. La niña me dijo. “Venga, señor, quítese el pantalón y siéntese en la cama”… así lo hice y me senté junto a ella.

Me preguntó: “quiere que le chupe la verga…?”, no le respondí, sólo asenté con la cabeza y de inmediato me bajó el bóxer y con su manita izquierda tomo mi pito y lo empezó a lamer.

Poco a poco se me empalmó el garrote y entonces se lo comenzó a meter en la boca, subía y bajaba su cabeza mientras su lengua jugueteaba con mi glande. Era maravillosa la habilidad oral de esa pequeñita, comenzó a acelerar su succión y sus movimientos lingüísticos hasta que ya no pude soportar y le disparé toda mi leche en su boquita.

La nena se limpió la boca con la mano y me dijo: “Ya terminé, señor”. La recosté en la cama, le abrí las piernas y le apunté a su vaginita con mi verga, froté mi glande en su entrada y comencé a introducirlo lentamente. Pude notar como la pequeña cerró sus ojitos y se dejó hacer.

Al poco ya estaba taladrando con fuerza y mi falo se regocijaba de placer. Penetré esa cuevita por unos 20 minutos, entraba y salía de ella con violencia, era increíble que una niña de esa edad pudiera sentirse tan bien. Comencé a acelerar hasta que sentí que me venía, rápidamente saqué mi garrote y eyaculé en su barriguita.

Mientras se normalizaba mi respiración, vi como la pequeña tomo mi Leche con sus dedos y se la llevó a su boquita y la comió. Eso me calentó aún más y viendo el reloj, aún tenía poco más de 20 minutos y quería romperle su culito.

La empiné, le levanté el culo, le pedí que abriera sus nalgas con las manos y empecé metiéndole un dedo, luego dos, le dilaté lo más que pude el ano y entonces le introduje mi verga, mi glande entro apenas por su orificio, empujé poco a poco, cuando ya tenía la mitad del palo dentro, comencé a aumentar la velocidad de la penetrada… era maravillosa la sensación de ese pequeño recto apretando mi nabo… estaba embriagado de tanto placer, me esforcé al máximo para no correrme antes de tiempo pero eso era muy difícil.

Sólo resistí 15 minutos, me salí de ella y me vine en su espalda, aún con una erección respetable, coloqué mi verga entre sus nalgas y las apreté con mis manos, me masturbé suavemente, aún quería disfrutar ese delicioso culito, al poco rato me vine otra vez en su espalda… con mis manos se la llevé hasta la boca para que se la comiera, así lo hizo con una gran sonrisa.

Tragó hasta la última gota, le pedí que me limpiara el miembro con la lengua y de inmediato lo hizo, lamió todo el palo, de arriba abajo, en el glande puso una mayor dedicación. Cuando terminó, me dio un beso en la verga y me dijo: “ya está servido, señor, ya terminó su tiempo…”.

Esta pequeña sí que sabía su negocio, me vestí, medio me arreglé y salí a buscar al tipo para pagarle. El sujeto me pidió los $500, mientras le pagaba me preguntó que si la nena me atendió bien a lo que le respondí que de maravilla, que no podía creer que una niña tan pequeña supiera coger tan bien… le pregunté su edad y me dijo que la pequeña tenía 8 años.

Me dijo que si me gustó tanto podía ir cuando quisiera, que sólo preguntara por un tal “Batman” y que cualquiera de la zona me llevaría con él. Me dijo que tiene niñas de varias edades, desde los 4 hasta los 13 años, morenas, rubias, negritas, etc. Me dijo que en la zona hay más de 150 niñas para elegir. Igual me dijo que si quería videos de las nenas en acción, sólo $100 cada uno, fotos, $60 el set. No resistí la oferta y compré 10 Videos y 4 sets.

A los 10 minutos salieron mis Camaradas y nos retiramos del lugar platicando de nuestros placenteros encuentros con estas deliciosas niñas. Les dije que había sido una excelente idea haber ido a ese lugar a lo que me respondieron al unísono que sí.

Al llegar a mi domicilio, encontré que no estaba mi esposa ni mi hija, así que fui a mi estudio, prendí el DVD y puse los videos que compré. Puse el que me recomendó el tipejo del putero y vaya que era estupendo. En la escena, una pequeñita como de 7 años estaba mamándole la verga a 3 tipos al mismo tiempo, era fascinante observar cómo se tragaba enteros esos vergones sin esfuerzo alguno. Durante 30 minutos chupó y tragó garrotes hasta que uno a uno se corrieron en su boquita, la nena apenas pudo con toda la leche, la tragó completa, al final, limpió los falos con su pequeña lengua.

El video me puso a mil, cambié el video y era de una morenita a la que se la estaban culeando salvajemente, para ese entonces ya me estaba pajeando por la excitación. Estaba absorto viendo los videos que no me di cuenta cuando abrieron la puerta de mi estudio, era mi hija que entró corriendo para saludarme… ni tiempo tuve de esconder mi verga cuando de un brinco me abrazó.

Estaba petrificado por la sorpresa!!!… yo con una erección gigante y mi hijita de 8 años abrazándome tiernamente!!!… “Papi, papi, ya regresamos, fuimos a casa de mis tíos!!!”. Ella seguía con su efusivo abrazo que no se percató que el pito de su papá estaba paradísimo debajo de su barriguita. Cuando por fin se me despegó bajó un poco la mirada, pero rápidamente le tapé los ojos con mi mano y la aparté de mi.

Ella quiso quitar mi mano con las suyas y manoteó torpemente, en uno de sus movimientos, tocó mi verga y la apretó con fuerza. Yo estaba asustadísimo por esta situación. Como pude, me guardé la verga en el pantalón tratando de que mi hija no viera nada. Cuando por fin lo logré, le quité mi mano de su carita y de inmediato siguió el martirio:

-Papí, por qué me tapaste los ojos?… qué es eso que agarré con mis manos?… papi!!!

Yo no sabía que decirle, así que le dije que no fue nada y que sólo quise jugar con ella… No muy convencida se retiró y yo apagué la TV y el DVD y recé porque mi hijita no hubiese visto nada, ni los videos ni mi miembro.

Al Lunes siguiente ya con el accidente casi olvidado le pedí a mis alumnos que sacaran su Tarea para que se las calificara. Se formaron en mi escritorio y revisé sus libretas. Todos cumplieron cabalmente, al final de la fila estaba una nenita llamada Julieta, todo un encanto en miniatura.

Sus padres son de origen Holandés y los rasgos de la pequeña son evidentes: Cabello rubio, ojos azules y piel blanca y sedosa. Al verla detenidamente empecé a fantasear con ella y al momento recordé mi experiencia del fin de semana con aquella niña. De inmediato la mezcla de recuerdos y fantasías eróticas me provocaron una tremenda erección que se me notaba en el pantalón.

No pude bajármela y cuando llegó Julieta a mi escritorio, mi verga sobresalía de la mesa, traté de cubrirme, pero no pude esconderla, la niña se acercó y me dio su libreta, traté de disimular y hacer como si no pasara nada, actuar de manera natural.

Julieta me explicaba que había tenido un poco de problemas con un tema cuando se calló por completo, el silencio me hizo voltear a verla y noté que su mirada estaba perdida en mi bulto, reaccioné y me tapé con unas hojas, le dije que si pasaba algo (haciéndome el inocente) y le devolví su libreta.

Algo nervioso puse a mis alumnos a resolver unos ejercicios de Matemáticas mientras trataba de bajarme la erección. Pasó el día al salir del salón noté que Julieta me observaba fijamente, traté de disimular y salí rápido del salón. No paré hasta que abordé mi auto y me fui a mi casa.

Ya en la comodidad de mi hogar, empecé a ver los sets de fotos que había comprado, eran igual de buenas que los video, las nenas estaban en poses muy sugerentes, mostrando sus vaginas, sus anos, en otras las niñas estaban realizando sexo oral, en otras las penetraban por la vagina o por el culo, por supuesto, no faltaban las fotos donde las nenas estaban tragando leche.

Pasé una noche maravillosa de sexo con mi esposa, mientras la penetraba, me imaginaba que era la pequeñita del putero lo que me provocó más placer. Así pasó la semana, traté de normalizarla lo más que pude, Julieta ya no estaba tan sospechosa y planeé otro fin de semana de sexo infantil.

Esa vez fui sólo porque mis compañeros no pudieron acompañarme. Al llegar a la zona, me acerqué a una puta y le pregunté por el tal “Batman”, la puta riéndose me dijo:

“Picarón, quién te viera!!!, ahorita te digo dónde está…”

De las sombras salió el tipo y me llevó a otro lugar, me dijo:

“Qué se te antoja ahora, amigo, tengo chiquitas de 4, 5 o 6 años, allá tengo putitas de 12 años que hacen show con dildos, allá unas europeas que me acaban de llegar, no están muy usadas, ni español saben hablar…”

Cada opción que me decía me parecía excelente, no sabía por cuál decidirme. Probar una nenita de 4 años?…, Deleitarme con una de 12 mientras se metía dildos?… me decidí por las europeas quise probar un “producto Importado”.

Me llevó y me dijo que tenía 3 nenas, todas de 8 años y rubias, una Rusa, una Ucraniana y una Holandesa. Al no decidirme por alguna, sacó a las 3 niñas. Una era muy delgada, la segunda era muy bajita y la tercera era… era Julieta!!!…

No podía creer que una de mis mejores alumnas estuviera e un putero. Como no dejé de verla, el tipo pensó que ella era mi elección, así que la tomó y me llevó a una habitación, cerró la puerta y nos dejó solos.

Julieta estaba temblando de nervios, le pregunté qué era lo que estaba haciendo aquí, se soltó a llorar y se tiro al piso, la levanté y traté de calmarla.

-Ya, no llores, cálmate…_

-Es que me da pena que me vea aquí!!!…-

-Está bien, pero dime, por qué estás acá?…_

Julieta me platicó que su papá se había ido con otra mujer y que su mamá no supo qué hacer porque no trabajaba y no sabía de dónde sacaría el dinero. Me comentó que de repente su mamá la trajo a esta casa y que desde entonces tiene que hacer “cosas” con los hombres que llegan y que si no lo hace, la golpean y a su mamá no le daban dinero.

Después de esa historia no tuve corazón para cogérmela, sólo la abracé y le dije que no le iba a hacer nada, que estuviera tranquila, pero ella me dijo:”No!, si no hago nada me van a pegar!!!”.

Le pregunté que cómo se darían cuenta de que no pasó nada y me dijo que las señoras de la casa la revisaban y que si no tenía enrojecida la vagina o el ano se darían cuenta, además de que le revisaban la boca y que si no tenía “Leche” igual le pegaban.

Ante esto, pensé que de cualquier manera le iría mal a Julieta, así que mejor le ayudaría a que no le pegaran. Me bajé el pantalón y le dije que sólo me chupara la verga, para que no la golpearan. Ella tomo mi miembro con sus manos y se los llevó a la boca.

Succionó bastante bien, la tomé por la cabeza y empecé a moverme. La pequeña siguió con su tarea oral mientras yo estaba taladrando con fuerza su cavidad dentada. Le pedí que moviera su lengua alrededor de mi pene y lo hizo muy bien.

Siguió mamando por unos 15 minutos hasta que le llené la boquita de leche súper espesa. Julieta trago un poco y con la lengua sacó algo de esperma que quedó en sus labios. Acaricié su cabeza y me decidí a penetrarla, pero sólo analmente. La empiné, coloqué mi verga en su ano y se la clavé, ella sólo dio un pequeño brinco pero resistió mis envestidas.

Estaba tan apretada que disfruté mucho más que la vez anterior. Metí y saqué con fuerza mi tolete de su culo mientras ella gemía rítmicamente. Pasé los mejores minutos de mi vida en esa posición hasta que súbitamente saqué el garrote y me corrí en su espalda, tomé su larga cabellera y con ella le limpié todo el esperma hasta dejarla sin rastros seminales.

Estaba a punto de abrazarla cuando se abrió la puerta y entró una mujer como de 40 años, nos miró y me preguntó que si la putita no se negó a darme el servicio. Le dije que ya había terminado, se acercó a ella y violentamente le abrió las nalgas, se percató de que tenía el recto enrojecido, le gritó que abriera la boca, Julieta obedeció y la mujer comprobó que tenía rastros de semen.

Finalmente la mujer me apretó la verga y me dijo: “Oye, guapo, esta puta te mamó rico la verga?… le dije que sí y que era buena, la mujer me masturbó hasta que terminé. Mi semen salió disparado hacia el techo, cayó en la cara, tetas y mano de la mujer.

Nuevamente le gritó a Julieta, esta vez, le dijo que la limpiara, Julieta un poco temerosa se acercó a la mujer y con la lengua lamió su cara, le retiró la Leche de las tetas y sorbió el esperma que escurrió por la mano que usó para masturbarme.

Al terminar, la mujer se llevó a Julieta y me dio las gracias por haber entrado a su “negocio”, me informó que una muchachita iría a cobrarme en un momento. Pasaron unos 2 minutos y entró una adolecente como de 14 años vestida con una minifalda de mezclilla y una ombliguera de licra que dejaba notar sus pezones erectos. Me dijo:

“me mandó mi tía por el dinero, son $600…”

Le di el dinero y lo guardó en su cintura, en una mano llevaba un trapo, se inclinó y comenzó a limpiar el semen que estaba regado en el piso, mientras lo hacía, pude contemplar su espectacular culo adornado con una tanga amarilla Yo aún estaba desnudo y por la visión de la joven, se me paró otra vez la verga. La chica al notar mi miembro erguido sólo sonrió coquetamente y me dijo:

”Qué buena verga… si quieres dame $50 más y te la chupo…”

Acepté y dejé que la mamara, era una experta, mientras me succionaba con fuerza, con una mano me masturbaba magistralmente y en cosa de 5 minutos, exploté en su boca. Ella de un sorbo tragó toda mi venida, se levantó y me dio las gracias, tomo el trapo y se fue.

Al salir, traté de buscar a Julieta, pero no la vi por ningún lugar. Me retiré del lugar y busqué al tipo para comprar más material pedo. Me vendió unos videos de Zoofilia con niñas que según él, eran lo mejor que tenía.

Compré 5 de esos videos y me fui a mi casa. Al llegar, mi hija me recibió muy entusiasmada y mi vida hogareña siguió como si nada. Después de cenar no pude dejar de pensar en Julieta y el porqué su madre la obligaría a prostituirse en aquél lugar.

El Lunes por la mañana, iba llegando al Colegio cuando vi bajar de su auto a Julieta y su madre. Las observé detenidamente y noté que su mamá la ignoraba fríamente, como si no le importase el bienestar de su hija. Cuando Julieta trató de despedirse de su madre, ésta se limitó a dar la vuelta y se retiró de ahí sin decirle nada.

Me sentí un poco mal por esa escena, sobre todo por ver que la pequeña entró al colegio cabizbaja. Durante las clases, traté de evitar el contacto visual con la niña para no desconcentrarme de mis labores y no incomodar a la pequeña.

En el receso, le dije a Julieta que esperara en el aula porque quería hablar con ella, un poco nerviosa y asustada obedeció. Cuando nos quedamos solos, cerré la puerta con seguro, corrí las cortinas y me acerqué a ella. La senté frente a mí y le pregunté por qué su madre la trataba tan mal y no muy convencida, comenzó a relatarme su trágica realidad:

-Cuando mi papá nos dejó, empezamos a tener problemas de dinero, eso era lo que me decía mi mamá, entonces ella comenzó a cambiar mucho, lloraba y sólo decía que no podríamos aguantar mucho así. Un día, mi mamá llegó con un señor viejo, muy gordo y feo, se me acercó y me dijo que fuera con él. Mi mamá nos llevó a mi cuarto, salió y cerró la puerta. El señor me empezó a manosear y me besaba el cuello muy fuerte, después se bajó el pantalón y sacó algo, me lo puso en la cara y me dijo que lo chupara… yo no quería porque olía muy mal, pero me jaló muy fuerte el cabello y me gritó que lo chupara… me tuvo así mucho tiempo y después me echó en la cara una cosa blanca, me hizo comerla y después se vistió. Llamó a mi mamá y habló con ella…-

-Al otro día me llevó a una casa muy fea y me dejó con una señora muy enojona. La señora me dijo que cada vez que un señor llegara le tenía que chupar la verga y hacer todo lo que me pidieran o si no me iban a pegar. También me dijo que yo le iba a ayudar a mi mamá a conseguir dinero y que si me portaba mal y no la obedecía no le daría nada a mi mamá…-

Siguió relatándome cómo comenzó a “laborar” ahí, de cómo la trataban. Según por lo que me dijo, calculé que ya llevaba unos 2 meses en esto, Ella continuó platicándome su vida y al terminar, sólo atiné a abrazarla y le dije cosas bellas para que se calmara y se sintiera un poco mejor.

Durante esa semana traté de pensar en la situación de esta pequeña y ver si podía ayudarla un poco. Pensé desde lo más cursi como denunciar a su madre hasta lo más perverso, como hablar con su madre y decirle que me la “rentara” sólo a mi…

El viernes por la tarde, mientras me trasladaba a mi domicilio, vi a Julita caminando de la mano de su madre. Paré mi auto y las seguí sigilosamente, mientras hacía esto, sentí un jalón hacia atrás y casi caigo al piso. Era un viejo amigo que trabajaba fuera de la ciudad. Me preguntó qué era lo que hacía, sólo le dije que seguía a “esa” mujer señalando a la mamá de Julieta, cuando él la vio sólo dijo:”maldita puta… esa infeliz me estafó!!!…”.

Brevemente me explicó que la mujer le pidió dinero a cambio de recibir favores sexuales de ella y de un “grupo” de amigas pero que nunca se presentó y se esfumó con el dinero.

Bastante enfadado vociferó maldiciones y me acompañó en mi seguimiento. Las vimos entrar a una tienda y después de unos minutos salieron, cuando estábamos por reanudar el seguimiento, un auto se acercó a ellas y lo abordaron. Nos quedamos ahí maldiciendo por haber perdido su rastro.

Ya por la noche, mientras cogía con mi esposa, le pedí que me mamara la verga pero esta se rehusó a hacerlo argumentando que ella no era una puta barata, que no estaba loca para meterse en la boca mi “sucia” verga… que si quería eso, mejor fuera con una puta callejera.

Este era el tipo de cosas que no dejaban cuajar nuestra relación, mi mujer es bastante conservadora y no me permite explayarme en el Sexo como yo quisiera. Y ni hablar de sexo anal porque cuando se lo propuse la primera vez casi me pide el divorcio.

El sábado desperté bastante insatisfecho por las negativas de mi mujer, así que decidí hartarme de sexo callejero. Fui al centro y contraté a una puta que me aseguró que era experta en el sexo anal. La pasé bastante bien con ella por dos horas, al terminar, le pagué y se fue, me recosté en la cama para recuperarme y me quedé dormido.

Desperté por el alboroto que se desató en el hotel, escuchaba gritos y personas corriendo por todo el lugar, estaba bastante confundido y no supe qué hacer. De repente se abrió la puerta y entraron 4 o 5 putas llorando y gritando, cerraron y se lanzaron sobre la cama.

Afuera el escándalo seguía aumentando, les pregunté a las mujeres qué era lo que sucedía y entre sollozos me dijeron que un tipo armado entró al hotel y que amenazó a todo el mundo preguntando por una mujer.

La tensión iba en aumento por la incertidumbre. De tan asustado que estaba, abracé a las mujeres y nos callamos, seguimos a la expectativa cuando escuchamos gritar a una mujer de manera escalofriante:

-No!!, por favor, no me hagas nada!!!… noooooo!!!_

Después escuchamos un disparo y los gritos cesaron. Las mujeres se aferraron a mí y para entonces tenía los nervios de punta. De repente escuchamos más disparos, unos 8 o 10 y de nuevo un silencio abrumador…

…Tocaron a la puerta preguntando quién estaba dentro, nadie quiso hablar por el miedo hasta que preguntaron si estábamos bien, que ya todo había pasado. Entonces abrimos la puerta y las mujeres salieron apresuradas. Volteé a todos lados, me vestí y al salir pasé por donde estaban tirados dos cuerpos, el de la mujer y el de un hombre.

Nervioso, traté de caminar sin verlos, peo algo me hizo voltear y cuando vi bien a la mujer me quedé helado… era la mamá de Julieta!!!, no podía creer lo que estaba viendo. Al ver al tipo reconocí una marca en la mano derecha, era mi amigo, el que tenía asuntos pendientes con la mamá de Julieta. No dije nada y me alejé de ahí lo más rápido que pude.

Mientras pagaba el cuarto, volteé a ver a las escaleras y vi a Julieta sentada en un rincón. Corrí hacia ella, la tomé de la mano y me la llevé de ahí. Ella me preguntó el por qué nos íbamos, que su mamá estaba en el hotel y que tenía que esperarla. No le dije nada y la subía a mi coche y aceleré para alejarme del lugar.

A medio camino de mi hogar, me detuve y le dije lo que sucedió en el hotel. Julieta no resistió la noticia y se soltó a llorar. Le dije que no la dejaría sola y que me haría cargo de ella. La llevé a mi casa y le expliqué la situación, obviamente omití muchos detalles incriminatorios y le dije a mi mujer que quería hacerme de ella porque la pequeña no tenía a nadie más.

Mi esposa, casi al borde de las lágrimas, aceptó y llevó a Julieta a una de las habitaciones vacías de la casa. De inmediato contraté un buen abogado para que me ayudara con los trámites legales para adoptar a Julieta. Le comenté la misma versión que le dije a mi esposa y se hizo cargo de todo.

Mientras se llevaba a cabo el proceso legal, apareció el padre de la niña y trató de reclamarla, pero nosotros demostramos que él había abandonando su hogar y dejó a su suerte a su mujer y a Julieta, con esto, no sólo le negaron la custodia de la nena, también lo acusaron de abandono de hogar, de adulterio y otras cosas relacionadas con su abandono.

El tipo tuvo que pagar una multa muy alta para no ir a la cárcel y tuvo que darle una buena suma a Julieta a modo de pensión. Al final gané la Custodia y mi familia ganó un miembro más. El tiempo ha transcurrido de manera positiva, Julieta ha vuelto a ser la alumna de antes, ya no tuvo que ir a ese prostíbulo y se ha vuelto muy amiga de mi hija Ana María quién la ve como una verdadera hermana, mi esposa la quiere mucho y le pide que la llame “Mamá”.

En fin, todo es miel sobre hojuelas, aunque confieso que he sabido aprovechar el tener una “hija” más, Julieta ya no trabaja en un putero, pero ahora solo me atiente a mí.

Aprovechamos cada momento en que estamos solos para coger, cada mañana salimos un poco más temprano para ir al Colegio y en el camino hago que me chupe la verga, es una actividad que no dejo pasar por nada. Por las tardes, antes de que de mi hija y mi esposa regresen a casa, la penetro por el culo hasta correrme dentro de ella. En las noches en que mi mujer no me atiende bien, voy a la habitación de Julieta y me la cojo hasta quedar satisfecho.

La nena está contenta con esta relación porque la trato muy bien y porque la hago sentir muy bien. Incluso bromeamos al respecto, la reto a que no puede comerse mi semen de un solo trago, le digo que si no lo hace, en el desayuno haré que se coma su platón de cereal mezclado con mi esperma. Estas bromas y apuestas sexuales nos encantan y nos alegran el día.

Lo que no me agradó mucho fue una ocasión en la que la hice cumplir la apuesta y le di el cereal lleno de semen, ella dijo que le echaría más leche para que no se notara el semen, se paró, abrió el refrigerador y regresó, en ese momento llegó mi mujer y mi hija y desayunamos todos juntos. Cuando nos dirigíamos al Colegio, Julieta comenzó a reír bastante, le pregunté cuál era el motivo de esa risa y burlonamente me dijo:

-“Es que le cambié el platón de cereal a Ana María y ella se comió tu semen…hahaha!!!…”-

Quedé atónito ante esa declaración y le reclamé que no debe de hacer eso, que Ana es mi hija nunca le haría nada malo a ella. Solo me dijo que fue una broma, que Ana ni cuenta se dio y que hasta le había gustado. Me dijo que por qué no me cogía a Ana María también.

Sólo le di un coscorrón en la cabeza y le dije que jamás tocaría a mi hija, que sólo tendría sexo en ella (con Julieta) y que ya no hablara más de eso.

En fin, esa es mi historia, sigo cogiendo con putas en los moteles, tengo amoríos con las Maestras del Colegio, mi esposa sigue reacia al sexo anal y oral y disfruto todos los días de la pequeña Julieta. Regularmente visito el sitio donde comencé con mi afición a las niñas para coger con las pequeñas putitas y comprar más videos que, por supuesto, ahora veo en compañía de Julieta.

Fin

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