ATENCIÓN:

El relato erótico "Inaudita, Parte 07 (de Incestuosa)" es un texto de ficción, ni el autor ni la administración de BlogSDPA.com apoyan los comportamientos narrados en él.

No sigas leyendo si eres menor de 18 años y/o consideras que la temática tratada pudiera resultar ofensiva.

  1. Inaudita, Parte 01 (de Incestuosa)
  2. Inaudita, Parte 02 (de Incestuosa)
  3. Inaudita, Parte 03 (de Incestuosa)
  4. Inaudita, Parte 04 (de Incestuosa)
  5. Inaudita, Parte 05 (de Incestuosa)
  6. Inaudita, Parte 06 (de Incestuosa)
  7. Inaudita, Parte 07 (de Incestuosa)
  8. Inaudita, Parte 08 (de Incestuosa)
Tiempo de lectura: 9 minutos

Despues de las confesiones tan calientes que mi hermanita Luci me hiciera en privado en la soledad de nuestro escondite secreto, y habiendo descubierto por boca de ella todos los deleites que provienen de las primicias de la defloracion, de esa primera embestida que al fin y al cabo toda mujer, lo reconozca o no, desea muy en el fondo de su mente cuando es virgen, comenzaron a forjarse dentro de mi con mayor fuerza que nunca una serie de deseos insatisfechos que se manifestaban especialmente debajo de mi vientre; alli donde precisamente donde se me juntaba la zona interna de mis piernitas; en esa region prohibida que tan generosamente nos brinda placer cuando somos penetradas, y en fin; se conmenzo a manifestar en mi sangre el ardiente deseo de ser penetrada por mi papi lo antes posible. Por eso cuando pensaba en aquellas cosas que Luci me decia: “….estas aun muy chiquita para eso…”, “…no te desesperes, que ya llegara el momento tan anhelado….”, “…tal vez papito te la hara cuando llegues a tener mi edad…”, etc., aquellos deseos interiores de ser desvirgada cuanto antes se convertian en un calvario para mi, pues a pesar de estar aun pequeña, en realidad mis deseos intimos por hacerlo rebasaban con mucho la idea de tener que esperar por mas tiempo.

Los dias fueron transcurriendo sin mayores novedades en el ambito de mi hogar, mientras me daba cuenta como de vez en cuando papito se llevaba a mi hermanita Luci al establo, situacion que me llenaba de rabia y desesperacion al no ser yo la elegida para eso. Y aunque papi a veces me llevaba a mi tambien y me hacia lo mismo que las ocasiones anteriores, aquello como que ya no me llenaba; ya no me causaba ninguna satisfaccion y sentia en mi interior cierta envidia hacia Luci, que era la que en realidad disfrutaba de los placeres que hasta entronces me habian sido vedados. Cuando me hallaba solita, solo pensaba en la forma de poder presenciar, al menos, una escena entre papito y Luci para irme preparando de alguna manera para cuando llegase mi momento tan soñado. Asi que dentro de mi calenturienta mente, me di a idear un plan a espaldas de papi y de Luci, por supuesto, que me permitiera verlos coger, ver como papi se la metia a mi hermanita y tambien poder deleitarme a escondidas de los secretos que ellos dos guardaban en sus relaciones incestuosas, y que quizas Luci no me expresaba totalmente por alguna razon desconocida.

¿Que tal si un dia me anticipaba a ellos, yéndome al establo antes, y escondida detras de la cabaña, los espiaba para ver todo lo que hacian? Eso seria genial –pensaba yo para mis adentros- Pero, ¿Y que tal si me descubrian? ¿Que pasaria si papito se daba cuenta de que los habia estado espiando? ¿Y que sentiria Luci al saberlo? ¿Quizas pensaria que yo la habia traicionado? Aquella serie de pensamientos intimos y otros mas me llenaban de temor e impedian que yo actuara, hasta que en cierta ocasion la suerte me favorecio y no dude en lo mas minimo de llevar a cabo mi anhelado deseo.

Ese dia del que quiero hablar, estaba en el patio jugando con Luci cuando vi que papito se acerco a nosotras y le dijo a Luci:

-Luci..quieres ir conmigo a la ordeña?

-Siiiii….papito….

-Pues arreglate que nos iremos mas o menos en una hora.

-Si, Papi. –contesto Luci-

Despues de cruzar estas palabras, papi se retiro del lugar y Luci se alejo de mi con el proposito de arreglarse para irse al campo. Yo, profundamente emocionada, busque a mi hermano Carlitos, y le dije:

-Carlitos…me harias un favor?

-Claro Julita…que es?

-Me ensillarias tu caballo para ir a dar una vueltecita por el campo?

-No como crees…si mama lo sabe, me va a regañar.

-Anda….no seas malito….yo quiero ir a dar una vuelta…

-Pero, si ni siquieras sabes cabalgar, Juli.

-¿Quien te dijo eso?….¿Que acaso no sabes que papito me ha enseñado a andar a caballo?

-No, eso no lo sabia….de verdad ya sabes montar…?

-Claro que si, tonto…el me enseño…andale, manito, no tardare nadita…te lo prometo.

-Hummmm….

-Anda…no seas asi conmigo…solo sera un ratito.

-Bueno…esta bien…pero con una condicion…

-Cual?

-Que yo vaya contigo….

-No…eso no…quiero subirme solita…

-Pero…y que tal si te caes del caballo?

-Mira, Carlitos, hagamos una cosa…

-¿Que cosa?….

-Tu ensilla el caballo y deja que yo lo monte….dare algunas vueltas frente a ti…y si ves que lo puedo manejar bien,…me dejas ir solita…de acuerdo?

-Mmmmm….esta bien, de acuerdo….pero oye, Julita, si mama te descubre, no me involucres a mi para nada…estas de acuerdo?

-De acuerdo.

Entonces Carlos me ensillo su caballo y rapidamente me monte sobre la silla, procediendo a dar algunas vueltas frente a el de manera que se convenciera de mi incipiente habilidad como amazona, lo cual al parecer le agrado, pues pase la prueba.

-Bien, Julita…pero no tienes que demorarte mucho, eh?

-No Carlos….te aseguro que no tardare demasiado…..Ah, y no lo digas a nadie, si?

-De acuerdo….pero ya vete…anda, antes de que nos descubran….

-Si….ya nos veremos mas tarde.

Arrie al animal con direccion al camino real que llevaba hacia el potrero donde se ubicaba nuestro establo. Mi idea era llegar mucho antes que papa y Luci para tener el tiempo suficiente de esconder el caballo en un lugar boscoso, y luego poder acomodarme detras de la cabaña, donde ya antes habia espiado a papito. Cuando llegue a la parte mas poblada de arboles y matorrales, desdendi del caballo y lo ate a un arbol que se ubicaba en el centro de un tupido bosquecillo lejano al establo. Una vez segura de que el animal no se podria desatar, me aleje cuidadosamente de alli con rumbo al establo, dando un gran rodeo con la finalidad de evitar que alguien pudiera verme. Si yo intentara expresar lo que sentia en aquellos momentos creo que no podria hacerlo con fidelidad, ya que era una especie de ansiedad contenida dentro de mi pecho, bordada con una serie de sentimientos profundos de agitacion y deseos inconfesables, mientras que por mis piernas fluia aquel licor espesillo que me iba saliendo de adentro de mi rajadita, como me sucedia siempre que se avecinaba algun acontecimiento sexual importante, que tanto me excitaba.

Una vez que llegue al lugar donde siempre me escondia y desde donde mejor podia ver hacia adentro de la cabaña por entre las rendijas de las tablas, me sente en el suelo en espera de que llegaran papi y mi hermana, con el corazon latiendome a mil por segundo. Sentia miedo de que ellos llegaran a escuchar mis latidos, lo cual convertia aquel momento en algo inigualable y lleno de suspenso, con el consecuente ingrediente de ardiente calentura y brama. No hube de esperar demasiado tiempo en verdad, pues al cabo de algunos minutos oi los cascos del caballo que se acercaba al establo. De pronto senti un golpe en mi pecho al recordar que papito siempre tenia la costumbre de ordeñar primero las vacas y despues hacer sus “cositas”; por lo cual, presa de temblores en todo mi cuerpo y tratando de no hacer el menor ruido, me aleje lo mas silenciosamente que pude de alli con rumbo a lo mas espeso del bosque, escondiendome rapidamente detras de los matorrales. Desde mi nuevo escondrijo podia ver a papa mientras maniobraba con los animales y se daba a la tarea de hacer la ordeña, en tanto Luci se dirigia corriendo hacia la otra parte del bosque, como para hacer algo de tiempo mientras papi acababa su labor. Pero para mi sorpresa, adverti que el perro de papito habia venido tambien con ellos, pues me di cuenta cuando se fue trotando detras de mi hermana hacia el bosquecillo cercano. Por supuesto que yo no queria que Luci se diera cuenta de que me encontraba alli, por lo que cuando la vi dirigirse al bosque me hundi temerosa entre la hierba pero sin dejar de ver hacia donde se dirigia. Pasaron algunos minutos y levante la mirada para echar una ojeada al panorama. Pude ver como papa estaba totalmente dedicado a su faena, pero a mi hermana no la veia por ningun lado. Comence a pensar en que estaria haciendo Luci solita por entre lo tupido del bosque, y de pronto una idea se me vino a la cabeza. ¿Y si la espiaba yo antes a ella? ¿A que se dedicaria mi hermanita Luci antes de que papito se la cogiera? ¿En donde estaria ahora, que no escuchaba yo ruido alguno? Todos estos pensamientos germinaron una idea en mi mente, que de inmediato me hizo actuar como lo comentare enseguida.

Protegida por los arboles y los tupidos matorrales de la zona donde me encontraba escondida, me fui reptando cuidadosamente entre la maleza, tratando de no hacer ruido, con direccion al lugar donde habia visto dirigirse a Luci. Los minutos pasaban lentamente, y debi haber avanzado alrededor de doscientos metros cuando ciertos ruidos que de repente escuche detras de un grueso monte de zarzales hicieron que me detuviera en seco. Me quede quieta tumbada sobre el musgo tratando de percibir algo mas, pero al no poder darme cuenta de nada, pues no podia ver detras del bosquecillo aquel, me fui acercando lo mas lenta y silenciosamente posible hacia un costado del matojo de arbustos de donde procedian aquellos ininteligibles ruidos, hasta que halle un agujerito entre el verdor de las zarzas desde donde pude apreciar con claridad el panorama que se ofrecia a mi vista.

Vi a Luci sentada sobre la hierba, como jugueteando con el perro de papa. El animal se le iba encima y ella metia en medio sus brazos como tratando de evitar el contacto, mientras el perro se revolcaba sobre la hierba y volvia a arremeter sobre Luci, tumbandola sobre la verde hierba. Asi estuvieron jugueteando por un largo rato, mientras yo permanecia oculta y silenciosa observando aquel inesperado encuentro, que en principio al parecer no ofecia nada nuevo para mi. Pero en realidad yo estaba equivocada. Despues de una serie de largos e intensos jugueteos entre el perro y mi hermanita, quien lanzaba grititos de alegria, me di cuenta que de entre las patas traseras del animal comenzaba a salir poco a poco aquel pipi colorado y humedo, que tanta impresion me causara cuando lo habia visto aquel dia en que se lo metio por detras a la perrita, y mama me habia apartado rapidamente del escenario. Este nuevo descubrimiento hizo que se me erizara la piel y que mi entrepierna se humedeciera mas aun de lo que ya estaba. Dispuesta a descubrir a fondo lo que mi hermanita Luci tramaba, yo trataba aun de no respirar a fin de que ella no advirtiera mi presencia. Mientras tanto los jugueteos continuaban, pudiendo ver como Luci rodaba por el suelo cubierto de musgo con el perro encima de ella, en tanto sus brazos trataban como de apartar al animal, pero sin conseguirlo. Por lo que pude apreciar, a Luci no le desagradaba en lo absoluto aquel jueguito, pues veia claramente una amplia y luminosa sonrisa en sus labios, producto del placer del momento. Dirigi una mirada a la entrepierna del perro y ahora si descubri que su pipi habia crecido tanto que parecia que aquel tubo de carne rojiza y venosa casi queria salirse de la funda que lo albergaba.

Tanto Luci como el perro continuaban rodando por el suelo, en tanto que el animal movia de un lado a otro su pene endurecido y jugoso. Llego un momento en que mi hermana, alentada seguramente por aquella agradable vision, abrazo al animal por el cuello con la finalidad de detener el juego y los movimientos del perro, quedando ella sentadita en el piso. El perro de pronto se quedo quieto, y Luci, como sabedora de lo que el can deseaba, dirigio su manita hacia la parte que queda debajo de las patas traseras, y dando suaves toquecitos con las yemas de sus dedos a aquel pedazo de carne palpitante y caliente, comenzo a tallarla y a frotarla lentamente, en tanto que el animal, animado por aquellas caricias que por lo visto tanto le gustaban, abria sus patas traseras depositandolas con fuerza sobre el suelo a fin de que Luci pudiera maniobrar con mayor soltura sobre su endurecido pene, erguido hasta mas no poder, y del cual ya manaban chorritos de liquido blanco que pude ver muy bien desde el angulo donde me hallaba escondida.

A pesar de lo despierta que yo era para entonces, por todas las experiencias que habia pasado y lo que mi hermana Luci me habia contado, me quede estupefacta, lo digo sinceramente, ante la mansa actitud del animal, que se comportaba como de forma casi humana, dejandose hacer con toda tranquilidad y hasta con placer todo aquello que Luci le prodigaba con la puntita de los dedos de sus manos. Ella le tomaba el pipi bien parado, largo y duro entre sus manitas y se lo tallaba a todo lo largo, frotandoselo con suavidad y ayudada por los abundantes fuidos que le salian de la puntita, a lo que el perro respondia arqueando mas sus cuartos traseros y con la mirada perdida en el infinito, seguramente disfrutando al maximo el placer que las manos de Luci le proporcionaban. Al paso de los minutos y debido a la continuidad de aquella deliciosa manipulacion del pene, pude ver que el perro comenzo a emitir ciertos gemidos y chasquidos, para al cabo de algunos segundos endurecer su cuerpo e iniciar ciertos movimientos de mete y saca de su pipi cubierto por la mano de Luci, hasta que vi como comenzaron a salirle a adentro de su pito bien parado unos fenomenales chorros de liquido grisaceo que caian como lluvia torrencial sobre las hojas del suelo. Al darse cuenta de ello, Luci lo solto del cuello y llevo rapidamente la mano disponible hasta debajo del pipi del animal para que aquel liquido delicioso no se perdiera, sino que quedara depositado entre la palma de su mano. No obstante que el perro habia eyaculado de manera abundante sobre el piso del bosque, pude ver que sobre la mano de Luci deposito una enorme cantidad de semen que rebosaba su palma derramandose por los lados, por lo cual Luci, antes de perder aquel preciado elixir, llevo la mano llena de lechita hasta su boca para saciar su preciosa sed, por lo visto, debido a la fruicion con que se bebio todo el liquido transparente y viscoso del perro.

Despues de haber presenciado aquella increible vision entre mi hermanita y nuestro perrito, yo supuse que todo acabaria alli, por lo cual me dispuse a moverme del lugar y alejarme silenciosamente, pero cual no seria mi sorpresa al ver que el perro aun tenia su pipi endurecido, parado y dispuesto, razon por la que decidi quedarme un rato mas para ver que hacia mi hermana.

Continuará

¡Haz clic para puntuar esta entrada!
(Votos: 4 Promedio: 5)
Ayúdame a mejorar el contenido del blog dejando tus comentarios o dándole una calificación a esta publicación. También puedes ponerte en contacto usando los medios que más te convengan 🙂

Si el relato lleva varios días sin continuación, es probable que no la tenga disponible 🙁 ¡pero talvez tu sí la tengas! 😀
Para compartir tu relato puedes usar las opciones que te damos en este enlace.
Relato anteriorLas mellizas, Parte 18 (de Peli)
Relato siguienteLas niñas de mi tesis, Parte 01 (de DagonX)