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El relato erótico "Escuela de sexo, Parte 04 (de Anna Laura)" es un texto de ficción, ni el autor ni la administración de BlogSDPA.com apoyan los comportamientos narrados en él.

No sigas leyendo si eres menor de 18 años y/o consideras que la temática tratada pudiera resultar ofensiva.

  1. Escuela de sexo, Parte 01 (de Anna Laura)
  2. Escuela de sexo, Parte 02 (de Anna Laura)
  3. Escuela de sexo, Parte 03 (de Anna Laura)
  4. Escuela de sexo, Parte 04 (de Anna Laura)
Tiempo de lectura: 8 minutos

Marcia estaba montando el pene del chico con entusiasmo, mientras que Rebecca montaba la boca y nariz, poniendo su vagina sin vello en el rostro del muchacho. Las dos chicas gemían y jugaban con los pezones de la otra, aproximándose al orgasmo. Jane, observándolas junto a Natasha y Carly, se estaba masturbando y acercándose a su propio clímax. Era la tarde del martes y todo marcha a la perfección.

El chico había recibido una fuerte dosis de viagra en la mañana. Tenía 15 años y era muy bien parecido, con una verga grande, gruesa y circuncidada. Las chicas lo habían atado fuertemente a la mesa central, pues el joven era bastante fuerte, lo que le permitiría defenderse y lastimar a las chicas.

Rebecca, Carly y Natasha lo habían violado, penetrándose a sí mismas con su hinchado pene. El viagra no las había decepcionado. A consejo de Jane, las chicas habían llevado al joven a una firme erección y luego lo habían herido y torturado, pero no demasiado fuerte, ya que querían que se viera lindo para coger con él. Ahora él se acercaba a su cuarta eyaculación, dentro del vientre de Marcia. Al chico le habían hecho exámenes de enfermedades de transmisión sexual, para que así las niñas pudieran disfrutar de él sin ningún tipo de protección, tal como indicaban las normas de el círculo. Cualquier embarazo no planeado se traduciría en un aborto, como de costumbre.

Marcia y Rebecca empezaron a besarse con lengua, mientras empujaba su vagina contra la entrepierna del muchacho, haciendo más profunda la penetración. Hasta que tuvieron su orgasmo. Era hora de tomar un descanso, para enseguida asesinar al chico y a la chica, que también había sido violada antes.

Los chicos y chicas se sentaron junto a Jane, bebiendo un poco de vino y fumando, refrescándose después de sus intensas actividades sexuales. Jane estaba feliz. Había disfrutado de una muy placentera y caliente masturbación viendo a los chicos y chicas, y las actividades del día habían ido como se tenía previsto. Había seguido mas de cerca a las chicas que a los hombres, sobre todo porque ellos terminan con mayor facilidad; para ellos, al final, “violación” significa  coger vaginas, bocas, anos, lo que hubiera disponible. Para ellas era diferente, había sido emocionante ver lo creativas que habían estado con sus víctimas. Jane no podía esperar para soltar a esos pequeños monstruos con una madre y su hija, y dos hermanas, como indicaba el plan semanal.

“Muy bien, todos”. Jane levantó la voz por encima del escándalo de sus estudiantes. “Me gustaría hablar un poco sobre lo que hemos estado haciendo. Darles mis puntos de vista, saber si les han gustado las experiencias”. Hizo una pausa durante unos segundos. “Los chicos primero. Creo que lo hay hecho muy bien, tanto en la sumisión de sus víctimas como de su propio placer. Por lo que vi no hubo problemas, ya sean prácticos o emocionales. ¿Cuáles son sus propias impresiones?”

“Fue muy divertido”, dijo Marek. Los otros chicos asintieron con la cabeza. “No hubo problema para someterlos, fue excitante hacerlos luchar un poco, no tenían oportunidad, y eso nos calentó. No me excité mucho con el chico, pero le penetré la boca sólo para mostrarle quien manda”. Todos rieron. “La chica estaba muy estrecha, sabía que realmente le estaba haciendo daño y eso lo hizo mas emocionante para mí. Me cogí su boca mientras John estaba penetrando su vagina, ella enloqueció, creo que apenas podía respirar.”

“Estaba realmente asustada”, intervino Paul. “Me encantó, puse mis manos en su cuello  para  hacerle creer que la estrangularía, ella se volvió loca del miedo”.

“¿Sabían ustedes cómo torturarla?”, preguntó Jane.

“Si”. El pene de John estaba erecto nuevamente. “Entre cada cogida, la golpeábamos un poco sólo para mantenerla asustada. Después de que todos terminamos, jugamos un poco con ella”, le guiñó el ojo a los otros chicos.

“¿Qué hicieron”, preguntó Rebecca.

“La golpeamos muy fuerte en la vagina con mi cinturón”, dijo John “y después fumamos algunos cigarrillos y la quemamos… ya que estábamos por asesinarla, no nos importó dejar feas marcas.”

“Hicieron bien.”, sonrió Jane. “¿Dónde la quemaron?”

“En sus pezones y el clítoris.” Marek rio. “Fue divertido, realmente le dolió demasiado.”

“Bien hecho”, dijo Jane. “Estoy contenta de ver que les haya gustado y que tomaron la iniciativa para torturarla. Eso es lo que trata este curso, expresar su sexualidad, sin importar que tan oscuros sean sus deseos.” Se volvió hacia las niñas. “También lo hicieron muy bien, sobre todo teniendo en cuenta que una violación es considerada como una actividad meramente masculina. ¿Pueden compartir cómo se sintieron haciéndolo, tanto al chico como a la chica?”

“¡Se sintió genial!” Rebecca hablaba con entusiasmo. “Me sentí tan libre, tan sexual… fue realmente increíble.” Las otras chicas se rieron y asintieron.

“¿Qué les gustó mas, violar al chico o a la chica?”

“Me gustó con ambos”, dijo Marcia “pero tener un pene dentro es realmente mejor… con la chica, lo que me gustó fue empujar con fuerza mi vagina contra su cara, como cuando matamos a esa otra ayer. ¡Tenía que ser cuidadosa de dejarla respirar! ”

“Para mí…” dijo Natasha “…La mejor parte fue torturarla con mi cigarrillo.” Miró a John. “Nosotros quemamos sus pezones y su clítoris así como ustedes. Me sentí tan cruel, disfruté cada segundo”.

Carly asintió. “También la cogimos con dildos… ¿talvez podríamos penetrarla de nuevo antes de matarla?

Ya veremos, dijo Jane y miró su reloj de pulsera. “Hablando de matar… tenemos a un chico y una chica de los que deshacernos pronto. ¿Cómo quieren hacerlo?”

Rebecca interrumpió, como si quisiera adelantarse a cualquier otra sugerencia: “¿Podemos llevarlos al jardín, atarlos a un árbol y golpearlos hasta la muerte? Podemos hacerlo todos juntos, y además, cuando mueran, su mierda y su orina va a salir y así no ensuciarán la habitación”. Los otros chicos y chicas rieron. Jane sonrió. “Eres muy considerada. Si, buena idea. Hagámoslo”.

El chico y la chica tenía sus brazos hacia arriba, con las manos atadas en ramas del mismo árbol. Sus pies descalzos estaban en el suelo, con las piernas sueltas. Sus cuerpos eran accesibles desde cualquier ángulo. Ambos estaban desnudos y amordazados, el jardín era aislado y grande, Jane quería tranquilidad. Ella caminó hacia la chica y miró sus asustados ojos y sonrió, luego miró su cuerpo. Ella aún lucía bien, tenía algunas contusiones y quemaduras en sus pezones y vagina. El chico tenía varios golpes y quemaduras también. Jane acarició su pene, que sorprendentemente aún estaba duro. Se volvió hacia sus alumnos y les dijo: “Bien hecho… y ahora, diviértanse, yo sólo miraré”.

Rebecca había tomado claramente la delantera. “Creo que podríamos empezar por golpear sus genitales… y luego los podríamos violar con algunas ramas”

“¡Sí!” Natasha sonrió. “¡Vamos a golpearlos!”

Usaron los cinturones, y golpearon el pene del chico y la vagina de la chica sin piedad. Jane observaba, acariciándose el cuerpo. Después de unos diez minutos, Rebecca pidió detenerse. Estaba sudando, sus ojos brillaban y lucía excitada, respiraba pesadamente. “¡Muy bien! ¿Qué sigue ahora?”

“¡Vamos a recoger unas cuantas ramas!” dijo Marek, riendo. Todos ellos comenzaron a revisar la hierba, recogiendo pedazos de madera. Cuando estuvieron listos, se acercaron al muchacho. Marcia caminaba detrás de él y le dijo a los otros: “Sosténgalo firme, me lo cogeré por el culo.”

John y Marek agarraron las piernas del chico, y Marcia dirigió cuidadosamente una rama seca al  agujero de su culo. Natasha y Carly estaban viendo. Marcia empujó fuertemente la ramita dentro del culo del chico. El cuerpo del niño se convulsionaba de dolor y dejó escapar un grito ahogado. Rebecca se echó a reír. “Méteselo un par de veces mas!”. Después de unos cuantos golpes, Natasha dijo: “Basta, ahora vamos a hacérselo a la chica”.

Se acercaron a la niña, que parecía aterrorizada y trató febrilmente para soltar sus manos. Dos de los chicos la inmovilizaron, y Carly y Natasha tomaron posición frente a ella, y detrás de ella. Se sonrieron la una a la otra y rápida y brutalmente, penetraron la vagina y el culo de la chica con sus ramas secas. La muchacha dejó escapar un grito de agonía, amortiguado por la mordaza. Rebecca y Marcia rieron excitadas. “¡Cójansela mas fuerte!”

Jane se estaba masturbando abiertamente ahora. Se sorprendió de lo rápido que los niños y las niñas se habían aprendido el sexo extremo – no se detenían preguntándole si podían hacer esto o aquello, estaban disfrutando de ella y llevándola al límite sin necesidad de aliento.

Los niños y las niñas estaban sudando y excitados, con ojos brillantes, riendo y bromeando. Carly y Natasha penetraron duro y cruelmente a la chica por unos minutos. Ellas se detuvieron, dejando las ramas sobresalir desde el interior de su víctima.

“¿Qué tal si los quemamos antes de matarlos a golpes?” sugirió Paul. Rebecca se echó a reír. “Aquí tengo mi encendedor… ¿Prendo fuego a las ramas?” miró a Jane.

Ante esa sugerencia, Jane se convulsionó violentamente y tuvo su orgasmo. Ella respiró pesadamente durante unos segundos, luego sonrió. “Una muy buena idea, Rebecca. Por favor, adelante.”

Rebecca se paró frente a la joven y poco a poco, cruelmente retorcía sus pezones quemados. “Suelten sus piernas, quiero ver como se retuerce”, dijo. Se arrodilló, y con cuidado colocó el encendedor en la final de la rama. La madera estaba muy seca, y la rama se encendió fácilmente. Rebecca miró… en unos pocos segundos la llama alcanzó la piel de la chica, que se retorció salvajemente. Natasha, Carly, Marcia y los chicos se reían. “Ahora su espalda”, dijo Marcia. Ella tomó el encendedor de Rebecca, se arrodilló detrás de la chica y colocó la llama en su espalda. Una vez más, la chica parecía volverse loca por el dolor.

“Ahora el chico” sugirió Natasha . Todos fueron a él, y Natasha prendió fuego a los palos secos que sobresalía de su culo. El chico trató desesperadamente de liberarse, dejando escapar gemidos agonizantes.

Carly dijo : “No es justo, a ella la quemamos dos veces, esto es discriminación.”

Todos se rieron, y Natasha dijo: “Odio la discriminación”. Caminó tranquilamente alrededor del chico, se arrodilló delante de él y agarró su pene. Con calma, encendió una llama debajo de sus testículos. El muchacho se desmayó.

“OK… ¿hora de matarlos?” preguntó John. Los demás asintieron. Jane sugirió: “Hay algunas barras de hierro de un viejo invernadero detrás de la esquina”. Tomaron las barras y fueron con el chico primero. No se molestaron en reanimarlo, todos tomaron su turno y llovieron golpes, uno a la vez, en las piernas, brazos y pecho. Su cuerpo se desplomó, una corriente de orina salió de su dañado pene.

“Sigues tú, cariño”, dijo Marcia, mirando a la chica de 14 años. Ella tomó impulso y le golpeó la pierna, fuertemente, rompiendo el hueso. Natasha le rompió la otra pierna. Rebecca se adelantó y golpeó el pecho. Podían oír los huesos romperse. El cuerpo de la chica también se desplomó.

***

“Lamento el retraso”, dijo Jane a los padres de los chicos. “Están todos en la ducha… han golpeado a un joven y una jovencita hasta la muerte y estaban sudorosos, querían refrescarse”. Sonrió a los hombres y mujeres sentados frente a ella. “Todo ha ido bien… ni siquiera tengo que decírselos, pero están creciendo con esto.”

“¿Alguien dudo al hacer esto?, peguntó la madre de Rebecca.

“Nadie”, respondió firmemente Jane. “Ellos están disfrutando de sí mismos, y son demasiado crueles. Ni siquiera parecen considerar a sus víctimas como seres humanos… son conscientes de su dolor sólo porque les excita.” Ella sonrió a la mujer. “Rebecca es muy sádica y creativa, ella es increíble. Carly es también sádica. Pero los otros niños son geniales. Pueden estar orgullosos de criarlos de manera liberada y sexual.”

“Creo que todos estamos orgullosos de ellos. Ellos serán capaces de disfrutar de los placeres de la vida al máximo, sin reglas morales estúpidas.” La mamá de Carly, una encantadora, pequeña y rubia mujer, sonrió. “Dime otra vez, Jane… ¿cuál es el programa de mañana?”

“Mañana practicaremos el sadismo y la tortura”, dijo Jane. “Ya hemos hecho algo de eso ayer y hoy, pero de una manera casual, mañana vamos a ser más sistemáticos y vamos a ver diferentes maneras de hacerlo de nuevo, serán un niño y una niña.”

“Espero que Carly aprenda algo”, dijo la mamá de Carly. “El próximo mes vamos a ir en un viaje a las Filipinas con amigos… y me encantaría ver a Carly hacer algo realmente cruel.”

“Estoy segura de que le encantará. Ella atravesó los pezones de una muchacha mientras la violaba, estaba totalmente mojada. Ella y Rebecca son probablemente las más sádicas… Todavía no estoy segura acerca de los demás. Ya lo veremos”. Jane se puso de pie, y los hombres y las mujeres también se levantaron.

Continuará

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