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El relato erótico "El señor de las golosinas, Parte 06 (de Falko6699)" es un texto de ficción, ni el autor ni la administración de BlogSDPA.com apoyan los comportamientos narrados en él.

No sigas leyendo si eres menor de 18 años y/o consideras que la temática tratada pudiera resultar ofensiva.

  1. El señor de las golosinas, Parte 01 (de Falko6699)
  2. El señor de las golosinas, Parte 02 (de Falko6699)
  3. El señor de las golosinas, Parte 03 (de Falko6699)
  4. El señor de las golosinas, Parte 04 (de Falko6699)
  5. El señor de las golosinas, Parte 05 (de Falko6699)
  6. El señor de las golosinas, Parte 06 (de Falko6699)
  7. El señor de las golosinas, Parte 07 (de Falko6699)
  8. El señor de las golosinas, Parte 08 (de Falko6699)
  9. El señor de las golosinas, Parte 09 (de Falko6699)
  10. El señor de las golosinas, Parte 10 (de Falko6699)
  11. El señor de las golosinas, Parte 11 (Final) (de Falko6699)
Tiempo de lectura: 10 minutos

Al día siguiente de la cena en la finca (leer EL SEÑOR DE LAS GOLOSINAS – 5 PARTE) descubrí que la hija de Yoli espiaba lo que ocurría en las habitaciones del prostíbulo a través de unos pequeños ventilas que poseían en el techo.

Silenciosamente me le acerque sin que me notara y cuando me descubrió intento escapar; pero no pudo ya que la sujete de uno de sus brazos. La calme diciéndole que no diría nada a su madre y que ahora sabía cuál era el motivo de algunos ruidos raros que sentía en el techo.

La niña convencida por mis palabras me sonrió pícaramente y nos presentamos. Su nombre era Lorena, tenía 13 años, su cabello era castaño, largo y lacio, sus ojos eran de color marrón y el típico cuerpo de una niña de esa edad. Pero lo que más me gusto de ella, era que poseía un pequeño lunar cerca de la comisura de sus labios del lado derecho; lo cual la hacía lucir hermosa para mí.

Le pedí a Lorena que me acompañara a mi oficina para charlar tranquilos. Algo extrañada por mi oferta acepto y me acompaño. Al ingresar a esta; se sorprendió al ver que en esta había varios monitores de TV que reflejaban lo que sucedía en cada lugar del local, incluidos los dormitorios.

  • Se ve mejor acá – dije yo – que en los ventilas
  • Guau… si – respondió la niña
  • Tráiganme una taza de café y un vaso de gaseosa – dije por el intercomunicador del escritorio – no tengo apuro
  • Si Pablo – se escuchó la voz de Yoli del otro lado del intercomunicador –
  • Bien Lorena – interrogue yo – desde cuando espías los dormitorios?
  • Hace 3 o 4 años – respondió – perdón
  • Cuando llegue aquí – volví a interrogar – me espiaste también?
  • Mmm … no – dijo la niña – es que me había escapado unos días
  • Bien … y por qué lo haces – dije –
  • Espiar o escaparme – respondió algo risueña –
  • Las dos cosas – dije –

Por unos minutos charlamos tranquilamente. La niña me dijo que su actitud se debía a que deseaba experimentar cosas de la vida; cosas que su madre no le dejaba hacer por considerarla una niña aunque ella sabía todo lo que había hecho su madre anteriormente.

El hablar y las expresiones que hacia Lorena me demostraron que para sus 13 años era una niña muy madura, inteligente y emprendedora. Pero que se sentía sola y se aburría si debía llevar la vida de una niña de su edad.

La conversación fue brevemente interrumpida por el ingreso de su madre casi desnuda a mi despacho con lo que había solicitado. Yoli se sorprendí y se molestó al ver a su hija conmigo; pero después de aclarar la situación y de cómo Lorena estaba allí, su enojo desapareció ya que esta pensaba que su hija había vuelto a escaparse.

Hice que Yoli se quedara y fuera participe de la conversación con su hija. Creo que la niña me veía como un confesor y hablaba atravesó de mi para explicarle a su madre sobre su conducta. La madre escuchaba y también daba sus motivos pero de frente a su hija. Lorena expreso su conocimiento sobre los pocos secreto que tenía su madre para con ella; incluyendo la identidad de su padre biológico; también de como esos secretos la hacían sentir. Yoli prometió que no guardaría ningún secreto para con su hija; como así también darle la libertad que ella deseaba. Las lágrimas dieron paso a las risas y parecía que ahora madre e hija se entendían una con la otra.

La conversación fue larga y agotadora para los tres. Los monitores reflejaban que el local estaba lleno de cliente; pero le dije a Yoli que se tomara la noche libre para que junto a su hija fueran a su casa a descansar. La meretriz agradeció mi ayuda y mi actitud recordando lo que me había comentado cuando le presente a mis niños expreso:

  • Con o sin drogas; usando ese pijo que temes o no siempre logras lo que quieres – dijo risueña mientras abrazaba a su hija –
  • Jejejeje – reí y dije – gracias Jesica –
  • Como es eso – pregunto la niña
  • En casa – dijo Yoli abriendo la puerta del despacho– te lo cuento, vamos
  • Bueno – dijo la niña caminado delante de su madre –

Al día siguiente; Yoli volvió al prostíbulo parecía más relajada y con mucha energía; aunque pude ver también que poseía una ligera marcha de ojeras. La meretriz me conto que hablo con su hija sobre lo que había quedado pendiente de explicar el día anterior y que la niña quedo no solo sorprendida; sino que quedo tan excitada que tuvieron su primera relación lésbica incestuosa.

El relato que la meretriz me hizo fue tan excitante que casi obligo a esta a tener sexo en ese momento. Esta hábilmente me calmo prometiéndome que el día domingo iría a la finca con su hija para algo más que presentarles a mis niños.

El día domingo; Yoli y su hija llegaron a la finca. Después de saludarnos conduje a ambas a la mazmorra. Allí se encontraban Belén, Laura y Mateo desnudos y cada uno en una postura o aparato distinto.

Belén se encontraba sentada en una bicicleta fija; la cual había sido modificada para que al accionar los pedales dos barras metálicas subieran y bajan sincronizadamente introduciendo en su ano y en su vagina unos consoladores que poseían en su extremo.

Laura; al igual que Belén poseía en su cuerpo un arnés corporal de sogas que se llama “KARADA” en la práctica del vendaje. Además; en sus pezones tenía colocado unas pequeñas pinzas metálicas que estaban unidas entre sí por una fina cadena plateada. En el medio de esta cadena había otra sección de la misma que sujeta a otra pinza metálica que aprisionaba su clítoris. Además se encontraba en posición de “STRAPPADO” (bondage) y tanto en su ano como en su vagina tenía insertado unos vibradores.

Mateo se encontraba contra una pared atado sus brazos y piernas por separado y abiertos, dejándolo totalmente expuesto y vulnerable en forma de X. esta posición se denomina “SPREAD-EAGLE” .En su miembro viril tenía colocado una bomba de vacío; que junto a los sacaleches que poseía en sus pechos hormonados lo succionaban con fuerza.

Madre e hija quedaron sorprendidas; en esta primera visita a mi mazmorra, por como trataba a los niños. La visita de Yoli y su hija Lorena se debía a varios motivos, estos era:

  • Yoli me había pedido ver como hacía para cambiar la personalidad de los niños y que además deseaba aprender sobre mis técnicas.
  • Lorena después de tener su primera relación sexual lésbica incestuosa con su madre unos días antes había decidido seguir los pasos de su madre e iniciarse en la prostitución con la ayuda y aprobación tanto mía como de la madre.
  • Aunque Yoli ya había tenido relaciones sexuales conmigo y conocía las dimensiones de mi herramienta considero que yo era la persona indicada para desvirgar a su hija Lorena y así iniciarla no solo en el sexo; sino en todo lo relacionado a ello.
  • Lorena cuando supo por su madre de mi descomunal tamaño viril deseo y le pidió a su progenitora que yo fuese su primer hombre; ya que la niña, por lo poco que me conocía ya me consideraba como su amigo y confidente.
  • Yoli deseaba poder estar una vez más con el pequeño Mateo para sodomizarlo a su gusto.

Estas habían sido las excusas que la meretriz madre me había dado unos días antes para evitar que la poseyera con locura cuando me relato su encuentro sexual con su hija de 13 años.

  • Bienvenidas a mis mazmorras – dije yo – aquí todo es posible
  • Guau… huele mejor que en el CATY después de una orgia – exclamo la meretriz –
  • Guau… huele a mucho sexo – acoto la niña –
  • Gracias – respondí –
  • Ustedes están aquí para aprender y obedecer – dije seriamente –el único que puede estar aquí vestido soy yo, así que
  • Bien… – dije – aprenden rápido – observando como madre e hija se desnudaba rápidamente –
  • Aquí no importa si las lastimo o no – dije con tono enérgico – aquí el dolor es placer
  • Okey Pablo – respondieron a ambas a la ves –
  • Aquí adentro me llamaran AMO – grite – entendido
  • Si AMO – respondieron ambas
  • Antes de empezar con ustedes – dije – me ayudaran a guardar a las otras.

Me dirijo a donde se encontraba Belén que tenía todo su cuerpo transpirado y lucia extremadamente agotada. Detuve la máquina y le ordene a Lorena que liberara sus manos que estaban dentro de unos guantes de boxeo y estos estaban sujeto al manubrio.

Yoli y yo quitamos las piernas de Belén que se encontraban dentro de unas botas de sky y que a su vez estaban unidas a los pedales del aparato. Al ser liberada, el cuerpo de la quinceañera cayo inconsciente sobre la meretriz que si no la hubiera sujetado habría caído al piso. Le indique que la llevara al calabozo; cosa que hizo inmediatamente.

Lorena y yo procedimos a desatar a la pequeña Laura para después de retirarle los vibradores que tenía insertados en sus agujeros sexuales llevarla al otro calabozo y encerrarla.

Desate a Mateo y le quite los sacaleches de sus pechos hormonados para después recostarlo en una camilla y ordenarle que se quedara allí.

Realice un correaje “SHINJU”en la meretriz para después realizarle un arnés “KARADA”y al finalizar ordenarle que se centrara en una especie de pequeño potro de gimnasia que estaba amurado a la pared. Con la ayuda de su hija Lorena sujete sus brazos y piernas a la pared. A través de un acceso especial que tenía el potro donde estaba sentada Yoli introduje dos pequeños vibradores que a su vez ingresaron en su cavidad anal y vaginal.

Antes de colocarle un “ballgag” en la boca de la meretriz; le pregunte hasta donde deseaba que llegara con su hija.

  • Hasta donde ella quiera y más. – respondió –

Después de esto lleve a la pequeña de 13 años hasta la camilla ginecológica y después de ubicarla en posición le realice un breve examen para constatar su virginidad mediante el uso de un especulo médico.

La felicite por mantener aun intacto su himen mientras la ayude a bajarse de la  camilla para después colocarle un antifaz ciego en los ojos tapando su vista.

Me quite la única prenda que tenía puesta y que era un mono de vuelo. Accione los vibradores de Yoli y tome de la mano a Lorena para guiarla hasta la inmensa cama que estaba frente a la meretriz.

Le di un tierno beso en la boca a la niña para después hacerla arrodillarse ante mí. Le ordene que abriera la boca para así introducir mi flácido miembro.

Enseguida la niña comenzó a mamarlo como toda una experta; así que la detuve y le pregunte:

  • Tu madre te enseño a hacerlo? – dije yo –
  • No amo; aprendí sola – respondió
  • Como es eso – interrogue –
  • Es que hay un chico en la escuela que gusta de mi… – respondió ella –
  • Ósea que tienes un noviecito – dije yo algo enojado interrumpiéndola –
  • No amo. No es mi novio. – dijo ella –
  • Entonces – dije – explícate
  • Él es más grande y dice a todos que gusta de mi pero no es verdad – dijo –
  • Se la chupo por que el me chantajea con delatarme en la escuela – dijo Lorena –
  • Cuantos años tiene y por qué te chantajea – pregunte –
  • Tiene 15 años y él sabe que soy yo la que lanza bombas fétidas en la escuela y hago otras travesuras, como escaparme. – respondió –
  • Y desde hace cuánto le mamamas la verga – pregunte –
  • Desde principio de año, amo – dijo Lorena –
  • – dije yo enérgicamente – después recibirás un castigo por no haber dicho esto antes.

Introduje mi verga que ya comenzaba a erguirse en la boca de Lorena; para que esta reanudara su labor. La niña no podía engullirse toda mi verga, solo se tragaba la mitad de esta: pero al fin y al logro su objetivo.

Realice mi descarga de semen en la boca de la niña de 13 años y está al recibirla no se ahogó como lo haría cualquier niña novata. Como toda una experta se tragó mis líquidos sin dejar rastros de ellos.

Con mi verga aun rígida; hice que la niña se colocara en posición de perrito y así comencé a lamer su ano lenta y suavemente. Mis lamidas pronto la hicieron gemir.

Ensalive uno de mis dedos y lentamente se lo fui introduciendo en su ano. Lorena se quejó de esta intromisión pero aun así seguía gimiendo. Hice que mi dedo entrara y saliera de ese pequeño y virgen agujero trasero por unos cuantos minutos y cuando la niña estaba por tener su primer orgasmo le introduje un segundo dedo. Esto la hizo crispar y arqueo su espalda levantando su cabeza.

Jocosamente le dije que solo eran dos de mis dedos y que se imaginara mi verga. Juguetee por unos minutos más para después introducir un tercer y último dedo para así dilatarle el ano.

Deje caer abundante lubricante en el trasero de Lorena y dentro de ella. Cuando la niña estaba a punto de tener su segundo orgasmo; me coloque detrás de ella y dirigí mi verga hacia su dilatado ano.

Con un pequeño pero leve empujón; mi glande y un par de centímetros de mi verga se introdujeron en sus intestinos. Esto le hizo dar un fuerte grito de negación; a la vez que elevo su cabeza y la giro hacia mí como intentando mirarme, cosa que no podía hacer por su antifaz.

Recién; cuando toda mi verga se perdió de vista dentro de la niña de 13 años, le quite el antifaz y tomándola de los pelos hice que primero se observara en el gran espejo de la pared, para después mirara el cuerpo de su madre que temblaba gracias a los vibradores que había dentro de ella.

  • Realmente quieres ser prostituta como tu madre – grite meneándole la cabeza –
  • Si amo. – respondió sollozando – quiero ser prostituta como mi madre.
  • Porque?? – pregunte yo mientras retiraba un poco mi verga y dando una fuerte estocada la volví introducir –
  • – se quejó Lorena – Porque algún día, mi padre y mi tío querrán estar conmigo… – y dijo –
  • Y cuando me estén cogiendo les diré quien soy; así le da un infarto y se mueren esos hijos de puta.
  • Escuchaste Yoli – dije yo –
  • Eso lo vamos a arreglar después – le susurre al oído –
  • Aaahhhiiii – pronuncio la niña –

Poco a poco; los quejidos de la niña de 13 años se fueron convirtiendo en gemidos. Cambiamos varias veces de posición y cuando su cuarto orgasmo llego también descargue una nueva cantidad de semen; inundando sus tripas.

Deje que Lorena descansara unos minutos; para así desatar a su madre que parecía estar a punto de desmayarse.

Yoli me comento que jamás en su vida había tenido tantos orgasmos como los que había tenido minutos antes.  La meretriz me dijo también; mientras observaba al pequeño Mateo recostado en la camilla que no deseaba sodomizarlo ese día, pero si tener sexo con él y con algo de privacidad. No tuve objeción a su pedido y le dije que usara una de las habitaciones de huéspedes. Yoli despertó dándole unos tiernos besos  al pequeño transexual hormonado de 6 años y lo condujo tomado de la mano a otra habitación.

Volví a la cama, donde Lorena permanecía en posición fetal y comencé a besar sus hombros para después dirigirme hacia su rostro y besarla apasionadamente.

Mutuamente y con suavidad; comenzamos a acariciarnos. Cuando una de sus manos llego a mi flácida verga; la niña no pudo evitar bajar su mirada y exclamar asombrada por las dimensiones de esta.

Las caricias continuaron; en especial la de mis dedos sobre el clítoris de Lorena. Formamos un 69; para así de esta forma, yo lamerle la vagina y ella succionar mi verga. E esta postura; Lorena tuvo un nuevo orgasmos después de unos minutos.

Hice que la niña de 13 años se sentara sobre mi verga y que ella misma se fuera introduciendo mi descomunal verga en su virginal conchita. Sentí como esta hizo tope en su himen y una mueca de dolor se dibujó en el rostro; que después de esto dejo caer todo el peso de su cuerpo para así ensartarse ella misma.

Permaneció inmóvil por unos segundos; mientras yo comencé a acariciar su clítoris. Suavemente inicio los movimientos pélvicos y sus gemidos no se hicieron esperar. Con el pasar de los minutos la cabalgata que realizaba la niña se hizo cada vez más frenética hasta que casi al unísono llegamos a un orgasmo increíble fusionados en un beso apasionado.

A partir de ese día; la meretriz y su pequeña hija de 13 años se convirtieron en mis aprendices en el arte del “SHIBARI” o bondage, como así también en el BDSM. Para nuestras prácticas utilizábamos a Belén, Laura y Mateo; aunque mi interés en ellos ya estaba decayendo.

No hizo falta que adoctrinara demasiado a la pequeña Lorena para que esta tuviera un cambio radical en su conducta general sino también en la escuela. La niña no solo debía repasar conmigo lo aprendido en la escuela; sino que también tomaba las clases extras que le daba con mucha dedicación y lo sabía muy bien que ante cualquier falta seria castigada física y sexualmente.

Continuará

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