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El relato erótico "El plan, Parte 29" es un texto de ficción, ni el autor ni la administración de BlogSDPA.com apoyan los comportamientos narrados en él.

No sigas leyendo si eres menor de 18 años y/o consideras que la temática tratada pudiera resultar ofensiva.

  1. El Plan, Parte 01
  2. El plan, Parte 02
  3. El plan, Parte 04
  4. El plan, Parte 05
  5. El plan, Parte 06
  6. El plan, Parte 07
  7. El plan, Parte 08
  8. El plan, Parte 09
  9. El plan, Parte 10
  10. El plan, Parte 11
  11. El plan, Parte 12
  12. El plan, Parte 13
  13. El plan, Parte 14
  14. El plan, Parte 15
  15. El plan, Parte 16
  16. El plan, Parte 17
  17. El plan, Parte 18
  18. El plan, Parte 19
  19. El plan, Parte 20
  20. El plan, Parte 21
  21. El plan, Parte 23
  22. El plan, Parte 24
  23. El plan, Parte 25
  24. El plan, Parte 26
  25. El plan, Parte 27
  26. El plan, Parte 28
  27. El plan, Parte 29
  28. El plan, Parte 30
Tiempo de lectura: 5 minutos

Capítulo 29: Cena feliz y triste.

Ella debía estar esperándome, preparando algo, al llegar al edificio en el séptimo piso no encontré a nadie, no había entrado en todo el día, todo estaba como lo dejé, me preocupo un poco, revisé las cámaras de su apartamento, no estaba en su habitación, revisé los demás ambientes hasta encontrarla en la cocina junto a su hermana, algo tarde pero estaban preparando la cena, la pequeña le ayudaba, parecían un buen equipo, no encontré rastros de su madre, así que la llamé, ella tenía su celular en un bolsillo, al percatarse que era yo contesto de inmediato.

– Aló.

– Hola, ¿puedes hablar?

– Sí, no hay problema, sé que esperabas que este arriba ya a esta hora pero hubo un cambio de planes.

– Entiendo, hoy la pasarás con tu hermana, no hay problema, será después.

– Descuida, ella me dijo que te vio por la mañana e insistió mucho en que quiere verte, así que le dije que te invitaríamos a cenar en casa, ya casi terminamos, ella se esforzó mucho, puedes venir en cuanto quieras, mi madre se fue hace media hora.

– Creo que está bien, revisare si el camino está despejado, estate lista para abrir.

Al no ver a nadie en el camino me dirigí a su puerta, metros antes de llegar esta se abrió, asomó la cabeza la hermanita, alegremente me estiró la mano llamándome, no la hice esperar, una vez adentro me saludó efusivamente.

• ¡Hola!

– Hola ¿pequeña, como haz estado todo este tiempo?

• Muy bien, quería verte de nuevo, la otra vez nos divertimos mucho.

– Sí, fue un bonito día, ya tendremos oportunidad de repetirlo.

• ¡Sí!, espero que sea pronto, además tal vez nos puedas llevar a otro lado, uno donde podamos nadar, ¿qué te parece?

– Puede ser, se me ocurre un par de lugares, pero hay que esperar el día adecuado, según se, tu madre no estaría muy de acuerdo en que estén conmigo.

• Es cierto, se enoja de todo, mi hermana me lo explicó, vamos a cenar, hemos cocinado mucho tiempo.

– Me muero de ganas de probar tu comida.

• Yo solo ayudé, mi hermana hizo lo más difícil, ¿sabías que ella esta loquita por ti? Jejeje, ¡es una broma!

– Jajaja, vamos, debe estar esperando.

Al verme ella me saludó con un beso en la mejilla, ya era buena pero mejoraba en la cocina, hicieron un pequeño festín, incluso con postre, quedé satisfecho con la comida, la pequeña seguía siendo incansable, no paraba de mandarme indirectas para que la invite a mi casa con piscina, no dejó de hablar toda la velada, luego jugamos un juego de mesa, se puso a saltar por todo lado cuando nos ganó, luego protestó un poco cuando la enviaron a acostar, pero en un instante se durmió, entonces al fin pude hablar con ella.

– Discúlpala, es una niña aún.

– No hay nada que disculpar, me agrada, y es muy alegre además, pero dime ¿Cómo te fue hoy?

Entonces vi como su cara se desencajaba, sus ojos se inundaron, me abrazó y se puso a llorar en mi pecho, había estado conteniéndose todo este tiempo, no quería preocupar a su hermanita, la dejé desahogarse un rato antes de interrogarla, entonces recordé algo que escuché más temprano deboca de Viviana “aún es útil, solo recuerda lo que hizo hoy en el colegio”, ya lo entendía, apostaría todo a que algo le había hecho el muchacho, estoy muy distraído haciendo estos trabajos, no preste atención a todos los detalles, mi lívido debe ser el culpable, cuando la note un poco más tranquila limpié sus lágrimas, y le dije.

– ¿Fue Tomás verdad?, ¿Qué te hizo?, dímelo.

– Sí, fue el, todo me salió bien, durante el concurso de ciencias pase a la final, la maestra me dijo que seguramente ganaría, sacaría los puntos extra que necesito para reparar mis primeras notas, pero cuando lo había presentado y la maestra salió un momento, solo quedábamos tres en clase, entró y tiró mi trabajos y el de un par más, los agarro a patadas, sobretodo el mío, lo intenté detener pero me sujeto fuertemente y me tiro encima de los trabajos destrozados, creo que me iba a patear también pero lo detuvieron, es un desgraciado, a la salida quien sabe porque le pegó a Ricardo, se lo fue a contar a esas dos y se fueron muy contentos, se aprovechó de los pocos profesores que había siendo sábado.

– ¿Te lastimó?

– Solo un par de raspones, y moretones.

– ¡Vaya!, parece que si tendré que romperle la cara.

– No lo hagas, eso no arreglará nada, además es peligroso como tú dices siempre (indudablemente ella tenía razón, mis ideas en ese momento me salían del hígado y no de cerebro).

– Sí, pero no puedo quedarme de brazos cruzados, está bien no lo golpearé, pero haré algo ya verás.

– Déjalo, no vale la pena, lo que más me duele es que estuvimos trabajando juntos en el durante un buen tiempo, si no lo llevo el miércoles perderé todo.

– Descuida, seguramente podemos repararlo, hasta ese día tenemos tiempo suficiente.
– ¿En serio?

– Claro.

Entonces ella me besó, estaba más tranquila, era cierto, habíamos hecho su proyecto dedicándole un par de horas a la semana hacía ya unos meses, era solo una maqueta que presentaba una simple pero práctica aplicación de domótica, con kits de circuitos muy comunes, ella le puso un toque de buen gusto y yo algo de espectacularidad pero a la vez facilidad de uso, se podía conectar a cualquier computadora y controlar todo, desde luego en su Colegio esperaban que los alumnos sean ayudados un poco por alguien, mientras seguíamos con los besos, un ruido nos despertó, ella fue a revisar, su hermana se había parado al baño.

No hay problema, ya se durmió nuevamente.

– Es tarde, creo que debes descansar.

– Quiero ir contigo, déjame.

– ¿Estas segura?

– Si, hoy es el último día que podemos dormir juntos por este mes, la próxima vez será en tres semanas, ella esta como una roca de nuevo.

– De acuerdo, vamos.

Fuimos de frente a la cama, nos acostamos viendo tv un momento, me dieron ganas de ir al baño, no tardé más de un par de minutos, al regresar ella estaba totalmente dormida, a pesar de que la pena aún se veía en su rostro, estaba hermosa como siempre, y yo que había visto cosas tan estimulantes desde la madrugada hasta antes de encontrarme con ella esperaba con ansias el momento de tenerla, ella había tenido mucho por ese día debía dejarla descansar, recordé lo que le hicieron y la cólera me hizo quitar las ganas, entonces recordé que aún tenía algo que hacer por esa noche, y ya no era un plan de contingencia, ahora sería en serio, me conecté con la computadora de las cámaras del colegio, y descargué los videos, el éxito fue rotundo, la cara de Tomás se apreciaba claramente en muchas partes, tenía toda la operación del robo registrada, incluso un par de videos con hora y fecha donde se veía al guardián descuidando su trabajo en la portería, era todo un video porno amateur de él y una mujer, seguramente la puta que contrataron para distraerlo, iba a acabar con el muchacho, al día siguiente terminaría las coordinaciones, ya había pensado como usaría todo este material.

Continuará

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