ATENCIÓN:

El relato erótico "El plan, Parte 18" es un texto de ficción, ni el autor ni la administración de BlogSDPA.com apoyan los comportamientos narrados en él.

No sigas leyendo si eres menor de 18 años y/o consideras que la temática tratada pudiera resultar ofensiva.

  1. El Plan, Parte 01
  2. El plan, Parte 02
  3. El plan, Parte 04
  4. El plan, Parte 05
  5. El plan, Parte 06
  6. El plan, Parte 07
  7. El plan, Parte 08
  8. El plan, Parte 09
  9. El plan, Parte 10
  10. El plan, Parte 11
  11. El plan, Parte 12
  12. El plan, Parte 13
  13. El plan, Parte 14
  14. El plan, Parte 15
  15. El plan, Parte 16
  16. El plan, Parte 17
  17. El plan, Parte 18
  18. El plan, Parte 19
  19. El plan, Parte 20
  20. El plan, Parte 21
  21. El plan, Parte 23
  22. El plan, Parte 24
  23. El plan, Parte 25
  24. El plan, Parte 26
  25. El plan, Parte 27
  26. El plan, Parte 28
  27. El plan, Parte 29
  28. El plan, Parte 30
Tiempo de lectura: 5 minutos

Capítulo 18: Noche de locura.

– Vayan a casa, procuren no ser vistas.

– Ya lo sabemos.

La acerqué a mí y en voz baja le dije:

– Aun quiero más de ti hoy.

– Está bien, la acuesto y subo.

– La puerta estará abierta.

Después de que se fueron yo emprendí camino hacia mi piso, preparé el jacuzzi, y me puse una bata de baño, minutos después llegó ella, traía una mochila, entró y cerró la puerta, llegó a la habitación y salto hacia mí me abrazó y me besó.

– Nos divertimos mucho, hay que repetirlo.

– Ya veremos, hay que ser muy cuidadosos.

– Lo seremos, te lo prometo.

– ¿Para qué trajiste la mochila?

– Traje un par de cosas útiles, mi cepillo de dientes, mi pijama y un cambio de ropa interior, contigo es posible que las necesite.

– Jajaja, vaya eres precavida, y planeas quedarte a dormir, me agrada la idea pero aún no solucione lo del teléfono de tu casa.

– Estoy segura que mi madre no llamara hoy, como vez ya estoy totalmente recuperada.

Recién al día siguiente colocarían el Armario, así que le di un cajón del velador para acomodar sus cosas.

– De acuerdo, tengo algo preparado para hoy, te quiero desnuda ya.

– Ya lo sé.

Empezó a desvestirse, se cubrió con un par de toallas que dejé sobre la cama.

– ¿Quieres algo de beber?, tengo coca cola, jugos, o tal vez café

Lo pensó un momento como meritando y luego sonrió

– ¡Uhmm!, quiero algo “más fuerte”, algo de licor, ¿recuerdas que dijiste que me enseñarías a beber?

– Vaya, si lo recuerdo, pero no te dije cuándo, creo que aún eres un poco joven para empezar a hacerlo.

– ¿Muy joven?, ya he tomado con mis amigas, y es mejor hacerlo contigo, además si soy muy joven para esto ¿también soy muy joven para mamarte el pene y hacer el amor?

– ¡Ouch!, buen golpe, por hoy tu ganas, pero será solo un poco, imagina que tu madre te encuentra ebria o con resaca.

– Claro, no me gustaría eso, además la última vez la resaca casi me mata, y mi madre casi me descubre, si mi hermana no me ayuda no la contaba, le dijo que había salido a casa de Luciana y me escondió en su habitación.

– Está bien entonces, debo tener algo, espérame aquí.

Salí con rumbo al apartamento de las fiestas, cerré la puerta de este apartamento con llave para que no me siguiera, pensé que lo haría, otra vez estaba pensando en su cambio de actitud, ya había entrado en mucha confianza conmigo, incluso creo que le encantaba pasar el tiempo junto a mí, marqué el código de la puerta y entré (me encanta la tecnología) fui al bar y cogí lo que tomaríamos, encontré un whisky muy bueno del que me habían regalado una caja de doce botellas y ya solo me quedaban un par, el sabor era fuerte pero “después de todo ella casi me retó, veamos si puede con el ”pensé además es una buena bebida.

Tomé algo de agua mineral, una hielera y hielo, al entrar de nuevo al apartamento la encontré intentando salir, algo enojada me dijo.

– ¿Por qué me encerraste? No me voy a escapar.

– Tranquila, te dije que me esperaras, ¿a dónde querías ir?, ¿no te dará miedo estar sola un momento?

– Solo quería estar contigo, ¿acaso me ocultas algo?

– Jajaja, no te oculto nada, sé que si lo hago solo te dará más ganas de ver, y como sea lo harás, pero tengo algunas cosas delicadas y es de noche, ya te lo mostrare todo yo mismo, además te daré una clave para que puedas entrar acá cuando quieras, pero ya sabes necesitas ser discreta.

– ¡Claro, no te preocupes!, pero ¿mañana me enseñaras todo verdad?, siempre tuve mucha curiosidad de saber que hay en este piso (otra vez sonreía).

– Ya conoces una parte, pero mañana no sé si tengamos tiempo, debemos ir a ver a la doctora, por cierto ya ¿tienes arreglado todo para salir?

– Si, a mi madre le dije que iría a casa de Fernanda, ella me cubrirá en caso llame a su casa.

– Muy bien, entonces continuemos.

Le quité las toallas que la cubrían y la besé, la conduje hasta el baño, se alegró al ver el jacuzzi lleno, acomodé las cosas junto a él y nos metimos.

– Lo estamos estrenando, nunca lo he utilizado.

– Qué bueno, me gusta mucho.

Serví dos vasos, con hielo y lo diluí un poco con agua mineral, luego le di el suyo.

– Brindemos por nosotros, salud.

– ¡Salud!

Debí grabar también su cara está vez, fue graciosísima la expresión que puso al tomar el primer gran sorbo, intenté contener la risa no con mucho éxito, ella me dijo.

– No te rías, esto está muy fuerte y es muy amargo.

– Está bien pero debiste ver tu cara, no es amargo exactamente, pero no debes saborearlo, es un whisky muy bueno, algún día lo apreciarás, si ya no quieres aún te puedo dar otra cosa.

– Está bien, si puedo, no estuvo tan mal además.

Comencé a besarla nuevamente, entre tragos, besos y caricias mis manos comenzaron a estimular su sexo, ella no se quedó quieta y tomó mi miembro, su placer ya era audible, entonces me senté en el borde y mi espalda se apoyó en la pared, abrí las piernas y no tuve que decir nada, ella se acercó y comenzó a mamar, hacia todo lo que le había enseñado y también improvisaba un poco, era muy buena, me llevo al cielo rápidamente, minutos más tarde acabé en su boca, ella logró contenerlo todo, se separó de mí, apoyo su espalda en la pared del jacuzzi abrió la boca y me mostro todo mi semen inundándola, como la instruí la primera vez, cogió su vaso, bebió todo el contenido y se tragó la perversa mescla, instantes después hiso un gesto, y dijo.

– ¡Wacc! No debí hacerlo, fue horrible, jejeje.

– Jajaja, tómalo con calma.

– Ahora te toca, lámeme hasta que terminé, pero no se te ocurra meterme nada en la colita.

Se sentó en la misma posición que yo, hizo lo más que pudo su sexo hacia afuera y me llamó, comencé el cunnilingus ya estaba a mil, me agarraba fuertemente el cabello, tiraba un poco de él.

– ¡Sigue así!, ¡vamos!, ¡me encanta!,

– ¡¿Por …que te ….detienes? (esto último respirando muy agitada, al notar que me alejé)

– Cambiemos de posición, quiero hacer, otra cosa, date vuelta y apóyate en el borde, quiero lamerte desde atrás.

– Está bien pero date prisa.

Continuamos en esa nueva posición con toda su vagina y su culito a mi disposición seguí lamiendo, lo mejor que podía, comencé a dar lamidas largas desde su clítoris hasta su anito, luego uno de mis dedos comenzó a tocar el borde de este, cuando lo introduje ella solo volteó y me miró con su sonrisa pícara, no me inmuté y seguí, al meter un segundo dedo ella dio un gemido fuerte, comencé a mover los dedos y no tardó en explotar, yo no me detuve, en un par de minutos ella gemía nuevamente, cuando pensé que ya estaba lista metí un tercer dedo esta ves dio un grito muy fuerte, pero no intentó zafarse, era ya difícil moverlos, solo masajeaba un poco desde el interior, intentando no lastimarla

Solo unos instantes después llegó a otro orgasmo, grito muy fuerte, dejé de lamerla pero no le saqué los dedos, ella estaba tendida, reponiéndose, casi la había vuelto loca y me encantaba, fue complicado pero la hice levantarla con mis dedos aún dentro de ella, la acomodé sentada en mis piernas abrazándome, casi me tuerzo los dedos un par de veces, ella soltó un par de quejidos en esos momentos, poco a poco le fui sacando los dedos, los examine y no tenían rastros de sangre, no la había lastimado, eso era lo que intentaba..

Continuará

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