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El relato erótico "El plan, Parte 12" es un texto de ficción, ni el autor ni la administración de BlogSDPA.com apoyan los comportamientos narrados en él.

No sigas leyendo si eres menor de 18 años y/o consideras que la temática tratada pudiera resultar ofensiva.

  1. El Plan, Parte 01
  2. El plan, Parte 02
  3. El plan, Parte 04
  4. El plan, Parte 05
  5. El plan, Parte 06
  6. El plan, Parte 07
  7. El plan, Parte 08
  8. El plan, Parte 09
  9. El plan, Parte 10
  10. El plan, Parte 11
  11. El plan, Parte 12
  12. El plan, Parte 13
  13. El plan, Parte 14
  14. El plan, Parte 15
  15. El plan, Parte 16
  16. El plan, Parte 17
  17. El plan, Parte 18
  18. El plan, Parte 19
  19. El plan, Parte 20
  20. El plan, Parte 21
  21. El plan, Parte 23
  22. El plan, Parte 24
  23. El plan, Parte 25
  24. El plan, Parte 26
  25. El plan, Parte 27
  26. El plan, Parte 28
  27. El plan, Parte 29
  28. El plan, Parte 30
Tiempo de lectura: 3 minutos

Capítulo 12: Clases de matemática.

Las dos noches siguientes repetimos lo mismo, las sesiones de sexo otra vez fueron muy intensas, me platicó a cerca de su día en el colegio, y de las materias con las que tenía problemas por las faltas y su displicencia, en lo referente a matemática yo le ayudaría, con un par de cursos ella haría un esfuerzo, comenzaríamos a trabajar en un proyecto para su feria de ciencias, actividades que no me tomarían más que un par de horas a la semana, le di mi número de móvil, y un contacto de MSN camuflado como el de una niña para que si alguien espiaba sus contactos no sospechara de él, decidí que no tenía ya porque protegerme de ella, también le cargué saldo a su móvil, su madre la tenía muy limitada.

El fin de semana no podíamos vernos, tenía exámenes y tendría que estudiar, además su madre estaría todo el día en casa ya que tenía descanso, la siguiente semana empezaría con el turno de noche, además el domingo saldrían a comer en familia, lo cual habían dejado de hacer mucho tiempo atrás, yo aproveché para hacer mis cosas, mi amigo de la inmobiliaria estaba necesitado de hacer una venta, no le había ido bien los últimos meses, regateamos mucho el precio y no llegamos al donde yo quería, rechacé hacer la compra, desde el principio no quería hacerlo, pero me pareció un lugar excelente y discreto, el valor de la propiedad se elevaría bastante cuando esté terminada la nueva autopista, además sé que tendría grandes recuerdos de esa casa, sin embargo debía obtenerla a un buen precio o no sería una buena inversión, pero el lunes por la mañana me llamó para aceptar mi última propuesta, dedique la tarde al papeleo correspondiente, y decliné una invitación para celebrar el trato, por la noche había quedado con ella para estudiar matemática y si alcanzaba el tiempo tendríamos algo de diversión,

Nos encontramos promediando 9:30 pm en el apartamento vacío, trajo sus libros, el incentivo de terminar temprano era muy fuerte, siempre había sido muy bueno y veloz en esta materia (es una habilidad muy útil, no solo te abre las puertas de las universidades, también usada con malicia abre las piernas de las más despistadas de tu salón, que suelen ser las más bonitas, hasta en la universidad, ellas no quieren aprender, solo aprobar), pero deberían ver que rápido podía hacer que ella resuelva las ecuaciones cuando el premio era ese culito, ella era brillante, solo no había prestado atención en clase, rápidamente teníamos medio curso repasado, ya eran como las 11:30pm, ella dijo

– Es suficiente por hoy, mañana de seguro terminamos.

Ambos nos dimos una sonrisa cómplice y perversa a la vez.

– Creo que estás pensando en lo mismo que yo, además es cierto por hoy está bien, ahora comencemos con la diversión, ¿cuánto tiempo tienes?

– Mi madre no viene hasta las 7:00 am, pero mañana tengo un examen, ya antes me he acostado a más de las 12:00 am así que poco.

– Bien démonos prisa (le comencé a tocar los senos)

– Si pero está haciendo frio acá

– Si vamos a otro lugar perderemos tiempo

– Yo no tengo problema con el tiempo,

– Pero acabas de decir que tú sí.

– Podemos ir a mi cuarto.

Esta muchacha nunca dejaba de sorprenderme, ahora era muy atrevida, pero era una buena idea.

– ¿Estas segura de eso?

– Sí, mi hermana no se dará cuenta, ya debe estar dormida.

– Entonces vamos, pero debo acomodar todo por aquí antes, ayúdame, recoge las lámparas yo pondré el colchón en su lugar

Así partimos a su cuarto, subimos por las escaleras, todo estaba casi a oscuras, en el camino acariciaba su culito, en el pasadizo la solté, ella abrió la puerta y me invitó a pasar, fuimos directamente a su habitación, no había tiempo que perder, nos desnudamos mientras nos besábamos, yo estimulaba su sexo con mi mano, no tardó en hacer lo mismo, otra vez tenia puesta la lencería negra, ya no pensé en analizar sus acciones, me gustaba seguir sorprendiéndome, hice a un lado la parte que cubría la entrada de su vulva, la penetré de un golpe, ya estaba más que húmeda así que no fue problema, cogíamos ritmo rápidamente, nos entendíamos bien en ese sentido, probamos muchas posiciones nuevas, ella hacia bastante ruido.

– Tu hermana despertará.

– No despertaría aunque estuviéramos en su cama haciéndolo con ella al lado, continuemos.

– Tú lo pediste.

Aceleré, ella no se reprimió ni un poco, sus gritos inundaban la habitación, pensé que su hermana despertaría pero no paré hasta hacernos terminar, nos separamos, nos metimos bajo las sabanas, estire mi brazo y ella apoyo su cabeza en él, se acomodó de costado y me abrazó con el brazo que tenía libre, duramos un buen rato así, ella se durmió, lentamente me separé de ella, el sueño estaba por vencerme, me vestí, recogí todo intenté no hacer ruido a pesar de lo que ella me dijo, subí al siguiente piso a descansar.

Continuará

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