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El relato erótico "El plan, Parte 11" es un texto de ficción, ni el autor ni la administración de BlogSDPA.com apoyan los comportamientos narrados en él.

No sigas leyendo si eres menor de 18 años y/o consideras que la temática tratada pudiera resultar ofensiva.

  1. El Plan, Parte 01
  2. El plan, Parte 02
  3. El plan, Parte 04
  4. El plan, Parte 05
  5. El plan, Parte 06
  6. El plan, Parte 07
  7. El plan, Parte 08
  8. El plan, Parte 09
  9. El plan, Parte 10
  10. El plan, Parte 11
  11. El plan, Parte 12
  12. El plan, Parte 13
  13. El plan, Parte 14
  14. El plan, Parte 15
  15. El plan, Parte 16
  16. El plan, Parte 17
  17. El plan, Parte 18
  18. El plan, Parte 19
  19. El plan, Parte 20
  20. El plan, Parte 21
  21. El plan, Parte 23
  22. El plan, Parte 24
  23. El plan, Parte 25
  24. El plan, Parte 26
  25. El plan, Parte 27
  26. El plan, Parte 28
  27. El plan, Parte 29
  28. El plan, Parte 30
Tiempo de lectura: 4 minutos

Capítulo 11: Mi suegrita.

Acomodé todo lo que había movido, guardé las velas, la linterna, y todo lo que traje, cerré el balcón

Salí del apartamento eche llave y conecté la alarma, con una sonrisa de oreja a oreja me fui caminando hacia el ascensor, pulse el botón, no tardó demasiado en llegar, no había dejado de pensar en lo ocurrido, en la reacción de ella parecía enamorada de mí, había pasado por alto que la forcé, además había estallado en un orgasmo entre mis brazos, me pregunté hasta a donde llegaríamos, de vuelta a la realidad la puerta se abrió entré y para mi sorpresa dentro se encontraba su madre, estaba distraída hablando por teléfono, justamente conversaba de ella al parecer con una amiga…

– Felizmente hoy dormiré toda la noche, lo malo de este turno es que no veo a mis hijas en todo el día, ellas estudian por la mañana y en la tarde no estoy, cuando llegó ya están descansando, y con estos cambios de horario, a veces levantarme temprano es difícil, así que prefiero el turno de noche.

– Si, la pequeña es la primera en su salón, no me da ningún problema, es muy independiente.

– Si, ella, hace un tiempo que las cosas empezaron a ir mal se ha vuelto rebelde, pensé que era cuestión de la edad, pero comenzó a bajar mucho sus notas, también era muy buena alumna, fue sencillo que la acepten en el colegio con sus notas, pero ha comenzado a portarse muy mal le contestó a una profesora, se escapó una vez del colegio, estuvo suspendida una semana en casa, felizmente parece que se está corrigiendo un poco, el último informe decía que estaba recuperando algo del tiempo perdido, además su puntualidad y asistencia habían vuelto a ser buenos.

– Pues tuve que contratar a alguien para ver que hacía, no puedo estar detrás de ella, con este horario y las supervisiones en otra ciudad estoy demasiado ocupada.

– Sí parece muy confiable, me informa cada semana, pero solo lo contraté un mes en una semana terminara.

Esto último indudablemente acerca del detective, como podía parecerle confiable ese gordo inútil, cualquiera que ponga cosas como “soy dios”, “mi gran sexo” o “te quiero” de pássword de su computadora o cuenta de correo no califica como alguien confiable

Todo el tiempo había estado escuchando atentamente, sin distraerla, de reojo la veía, se le notaba cansada, tendría unos 33 años, pero el viaje se terminaba para ella, llegando al sexto piso la puerta se abrió, ella salió aun charlando por su anticuado móvil, hasta entonces no me había percatado del tremendo culo que tenía, era de buen tamaño, sin exagerar, pero a través de su falda se veía con una forma perfecta, su busto también era grande, no estaba para nada descuidada en cuanto a su físico, solo que vestía muy recatada, tal vez por su cargo en el trabajo

Además de los lentes tan grandes que se ponía, parecía que todo eso era adrede para espantar a los hombres, quería seguir escuchando su conversación, como ya dije no hubo mucho que pudiera averiguar de ella, tal vez ya no me hacía falta por cómo se estaban desarrollando las cosas, pero uno nunca sabe, además tenía curiosidad, pensé en un instante si voy y revisó las grabaciones de las cámaras, no es viable, el audio de estas no es de mucha calidad, pude poner algún micrófono en el pasillo, pero no lo pensé necesario, esta vez me tocaba actuar más audaz, parecía muy metida en su charla, antes de que la puerta llegué a cerrase salí detrás de ella sin hacer ruido, la seguía a distancia prudencial, ella hablaba en voz alta eso me favorecía, cuando llegó a su puerta yo me escondí en la sombra de una puerta cercana, para disimular saqué mi móvil, ella se detuvo y continuó hablando hasta terminar la llamada, la conversación (de parte de ella, ya que no podía escuchar a la persona del otro lado del teléfono) había seguido así.

– No desde Luis no he vuelto a tener nada, y tú ¿cómo vas en ese tema?

– No ya te dije que nada, estoy muy ocupada como para pensar en hombres.

– Algún doctor, pero casado, yo no estoy para ser la amante de nadie.

– Si tal vez me ayudaría a sacar algo de estrés, pero no he tuve la oportunidad

– Jajaja, tu siempre tan calentona, tal vez una noche me anime y te acompañe en tus alocadas salidas, pero tengo que poner en orden algunas cosas antes.

– ¿Hablas de Luis?

– Sí, de verdad lo quería, pero ocurrió algo muy grave, no puedo perdonarlo, _Si lo intentó, pero no quiero escucharlo, es un idiota.

– ¿Eso te dijo?

– Es que no sé, no te puedo decir que pasó por teléfono.

– Claro, sería un gusto encontrarnos. _Si, nos vemos, cuídate amiga.

Terminada la llamada, ella entró en su apartamento, yo quedé casi satisfecho con la información, no parecía tan relevante, pero ya me daba una idea de cómo pensaba mi “suegra”, era unos años mayor que yo, fui a mi piso, entré a ver las cámaras por última vez ese día, busque a mi Princesa, salía del baño envuelta en toallas, se saludó parcamente con su madre y cruzaron unas cuantas palabras, comparado con cómo se habían llevado unas semanas atrás

La relación madre-hija había mejorado, se dirigió a su habitación, se puso su pijama, la veía contenta, apagó las luces y se acostó, su hermana ya estaba dormida, la madre entró al baño, hasta ahora no había reparado en ella, solo había visto a su hija, la verdad tampoco es que ahora quisiera algo, solo me picó la curiosidad, cambié la cámara, vi cómo sin mucha gracia se desnudaba, liberó esos grandes senos, no estaban caídos, se quitó esa larga falda y vi su bonita figura, estaba de muy buen ver, nadie pensaría que había sido madre dos veces, su manera de vestir de verdad la cambiaba, su pelo siempre amarrado, esta vez suelto le favorecía mucho, sin lentes resaltaba la belleza de su cara, el aspecto era de cansancio, pero la piel estaba bien cuidada

Se quitó esos calzones enormes, “mata-pasiones” (como le escuché decir a algún amigo), entonces vi una jungla en plenitud, “rayos” exclamé, esta mujer no conoce que es una rasuradora, hice una comparación mental de su entrepierna con la de su hija, era como el día y la noche, ni siquiera pude ver el color de sus labios mayores, pero suponía que sería similar, en fin era suficiente por ese día, tal vez intenté averiguar más de ella en el futuro, revisé unos papeles pendientes y me fui a dormir, tenía muchas ideas de cosas que quería hacer, no sabía ni por dónde empezar.

Continuará

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