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El relato erótico "El plan, Parte 10" es un texto de ficción, ni el autor ni la administración de BlogSDPA.com apoyan los comportamientos narrados en él.

No sigas leyendo si eres menor de 18 años y/o consideras que la temática tratada pudiera resultar ofensiva.

  1. El Plan, Parte 01
  2. El plan, Parte 02
  3. El plan, Parte 04
  4. El plan, Parte 05
  5. El plan, Parte 06
  6. El plan, Parte 07
  7. El plan, Parte 08
  8. El plan, Parte 09
  9. El plan, Parte 10
  10. El plan, Parte 11
  11. El plan, Parte 12
  12. El plan, Parte 13
  13. El plan, Parte 14
  14. El plan, Parte 15
  15. El plan, Parte 16
  16. El plan, Parte 17
  17. El plan, Parte 18
  18. El plan, Parte 19
  19. El plan, Parte 20
  20. El plan, Parte 21
  21. El plan, Parte 23
  22. El plan, Parte 24
  23. El plan, Parte 25
  24. El plan, Parte 26
  25. El plan, Parte 27
  26. El plan, Parte 28
  27. El plan, Parte 29
  28. El plan, Parte 30
Tiempo de lectura: 9 minutos

Los días siguientes me alejé de ella, puse en orden algunas cosas que había dejado relegadas, pero diariamente revisaba las grabaciones. De su casa, parecían días normales, para ella, a veces revisaba sus cuentas de correo, nada fuera de lo común, revisé sus redes sociales y nada raro, ya caminaba con normalidad, lo único que me daba un indicio de que me recordaba era cuando a solas contemplaba el móvil, se ponía muy pensativa, podía revisar el contenido de su celular pero solo por bluetooth, y no me había acercado a ella casi por cinco días, tendría que esperar un poco para enterarme de que hacía con él, pero no me parecía un detalle importante, al día siguiente fui al edificio, eran como las 8:30 pm subí de nuevo intentando que nadie me vea, esta vez con mi propio automóvil, llegué y revisé las cámaras, la encontré en su cuarto, viendo algo por la tv, después sacó el celular nuevamente, la vi tecleando algo al instante, su cara de pensativa, luego viendo el móvil comenzó a tocarse, primero los pezones, bajo hasta su entrepierna, comenzó a masturbarse, acercó el celular a su vagina y lo frotaba, tenía el móvil de su hermana también, lo cogió con la otra mano y la vi tecleando, de pronto cerraba los ojos, su cara dejaba notar su placer, era obvio lo que hacía usaba la función de vibrador y llamaba a su número, continuó con su jueguito por un buen rato, la vi estallar en un orgasmo

Luego dejó el celular a un costado, aproveché para revisar lo que tenía en él, apenas logré hacer conexión, tal vez su batería estaba baja, seguramente por todo lo que vibró, revisé que tenía fotos de ella, de su hermana, de sus amigas, su lista de contactos que incluía a su familia y compañeros de clase, el detalle que llamo mi atención fue la lista de números marcados, tenía muchas llamadas no concretadas al número del que la había llamado ese día, ella lo había memorizado, como pensé es muy astuta, pero ¿Qué quería?, las dudas no me dejaron hacer otra cosa que pensar, entonces decidí que ya era hora de contactarla de nuevo, revisé las demás cámaras, su madre no estaba, esta semana le tocaba un turno por la tarde hasta las 10:00 pm, su hermana estaba en su habitación viendo la tv, entonces puse mi móvil en número privado y la llamé, sonó su teléfono, ella rápidamente lo cogió, revisó la pantalla seguramente dudo por ver el numero oculto, pero contestó.

– Aló, ¿quién es?

– Soy yo, Princesa, ¿me extrañaste?

Ella dio un pequeño salto y sonrió, me dijo:

– Al fin llamas.

– Discúlpame, estuve muy atareado estos días, además quería que descanses un poco, lo de la última vez pudo ser un poco fuerte para ti, espero que ya estés bien.

– Si ya no me duele nada, ni entre las piernas ni las mejillas, ni mi colita

– ¿Las mejillas? Pensé, cierto la hice darme como cuatro mamadas y mi pene apenas cabía en su boca.

– Todo fue porque era la primera vez, de ahora en adelante ya no tendrás esas consecuencias después de que lo hagamos, (pude ver como se ponía roja nuevamente).

– No volveremos a hacer nada, hasta que sea mayor, no estoy lista para esas cosas (por la cámara vi como sonreía al decirlo)

– Ya te has vuelto suficientemente mayor, no puedes engañarte, estas lista para eso y mucho más, apenas fue el comienzo.

– No lo creo.

– Claro que sí, antes de lo que tú crees, tienes cinco minutos para salir de casa y dirigirte al piso cuatro del edificio, cuando estés por ahí te llamaré.

– No puedo salir de casa a esta hora.

– Claro que puedes, no tendrás problemas, eres muy hábil, no me hagas esperar.

Sin darle oportunidad de réplica le colgué, cinco minutos era tiempo de sobra para que llegara, de pronto vi como ella se apresuraba en desnudarse, abrió un cajón de su armario con una llave abrió un cofre, de este sacó la ropa interior que le había dado, rápidamente se la puso, se vistió con un pequeño short y una camiseta algo ceñida, debía llegar primero que ella, y me había quedado viéndola, me apresuré en salir y bajé corriendo por las escaleras, era seguro que no hubiera nadie por ellas.

Me dirigí al apartamento 404, que estaba vació gracias a una pareja de ancianos que se mudaron y lo dejaron en venta, me había hecho con la llave y también cloné el control remoto del sistema de alarma que era muy sencillo, la cámara de ese pasillo del edificio estaba apagada desde que deshabitaron el apartamento, entré con una linterna, tenía la electricidad y demás servicios cortados, así que algo de frio hacia adentro, quedaban algunos muebles envueltos en plásticos, en una habitación una cama con un colchón en buen estado, y limpio gracias al plástico, pero la cama era otro asunto, rechinaba con tan solo ponerle un ligero peso encima, daba la impresión de estar a punto de caer, saqué el colchón hacia la sala, lo acomodé junto al sillón más grande, encendí un par de velas que había llevado, revisé en mi portátil la cámara del pasillo y un par de minutos después la vi que bajaba por las escaleras, tal vez tuvo la misma idea que yo, la llamé mientras abría la puerta del balcón que daba a la calle para que circulara un poco de aire, Presurosa me contestó.

– Aló, ya llegué

– Bien dirígete por el pasadizo de la izquierda, luego ve hasta la última puerta, 404 está abierto, entra.

Colgué y se perdió en la obscuridad, se dirigía hacia mí, entró despacio, buscó el interruptor, ese apartamento tenía un diseño muy similar al suyo y ella seguramente lo sabía, pero se dio cuenta de la falta de energía, así que miró hacia todas partes y vio el resplandor tenue de las velas, se dirigió con cuidado hacia el no encontró a nadie, se asomó al balcón cuando se recostó sobre la baranda desde un costado donde ella no me había visto me puse detrás de ella, y la abracé, ella volteó la cabeza y me miró, cerró los ojos y como esperando algo, la besé, ella estirándose de puntas cruzó sus manos detrás de mí cuello, quedo casi colgada de mí.

– Dijiste que estarías a mi lado, pasó mucho tiempo, ¿porque no me llamaste?

-Discúlpame, estuve un poco ocupado, vine a buscarte en cuanto pude.

Me alegraba su comportamiento, no sé exactamente qué pasaba por su mente, planeaba mantenerla chantajeada y sumisa hasta que se resigne, pero esto iba demasiado bien, tal vez estaba llenando algún lugar afectivo en su vida, la falta de padre y/o la mala relación que llevaba con su madre, además de su autoaislamiento de los hombres en general, tal vez podría revelarle poco a poco más acerca de mí, después de todo no la elegí para gozarla y dejarla, planeaba quedármela mucho tiempo, regresamos a la sala, nos sentamos en el sillón a la luz de las velas.

– No tengo mucho tiempo mi madre volverá en menos de una hora.

– Está bien, ¿cómo te fue en el colegio estos días?

– Más o menos, Luciana está enojada conmigo piensa que la voy a delatar, no me cree que pusieron a un detective a seguirme, hay un grupo en la clase que siempre me molesta, Viviana y Kelly, además del idiota de Tomás, y a parte de ellos, Ricardo que siempre está detrás de mí, me sigue y amenaza de acusarme cada vez que quiero hacer algo.

– Vaya, eso ¿fue a partir del viernes pasado?

– No, pero desde ese día empezaron a molestarme un poco más, ¿dime que puedo hacer?

– No te precipites, primero debemos saber porque te molestan, ya nos encargaremos de ellos, ¿Cómo te va con tu madre?

– Pues esta todo tranquilo, parece que el detective no le dijo nada.

– Te lo prometí ¿no es verdad?, no te volverá a molestar.

– ¿Me extrañaste?

– Claro, mucho, estaba pensando en ti casi todo el tiempo, esperaba este momento, ya no me puedo aguantar.

Volvimos a besarnos, comencé a manosear sus senos, no pude esperar mucho tiempo y le quité la ropa, comencé a lamer su vagina, me encantaba hacerlo, ella gemía, no dejé que llegué al orgasmo, me paré frente a ella, me desvestí y no tuve que decir nada ella comenzó a mamar mi pene, definitivamente llegaría a ser muy buena para esto, cada vez era mejor, no quise explotar en su boca, antes de eso la senté en el sillón con las caderas apoyadas en el borde, en esa posición la penetré, estaba casi igual de ajustada que la última vez, pero con su buena disposición y mis ansias, no nos costó mucho trabajo lograr la conexión, comencé a bombearla, ella se estremecía no se contenía tanto, salían sus gemidos y alguna palabra de excitación

– “si”, “me gusta” sigue por favor siiiiiiiiii………..haaa..haaaaaa

Yo también dejé salir algún gemido, hacia pausas para besarnos, decidí cambiar de posición, empalada como estaba la levante y dimos la vuelta, esta vez me senté en el sillón ella en cuanto se acomodó comenzó a cabalgar como una amazona.

Ella no dejaba de gemir en todo momento y con una de sus manos se acariciaba los senos en eso me beso y me pregunto

– ¿Te gusta?

– Claro, me encanta, eres muy buena.

Continuaba moviendo mis manos, entre sus senos y su culito, acariciaba sus nalgas mientras mis labios se apoderaban de sus pezones, metí un dedo en su ano, esta vez sin trabajo previo, ella me miró, pero no se detuvo, incluso creo que subió el ritmo, metí un segundo dedo, ella continuaba, un grito falto de aire me anuncio su orgasmo, ella se detuvo totalmente rendida, me beso tiernamente, yo la abrace, la cargué nuevamente y me recosté en el colchón con ella encima de mí

– ¿Puedes continuar?

– Si, dame un momento Giramos y comencé a embestirla, minutos después la llené, caí sobre ella, era muy intenso todo, me eché a su costado.

– ¿Ya se acabó?

– Debo descansar un momento, debo recuperar fuerzas, mira (le mostré mi pene estaba flácido)

– ¿Por qué esta así? ¿Qué hiciste? pobrecito esta chiquito – me dijo riendo

– Jajaja, es lo natural, solo dame un minuto.

– Pero es que yo…

– ¿tú qué?

– Nada, ¿no podemos apurarlo? Se me termina el tiempo

– Aún queda media hora, pero creo que hay algo que ayudará, puedes hacerlo con tu boca

– ¿Seguro?

– Sí, eso ayudará

Sin hacer asco a los restos de mi semen y sus fluidos, engulló mi miembro, sentía como crecía dentro de su boca, al sentirlo flácido a diferencia de las anteriores oportunidades, comenzó a mamarlo como un lactante, no llegaba a causarme dolor, era una sensación diferente, me gustaba, pasó menos de un minuto y ya no cabía ni la mitad en su boca, estaba totalmente erecto, ella apenas se percató se detuvo y se recostó en el colchón, descaradamente se abrió de piernas.

– ¿Ya estás listo verdad?

– Se ve que te quedaste a medias, está bien, te lo mereces, pero tendrás que trabajar un poco, probemos otra posición.

La hice empalarse, pero esta vez ella me daba la espalda, apoyé mis codos en el suelo y ella sus manos en las mías, así tenía otro punto de apoyo además de sus piernas encogidas, con las plantas de los pies apoyadas en el piso una a cada lado de mis muslos, parecía divertirle probar la nueva posición, un rato después encontró la manera más cómoda de moverse, no lograba mucha velocidad, pero las embestidas eran profundas, minutos después se cansó y se tendió con su espalda sobre mi pecho.

– Por favor continúa tú, ya no puedo, discúlpame.

– Jaja, no te preocupes, aún te falta mucho por aprender. Probaremos otra posición

sin sacarle mi pene nos dimos la vuelta, quedé encima suyo, su espalda contra mi pecho, me acomodé, poniendo las manos en sus senos, apoyado en mis codos, comencé las embestidas, en esta posición la presión en mi pene era mucho mayor, logramos coger un buen ritmo, entonces solté uno de sus senos, me di maña para quedar apoyado en un solo brazo y llevé el otro a su culito, jugué un poco con su anito cuando pensé que estaba lista le metí un dedo, esta vez el pulgar, continúe con las embestidas, ella dio un pequeño grito, pero no se quejó, movía un poco el dedo, al ritmo de las embestidas, luego aceleré, ella comenzó a dar gritos claramente de placer.

– ¡Aaah!, ¡Aaaah!, ¡Aaaaaaaah!, ¡Aaaaaaaaaaaaaah!

– ¡No te detengas!, ¡Te quiero!, ¡te quiero mucho!, ¡Aaaaaaaaaaaaaaah!, ¡Diooos!

La presión de su vagina aumentó, la sentía palpitar, sentía las contracciones vaginales, delataban claramente la llegada de su orgasmo, con ese masaje tan íntimo el mío tampoco se hizo esperar, descargué mucho esta vez, me quedé echado sobre ella un par de minutos, luego me levanté, cuando saqué mi pene sentí como salía un chorro de nuestros fluidos, el colchón se manchó.

– ¿Te gusto tanto como a mí?

– Mucho más, casi me muero, ya no me dolió tanto, mira no me salió sangre.

– Solo ocurre la primera vez, a menos que te traten muy mal.

– Qué bueno, pero dime…….. – Puso una cara entre seria y risueña

– ¿Qué manía tienes con mi pobre colita?, eso sí es jugar sucio.

– Con algo de cuidado no es sucio, es algo que pronto probaremos, pero te iremos preparando poco a poco, será divertido, además ya te empieza a gustar.

– No lo sé, se siente raro, casi no duele pero siento extraño como si…

– ¿como si estuvieras en el baño?

– Si más o menos, pero no exactamente.

– Ya te acostumbraras también a esto, será nuestra alternativa cuando sea un día peligroso

– ¿A qué te refieres? – Poniendo ella su carita como de interrogación

Iba a explicarle un poco más cuando sonó la alarma de mi reloj, era las 10:00 pm su madre no tardaría en llegar.

– ¿Qué pasa, por que suena tu reloj?

– Es hora de despedirnos por hoy, vístete rápido.

– Tienes razón mi madre llegara pronto, ¿Hoy si puedo bañarme?

– Mañana debo ir al colegio (mientras se vestía rápidamente.).

– Si báñate, no hay problema, ya te marqué la última vez, eres mía ya hueles a mí, y yo a ti.

Ella sonrió, no se acomodó bien la ropa, no parecía necesario, solo tenía que subir dos pisos y estaría en casa, ya vestidos los dos me planto un apasionado beso, esa noche dormiría con su sabor en mi boca, tuve que tomar fuerzas y detenernos, se acababa el tiempo, ella pareció comprender.

– ¿Cuándo me llamarás?, ¿me darás un número para llamarte?

– Mañana mismo, si te llamaré la próxima vez desde mi móvil, memoriza el número, no lo guardes en tu agenda, será sencillo, y recuerda borrar nuestras conversaciones del historial de llamadas, tu madre se pondría como loca si se entera, ahora date prisa y ve a tu casa.

– ¿Esta es tu casa?, ¿porque no tienes electricidad?, ¿te puedo buscar aquí?

– No es mi casa, está vacía, solo aproveché para reunirnos acá para estar cerca de tu apartamento, no me encontraras aquí a menos que lo coordinemos para otro encuentro, claro está que será solo si nadie lo compra.

Ella sonrió, la acompañé a la entrada, le acariciaba el culito mientras caminábamos, en la puerta nos dimos un beso de despedida y vi cómo se alejaba corriendo y se perdía en las escaleras

Mi bella y juvenil princesa…………..

Continuará

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