ATENCIÓN:

El relato erótico "El plan, Parte 09" es un texto de ficción, ni el autor ni la administración de BlogSDPA.com apoyan los comportamientos narrados en él.

No sigas leyendo si eres menor de 18 años y/o consideras que la temática tratada pudiera resultar ofensiva.

  1. El Plan, Parte 01
  2. El plan, Parte 02
  3. El plan, Parte 04
  4. El plan, Parte 05
  5. El plan, Parte 06
  6. El plan, Parte 07
  7. El plan, Parte 08
  8. El plan, Parte 09
  9. El plan, Parte 10
  10. El plan, Parte 11
  11. El plan, Parte 12
  12. El plan, Parte 13
  13. El plan, Parte 14
  14. El plan, Parte 15
  15. El plan, Parte 16
  16. El plan, Parte 17
  17. El plan, Parte 18
  18. El plan, Parte 19
  19. El plan, Parte 20
  20. El plan, Parte 21
  21. El plan, Parte 23
  22. El plan, Parte 24
  23. El plan, Parte 25
  24. El plan, Parte 26
  25. El plan, Parte 27
  26. El plan, Parte 28
  27. El plan, Parte 29
  28. El plan, Parte 30
Tiempo de lectura: 5 minutos

Capítulo 9: Final del día.

Seguidamente me encargue de hacer los cambios correspondientes en los archivos de ese día en el sistema de vigilancia, en su lugar puse los de otro día igual hace unos meses, a menos que algún muy importante ocurriera, nadie notaria nada raro.

Luego me conecté al sistema de asistencia del colegio, y revisé el informe de hoy, en efecto ya estaba marcada la suya ese día, pasé a revisar la correspondencia electrónica del detective, nada anormal noté, hasta que leí el título de un mensaje era el reporte del colegio, este vago se limitó a pedir el informe mensual electrónico del colegio, cosa que su madre fácilmente pudo haber hecho, claro está si no fuera totalmente nula en cuanto a computadoras y aparatos modernos, abrí el correo y lo leí, era más o menos malo el informe, las notas eran algo malas pero no desastrosas, la asistencia estaba correcta, el problema venia del informe de conducta, mas por la curva descendente de esta que por que fuera una gran revoltosa, copié el contenido y borre el correo, escribí un nuevo informe más conveniente para ella, falseé la dirección del remitente y lo envié.

El gordo vago no notaria la diferencia, además sabía que no lo leería hasta el día siguiente al llegar a su oficina. Comencé a revisar las cámaras de su casa, las coloqué a las dos semanas de conocerla, comencé por revisar las grabaciones de las cámaras del sistema de seguridad del edificio, calculé la rutina de su casa y de las de sus vecinos, luego ver donde escondían las llaves de emergencia lo que más trabajo me dio fue averiguar el tipo de alarma que tenían dentro, desactivarla no fue problema, las coloqué dentro de la casa, en todos los ambientes, los ductos de ventilación algunas alarmas y tomas de la pared me sirvieron para esconderlas, conectarlas inalámbricamente fue sencillo solo poner un A.P. en la habitación que estaba encima de su casa, y que era de mi propiedad, las señal wifi atravesaba con suficiente potencia el piso para mí o techo para ella, el verdadero problema fue proporcionarles energía, no quería tener que entrar periódicamente a su apartamento a cambiar baterías, me las ingenié tendiendo un cableado casi imperceptible por dentro de sus conexiones empotradas, una línea de cinco voltios alimentada por un transformador que oculté ingeniosamente detrás de su caja de fusibles, trabajé casi dos semanas un par de horas por la mañana, me pareció un gran trabajo, solo lo descubrirían cuando fueran a demoler el edificio, pero tenía planeado quitarlo después de un tiempo

La hermana estaba en su habitación haciendo sus tareas, al parecer era una estudiante modelo como lo fue ella un tiempo atrás, la encontré en el baño sentada en la taza miraba su sexo, parecía muy pensativa, instantes después se paró y limpió, al pasar el papel hizo un gesto como de dolor, se había cambiado ya de ropa, vestía su usual pijama de franela amarilla para dormir, pero aún llevaba la lencería negra que le había dado, no tenía el cabello mojado así que supuse que me hizo caso y no se bañó, lavó sus manos y salió rumbo a la cocina preparándose un café y un sándwich, luego se dirigió a su habitación se echó a ver la tele mientras comía, parece que era ya una costumbre, termino encendió su computadora se conectó con sus amigas, comenzaron a interrogarla, acerca de su ausencia ella les contó una historia parcialmente cierta, que su madre contrató un detective para descubrirla, pero se dio cuenta y se escondió en una camioneta, que para suerte salió cuando casi la atrapan, pero terminó muy lejos de casa y fue todo un problema volver, así que por un tiempo se terminaron las escapadas. Poco después apagó la computadora y se fue a la cama, recostada sujetaba el teléfono que le había regalado, no era un peligro el aparato, lo compré en un lugar donde los compran y venden de segundo uso, así que no estaba registrado con mis datos, el chip que le había retirado era uno prepago que adquirí con datos falsos, después de eso lo deseché.

Ella comenzó a sacarse fotos, posaba y calculaba la toma, estirando lo más posible su brazo, desabotonó un poco su pijama, mostrando la lencería negra, luego las revisó, las miró muy pensativa, poco a poco la mano que tenía libre se fue acercando a su entrepierna, se metió bajo las bragas y frotó, aparentemente lo hizo muy fuerte, porque inmediatamente se retorció de dolor, debía estar ya adolorida por todo lo ocurrido ése día, sacó su mano lentamente sobó las yemas de los dedos pulgar índice y medio algo tenia entre ellas, lo contempló, después lo olfateó, decidió acostarse ya otra vez lagrimas salieron de sus ojos, solo un par, era una chica valiente, en todo el día no se echó a llorar como lo que ya no era, una niña un par de lágrimas era lo que dejaba escapar, solo un par cada vez que la situación la sobrepasaba, se las secó y se calmó, apagó las luces y se durmió, deje de espiarla por ese día, para mí también fue agotador, no estaba arrepentido, la deseaba obsesivamente, pero no quería verla llorar más, aunque sentir que la dominaba me aportaba placer, sus últimas acciones me dejaron dudando de lo que haría, ¿si le contaría a alguien, o se quedaría callada?, ¿si me tenía miedo o no?, ¿haría una denuncia?, ¿cuál sería la reacción de su madre?, tal vez si la mandaría a ese internado

No tenía miedo de ser descubierto, me sentía seguro en ese sentido, lo que no quería era no tener la oportunidad de tenerla de nuevo, de que no siguiera siendo mía, solo el tiempo lo diría, a todo esto era hora de terminar de borrar mis huellas y descansar, todo el sétimo piso era de mi propiedad, usualmente no dormía ahí más bien era un escondite de algunas cosas que ocultaba para no delatar algunas cosas que para entonces hacia como diversión y no por dinero, a veces dirigía desde ahí mis negocios, también tenía un ambienté que solo mis más cercanos amigos conocían era todo un apartamento, especialmente adaptado para hacer fiestas que muchas veces terminaban en orgias con todo tipo de chicas que por turnos debían conseguir uno de nosotros, una vez al mes, era divertido escoger el grupo usualmente de amigas y lograr que se incorporen a la fiesta y se desinhiban era cuestión de algo más que alcohol, pero acordamos que nada de drogas, al menos yo no las usé, no estoy seguro de uno de ellos, la última vez me tocó a mí traerlas pero estaba muy ocupado haciendo preparativos para lo de hoy así que una amiga me contacto con un grupo de universitarias locas que por algo de dinero y todo el alcohol que quisieran animaban cualquier fiesta, hicimos de todo con ellas, “gang bangs”, “dobles penetraciones”, algunos concursos muy excitantes y divertidos, también un par de veces termino en desastre, las chicas no estaban dispuestas a lo que teníamos en mente o tal vez el alcohol nos afectó más a nosotros y no tuvimos el tacto suficiente, lo cual nos conducía a terminar en un burdel

Pero uno de mis amigos logró atraer un grupo de amigas casadas (yo calculo que la mayor tenía 35 años y la menor unos 24) que se habían reunido solo para tomar el té y chismear, pero terminamos montando la orgia más salvaje que tuvimos, estas muchachas sí que tenían experiencia y sus cuerpos ardían por sexo, esa vez algunas de ellas nos dirigieron en vez de lo usual, bueno me salgo mucho del tema tal vez luego cuente con más detalles algo de eso, cerca de la media noche revisé el camino hacia el estacionamiento estaba despejado, tomé mi portátil y bajé al estacionamiento, subí a la camioneta, solo era cuestión de esperar a que el guardián de la puerta salga a dar una ronda entonces saldría rápidamente sin poder ser atrapado, mi suerte fue mayor cuando a los diez minutos el vigilante se fue al baño, aproveché para salir, me estacioné a media cuadra y cambié las grabaciones de las cámaras, fui a mi casa a descansar.

Continuará

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