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El relato erótico "El grupo secreto, Parte 04 (de DagonX)" es un texto de ficción, ni el autor ni la administración de BlogSDPA.com apoyan los comportamientos narrados en él.

No sigas leyendo si eres menor de 18 años y/o consideras que la temática tratada pudiera resultar ofensiva.

  1. El grupo secreto, Parte 01 (de DagonX)
  2. El grupo secreto, Parte 02 (de DagonX)
  3. El grupo secreto, Parte 03 (de DagonX)
  4. El grupo secreto, Parte 04 (de DagonX)
  5. Mi amigo el productor, Parte 03 (de Hector37ND)
Tiempo de lectura: 6 minutos

Pasada la medianoche entre a su cuarto, lo hice sigilosamente tratando de hacer el menor ruido posible con mis pies, su celular se encontraba cargando en una mesita a un lado de su cama, lo desenchufe y lo tome para luego ponerlo en uno de los bolsillos de mi pantalón, me aproximaba a salir de su habitación cuando de repente mi hija recostada en su cama comenzó a moverse y a destaparse ligeramente, su cuerpo semidesnudo se mostró ante mí, este era otro aspecto que también desconocía de mi hija, al parecer ella no usaba pijamas para dormir, en su lugar utilizaba simplemente una ligera blusa y un pequeño bóxer licrado que ligeramente marcaba la línea de su vaginita, mi cuerpo se calentó nuevamente al contemplar su juvenil figura indefensa, me había aguantado todas estas semanas de profanarla pero ahora no había nada que me lo impidiera, saque mi erecto miembro y comencé a masturbarme a centímetros de su cara, de vez en cuando rozaba ligeramente mi punta con sus mejillas y labios, levante un poco su blusa liberando uno de sus pequeños pechos, contemple fascinado su ligera redondez adornado en el medio por un delicado y rosado pezón, la suave brisa de la noche hizo que el mencionado pezón rápidamente se endureciera y su blanca piel también comenzó a estremecerse al sentir el contacto del aire, mis ojos se dirigieron a su entrepierna, al ver la delgada línea que se marcaba en medio de su pelvis comencé excitarme aún más, podía sentir como el semen se iba acumulando en mi punta y yo no podía decidir donde debía tirárselo, no me dio tiempo para planear nada y rápidamente eche el primer chorro de semen en su cabello, el segundo en medio de su pecho descubierto y el ultimo en su vientre a centímetros de su vagina, gracias al cielo mi hija dormía profundamente y no sintió el tibio liquido cayendo sobre su cuerpo, al fin había cruzado la línea, levemente pero la había cruzado, ya no habría vuelta atrás la decisión que tome aquella noche para bien o para mal era la que debía seguir.

Salí de su habitación y me dirigí a la mía, saque el celular de mi bolsillo y la pantalla de bloqueo apareció ante mí, la contraseña de cinco números era la más sencilla de todas.

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Uno pensaría que los chicos de hoy en día con lo extremadamente celosos que son con su privacidad pondrían una contraseña un poco más compleja, pero mi hija ahora mismo era un claro ejemplo de como las nuevas generaciones se van volviendo cada vez más perezosas hasta para esconder sus secretos, bueno al menos este hecho ahora había resultado una ventaja para mí.

Con el celular desbloqueado lo primero que hice fue revisar sus contactos, había muchos, que digo muchos cientos, como era posible que una niña semi-adolescente tuviera tantos contactos, ni yo que era un oficinista adulto con varias relaciones con múltiples empresas tenia tantos contactos como ella.

Buscar algún nombre particular entre tantos contactos sería un verdadero dolor de cabeza, tome la libreta y busque algún nombre que coincidiera con algún contacto, no me sorprendí cuando encontré el primero, era el de mi compañero de oficina, anote su número en una hoja a parte junto con el de varios otros que también halle.

En total había quince nombres relacionados entre la libreta y el celular, ninguno de ellos era el tal DANDY, aun así al final de mi búsqueda quede realmente sorprendido al descubrir que mi hija sostuviera relaciones con quince hombres diferentes cada semana, a lo sumo yo pensé que no pasaba de los cinco pero quince era ya algo exagerado, tenía sus nombres y números ahora solo faltaba alguna foto para reconocerlos cuando los buscara, abrí la galería y me encontré con varias carpetas de imágenes de todo tipo, selfies con sus amigas, imágenes de su cantante favorito, memes, momos etc.

Nada fuera de lo normal, hasta que me topé con una última carpeta que estaba cifrada y requería de otra contraseña, anote la clave anterior y no funciono, pensé un rato t volví a poner la clave anterior solo que al revés, esta vez sí funciono, juventud de hoy en día quien lo diría, la carpeta se abrió y ahí me topé con varias imágenes explicitas de mi hija desnuda y varios otros hombres, algunos enmascarados y otros no, leía los títulos de las fotos “ fiesta de cumpleaños” “en mi primer trio” “mi amigo especial” etc.

En cada una de las imágenes mi nena salía sonriendo, tal parece que estar rodeada de hombres maduros desnudos no le era para nada incomodo, vi las fechas de las imágenes la más antigua era de hace aproximadamente dos años cerca a la fecha en que su madre había fallecido, recuerdo que esas fechas ella solía estar muy deprimida sin ánimos para nada, pero de repente luego de unos meses nuevamente su cuerpo rebosaba de optimismo y alegría, yo como idiota pensé que al fin había superado el luto y la tristeza pero resulta que se encontraba alegre porque había descubierto un nuevo mundo de placeres prohibidos para ella.

Vi la imagen detenidamente, se veía tan pequeña a comparación de ahora, sus senos aún no se desarrollaban y en su cuerpo no se podía apreciar ni una sola curva, era una niña ingenua en todos los aspectos, se encontraba sonriente mostrando sus dientes de leche y abrazando con una mano la cintura de un tipo mientras con la otra sostenía su pene, su manita se veía diminuta entre el enorme miembro del sujeto que también sonreía y abrazaba con una mano a mi pequeña niña jugueteando con sus diminutos pezones, mire detenidamente al tipo y resulto ser nuevamente mi compañero de oficina, ese malnacido hijo de perra, al ver el título de la foto confirme mis sospechas “mi padrino”, aquel infeliz la había introducido en el mundo del sexo.

Estaba rabiado a mas no poder, golpee una de las paredes de mi habitación con furia y un enorme hueco se produjo en ella, inhale profundo y calme mi ira momentáneamente aun no era momento de hacer este tipo de cosas, saque mi celular y me envíe todas aquellas imágenes para revisarlas con más detenimiento después.

Ahora debía revisar los videos, al tener que satisfacer a quince tipos distintos durante casi dos años espere que en su galería hubieran cientos de videos sexuales de cada uno de sus encuentros pero extrañamente solo encontré unos cincuenta en una carpeta igualmente cifrada e igualmente con la misma contraseña, nuevamente envíe los videos a mi celular para revisarlos con detenimiento uno a uno más después.

Era algo extraño el encontrar tan poco videos de seguro ella no los descargaba todos, así que abrí su cuenta y busque el nombre de su grupo, entre y leí con detenimiento cada uno de los mensajes que allí había, la mayor parte de ellos eran solo frases lujuriosas y fotos de sus miembros, los mensajes que les mandaba mi hija también eran de ese tono y no solo mi hija sino también las varias otras chicas que estaban agregadas en aquel chat, al final entendí que la página que había visto cuando descubrí su secreto era solo un chat obsceno con alguno que otro video que de seguro rara vez compartían para presumir.

Los verdaderos chats de negocios se encontraban en los perfiles de los quince tipos que ella frecuentaba, abrí cada uno de ellos y me encontré con lujo de detalle cada una de las citas que habían programado hasta ahora, horarios, lugares de encuentro, montos de dinero etc.

Anoté toda aquella información y seguí subiendo hasta llegar a los primeros mensajes, curiosamente descubrí que doce de los quince tipos habían recién frecuentado a mi pequeña a partir de este año, quizá fuera solo cuestión de gustos que hasta ahora recién se hayan fijado en ella, comprendí porque solo habían unos cincuenta videos guardados hasta ahora, la imagen de mi hija hambrienta de penes se fue suavizando gracias a estos datos.

Supongo que aún no era del todo tarde para sacar a mi hija de aquel mundo de prostitución, pensando en ello la batería de su celular comenzó a molestar y tuve que terminar mi investigación, nuevamente volví a su habitación y puse el celular en la misma posición en la que la encontré, eche un vistazo a mi hija dormida y vi como el semen que le había tirado se había secado en su cabello, tuve que contener mis ganas de echarme otra paja en su cara.

Volví a mi habitación y revise la hora, las 5:15 AM ya iba a amanecer, me desplome sobre mi cama, tome mi celular y para pasar el rato busque el último video enviado, el video que se había realizado hace no más de 10 horas, lo encontré, mire su duración 34 minutos, dude un poco.

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– “REPRODUCIR”

– “SI” “NO”

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– “SI”

Continuará

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