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El relato erótico "Diario de una vida perversa, Parte 15 (de Falko6699)" es un texto de ficción, ni el autor ni la administración de BlogSDPA.com apoyan los comportamientos narrados en él.

No sigas leyendo si eres menor de 18 años y/o consideras que la temática tratada pudiera resultar ofensiva.

  1. Diario de una vida perversa, Parte 01 (de Falko6699)
  2. Diario de una vida perversa, Parte 02 (de Falko6699)
  3. Diario de una vida perversa, Parte 03 (de Falko6699)
  4. Diario de una vida perversa, Parte 04 (de Falko6699)
  5. Diario de una vida perversa, Parte 05 (de Falko6699)
  6. Diario de una vida perversa, Parte 06 (de Falko6699)
  7. Diario de una vida perversa, Parte 07 (de Falko6699)
  8. Diario de una vida perversa, Parte 08 (de Falko6699)
  9. Diario de una vida perversa, Parte 09 (de Falko6699)
  10. Diario de una vida perversa, Parte 10 (de Falko6699)
  11. Diario de una vida perversa, Parte 11 (de Falko6699)
  12. Diario de una vida perversa, Parte 12 (de Falko6699)
  13. Diario de una vida perversa, Parte 13 (de Falko6699)
  14. Diario de una vida perversa, Parte 14 (de Falko6699)
  15. Diario de una vida perversa, Parte 15 (de Falko6699)
  16. Diario de una vida perversa, Parte 16 (de Falko6699)
Tiempo de lectura: 12 minutos

Experimentando con Drogas y Unos Padres Ambiciosos.

Cuando finalmente Vicky llego a su clímax; está prácticamente se desmayó y la deje recostada en la cama mientras yo me daba una ducha. Al salir del baño; cargue en mis brazos a la niña de 11 años hasta el sillón en que retozaba su amiga quinceañera. Después de un rato en que permanecí contemplando sus cuerpos desnudos; las desperté suave y dulcemente dándoles pequeños besos y diciéndoles que era hora que se marcharan. Verónica y Victoria se vistieron en silencio y como acto culmine de lo ocurrido les deposite en sus boca unas píldoras que les dije que era para que no quedaran embarazadas y que no les doliera tanto sus agujeros ultrajados. Fue algo gracioso el verlas marcharse de mi departamento; en especial a Vicky que a duras penas podía caminar ya que según ella le dolía terriblemente su cola.

Durante un par de días no supe nada de las dos niñas, pues tuve que viajar por negocios. Una noche; al llegar al edificio, una nota pegada en la puerta del ascensor me hizo recordar la realización de una reunión de consorcio y me dirigí hacia el departamento en que se llevaría a cabo. Después de una breve presentación y salutación a los presentes supe quién era quien el edificio y en que apartamiento habitaban. Así conocí a los padres de Victoria y a la malhumorada madre de Verónica.

Unos días después de aquella reunión, por casualidad me encontré con el padre de Vicky en el ascensor y este al verme me dijo:

· Viejo… que mierda le diste a mi mujer la otra anoche – espeto sin siquiera saludarme primero el hombre.

· Tu mujer… – respondí yo haciéndome el que no recordaba de quien hablaba.

· Si… en la reunion del consorcio… somos los del 4C… – dijo casi iracundamente el hombre.

· Aaaaa… si… si… ya recuerdo – dije yo tontamente.

· Le di unas gotas homeopáticas para el dolor de cabeza – agregue rápidamente.

· Homeo…. Que – dijo algo incrédulo el hombre.

La puerta del ascensor se abrió en ese preciso instante e interrumpimos la conversación brevemente. Después de ello; le explique al hombre que trabajaba para un laboratorio farmacéutico y que estaba experimentando con drogas para medicinas alternativas. Que lo que le había dado a su mujer eran unas gotas que solía utilizar para el dolor de cabeza ya que la esposa me dijo que padecía de una terrible jaqueca durante la reunión. El hombre me respondió que mi medicación le resulto por demás de satisfactoria a ambos ya que esa noche, su mujer literalmente lo violo sexualmente y que no recordaba nunca haber tenido una noche de tanta lujuria y placer con su cónyuge. Pero la cosa no quedo allí; ya que según me contaba el hombre; al día siguiente se encontró con la madre de Verónica y con quien había iniciado un amorío extramatrimonial desde hacía unos meses, con los mismos resultados.

Mientras escuchaba esto, tuve que improvisar caras de asombro e incredibilidad y cuando el hombre estaba por finalizar su relato le pregunte si el envase que le había dado a su esposa tenía alguna etiqueta o marca. Cuando me respondió que solo tenía impreso una serie de letras y números; mi cara se transformó en sorpresa y preocupación. Esto asusto al hombre un poco y le dije que hacía días que buscaba ese envase ya que me lo habían enviado de un colega farmacólogo del extranjero para analizar. Además me disculpe diciéndole que tal vez había equivocado los envases y que debía recuperarlo ya que podría ser muy peligros, aunque por la experiencia que el hombre me relato parecía ser un potente afrodisiaco.

Pedro se llamaba el padre de Victoria y después de mi falsa explicación sobre la droga que intencionalmente le había dado a su esposa; me dijo que era el santo grial de la medicina ya que según él hacía casi más de un año que no tenía sexo con su mujer y que con su amante había hecho cosas impensables para ambos. Durante la conversación; el hombre me hizo suponer entre líneas y sutiles comentarios que él era el padre de Verónica también. Solo me basto hacerme pasar por un tonto nerd y prometerle a Pedro que investigaría el contenido del gotero y que seriamos socios en el descubrimiento de esta nueva droga milagrosa. Esa noche volví a encontrarme con Pedro quien me entrego el envase en cuestión como se lo había pedido y unos días después; me reencontré con él en un café del centro comercial del edificio y le entregue una carpeta que según le dije eran los resultados del análisis del frasco misterioso, que para aquel empleado gubernamental lo que decían las impresiones era algo complicado de entender.

Al parecer; el matrimonio y la mujer se hicieron amigos inseparables cuando Andrea (así se llama la madre de Verónica) confeso que la niña era hija del hombre y como su esposa estaba embarazada en ese momento de su hija; los tres adultos guardaron el secreto de su paternidad.

· Para cuando podrías tenerlo listo – pregunto Pedro con su rostro iluminado por la lujuria.

· Mmmmm… para mañana o pasado – le respondí yo.

· Jejeje… perfecto – exclamo alegremente el hombre.

· El próximo fin de semana es largo y… – agrego Pedro pero fue interrumpido.

· Pero… voy a tener que conseguir algunas cosas… no se – dije yo.

· Cuanto… cuanto necesitas – dijo desesperadamente sacando de su pantalón la billetera.

· Mmmm… unos 5000 o 10000 dólares – dije yo.

· Bien… aquí tienes tres mil – dijo poniendo sobre la mesa el dinero.

· Cuando lo tenga listo te aviso – dije yo tomando el dinero.

Aquella reunión entre Pedro y yo había ocurrido un día sábado y para el miércoles siguiente le avise que tenía listo la droga experimental. El hombre estaba tan emocionado que cuando nos encontramos unas horas más tarde, en su pantalón ya se notaba un prominente bulto. Además; Pedro me dijo que las niñas se quedarían solas ese fin de semana de tres días y me pidió que le echara una mirada, aunque confiaba que Verónica se encargaría de cuidar bien a su amiga y vecina. Pero por las dudas, me entrego una copia de los dos departamentos por si acaso las necesitara.

El viernes a mitad de la tarde; el matrimonio y la joven madre emprendieron un viaje. Yo me cruce brevemente con los tres adultos en el vestíbulo del edificio y en cada uno de nosotros se dibujó una pícara sonrisa de complicidad. Un rato después; ausculte la puerta del departamento 4A y como no había indicios de que hubiera alguien en él, me dirigí a la del 4C y por el bullicio que del otro lado se escuchaba supe que allí se encontraban mis dos hembras infantiles y que al parecer estaban viendo la televisión. Así es que utilizando las llaves que Pedro me entrego, sigilosa y furtivamente ingrese al departamento.

· Hola niñas – dije yo sonriendo maliciosamente.

· Que quiere acá señor – dijo seriamente Verónica con un tono de sorpresa.

· Sus padres me pidieron que las cuidara y vine a ver que estaban haciendo – le respondí a Vero.

· Además… pensé que talvez querrían algo de esto – agregue yo sacando de mi mochila un par de cigarros de marihuana.

· No… gracias – dijo Vicky escudándose detrás de la quinceañera.

· Váyase – ordeno Verónica secamente y casi gritándome.

· Mmm… así no se tratan a los mayores – le respondí.

· Usted nos violo el otro día – dijo con los ojos llorosos Victoria.

· Si… mejor váyase porque si no… – grito Verónica.

· Porque si no que putita… – le interrumpí sujetándola por la garganta para después empujarla con fuerza y hacerla caer al alfombrado piso.

· Acá tengo un video de todo lo que paso en mi departamento aquel día y en ningún momento yo hice algo en contra de sus voluntades – dije enérgicamente y blandiendo una caja acrílica con un DVD adentro.

· Además… como verán; acá se muestra que ustedes se entregaron sin chistar y también esta cuando las encontré el día anterior fumando hierba y bebiendo vodka en la escalera el día anterior – finalice yo poniendo el disco en el reproductor y encendiéndolo.

En efecto; mis últimas palabras eran lo que comenzaba a reflejar el televisor y aunque el video parecía no estar editado; si lo estaba. Verónica se aproximó al televisor y lo apago para después decirme que era lo que yo deseaba a cambio de mi silencio. Yo sonreí maliciosamente y le respondí que solo deseaba que nos divirtiéramos juntos como la vez anterior. Las niñas aceptaron con temor de que revelara el video a sus padres y no les gustó mucho mi propuesta de que fuéramos a mi departamento aludiendo que este era más grande y acogedor que en el que estaban; pero aun así me siguieron.

Mi departamento es del estilo PENHOUSE y solo hay tres departamentos en ese piso. Como vecinos del piso tengo a un hombre de 75 años que se la pasa encerrado casi todo el día (aunque día por medio es visitado por jóvenes prostitutas) y a un matrimonio mayor que casi no están, pues suelen viajar mucho.

Al ingresar a mi departamento; las niñas se sorprendieron ya que esta vez sobre la mesa ratona no solo había cigarros de marihuana y alcohol; también varios juguetes con formas fálicas y otros juguetes sexuales estaban esparcidos por los sillones. Como las niñas parecían no querer cooperar y estaban muy tensas y nerviosas; prepare tres pequeños vasos con vodka. No muy convencidas de mis intenciones pero seguras de que siguiéndome la corriente todo pasaría más rápido; las niñas bebieron de un solo sorbo aquel líquido ardiente. Lo que no sabían las niñas es que sus tragos habían sido adulterados previamente con un potente afrodisiaco y con LSD. Puse algo de música electrónica suave y encendí el gran televisor de 50 pulgadas en el que comenzaron a reproducirse imágenes de mi encuentro previo con las niñas y los que había tenido con Kiara y también mi difunta esposa Fátima y el pequeño Nicolás. Les dije a las niñas que se sentaran conmigo y lo hicieron, una a cada lado con algo de temor. A continuación les dije que podían fumarse un cigarro de marihuana; pero no lo hicieron. Esto me obligo a tomar uno de los pitillos, encenderlo y posteriormente pasárselos a las niñas. Unos minutos después; las niñas parecían estar más relajadas y también algo inquietas ya que sutilmente se movían en el sillón como si sus ropas les molestaran. Además de todo esto; Verónica y Victoria habían comenzado a respirar más aceleradamente.

Unos minutos más tarde; no necesite decirles a las niñas que se quitaran sus ropas ya que ellas mismas lo hicieron solas para después comenzar a acariciar sus cuerpos que sentían afiebrados. Victoria sujetaba entre sus dedos sus pezones y tiraba de ellos como deseando arrancárselos de su plano pecho. Verónica; en cambio, parecía estar asombrada ya que cada vez que frotaba sus pezones; estos segregaban una minúscula gota de líquido lechoso y blanco. Ambas niñas comenzaron a gimotear silenciosamente y fue entonces cuando les dije:

· Parece que les gusta la película… dejen que las ayude un poco.

Tome un vibrador en forma de falo masculino y después de encenderlo lo coloque entre las piernas de Vicky y le ordene que no dejara de frotárselo entre sus piernas. Después tome una bola vibradora y abriendo ligeramente las piernas de Vero se la introduje en su húmeda vagina. Valiéndome del control remoto de aquel artefacto lo encendí; lo que la hizo gemir fuertemente. Comencé a observa como las niñas gozaban con aquellos aparatos y mientras lo hacía, me desnude y acomode los nuevos juguetes sexuales que utilizaría con mis dos ninfas infantiles. En un determinado momento; observe que las dos niñas tenían sus cabezas reclinadas hacia atrás totalmente compenetradas en darse placer ellas misma y como Victoria frotaba enérgicamente el falo plástico en su vagina y como no deseaba que ella misma se desvirgara; se lo quite y ella reacciono reemplazándolo por sus manos y así continuo masturbándose.

Abrí el maletín y saque de él lo que parecían dos copas de cristal grueso unidos a unas mangueras plásticas. Dentro de cada copa de vidrio coloque los pechos supurantes de Verónica y estos se adhirieron a ellos por el efecto succionador del aparato al que estaban colocados. A continuación; ayude a la quinceañera a sentarse en un sillón inflable, el cual poseía sujeciones con las que inmovilice sus piernas y brazos. Por ultimo; le coloque una mordaza en su boca y un antifaz ciego sobre sus ojos; para al fin regular la velocidad de vibrador que tenía dentro de su vagina.

A continuación, me aproxime a donde se encontraba Victoria y después de hacerla recostarse en el sillón; tome una barra metálica que en poseía cuatros grilletes y con cada uno de ellos sujetes sus tobillos y muñecas dejándola en una postura de sumisión total. En esta posición; Vicky dejaba totalmente vulnerable sus dos agujeros; pero el que más me interesaba en ese momento era el de su aun virginal vagina.

· Me… me va… a violar – dijo la niña de 11 años entre intensos jadeos.

· Voy a terminar lo que no hice el otro día – le respondí yo.

· AAAAYYYY… – grito con fuerza Vicky cuando la mitad de mi verga se introdujo de un solo golpe en ella.

· No… aaayyy… duele… – dijo la niña de 11 años quejosamente.

Comencé a bombear e increíblemente en cuestión de minutos; los 35 cm de largo de mi verga entraban y salían fácilmente de la vagina infantil, pudiendo sentir como esta golpeaba en el cuello uterino de Victoria. Aunque a la niña al principio le dolía mis acciones; en poco tiempo sus gritos de sufrimiento fueron reemplazados por nuevos gemidos.

Después de unos minutos y como una de más manos había estado masajeando su esfínter infantil; logre que este se dilatara un poco y después de retirar mi verga de su vagina la dirigí hacia su ano ya desflorado y la penetre. De esta forma comencé a intercalar penetraciones en el ano y la vagina de la niña de 11 años; logrando después de un largo rato así que esta llegara a tres poderosos orgasmos antes de que yo descargara mi semen en el interior de su vagina recientemente desvirgada. Mientras esto ocurría; ocasionalmente re ojeaba a Verónica; quien se retorcía de placer en el sillón inflable y aunque parecía que trataba de gritar por momentos, de su boca amordazada solo salían sonidos guturales inentendibles. Para cuando finalice con Vicky; la quinceañera estaba inconsciente y exhausta.

Después de quitarles todos los artefactos con los que estaban sometidas; lleve a las dos niñas hasta el cuarto de baño y las coloque en la bañera con agua que tenía preparada. Mientras acicalaba los cuerpos infantiles maltratados; Verónica y Victoria comenzaron lentamente a recuperarse. La quinceañera me pregunto porque les estaba haciendo todo aquello y mi respuesta fue que someter a niñas como ellas me proporcionaba muchísimo más placer que con un adulto. La niña quinceañera comprendió muy bien que estaba bajo el dominio de una persona muy depravada; pero su amiga de 11 años no lo comprendió y sin medir mis palabras le dije que su padres también era unos depravados al igual que yo y que había algo más que una amistad entre ellos. Verónica se sintió verdaderamente intrigada por mis últimas palabras y aunque me insistió en que le diera más detalles; yo le dije que tarde o temprano sabría a que me refería y vendría a mí por ayuda y que eso tendría un valor no monetario.

Después de eso; cenamos y al finalizar la comida, las niñas volvieron a sentir sus cuerpos afiebrados y excitados. Hice que Vicky se sentara en el sillón inflable que anteriormente utilice con Verónica y volví a inmovilizar sus manos y pies para después introducir en su infantil vagina la bola vibradora que anteriormente estuvo dentro de su amiga quinceañera. También le coloque los succionadores en su pecho plano y encendí los aparatos que inmediatamente la hicieron gemir. Le ordene a Verónica que se colocar en posición de perrito y después de unas correcciones de lugar; su trasero quedo a escasos centímetros del cuerpo de su amiga. Coloque otro par de ventosas en los pechos de la quinceañera y comencé la acariciar su espalda hasta que llegue a su aun virginal ano. Lo que la hizo tener un escalofrió en todo su cuerpo.

Tome un consolador de doble punta y de unos 60 cm de largo y comencé a jugar con él en la vagina de la quinceañera mientras que con mi otra mano preparaba el esfínter de la niña 11 años. Pronto; las dos niñas gemían alocadamente e intentaban por sus propios medios lograr penetrarse con aquel largo falo plástico meneado sus caderas. Después de unos minutos; introduje uno de los extremo de aquel largo dildo en el ano de Vicky mientras que el otro extremo lo introduje en la vagina de Vero. El ver como las niñas contorsionaban sus cuerpos para así auto penetrarse con aquel falo de goma era sublime y cuando uno de mis dedos comenzó a dilatar el virginal ano de Verónica; esta ni se inmuto ya que gemía como un animal en celo. Solo cuando mi verga se posiciono presionando el ano de la quinceañera; esta reacciono girando y elevando su cabeza hacia mí. En su mirada había algo de temor; pero también había muchísimo placer.

Al sodomizar a Verónica podía sentir como el falo plástico también la horadaba y esto no solo me excito a mí, sino que también lo hizo con la quinceañera. Permanecimos así por casi media hora y después de descargar mi cremosa leche en sus intestinos; reemplace mi verga por otro falo largo y de doble cabeza como que poseía en su vagina. A Victoria le extraje la bola vibradora y le introduje el otro extremo del largo dildo en su vagina recientemente desvirgada. Así las niñas permanecieron por más de una hora más auto penetrándose doblemente para después desmayarse y dormirse profundamente unidas a los dos consoladores.

Las dos niñas despertaron pasado el mediodía de aquel sábado y cuando lo hicieron estaban con mucha hambre; así que les prepare un abundante almuerzo que comieron estando desnudas. Después de eso; comencé una especie de sesión fotográfica con ambas niñas que rápidamente perdieron el pudor que su desnudez pudría causarles y sin la ayuda de ninguna droga. Le dije a Victoria que tomara de la mesa ratona un juguete sexual que se asimilaba a un martillo y le indique que se colocar en su vagina la parte más pequeña. Cuando lo hizo; el otro extremo de aquel artefacto le hacía parecer a un varón con su miembro viril erguido. Después de eso; les indique a las niñas que se besaran y acariciaran, dando así inicio a un juego lésbico entre las dos. Verónica se arrodillo frente a Victoria e introdujo en su boca aquella representación fálica, dando inicio a una de las mejores mamadas que haya visto en mi vida. Después de unos minutos; la quinceañera se recostó en el sillón y abrió cuanto pudo sus piernas para permitir que su amiga infantil comenzara a fornicarla con el objeto que representaba a una verga. Las dos niñas cambiaron de posturas varias veces y al final; Verónica llego a un orgasmo intenso y beso a Victoria fogosamente como agradecimiento. Después de una breve pausa; fue la quinceañera la que se colocó aquel artefacto fálico, para después volverse a repetir las escenas anteriores pero con la diferencia de que quien dominaba tenía unos grandes pechos juveniles.

Continuará

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