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El relato erótico "Diario de una vida perversa, Parte 08 (de Falko6699)" es un texto de ficción, ni el autor ni la administración de BlogSDPA.com apoyan los comportamientos narrados en él.

No sigas leyendo si eres menor de 18 años y/o consideras que la temática tratada pudiera resultar ofensiva.

  1. Diario de una vida perversa, Parte 01 (de Falko6699)
  2. Diario de una vida perversa, Parte 02 (de Falko6699)
  3. Diario de una vida perversa, Parte 03 (de Falko6699)
  4. Diario de una vida perversa, Parte 04 (de Falko6699)
  5. Diario de una vida perversa, Parte 05 (de Falko6699)
  6. Diario de una vida perversa, Parte 06 (de Falko6699)
  7. Diario de una vida perversa, Parte 07 (de Falko6699)
  8. Diario de una vida perversa, Parte 08 (de Falko6699)
  9. Diario de una vida perversa, Parte 09 (de Falko6699)
  10. Diario de una vida perversa, Parte 10 (de Falko6699)
  11. Diario de una vida perversa, Parte 11 (de Falko6699)
  12. Diario de una vida perversa, Parte 12 (de Falko6699)
  13. Diario de una vida perversa, Parte 13 (de Falko6699)
  14. Diario de una vida perversa, Parte 14 (de Falko6699)
  15. Diario de una vida perversa, Parte 15 (de Falko6699)
  16. Diario de una vida perversa, Parte 16 (de Falko6699)
Tiempo de lectura: 5 minutos

Formando una Familia Muy Especial.

Después de la boda de mi madre y de establecerme por cuestiones de trabajo en la provincia de Mendoza; por mucho tiempo lleve una vida por demás de tranquila aunque continúe manoseando y sodomizando analmente a la pequeña Kiara que estaba bajo mi tutela. La niña en poco tiempo y a pesar de lo que le hacía comenzó a llamarme cariñosamente papa y me enorgullecía que lo hiciera. Esto me hacía lucir como un padre soltero muy amoroso y devoto de su pequeña hija, además de ser un exitoso empresario inmobiliario y nadie sospechaba que pervertía a mi antojo a esa angelical niña que no era familiar directo o indirecto.

Un mes antes de que Kiara cumpliera 8 años y mientras la sodomizaba como de costumbre; retire mi miembro hasta extraerlo completamente de su agujero trasero y sin darme cuenta, cuando volví a empujar mi garrote; este erro de cavidad y se introdujo en la vagina de la niña. Kiara no pudo evitar dar un corto quejido de dolor, pero dado que se encontraba a poco de llegar a su clímax, pareció no molestarse por mi error y hasta inclusive posteriormente me lo agradeció. De esta forma desflore su última virginidad y ambos tuvimos un muy agotador orgasmo.

Paralelamente a lo que parecía ser mi vida como un padre soltero y empresario; al poco tiempo de haber llegado a esta nueva ciudad conocí a una joven mujer con una peculiar historia y que me vi motivado a ayudarla y a conocerla más profundamente. Su nombre era Fátima y aunque cuando nos conocimos tenía 17 años; su personalidad retraída y su forma de vestir anticuada la hacía parecer a una mujer mucho más grande. Nuestro primer encuentro fue pura casualidad; pues como era un día de fin de semana algo frio pero soleado. Con Kiara habíamos ido a pasar la tarde a un parque de diversiones que había llegado a la ciudad; Kiara comenzó a correr en dirección a uno de los juego, cuando tropezó y cayó lastimándose la barbilla. Pero en aquel tonto accidente también cayo Fátima ya que había colisionado con la niña y solo tuvo un raspón en sus rodillas. Acudí rápidamente y le brinde primeros auxilio a las dos, aunque a Kiara posteriormente debieron suturarle el corte en su mentón. La joven mujer se ofreció a acompañarnos hasta el hospital cercano para que atendieran a la niña de 6 años y así fue comenzamos a conocernos. De esta forma supe que era la hija de un comerciante de origen árabe y que nunca había tenido una vida tan aventurera como la mía ya que había sido criada de una forma muy estricta para que solo cumpliera el rol de mujer de la casa para su marido, convirtiéndola en una mujer muy sumisa, tímida y hasta tonta. A los 12 años fue obligada por su progenitor a contraer matrimonio con un hombre 20 años mayor que ella y resulta que este hombre no solo la maltrataba físicamente, sino que también psicológica y moralmente. Pero lo más trágico de su historia fue que me contó que había quedado embarazada en dos ocasiones y que por las golpizas de su marido, perdió ambos bebes no nato y que según le dijeron los médicos jamás podría volver a tener hijos en el futuro. Me convertí en el confidente y consejero de la joven mujer, aunque al principio no existía interés sexual entre ambos. Dado que su marido era muy violento y celoso; mis encuentros con Fátima los hacíamos casi en secreto en las afuera de la ciudad, en una zona boscosa y con un arroyo cristalino lejos de cualquier mirada indiscreta.

Pero al día siguiente de haber desvirgado la vagina de Kiara me encontré con la noticia de que el marido de la joven mujer había tenido un accidente y había sido hospitalizado con un pronóstico no muy alentador, ya que de sobrevivir, posiblemente quedaría postrado el resto de su vida. Las cosas comenzaron a ponerse algo turbias ya que el hombre al momento del accidente estaba acompañado por una mujer de 22 años y que había fallecido en el accidente. Las investigaciones siguientes arrojaron como resultado de que la joven mujer era la amante del marido de mi nueva amiga. Pero lo más indignante para Fátima y que le sirvió para darme cuenta de lo ingenua y tonta que era; fue el descubrir un diario personal que llevaba su esposo de todas sus amante y que además de ser en su mayoría menores de edad, las calificaba del 0 al 10; teniendo esta la más baja puntuación. El diario; además de descalificar y menospreciar a Fátima, también sirvió para revelar las futuras intenciones del hombre ya que pensaba divorciarse de la esposa y dejarla en la miseria total. Para sumarle dramatismo y como si se tratara de una vulgar telenovela; también descubrió que la amante de su esposo, había tenido un niño y que ya casi estaba por cumplir su primer año de vida. Más que nunca; Fátima necesitaba de un amigo después de lo ocurrido. Todo esto era porque los hermanos de su marido estaban también involucrados y tenían las intenciones de despojarla de todo lo que tenía.

Friedrich Nietzsche dijo “en la venganza, como en el amor, la mujer es más bárbara que el hombre” y pude dar fe de que esas palabras eran muy válidas cuando ayude a Fátima a recuperar su vida y a vengarse de los dos hombres que querían destruirla y de su marido. Involucrarlos en negocios turbios fue muy sencillo para mí y en poco tiempo uno de los dos hermanos de su convaleciente esposo se suicidó, mientras que el otro se vio mesclado en la muerte de este y en varios delitos de desfalco que lo llevaron a la cárcel por mucho tiempo. En cuanto al esposo; les diré que podría decirse que se llevó la peor parte, ya que como habían pronosticado los médicos, quedo postrado en una cama y no logro recuperar las funciones del habla y sus movimientos corporales. Mi asistencia no solo sirvió para que Fátima se vengara de sus cuñados; sino que también tomara el control de los negocios de su marido y rehiciera su vida como le plazca. Para ello; siguió mis consejos y cambio radicalmente su forma de vestir y su forma de ser, lo que hizo que a partir de ese momento muchos hombre, inclusive yo, nos diéramos cuenta de que era una joven mujer muy exuberante y sensual.

Como dije ante; la joven amante del marido de Fátima había tenido un hijo y como su difunta madre resulto ser huérfana y no había quien se hiciera cargo del niño. La justicia dictamino que Fátima con sus 19 años se hiciera cargo del hijo bastardo de su marido y a regañadientes tuvo que aceptar; aunque ya demasiado tenía con tener que cuidar del abusador parapléjico de su esposo; sabía muy bien que el niño era víctima inocente en todo aquel momento y en un primer momento no deseaba hacerse cargo de ese hijo ajeno. Este niño se llamaba Nicolás.

Desde que conocí a Fátima; nuestra relación fue más bien platónica como la de grandes amigos sin intereses sexuales mutuos. Después de ocurridos los eventos anteriormente relatados; mi relación con mi joven amiga de 19 años prosiguió y se hizo muy común que compartiéramos gratas veladas junto a nuestros niños, mientras que a su postrado e invalido marido lo cuidaba una enfermera. Por mi parte; yo continuaba teniendo una perversa relación sexual con la pequeña Kiara, llegando a convertirla en toda una experta en las artes sexuales y que mi amiga Fátima desconocía, como el resto de la gente.

Algo que omití decirles es que siendo un adolescente; siempre me habían interesado todo lo relacionado con la tecnología y desde que mi madre me regalo mi primer ordenador, rápidamente me interese en saber sobre su funcionamiento llegando a convertirme en todo un experto con el tiempo. Es por eso que una noche en la que me reuní con Fátima, no me molesto cuando me pidió que le revisara su computadora portátil pues estaba funcionando con mucha lentitud. Al revisar el historia de la máquina, descubrí que mi joven amiga navegaba en páginas pornográficas y decidí no revelar este descubrimiento para no avergonzarla.

Continuará

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