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El relato erótico "Diario de una vida perversa, Parte 02 (de Falko6699)" es un texto de ficción, ni el autor ni la administración de BlogSDPA.com apoyan los comportamientos narrados en él.

No sigas leyendo si eres menor de 18 años y/o consideras que la temática tratada pudiera resultar ofensiva.

  1. Diario de una vida perversa, Parte 01 (de Falko6699)
  2. Diario de una vida perversa, Parte 02 (de Falko6699)
  3. Diario de una vida perversa, Parte 03 (de Falko6699)
  4. Diario de una vida perversa, Parte 04 (de Falko6699)
  5. Diario de una vida perversa, Parte 05 (de Falko6699)
  6. Diario de una vida perversa, Parte 06 (de Falko6699)
  7. Diario de una vida perversa, Parte 07 (de Falko6699)
  8. Diario de una vida perversa, Parte 08 (de Falko6699)
  9. Diario de una vida perversa, Parte 09 (de Falko6699)
  10. Diario de una vida perversa, Parte 10 (de Falko6699)
  11. Diario de una vida perversa, Parte 11 (de Falko6699)
  12. Diario de una vida perversa, Parte 12 (de Falko6699)
  13. Diario de una vida perversa, Parte 13 (de Falko6699)
  14. Diario de una vida perversa, Parte 14 (de Falko6699)
  15. Diario de una vida perversa, Parte 15 (de Falko6699)
  16. Diario de una vida perversa, Parte 16 (de Falko6699)
Tiempo de lectura: 5 minutos

Mi madre y yo, parte 2.

Mis encuentros sexuales con mi madre se llevaban a cabo cuando mi padre se ausentaba y dos o tres veces al mes; don Ramón nos visitaba y nos satisfacía a ambos. Poco después de que cumpliera los 10 años, tres hechos cambiaron completamente mi vida. El primero fue que mis padres se divorciaron y este se mudó a otra ciudad. En ese mismo tiempo; Don Ramón dejo de visitarnos y con el tiempo supe que se debió a que fue arrestado por haber violado a su pequeña nieta de 2 años. Por último y más importante; fue que un día mientras mi madre me succionaba mi verga infantil, comencé a sentir un extraño cosquilleo y poco después eyacule abundantemente por primera vez en la boca de mi madre. Esta, mantuvo mi liquido viscoso en su boca para después fusionar sus labios con los míos en un ardiente beso compartiendo mi esperma, el cual sabia más dulzón que el de Don Ramón.

Con la separación de mis padres; me convertí en el amante de mi progenitora a tiempo completo y a medida que fui creciendo, mi madre me fue inculcando su pasión por la literatura erótica. Para cuando tenía 12 años; ya había leído “el amante de lady chatterley”, “historia del ojo”, “los infortunios de la virtud” y muchos más. Pero los que más me marcaron fueron “lolita”, “historia de O” y “120 días de Sodoma”. También se hizo común que con mi madre observáramos videos pornográficos o recreaciones fílmicas de los libros eróticos que veíamos en los viejos casete de VHS que alquilábamos los fines de semana ya que la democracia había vuelto al país y el encontrar material pornográfico explicito se tornó muy fácil.

Por aquel tiempo; mi madre solía comprar unos pequeños magazines que contenían fotos y relatos eróticos de distintas categorías. Además solían traer una especie de avisos clasificados para que los lectores intercambiaran correspondencia a través de casillas de correo. Sin pensarlo mucho; con mi madre iniciamos un intercambio casi semanal de cartas con una pareja que decían ser hermanos mellizos y que desde hacía tiempo tenían una relación incestuosa a pesar de que tenían 20 años. Rápidamente entablamos una grata amistad y al cabo de unos meses concretamos un encuentro para conocernos personalmente. Héctor y Estela se llamaban estos hermanos y ambos Vivian y estudiaban en la Capital Federal, pero era de una ciudad del interior argentino. Prácticamente nos saludamos como si fuéramos familiares y hacía tiempo que no nos veíamos; aunque los cuatro estábamos un poco nerviosos por aquel primer encuentro. Después de haber recorrido algunos lugares turísticos de la Capital Federal y ya más relajados; nos dirigimos al departamentos que estos dos hermanos compartían. Allí; Héctor sorpresivamente beso apasionadamente a mi madre y casi de inmediato, Estela me sujeto la cabeza con sus manos e imito a su hermano mellizo. Lentamente; cada pareja se fue desnudando y sin darme cuenta me encontré dentro de una de las habitaciones de aquel departamento estudiantil. La joven mujer de 20 años me condujo hasta la cama y después de hacer que me recostara en ella dijo:

· Para tener 12 años; tienes una verga muy grande y muy linda.

· Mi hermano no la tenía así cuando tenía tu edad.

A continuación; la joven mujer de 20 años se arrodillo frente a mí y comenzó a succionarme la verga. Esto duro poco tiempo pues yo me recosté en la cama y con Estela formamos un 69. Mantuvimos aquella postura hasta que descargue por primera vez mi cremosa leche en la boca de la veinteañera mientras esta se retorcía de placer con su clímax. Mientras ocurría esto; podía escuchar los gemidos de mi madre provenientes de la otra habitación. Estala y yo nos besamos fogosamente y acariciamos nuestros cuerpos mientras recuperábamos algo de fuerzas y cuando mi garrote se irguió a los pocos minutos, la penetre vaginalmente. Tuve una segunda descarga dentro de la matriz de la joven adulta mujer y al cabo de unos minutos más tarde, la poseí analmente. Ambas parejas quedamos agotadas y nos dormimos profundamente. Fue la primera vez que lo hacía con otra mujer que no fuera mi madre; pero sabía que ella había tenido una velada tan maravillosa como yo.

Mientras desayunábamos al día siguiente; se produjo la típica conversación sobre como lo habíamos pasado y así descubrimos mi madre y yo que Héctor tenía la fantasía de poseer analmente a una persona de su mismos sexo. Por alguna extraña razón que ahora no recuerdo; con mi progenitora habíamos omitido contarles a esta pareja de hermanos mellizos incestuosos, nuestra historia con Don Ramón y el escuchar aquella confesión por parte del muchacho de 20 años, me hizo recordar cuanto disfrutaba de la verga del viejo cincuentón horadando mi cola. Mi madre reacciono con rapidez y le dijo a Héctor que ella acostumbra a introducirme los dedos en la cola y que si yo me dejaba penetrar analmente por el muchacho; este debería aceptar recíprocamente el mismo trato después. Yo entendí perfectamente el juego de mi madre y cuando esta me ordeno que me reclinara sobre la mesa de cristal en la que desayunábamos, obedecí sin dudarlo. Acto seguido; mi progenitora tomo un poco de manteca y la unto en mi canal trasero mientras me acariciaba las nalga también.

· Wau… es casi tan grande como la mía – comento Héctor al ver mi verga erguida.

· No recuerdo haberla tenido así de grade a su edad – agrego el muchacho veinteañero.

· Si…. Jejeje… yo dije lo mismo anoche – comento su hermana Estela.

· Y es igual de juguetona como la tuya – añadió por ultimo.

· Aaahhhggg… – gimotee yo cuando esta me introdujo uno de sus dedos en mi agujero trasero.

La verga de Héctor se irguió como si hubiera tenido un resorte y sin necesidad de ningún tipo de estimulación adicional. Unos segundos después; el muchacho de 20 años se colocó detrás de mí y apoyando su garrote ardiente contra mi orificio trasero, me penetro dando un sorpresivo y violento empujón; lo que me hizo dar un grito que Estela acallo besándome. Después de varias estocadas en mi trasero por parte de Héctor; mi madre lo interrumpió para que yo me colocara en otra posición y fue como esta vez me recosté nuevamente sobre la mesa pero esta vez sobre mi espalda. Con la ayuda del muchacho veinteañero, levante mis piernas hasta apoyarlas contra sus hombros y este volvió a penetrarme analmente. Estela y mi madre; aprovecharon esta nueva postura mía para comenzar a lamer y succionar mi verga entre ambas.

Hacia tanto tiempo que no sentía mis intestinos invadidos por una verga que prácticamente al cabo de pocos minutos no pude contenerme y descargue mi primera dosis de esperma en las bocas de las dos féminas. Pero Héctor continúo por un tiempo más horadando mi trasero y fue entonces que vi como mi madre se colocaba detrás del muchacho y procedió a hacer lo mismo que había hecho con mi cola. Estela se unió a mi madre nuevamente y no sé cuál de las dos penetro con sus dedos a Héctor; solo sé que este comenzó a gemir con mayor intensidad y al poco tiempo anuncio su inminente descarga. Después de que el muchacho inundara mis intestinos con su néctar gomoso; retiro su garrote de mi trasero y las dos mujeres casi se pelearon por lamer mi chorreante agujero anal. Prácticamente esto hizo que mi verga volviera a levantarse y poco después; fui yo quien se posiciono detrás de aquel joven hombre y lo penetre de la misma forma en que él lo había hecho conmigo.

· Que hermoso es ver a un hombre ser cogido por un niño – comento mi madre.

· Si… es realmente bello… te gusta hermanito – dijo Estela.

· Aaahhhggg… si… me encanta – respondió Héctor.

Mi madre y Estela se fundieron en un ardiente beso lésbico y comenzaron a acariciar recíprocamente sus cuerpos. Al poco tiempo; las dos féminas se recostaron en el suelo y formaron un 69 que duro hasta que ambas llegaron a sus respectivos clímax y yo descargue mi cremosa leche en las tripas del hermano incestuoso.

Aquel fin de semana que pasamos mi madre y yo con estos hermanos mellizos incestuosos, fue el inicio de un interminable de futuros encuentros con estos y otros matrimonios de mentes liberales y deseosas de experimentar del sexo de cualquier tipo.

Continuará

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