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El relato erótico "Chantajeando a Mary, Parte 05 (Final) (de Johernan)" es un texto de ficción, ni el autor ni la administración de BlogSDPA.com apoyan los comportamientos narrados en él.

No sigas leyendo si eres menor de 18 años y/o consideras que la temática tratada pudiera resultar ofensiva.

  1. Chantajeando a Mary, Parte 01 (de Johernan)
  2. Chantajeando a Mary, Parte 02 (de Johernan)
  3. Chantajeando a Mary, Parte 03 (de Johernan)
  4. Chantajeando a Mary, Parte 04 (de Johernan)
  5. Chantajeando a Mary, Parte 05 (Final) (de Johernan)
Tiempo de lectura: 6 minutos

Desde aquel día Mary había servido como la prostituta del desconocido: después de la escena en el yate, ella fue enviada como dama de compañía con un tipo extranjero que estaba buscando acción, y Mary termino en un hotel sirviendo a este extraño, y luego vinieron muchas escenas como esa. Hubo una donde el tipo era un fetichista y amaba el BDSM, ese día ella fue a parar a un sótano donde el hombre tenía una serie de instrumentos de tortura y ella fue atada y castigada, En verdad esa experiencia nunca le gustó. Casi todos los días era enviada a una asignación diferente y habían pasado casi treinta días. Mary se había vuelto adicta a la sumisión y cada noche se imaginaba que vendría el siguiente día para ella, y todo eso la excitaba tanto que no paso una noche que su esposo no le dio una buena
cogida.

Sin embargo ya habían pasado ocho días desde la última aventura y el extraño no se había reportado más, Mary empezó a sentirse inquieta y amargada de nuevo, cada día se masturbaba pensando en alguna experiencia pasada pero eso no la satisfacía. Después de otros ocho días más y no saber nada del extraño ella empezó aceptar de nuevo su vida aburrida que llevaba antes.

Un día que ella estaba en esos días aburridos en su casa decidió hacerle una visita a su esposo a la oficina, rara vez ella iba a la oficina de su esposo, él era un hombre ocupado y nunca la atendía como ella quería, casi siempre terminaba sentada leyendo alguna de las revistas que habían en la sala de espera y luego se despedía, mientras su esposo se disculpaba por no poderla atender. Ya había pasado casi seis meses desde la última visita y aunque tenía la impresión que no sería diferente a las otras visitas ella decidió ir, su objetivo era distraerse y no pensar en el extraño. Su esposo era el gerente y dueño de un pequeño negocio familiar y tenía a su cargo un pequeño grupo de empleados, cuando ella llego al negoció y recibir la bienvenida de la persona que estaba en información ella se dirigió a la oficina. Cuando se estaba acercando a la puerta, noto que esta se abría y de ella emergía un hombre que ella reconoció inmediatamente, el tipo no la vio a ella porque tomo el sentido contrario en el pasillo. Mary quedó helada por un momento, no supo qué hacer por un instante. Ella nunca en su vida podría olvidar aquel rostro. Un manojo de pensamientos revolotearon en su cabeza: `¿Que hacía el tipo que la había seducido en el gimnasio en la oficina de su esposo? ¿Era este hombre el que la había estado chantajeando todo este tiempo?’ ella siempre se había imaginado eso, pero de nuevo `¿Qué hacía en la oficina de mi esposo? ¿Acaso trabaja aquí? El extraño le había dicho que si no hacía lo que él decía entonces las fotografías irían a parar a manos de su esposo, y ella había hecho todo porque lo último que ella quería era que su esposo supiera la verdad.

¿Sería que el hombre se cansó de mantener su compromiso y terminó entregando las fotografías, y justo aquel día? Entonces Mary se imaginaba a su esposo sentado en su sillón del escritorio con las fotografías expuestas ante él encima de su escritorio de madera, el tipo no solo tenía fotografías del gimnasio, que fueron las que comenzaron a rodar la rueda de perversión, sino que tenía fotos de cada una de las escenas que ella había vivido después de eso, por lo menos centenares.

Mary se detuvo en seco y quiso regresar de nuevo, sus nervios estaban de punta. Cuando había dado unos pasos de regreso, ella de nuevo se detuvo y pensaba que no tenía sentido seguir huyendo si su esposo ya sabía, era mejor enfrentar la realidad y tratar de convencerlo que ella fue timada y todo lo que hizo fue bajo amenaza, aunque ella pensaba que cualquier excusa que diera no sería creíble después que su esposo viera su cara de puta en cada foto. Mientras se acercaba a la puerta sus piernas luchaban por sostenerla, cuando llego frente a la puerta, respiró profundo tratando de calmarse y dio unos golpecitos a la puerta y entonces giró la manilla de la
puerta como siempre hacía. Cuando la puerta abrió un alivió recorrió su cuerpo al ver que su esposo estaba sentado ante su computadora personal.

Cuando Roberto vio que su esposa estaba en la puerta se levantó y fue a su encuentro a darle la bienvenida con un beso tierno, como siempre hacía. Cuando Roberto se quedo mirando a su esposa y la tomo por sus manos dijo:

“¿Qué pasa cariño, estas toda helada y pálida? ¿Estás enferma?”

“No, estoy bien. Puede ser el frio que está haciendo afuera.”

Después de terminar de entrar y acomodarse en un sofá juntó con su esposo al lado y estar conversando por unos minutos, su esposo recibió una llamada que lo obligaba a dejar la oficina por unos minutos, dejando a Mary sola. Cuando Mary estaba sola no dejaba de pensar en el tipo que estaba unos minutos antes en la oficina, ella miraba alrededor y su vista se enfoco de nuevo en la computadora que estaba encima del escritorio. Mary se levantó y se acercó a la laptop que su esposo había dejado encendida.

Ella siempre había respetado la privacidad de su esposo, así como él había respetado la de ella y de alguna manera esa confianza que se tenían había sido un pilar en su buena relación, ella nunca había curioseado en la computadora personal de su esposo, sin embargo el pensamiento del tipo que acababa de salir de la oficina no se apartaba de su mente y de nuevo pensamientos revoloteaban en su mente: ¿Qué tal si su esposo sí recibió las fotos, y justó las estaba cargando en la computadora cuando ella entró?

Sin embargo ¿Por qué no parecía molesto? ¿Sería que no quería hacer una escena en la oficina y estaba esperando a llegar a la casa? Mary ya no podía soportar tanta incertidumbre y el miedo y temor volvió a embargar su cuerpo. Entonces se sentó en el sillón donde minutos antes estaba su esposo mirando la computadora, rápidamente abrió el buscador y empezó a buscar todos los archivos de extensión “.JPG” que había en el disco duro. Después de unos minutos la pantalla del buscador empezó a desplegar todos los archivos que contenían fotografías y eran centenares. Después de terminar la búsqueda Mary empezó a detallar archivo por archivo. De repente vio una carpeta que le llamo la atención que estaba escondida a la vista y se llamaba “DOMO”. Con temor ella cliqueo sobre la carpeta y esta se abrió, mostrando más carpetas. Cuando Mary leyó los nombres de las carpetas, quedo completamente helada en el sitio: “Gimnasio, casa, Centro comercial, amigo1, amigo2, Etc.” No había duda de que se trataba. “Dios mío mi esposo, mi esposo sabe todo” ella no dejaba de repetirse como una autómata, quería que la tierra se la tragara. El hombre que acababa de salir era el que la estaba chantajeando y sin embargo había entregado las fotografías a su esposo, ella ya no tenía valor para volver a ver a su esposo a la cara, quería salir corriendo a cualquier parte. De repente algo le llamo la atención, la carpeta que estaba seleccionada (Gimnasio), mostraba la fecha de descarga y no era la de hoy, sino hacía tres meses, Mary recordó que esa era aproximadamente la fecha donde ella estuvo en el gimnasio con su hijo, entonces rápidamente señaló la siguiente carpeta y era de unos días después de aquella fecha, luego señalo la otra y la otra y todas coincidían con el tiempo que ella había vivido la escena.

El miedo se estaba trasformando en curiosidad, su esposo había sabido todo este tiempo de las cosas que ella estaba haciendo, y nunca le había recriminado nada, ni siquiera la enfrentó, en cambio la había estado cogiendo como nunca lo había hecho desde entonces. Entonces Mary noto que habían dos documentos de texto. Abrió el primero y este desplegó nombres, y el acto que iban hacer:

José: el tipo del gimnasio.

Banda las águilas: Violación en la casa.

Arturo: Vigilar el baño en el centro comercial.

Luis: Amigo del yate.

Después había una lista de clientes al que llamaba amigo1, amigo2. Etc.

Rápidamente abrió el otro documento y en el estaban descritos como sería cada escena que viviría Mary, la del gimnasio, en la casa, en el centro comercial, en el yate, las otras estaban a la imaginación de sus clientes. Al final del documento había una escena que estaba puesta entre paréntesis, Mary leyó con entusiasmo aquella escena: la escena se trataba de unos tipos que irrumpían en la casa un día que toda la familia estaba junta: ella, su esposo y sus dos hijos. Entonces ella era forzada a copular con el bóxer como una perra mientras los demás la veían.

La quijada inferior de Mary casi golpeaba el escritorio. Ahora para ella todo estaba claro y como si un rayo golpeara su cabeza se dio cuenta que la persona que estaba detrás de todo esto no era otra persona que su propio esposo. Mientras Mary trataba de aclarar sus ideas sobre lo que debía hacer a partir de ese entendimiento, la puerta se abrió y su esposo apareció en la puerta.

Fin

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