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El relato erótico "Chantajeando a Mary, Parte 04 (de Johernan)" es un texto de ficción, ni el autor ni la administración de BlogSDPA.com apoyan los comportamientos narrados en él.

No sigas leyendo si eres menor de 18 años y/o consideras que la temática tratada pudiera resultar ofensiva.

  1. Chantajeando a Mary, Parte 01 (de Johernan)
  2. Chantajeando a Mary, Parte 02 (de Johernan)
  3. Chantajeando a Mary, Parte 03 (de Johernan)
  4. Chantajeando a Mary, Parte 04 (de Johernan)
  5. Chantajeando a Mary, Parte 05 (Final) (de Johernan)
Tiempo de lectura: 5 minutos

Ya había trascurrido varios días y ella se sentía inquieta porque no tenía noticias del extraño, estaba pendiente del correo pero no había mensajes de esta persona, sonaba el teléfono y corría con la esperanza de escuchar esa extraña voz, desde su escena en el baño ella no había podido calmar su excitación y constantemente se estaba masturbando imaginándose que nuevos retos tenía el extraño para ella, incluso su esposo había notado como su esposa se estaba comportando más cariñosa y mimosa con él, y le había comentado sobre si le pasaba algo. Ella pensaba: `Que coño me está pasando, porque me hace sentir tan bien toda esta porquería, ¿Por qué ese maldito no se ha comunicado?’ de nuevo sonó el teléfono y ella corrió, cuando colgó la bocina su corazón estaba acelerado mientras esperaba escuchar la voz distorsionada. Casi le da un infarto cuando la voz dijo:

“Pensaba que me había olvidado de usted puta”

Mary no atinaba que decir, la voz continuo: “Hoy vas a dar un paseo por el malecón y harás una visita a un amigo en un yate que está aparcado al lado de la garita de la marina, llevas un vestido de licra ajustado y por supuesto en tacones.”

“Yo no puedo ir en público vestida de esa manera, acaso usted piensa que soy una prostituta…” la voz no la dejó terminar.

“Yo no te estoy diciendo si puedes ir o no vestida así, y por supuesto que eres una prostituta, o que crees que vas hacer al yate, entendido puta.” Con eso colgó dejando a Mary con temblor y excitación, mientras su coño le picaba como si fuera el más agradecido. Mary miro el reloj de la pared y vio que tenía que apurarse o si no se le haría tarde y no quería estar fuera de casa para cuando sus hijos y esposo llegaran a casa.

Ella fue a su cuarto y se puso un vestido blanco de licra, ella sabía que debía decidir entre usar un hilo o ir sin pantaletas, al final decidió ir sin pantaletas, se puso maquillaje, asegurándose que se le resaltara sus grandes ojos negros y sus labios carnosos, después de calzarse sus tacones se poso ante el espejo y le gustó lo que vio, entonces salió de la casa.

Después de estacionar su vehículo Mary empezó a caminar por el malecón buscando al yate que le habían indicado, mientras caminaba ella no podía dejar de notar como los transeúntes la desnudaban con la mirada, mientras que la licra se le montaba alrededor de los globos de las nalgas, ella luchaba con el vestido mientras caminaba, pero raramente tenía éxito, cuando llego al lugar vio el yate y se acercó, Mary estaba muy nerviosa porque ella jamás en sus más húmedos sueños se imagino que haría el papel de una prostituta, y excitada porque toda esta nueva experiencia la tenía al borde. Cuando llego al yate esperaba que alguien la estuviera esperando pero no había nadie si no que se veía solo, Mary se acercó y llamó pero nadie respondió, entonces entro y volvió a llamar, fue cuando una voz fuerte le dijo que pasara y se tomara algo mientras el salía del baño.

Mary entro con temor y espero un rato, entonces se acerco a la barra del bar pero en el momento que dio la espalda, unos brazos fuertes la tomaron por la cintura, dejándola helada en el instante. El tipo dijo al oído de Mary:

“Cuando mi amigo dijo que una mamá me iba a visitar para servirme como yo quisiera, nunca me imaginé que sería la mamá más guapa que he visto en mi vida.”

Entonces el tipo que parecía estar acostumbrado a tratar con prostitutas tomo el vestido de Mary y lo recogió a su espalda, después la dio unos golpecitos a la pantorrilla para que abriera las piernas, cuando Mary abrió un poco, él sencillamente tomo sus dos nalgas con sus dos manos abriéndolas para exponer su culo, entonces sin ninguna compasión empujo su trozo de carne haciendo chillar de dolor a Mary.

“Te duele puta, es que tu marido no te da por el culo. Yo te voy hacer chillar.”

Sin compasión el empujaba duro, mientras las lagrimas estaban bañando el rostro de Mary, ella se había imaginado una escena de amor con un amante, aunque fuera a servir de prostituta, pero en cambio estaba recibiendo un trato como si fuera un trapo viejo, de momento sintió compasión por las prostitutas que venden su cuerpo por unos dólares, ella siempre había soñado sobre cómo se sentiría ser una prostituta, y sintió envidia de esas mujeres en algún momento, pero ahora sentía compasión. Después de unos minutos su culo virgen empezó aceptar aquel monstruo y el dolor empezó a tornarse en placer, cinco minutos después las caderas de Mary empezaron a tener movimientos propios y ella misma se estaba cogiendo con ese pedazo de carne de unos treinta centímetros, cuando sentía que las bolas pegaban en su clítoris ella gemía de placer.

“Te gusta no es así puta. ¿Te gusta? Responda puta” mientras daba una palmada en su trasero. Si había algo que Mary odiara era que le dieran nalgadas, pero no estaba en condiciones de exigir. Sin embargo la rabia que sentía no le permitió dar una respuesta, simplemente gimió.

El tipo volvió de nuevo y golpeo sus nalgas, haciéndolas picar. Mary gimió de nuevo y con voz quebrada dijo “Me gusta”

“¿Qué te gusta puta?”

“Me gusta que me cojan por el culo” aunque ella sabía que esa era la respuesta que debía contestar, no lo hizo por un simple formalismo porque era cierto, ella nunca en su vida había sentido semejante placer, aunque su marido siempre la había cogido por el culo.

“¡Demuéstrame que te gusta!, puta” entonces el tipo se quedo quieto como una estatua. Mary supo inmediatamente que era lo que quería el hombre e inmediatamente ella empezó a empalarse más profundamente y con movimientos rítmicos ella empezó a fucking al tipo. Ahora Mary empezó a gritar.

“¡OH SI! Que rico. Vamos cógeme bastardo. No te pares” mientras ella desesperadamente trataba de apoderarse de aquel pedazo de carne como si fuera la lo último que iba a tener en su vida.

“Dame duro, por favor dame duro por mi culo de mujerzuela, cabrón” Mary ahora estaba llorando pero de placer, mientras rogaba al tipo que la cogiera duro. El tipo ahora podía ver la lujuria de la mujer y empezó a cogerla de nuevo, al mismo ritmo que ella lo hacía, mientras daba palmaditas a su trasero. Para Mary ya las palmadas en sus nalgas no eran ninguna molestia, acaso ese ardor era una fuente de placer, entonces meneaba el trasero como si quisiera más.

El hombre saco su guevo del culo, entonces Mary empezó a gritar de desesperación: “No lo saque cabrón, mételo. Dame duro, quiero tu palote en mi culo adultero.” Entonces desesperadamente retrocedía como si ella misma quisiera empalarse. El tipo metió sus treinta centímetros de carne de nuevo haciéndola gemir de nuevo. Durante la siguiente hora Mary logro no menos de cinco orgasmos. Para
entonces ella y el tipo ya habían recorrido el interior del yate mientras el tipo la cogía, ella ya no se comportaba como una madre de dos que estaba siendo chantajeada, si no como una vulgar prostituta que amaba su trabajo.

Dos horas después Mary abandonaba el yate llena de semen en su culo y piernas, el tipo no le permitió lavarse. Mientras Mary caminaba por el malecón rumbo al carro tenía una lucha con su vestido tratando que la falda cubriera sus piernas húmedas, para cualquiera que la viera no había duda que esa mujer era una prostituta. Cuando Mary logro llegar, y estar segura dentro de su vehículo un alivio recorrió su cuerpo, después de meditar en todo lo que había pasado dentro del yate ella mordió su labio inferior y regresó a su casa.

Continuará

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