ATENCIÓN:

El relato erótico "Chantajeando a Mary, Parte 03 (de Johernan)" es un texto de ficción, ni el autor ni la administración de BlogSDPA.com apoyan los comportamientos narrados en él.

No sigas leyendo si eres menor de 18 años y/o consideras que la temática tratada pudiera resultar ofensiva.

  1. Chantajeando a Mary, Parte 01 (de Johernan)
  2. Chantajeando a Mary, Parte 02 (de Johernan)
  3. Chantajeando a Mary, Parte 03 (de Johernan)
  4. Chantajeando a Mary, Parte 04 (de Johernan)
  5. Chantajeando a Mary, Parte 05 (Final) (de Johernan)
Tiempo de lectura: 11 minutos

El hecho que ella había violado sus votos matrimoniales por segunda vez ya no estaba haciendo mella en ella, y empezó aceptar que era una esposa más de tantas esposas que engañaban a sus esposos. Lo que había comenzado como un sentimiento de culpabilidad que no la dejaba dormir desde aquel día con el tipo en el gimnasio, ella lo acepto como un camino a la que no tenía otra opción mientras el personaje de las fotos la siguiera chantajeando, este nuevo sentimiento la relajo y empezó a sentirse a gusto. Había trascurrido un par de días desde la orgía en su cuarto, y ella estaba de nuevo revisando su correo cuando de nuevo había otro del mismo destinatario, ella lo abrió desesperadamente y de nuevo había otro set de fotografías, pero no del gimnasio, sino de su propio cuarto, mientras ella estaba abandonada al desenfreno y la lujuria con aquellos cinco tipos mal encarados comportándose como una puta. Un miedo de nuevo atravesó su cuerpo, pero ya no tanto como la primera vez. Ya el daño estaba hecho y ella lo había aceptado de esa manera. Ella recordó que siempre habían cuatro cogiéndola mientras uno tenía una cámara, y estaba filmando todo, `que mas da’ pensaba para sí. El mensaje solo rezaba: “Bonitas fotos estaremos en contacto” Mary ni le prestó atención al mensaje simplemente se puso a detallar cada fotografía, todas eran tomas de ella, siempre se aseguraron que el rostro de ninguno de los hombres saliera en la foto. El de ella en cambio salía en casi todos. No podía ocultar la mirada de puta y deseo en cada fotografía tomada, extrañamente a Mary le gustó lo que vio y se puso a tocarse su coño allí mismo. Como era habitual en ella siempre llevaba ropa suave en casa y sin pantaletas ni sostenes.

El siguiente viernes ella de nuevo recibió la llamada del extraño. Cuando oyó la voz entrecortada su corazón latió rápidamente pero no de miedo como la primera vez, sino de emoción como una jovencita que está esperando ansiosamente la llamada de su novio. La voz solo le dijo:

“Estas haciéndolo muy bien puta. Mañana sábado vas a ir al centro comercial con tu hijo, pero solo vas vestida con un abrigo, su hijo no extrañara nada porque estos son días de frio. Escribe algunos tatuajes vulgares en tu cuerpo, inspírate. Pero sobre tu pecho escribe `déjame mamártelo’. Luego que llegues al centro comercial deja a tu hijo en la sala de video juegos y vas al baño de hombres y le mamas el guevo a cada uno que entre al baño sin importar la edad de él. Entendido puta.” Con eso colgó dejando a Mary sin atinar a decir nada.

Su cuerpo fue estremecido por un rayo de miedo, emoción y placer. De miedo porque ella no esperaba que la voz la mandara a un lugar público, de emoción y placer porque este era un fetiche que ella siempre amo. Ella amaba cuando su esposo la exponía en lugares públicos con esos vestidos que hacía voltear miradas a cualquiera que pasara al lado de ella, pero ella deseaba que su esposo la llevara por la calle cubierta solo en un abrigo y entonces, abriera el abrigo a todo aquel o aquella que él quisiera. Ese sueño de ser expuesta a todos, e imaginarse las miradas de los transeúntes que vieran su coño y tetas peladas a ellos o incluso su culo, la excitaba tanto que siempre terminaba masturbándose. Este personaje del teléfono no solo la estaba obligando a llevar simplemente un abrigo, sino que además debería llevar escrita en su cuerpo cosas vulgares. Las imágenes de las miradas de los tipos que la vieran así, no solo mirando su coño, tetas y culo sino además todas esas vulgaridades por su cuerpo la excito más que Mary casi tuvo un orgasmo allí mismo en la sala de su casa.

El sábado en la mañana cuando Mary se levantó, su esposo había dejado la casa para ir a la oficina, eso fue lo que le dijo, su hija también había salido para ir con algunas amigas, ella fue al cuarto de su hijo y este aún estaba durmiendo aunque ya eran casi las once de la mañana. Entonces regresó a su cuarto para prepararse para la cita, ella poso desnuda frente al espejo admirando su figura, sus tetas eran grandes y aún conservaban la firmeza de la juventud, sus pezones eran gruesos y sobresalían unos dos centímetros, a ella le gustaban sus pezones porque la hacían sentir sexy. Entonces bajo la mirada a su coño, ella siempre admiraba su coño, siempre se esforzó para mantenerlo firme a pesar que ya había tenido dos hijos, ella tenía en su computadora una fotografía en acercamiento del coño, su esposo le había tomado recientemente y para cualquiera que lo viera juraría que se trataba del coño de una adolescente. Se giro y admiro sus nalgas, estas eran grandes y apetitosas, los hombres siempre tenían algo que decir de su trasero, ella amaba su trasero, este era uno de los rasgos que más le gustaba exponer junto con sus piernas esculturales. Mary se imagino desnuda llena de vulgaridades escritas en su cuerpo en un baño público donde entraba mucha gente e inconscientemente empezó a tocarse. Le hubiese gustado si la voz extraña le hubiera ordenado que llevara un vibrador pegado a su clítoris, pero esa tonta voz no lo hizo, ella pensó en hacerlo pero no quería desobedecer. Entonces buscó un marcador rojo en una gaveta y empezó a escribir cosas por su cuerpo.

La primera cosa que escribió fue la que le habían ordenado, justo en su pecho. “DEJAME MAMARTELO” en letras grandes, se admiro como se veía y le gustó. Pensaba que más iba a escribir, duro un rato frente al espejo como si no se le ocurriera nada, y entonces empezó a escribir: justo sobre el ombligo escribió “SOY UNA PUTA DECLARADA” debajo del ombligo en su vientre:

“COJE MI COÑO ADULTERO” entonces se giro y en la nalga derecha: “METELO EN MI CULO” y en la izquierda pinto un pene erecto apuntando su culo. Después se admiro lo que había escrito y le gusto, fue por un abrigo negro que era uno de sus favoritos y se cubrió la desnudez, también busco unos tacones altos y se calzó. Entonces salió del cuarto y vio a su hijo que ya se había levantado y estaba mirando la tv.

Ella dijo: “Juan cariño vístete para que me acompañes al centro comercial” el pequeño Juan rápidamente se levanto de su asiento y corrió a su cuarto, a él siempre le gustaba cuando su mamá lo llevaba al centro comercial, porque lo dejaba jugando en los video juegos mientras ella iba hacer las compras. El centro comercial al que hacía referencia la voz era uno que estaba cerca de su casa a escasas unas cuatro cuadras, por lo que ella siempre iba caminando. Mientras caminaba con su hijo al lado, no dejaba de sentirse excitada, si él supiera que su madre iba desnuda bajo ese abrigo y que tenía unas ganas locas de abrirlo a todo el que pasaba junto a ella, ese pensamiento morboso no la hacía sentir vergüenza, al contrario de alguna manera le generaba placer, incluso más que si fuera su esposo el que estuviera caminando con ella. Cuando llegaron al centro comercial este estaba lleno de gente como era normal cada sábado, Mary se dirigió al nivel donde siempre dejaba a su hijo jugando en una de las salas de juegos:

“Cariño me esperas aquí, mami tiene que hacer una diligencia.” Juan ni se molesto en preguntar, a él le gustaba quedarse jugando, le parecía aburrido andar detrás de su mamá mientras iba de tienda en tienda por horas.

Mary dejo a su hijo y se dirigió a uno de los tantos baños públicos que había. Mientras se acercaba su corazón parecía salirse de su pecho, ella era un manojo de nervios y excitación, se sentía como el primer día cuando su esposo la vistió con aquel vestido tipo fondo, ajustado que era trasparente con la luz, y la llevo a este mismo centro comercial, al principio ella quería que la tierra se la tragara pero después de los primeros quince minutos ya se sentía cómoda y le gustaba como los hombres la miraban. Hoy se encontraba en una situación parecida porque aunque ella ya estaba acostumbrada a exhibirse, era la primera vez que iba a hacer cosas pervertidas en un baño público y no tenía el apoyo de su esposo.

Ella llego al baño y se aseguró que nadie la viera entrar en el baño de varones, cuando ella entro quiso salir corriendo de nuevo pero cuando se disponía a salir un hombre negro de unos 45 años que tenía apariencia de vagabundo se apareció justo a le entrada bloqueándole la salida, él la empujo adentro de nuevo y dijo: “Para dónde vas puta”

“Déjame ir sólo me equivoque de baño, pensé que era el de mujeres, déjame o grito”

“Usted no va para ninguna parte perra, y tampoco vas a gritar.”

Mientras decía eso él saco una cámara que tenía y la puso en un lugar estratégico y la encendió. Mary supo de inmediato que el hombre no había entrado por casualidad.

El hombre negro continuo: “Voy a estar afuera, para asegurarme que no vas para ninguna parte, ahora quítate ese abrigo y me lo das o yo te lo quito usted decide.”

Mary con manos temblorosas se quito el abrigo quedando completamente desnuda, entonces alargo la mano y le entrego al hombre el abrigo. El hombre se quedo admirando su cuerpo por un momento, entonces tomo el abrigo y salió.

Desde que salió el hombre habrían pasado escasamente dos minutos pero para Mary era toda una eternidad, ella fue a la pared que estaba al final de los urinarios y esperó, momentos después escucho risas que venían de afuera y dos jóvenes de unos dieciocho años entraron jugando entre sí, al momento que entraron se quedaron atónitos cuando vieron al final, apoyada a la pared una escultural mujer desnuda con tatuajes escritos sobre su cuerpo, ellos se miraron entre sí y dejaron de reír, entonces fueron a los urinarios y cuando salían miraron de nuevo a Mary.

Un sentimiento de frustración recorrió el cuerpo de Mary, ella ya se estaba acostumbrando a esta nueva situación y los primeros clientes ni siquiera la habían tomado en cuenta, ella siguió esperando. La siguiente persona que entro era un hombre mayor de unos sesenta años, él también quedo impactado por la figura y la exposición de la mujer, pero al igual que los jóvenes fue al urinario, Mary ya estaba excitada y no quería dejar escapar a este cliente, entonces mientras el hombre estaba en su asunto ella se acercó por su espalda y bajando su mano derecha tomo desde atrás al guevo del hombre, mientras dijo:

“Que pasa cariño no te gusto, déjame ayudarte.” El hombre quedo tieso, sin siquiera poder decir nada, Mary entonces tomo la iniciativa cuando vio la sumisión del tipo mayor y después que el tipo orino, ella se agacho y suavemente halándolo por el pene giro al hombre y empezó a mamarlo, momentos después el hombre ya se había relajado y empezó a cogerle la boca de la mujer con su guevo hasta que vertió su leche en la boca. Mary levantó la cabeza y sonrió al tipo mientras con su lengua se lamía sus labios, después amablemente ella metió el miembro flácido del hombre en su bragueta y se levantó y fue de nuevo a la pared a esperar al siguiente. Mary perdió toda vergüenza y desde esta primera experiencia le siguieron muchas como ella, Mary se fue poniendo más atrevida cuando el tipo también perdía su temor y de alguna manera respondía a sus perversidades, algunos incluso cojiendo sus tetas y boca y vertían su semen en las tetas.

Ya había pasado una hora desde que entraron aquellos jovencitos y había vaciado las bolas de por lo menos unos diez hombres. Algunos incluso quisieron ser amigables con ella, otros la trataron como una puta de dos peniques, ella le gustó toda esa experiencia.

El tipo negro entró de nuevo con el abrigo en la mano y se lo lanzó diciendo, ya esta bueno puta vístete y vete, Mary le dijo con voz de lujuria y mirada de puta que ella quería quedarse un rato más, el tipo acepto sólo otro cliente y salió. Cuando el negro había abandonado el baño apenas un minuto Mary quedó estupefacta cuando en la puerta estaban de nuevo los dos jovencitos junto con otros cuatro, mucho más jóvenes que ellos, incluso había un niño de unos diez años que se parecía a su propio hijo. La excitación de Mary estaba al borde de un orgasmo y no le importo nada, ella corrió a la puerta del baño y la cerró entonces se volteo mirando a los niños que la miraban de arriba abajo con curiosidad y dijo:

“A ver queridos déjame ayudarlos.” Con eso ella se adelanto y fue donde el joven que se veía mayor y parecía ser el más experto, se agacho frente a él y abriéndole la bragueta saco un bonito miembro blanco de unos quince centímetros y empezó a mamarlo bajo la mirada de asombro y curiosidad de los demás. Rápidamente Mary alcanzó un orgasmo, ella no entendía por qué estar mamando el guevo de un jovencito mientras era mirada por otros jovencitos, incluso unos niños la excitaran tanto. Después que él joven vacio sus bolas en la boca ella, le dio un piquito al miembro como si quisiera agradecerle y se movió al otro joven que era como de la misma edad y empezó aplicar el mismo tratamiento, quizás los niños más jóvenes no entendían nada de lo que estaba sucediendo pero no apartaban la mirada de la mujer que parecía estar exprimiendo a su compañero, con la boca. Cuando finalizó con el otro joven, Mary volteo la mirada a los niños que la miraban con curiosidad y entusiasmo, ya su excitación no la dejaban pensar y se movió al niño que estaba más cerca, y como si se tratara de una fiera persiguiendo su presa se abalanzo sobre su bragueta y saco un pequeño miembro de unos escasos 10 centímetros de largo y unos dos de diámetro, el pequeño pene estaba erecto y Mary empezó a mamarlo, cuando había dado algunas mamadas le dijo al niño en tono maternal y de lujuria:

“¿Te gusta cariño, es la primera vez que una mujer ha mamado tu pequeño palo? ¿Has puesto a tu hermanita a que lo haga? ¿Acaso tú prima? ¿O tu mamá te ha estado mimando?” el niño no entendía lo que esta lujuriosa mujer le decía pero, pero parecía estar haciendo un efecto en él porque momentos después vacio su semen en la boca de Mary, mientras ella lo chupaba con entusiasmo, y termino limpiándolo con la lengua. Cuando le toco el turno al más joven ella se quedo mirándolo y le parecía ver a su hijo frente a ella, mirándola con curiosidad. Ella abrió la bragueta y empezó a darle piquitos al pequeño miembro que era del mismo tamaño que el de su pequeño Juan, así como ella hacía cuando ella y su hijo estaban bañándose, ella daba piquitos al miembro erecto de su hijo. Después de darle algunos piquitos al pequeño miembro, Mary se ocupo en mamarlo hasta que el jovencito dio un pequeño gemido y vacio su semilla en su boca, Mary termino besándolo, con cariño. Cuando Mary termino de mamar el último miembro estaba experimentado otro orgasmo, entonces se levantó y fue se apoyo contra la pared y se inclino contra ella, dio unas palmaditas y meneando su culo a los jovencitos dijo:

“Ven acá cariño, cógeme como una puta, ¿nunca has cogido una puta?” señalando al joven que parecía ser el más experto. El joven parecía entender y se acercó a ella con su palo erecto en la mano, y penetro el coño mojado de Mary sin compasión, cuando Mary sintió la carne caliente que quemaba su coño gimió de placer y empezó a menear sus caderas como si sintiera que aquel palo era lo más rico que la había penetrado en su vida.

Cuando Mary estaba sintiendo su orgasmo el joven vacio de nuevo sus guevos en aquel coño adultero. Momentos después que se recupero fue de rodillas al piso y se posicionó al alcance de los otros jovencitos que aun tenían sus miembros colgando de la bragueta del pantalón y algunos incluso ya había superado la timidez y estaban manoseándoselo mientras no apartaban la mirada de su compañero cogiendo aquella voluptuosa mujer, Mary dijo:

“Vengan acá y vacíen esa leche sobre mis tetas.” mientras tomaba con sus dos manos las grandes tetas y las apuntaba a ellos. Los jovencitos como si fueran impulsados por un rayo empezaron a masturbarse vigorosamente y momentos después estaban llenando de cum las tetas, pecho, barriga y cara de Mary, cuando Mary supo que ellos habían acabado ella se levantó, tomo el abrigo que el hombre negro había dejado en el piso del baño y salió del baño.

Mientras caminaba rumbo a la sala de video juegos en busca de su hijo Mary se limpio el semen que escurría por su cara con las manos, ella se sentía sucia y excitada. Mary había perdido de nuevo el control en el baño y había dado un muy buen show a la persona que la estaba chantajeando, ni la persona más inocente del mundo creería alguna vez que ella fue forzada hacer semejante acto tan vulgar, su coño le picaba por el sentimiento y ella se hubiera tocado allí mismo a no ser por la cantidad de gente que estaba a su alrededor y lo que atino hacer fue presionar su coño con sus piernas, como siempre hacía cuando estaba excitada y no podía consentirlo.

Continuará

¡Haz clic para puntuar esta entrada!
(Votos: 1 Promedio: 5)
Ayúdame a mejorar el contenido del blog dejando tus comentarios o dándole una calificación a esta publicación. También puedes ponerte en contacto usando los medios que más te convengan 🙂

Si el relato lleva varios días sin continuación, es probable que no la tenga disponible 🙁 ¡pero talvez tu sí la tengas! 😀
Para compartir tu relato puedes usar las opciones que te damos en este enlace.
Relato anteriorEl aventón
Relato siguienteFiesta familiar, Parte 10 (de Cazzique)
En este perfil de usuario se asignarán los relatos que no hayan sido publicados por usuarios registrados. Siempre tendrás la opción de registrarte y solicitar crédito por la autoría del relato :)