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El relato erótico "Andrea obtiene una estrella, Parte 00 (de Janus)" es un texto de ficción, ni el autor ni la administración de BlogSDPA.com apoyan los comportamientos narrados en él.

No sigas leyendo si eres menor de 18 años y/o consideras que la temática tratada pudiera resultar ofensiva.

  1. Andrea obtiene una estrella, Parte 00 (de Janus)
  2. Andrea obtiene una estrella, Parte 01 (de Janus)
  3. Andrea obtiene una estrella, Parte 02 (de Janus)
Tiempo de lectura: 5 minutos

Capítulo de PRÓLOGO (¿Qué ocurrió después?) de la historia que se relatará en las siguientes partes de la historia de Andrea, una niña de 7 años que comienza una amistad muy íntima con su tío Manuel.

Prólogo (8 de junio del 2011)

Las gotas de lluvia caían de manera constante, chapoteando en el parabrisas. Andrea se sentía cansada y aburrida mientras esperaba en el asiento trasero del coche. Periódicamente, su padre activaba los limpiaparabrisas para mantener una buena visión de lo que ocurría en el exterior. Ambos se limitaban simplemente a esperar en el estacionamiento de la escuela. La niña de 7 años cerró los ojos, buscando tranquilizarse, ya que los pensamientos preocupantes que la habían molestado todo el día poco a poco comenzaban a invadirla. Andrea estaba dormitando cuando escuchó la puerta del coche abrirse para nuevamente cerrarse.

“¡Lamento llegar tarde!”. Era la voz de su madre.

“No te preocupes”, respondió su padre. El coche inició su marcha. Andrea continuaba con los ojos cerrados, aunque no estaba realmente dormida, tampoco sentía la necesidad de abrirlos. La lluvia en el exterior solamente reforzaba lo cálido y acogedor del interior del coche.

“Parece que nuestra niña se durmió”, susurró su madre. “¿Qué hora es? ¿Casi las diez? No puedo creer lo tarde que pueden llegar a ser estas reuniones de padres y maestros”.

“¿Cómo te fue?” Preguntó su padre.

Su madre se echó a reír. “Todo el mundo ve a nuestra niña como una estrella de rock”. Al oír esto, Andrea regresó a la plena conciencia, olvidándose de sus problemas, pero aun manteniendo los ojos cerrados. Después de soportar un interminable día, se sentía feliz escuchando elogios. “La Sra. Torres dice que pide respuestas a Andrea cuando ningún otro alumno puede responder. Incluso me dijo que Andrea era su alumna favorita”.

“Pensé que los maestros no debían tener favoritos”, dijo su padre.

“Oh, no. La Sra. Torres admitió que no debería tenerlos, pero aún así está complacida de tenerla. Ella la llamó una líder natural. Dijo que está sorprendida de que Andrea pudiera trabajar tan duro en todo, desde matemáticas hasta la clase de gimnasia”.

Andrea sintió una oleada de felicidad al oír esto. Pero siguió fingiendo dormir porque quería saber que más habían dicho sus maestros sobre ella. “Esta es nuestra chica”, dijo su padre. Andrea podía oír el orgullo y la felicidad de su padre en su voz.

“Ajá. Y ni siquiera hablé con el profesor de gimnasia. Además, nadie puede creer que tenga solo 7 años. Todo el mundo me comentaba sobre la madurez y habilidades de Andrea, que incluso parecían de una niña de 10 u 11 años”.

“Eso suena bastante bien”, dijo su padre. “¿Acaso no dijo su maestro en la ultima reunión que a pesar de estar en segundo grado tenía un nivel de lectura de alguien de quinto?”

“Ajá. Ella es genial. Incluso el profesor de gimnasia la ama. Le dije que Andrea está entrenando conmigo para hacer su primer triatlón y me miró como si yo fuera una diosa.”

“¿Diosa? Pensé que la plática era sobre Andrea, no sobre ti”.

“Oh, vamos. Yo también tengo el mérito de ser una gran mamá”.

“¿Y que hay de mí?”

“Tú eres un padre de clase mundial.”

Ambos se quedaron en silencio por un momento. Andrea sintió que el coche no se estaba moviendo. Miró a escondidas con un ojo entre abierto y observó que estaban detenidos en un semáforo. También vio a sus padres en medio de un prolongado beso. Ella cerró los ojos y fingió dormir nuevamente. Hasta hace 8 semanas, la niña de 7 años de edad habría pensado que el beso era un comportamiento absolutamente repugnante. Ahora sin embargo, ella sabía que los adultos hacían cosas juntos mucho más extrañas que unir sus labios y lenguas.

El coche comenzó a moverse de nuevo. “No puedo creer que no hubiera nada malo que reportar sobre nuestra niña”, confesó su padre. “Apuesto a que los otros padres no lo tienen tan fácil”.

“Bueno, vamos a ver… Supongo que la maestra no mencionó que Andrea tiene la mala costumbre de hablar fuera de turno.”

“¿Hablar sin levantar la mano?”

“Algo así. La Sra. Torres mencionó que Andrea hizo un gran espectáculo hablando japonés cuando un chef de Momofuku visitó la escuela”.

“Ella puede ser un poco presumida a veces”, admitió su padre. La crítica la molestó un poco, pero permaneció tranquila.

“Si, lo sé. Pero ella es una buena niña en general”, su madre la defendió. “La Sra. Torres dijo que prefería una clase con Andrea que sin ella. Y cada vez que van de visita a restaurantes, ella es la única que pide alimentos nuevos, en vez de pedir una hamburguesa o espagueti”.

“Eso suena como nuestra niña. Recuerdo cuando nos contó sobre los caracoles que había comido pero pensé que toda la clase lo había hecho”.

“Nop. Solamente Andrea lo hizo. Nuestra niña es valiente y decidida”.

“Es bueno saber que está haciendo las cosas bien”, dijo su padre. “Parecía como si estuviera de muy mal humor cuando la recogí en casa de Manuel”.

“¿En serio? Por lo general le encanta estar en casa de su tío”.

“Lo sé”, respondió su padre. “Parece que tienen una gran relación, pero Manuel me dijo que ella se negó a comer la cena. Ella ni siquiera se despidió de él. Sólo salió de la casa y se subió al coche”.

“Eso es extraño”, dijo su madre. “Espero que no comience a deprimirse por cualquier cosa”.

“No lo creo.” Hubo una breve pausa antes de que su padre continuara. “¿Has notado que Andrea parece preocupada últimamente? No ha sido la misma ésta semana”.

“Tal vez”, dijo su madre, pensativa. “Pensé que solo estaba un poco más cansada después de esa fiesta de piyamas en la iglesia“.

Andrea sintió el coche frenar hasta detenerse. Escuchó el rechinido de la puerta de la cochera abrirse, por lo que dedujo que habían llegado a la rampa del estacionamiento subterráneo de su edificio de departamentos. Su casa.

Hundida en el asiento trasero, Andrea se sintió parcialmente consolada por los halagos de sus padres, pero haber sido llamada presumida todavía le dolía. No queriendo discutir nada con sus padres esta noche, Andrea no se movió ni abrió los ojos cuando el motor del coche se apagó y sus padres salieron del vehículo, permaneció esperando hasta que su padre abrió la puerta del asiento trasero y suavemente la tomó en sus brazos.

“¡Uff!” Le oyó susurrar a su madre. “Tenía tiempo sin hacer esto.”

“¡Shhh!” Subieron en silencio por el ascensor hasta su departamento. Aunque ella era plenamente consciente, Andrea permanecía con los ojos cerrados mientras su madre la cambiaba de ropa y la metía bajo las cobijas. No fue hasta que oyó el clic de la puerta de su habitación que Andrea se atrevió a abrir los ojos. Lo primero que vio fue el gran cartel de Tinkerbell en la pared a los pies de su cama. A pesar de que la habitación estaba a oscuras, el rocío mágico de unas estrellas era visible desde la mano del hada.

Los problemas que la habían atormentado durante todo el día, toda la semana en realidad, se agruparon nuevamente en su cabeza. Asegurándose que la puerta de su habitación seguía cerrada, Andrea encendió una lámpara de noche. Hundiendo su brazo debajo de su colchón, buscó por un momento antes de sacar una fotografía instantánea. En la parte trasera había un mensaje escrito en letra de molde con un marcador negro:

“Andrea! ERES UNA HERMOSA PUTA! TE AMAMOS!!!”

Leyendo nuevamente esa última frase subrayada, Andrea se llenó de odio y repulsión hacia sí misma.

Con las manos temblorosas, giró la fotografía y vio una imagen que ya se sabía de memoria. Era una foto de ella, recostada sobre una mesa de madera. El flash de la cámara iluminaba con fuerza su rostro, pero las largas manchas de un líquido blanco que cruzaban sus mejillas y frente eran muy claras. En las manos tenía dos grandes erecciones, un tercer pene se mostraba sobre su cabeza, dejando salir su líquido blanco sobre su cabello castaño. Andrea sonreía ampliamente en la foto.”

Continuará

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